operan a mi Jara, como algo salga mal pienso cegar ese río a pedradas

operan a mi Jara, como algo salga mal pienso cegar ese río a pedradas
“que tengas ojos no significa que sepas ver”. Peter Greenaway

22/05/2013

La hostia y Alá

Ccomo es sabido por los que me frecuentasn (benditos ellos), yo no creo que ningún dios nos creara a su imagen y semejanza. En cambio —y esto puede no ser tan conocido— creo justamente lo contrario: que los hombres, de algún modo, han creado a sus dioses a su imagen y semejanza. Pero no es mi intención molestar a nadie por sus creencias  (en todo caso le molestaría, de merecerlo, por sus actos hacia los demás); por mí pueden creer en un dios que es un elefante rosa y bípedo, que me parece tan inverosímil como otro que me toca más de cerca y que exige obligatoriamente que le quieran y simultáneamente te aterroriza; en fin. A lo que iba: para mí el catolicismo es una imagen de pastores rechonchos y corderos delgados, y desde luego la imagen del rebaño, tan querida en esta religión, no me gusta nada. Tampoco he oído una misa desde hace muchas décadas. Pero estaría dispuesto a hacerlo concretamente en Malta, en unirme temporalmente al rebaño si me garantizan ver una cosa que me resulta increíble, pero que sé cierta; o que lo fue, no sé si el Papa habrá tomado cartas en este asunto, espero que no.

En las memorias de Christopher Hitchens, Hitch 22,  se describe una escena que transcurre en La Valeta, la capital de Malta, a comienzos de los años cincuenta del pasado siglo. Para mí es una imagen alentadora. Puede que ahora mismo también se pueda observar, lo ignoro. Si alguna vez tengo la fortuna de ir y estar allí lo intentaré comprobar.


Un cura alza una hostia durante la misa y llama a “Alá”.

En maltés el nombre local de Dios es Alá, porque el maltés es una versión dialectal del árabe. Esta isla situada entre las costas libias de África y Sicilia fue durante siglos “una espada de doble filo entre los mundos cristiano y musulmán”, por citar la expresión del autor mencionado. El caso es que su población es abrumadoramente católica romana (la catedral está ornamentada con murales de Caravaggio, ese seductor devoto de la maldad). La isla soportó uno de los asedios turcos más largos de la historia de la Cristiandad, pero los malteses hablan…árabe, un árabe trastornado y raro, pero árabe. De hecho, tengo entendido que el maltés es la única lengua semítica que se escribe en caracteres latinos.

Y Malta es  probablemente el único lugar del mundo donde puedes asistir a la insólita —para el resto de los mortales no malteses— situación descrita arriba: el cura alza la hostia e invoca a…Alá.

Una frontera con bastante encanto, francamente, permeable entre esas dos grandes civilizaciones enfrentadas. Para mí, ya digo, es una imagen alentadora, simpática en medio de tanto fanático encono de siglos de unos y otros. Pero claro, yo no soy un observador imparcial, sino un ateo irredento que simpatiza con las inconsecuencias que no son tales.





21/05/2013

Historias Naturales: Las rayas de las cebras








Quiero contar un ejemplo de cómo la naturaleza resuelve problemas (una manera antropocéntrica de hablar que algunos toman al pie de la letra, porque en realidad falla el sujeto 'La Naturaleza', y hasta el verbo y el predicado). ‘La Naturaleza’ (La Evolución como proceso y como resultado) no es un diseñador inteligente y previsor, sino un chapucero ingenioso que utiliza lo que tiene a mano en su trastero: un bote de tomate para fabricar un carburador, y alguna pieza que le sobra y ahí se queda (¿nuestro apéndice intestinal?)

Primero, para evitar bromitas, la cebra es un équido blanco o claro de fondo sobre el que se sitúan rayas negras, no al revés.

Hay tres especies de cebra africana que se distinguen a primera vista por las rayas del pelaje: la cebra común (Equus burchelli) tiene unas 25 rayas gruesas, la cebra de montaña (Equus zebra) unas 40, y la cebra de Grevy o real (Equus grevyi) cerca de 80, finas y apretadas, puesto que los tres équidos tienen aproximadamente el mismo tamaño. Las rayas aparecen tempranamente en el embrión del animal de pocas semanas. Un zoologo propuso que esas rayas iniciales se separan a intervalos regulares de unos 0,4 mm desde el centro de una raya al centro de la siguiente. Si las primeras surgen a los 21 días, cuando el embrión es relativamente pequeño, sólo hay sitio para esas 25 rayas a intervalos de 0,4 mm, como en la cebra común. Pero si el patrón se forma más tarde, cuando el embrión es más largo, cabrán más rayas, como en la cebra de montaña o en la real. Eso es realmente lo que pasa.

Es como si al pintar un lienzo este estuviera expandiéndose continuamente mientras el pintor trabaja en él siempre con el mismo instrumento, en lugar de necesitar pinceles cada vez más finos para incorporar rayas más estrechas.

******

Los cuadros de arriba los pintó un artista inglés del XVIII que se terminó especializando en caballos y desinteresándose por los humanos, pues era inicialmente retratista, George Stubbs. Alcanzó gran celebridad en su época y sus retratos de équidos, con o sin humanos o perros cerca, se siguen cotizando mucho hoy en día. Creo, aunque no puedo estar seguro, que hace cosa de treinta años me tropecé con uno en el Rastro madrileño; era precioso, pero yo no tenía un duro. Cuando tiempo después volví y le pregunte por él al chamarilero más que anticuario que lo vendía me dijo que ya lo había colocado; "a un inglesito", añadió zumbón el gitano.

Stubbs, de hecho, había diseccionado y estudiado la anatomía del caballo con gran dedicación y es lógico que cuando llevaron un ejemplar de cebra a Londres desde el cabo de Buena Esperanza lo pintase. Se trata de un ejemplar de cebra de montaña. Constituye la reproducción más exacta y detallada de esta especie en su época, pero hay que reconocer que el animal parece fuera de lugar en un bosque inglés, el que le sirve de fondo. Me fascinan estos británicos.

Unos zoólogos realizaron un experimento: rebozaron a un caballo negro, uno blanco y una cebra con sustancias pegajosas, los pusieron en un campo y luego recolectaron los mosquitos que se habían quedado pegados a cada uno. Resultó que entre todos, la cebra fue "menos atractiva" para las moscas. Y la causa de tal desafecto de los insectos es la forma en que las franjas reflejan la luz.Llegamos a concluir que las cebras habían evolucionado hasta lograr que su diseño fuera óptimo para generar la menor atracción posible en los mosquitos”, dice la profesora Susanne Akesson, de la Universidad de Lund (Suecia).

17/05/2013

Carnet de viaje





Día 43

Desembarcados del "Minerva" y acompañados por la "Coquille", una gabarra de 380 toneladas ascendida al rango de corbeta, habiendo  zarpado del puerto de Tolón este agosto pasado, varamos la chalupa en la playa después de fondear en la bahía semicircular, orlada de montañas, selvas y aldeas, y avanzamos cautelosos hasta la mayor de ellas. A medio camino nos detuvimos puesto que la gran masa de indígenas amistosos nos impedía andar y extendimos unas lonas sobre las que depositamos nuestros regalos: a los hombres les entregamos cuchillos, clavos y puntas de flecha forjados por el herrero del barco, a las indias cintas con las que se adornaron inmediatamente el pelo, tijeras y otras mercerías. Era el siete de septiembre del año del Señor de 1699, llevábamos embarcados 43 días sin tocar tierra y casi ni avistarla.


Día 46

Aquí las mujeres parecen ser las encargadas de proveer  la comida, puesto que son las que cultivan los huertos, traen la leña y también se sumergen junto a la laguna del atolón a diario para pescar mejillones y otros mariscos; Los hombres trepan ocasionalmente a por cocos y aún más ocasionalmente cazan algún animalejo de poco porte lo que festejan como si esa hazaña les asegurara la comida para el resto del año. Con las mujeres nadadoras, su actividad más frecuente puesto que es diaria, afortunadamente la moral está a salvo, pues las mujeres, aunque nadan completamente desnudas, se sumergen cruzando las piernas una  sobre la otra y así no es posible ver nada de lo que el pudor obliga a esconder.


******
Día 74

(Cambia la letra del diario)
Dicto esto al único guardiamarina que sabe escribir. Agonizo con una flecha clavada en el cuello que me impide comer y hablar casi. El cirujano que me la extrajo me ha dicho, triste paradoja, que la punta es de hierro bueno, de nuestros regalos de hace un mes. Entrego este diario para que lo conozcan todos. Acabo aquí mi aportación diario del Minerva desde Irlanda al Pacífico Sur; mi segundo lo continuará, supongo, si logran salir de aquí.


16/05/2013

Expedición de castigo (historia de S.F).




Durante sus breves jornadas laborales, los obreros de las cadenas de montaje debatían y votaban en las reuniones del consejo de administración en tanto que los ejecutivos realizaban turnos de trabajo en las cadenas. En las raras guerras, los soldados planeaban las campañas con los generales, buscando el camino más rápido y justo hacia la paz, y estos realizaban turno del cocina y de guardias. Las mujeres decidían cuando tener hijos junto a los hombres, cuando mantener relaciones sexuales y cómo establecer los vínculos de propiedad más basados, además,  en las formas comunales que en las privadas, restringidas estas últimas al hogar y algunos escasos útiles personales. Los castigos a las faltas estaban excluidos, incluida la prisión, salvo por su función estrictamente reformadora. Los lideres eran elegidos por todos en base a su inteligencia y probado valor, estando prohibida la transmisión de la jefatura a los miembros de su propia familia salvo que se dieran independientemente esas condiciones. Los excedentes acumulados eran repartidos entre sociedades vecinas más pobres y estaba prohibido su comercio. En la construcción de máquinas e instrumentos estaba considerada delictiva la obsolescencia calculada. La economía, en definitiva, se concebía como un proceso de suma cero, de mera administración logística de los recursos disponibles y, por tanto,  no consideran concebible el crecimiento indefinido de ninguna producción ni del parejo consumo.

Mi conclusión es que están superficialmente avanzados. Naturalmente se trataba de una sociedad de extraterrestres primitivos con una evolución cultural anómala. Iban camino de una aberrante civilización igualitaria con progreso frenado por el Principio de Cautela. Decidimos destruir el planeta y proseguir viaje. (Del cuaderno de Bitácora de la nave Revenge 334MH, con origen la Tierra)

13/05/2013

MONÓLOGO NÓMADA (historia medieval)


Sólo llevo cabalgando una jornada y ya la echo de menos. En mi mano, el hacha de doble filo, al cinto un buen cuchillo largo, bajo mi culo el compañero caballo, ante mí el camino y tras de mí, inmóviles pero cada vez más lejanos, una mujer y un fuego, ese es el trato. Un compañero me dijo una vez que yo a caballo parecía cabalgar a lomos del mísmisimo mundo, y sí, me gusta hacerlo con la cabeza bien alta. Ellas no tienen caballos, sólo pencos para labrar y buenas piernas para andar hasta el huerto y gatos para cuidar los graneros; los perros los compartimos unas y otros, los vigilantes más domésticos y ladradores con ellas, los más cazadores y fieros con nosotros. Soy un hombre, o sea, un saqueador, un merodeador, un nómada, no siempre asesino ni siempre agresivo, pero prontamente violento si se requiere esa respuesta, por eso aún vivo y no he muerto, porque he matado antes, y digo:  ‘menos mal que existen las mujeres’, porque son tan... necesarias. Mejor dicho: menos mal que hay tantas en el mundo, si no éste sólo sería una agobiante palestra de combate sin descanso. No digo algo tan romo y tonto como que sean el reposo del guerrero, porque son muchísimo más, aunque también son eso. Además, si ellas son el reposo, el asiento, el apoyo, el sostén, nosotros ¿qué diablos somos aparte de un pertinaz incordio?, ¿sementales?  Hablando de eso, los más burdos y elementales de mis compañeros las consideran un botín si son jóvenes, o un estorbo o un mero recurso si son viejas, cuidadoras y sanadoras y alimentadoras de nosotros de niños o de ancianos. Si los más bestias las consideran un trofeo del saqueo y a menudo sólo una presa o hasta un despojo, y si los más tontos las reducen al hogar, a  la fogata, a la cabaña y a la aldea, al lecho, claro, los más listos sabemos que son mucho más, da casi miedo, porque son las que sostienen el mundo y a sus gentes. Algunos viajeros que han llegado al exótico y afeminado —dicho sea a estas alturas con la debida admiración— país de las pirámides gigantes me han contado que  el símbolo para mujer, casa y aldea en los extraños jeroglíficos de su escritura es el mismo. Las mujeres son la cultura, la civilización, con todo lo que eso tiene de bueno, pero también de malo. Son la cultura empezando por la primera: la agricultura, ellas guardan las semillas, las cuidan, las plantan, las vigilan y las cosechan y después apartan las que sembrarán en la próxima temporada. O sea, nos dan de comer 'todos' los días, mientras nosotros traemos ufanos un jabalí de solsticio a solsticio y exigimos como niños mimados que nos aplaudan. Valientes proveedores. Y más.  Ellas inventan y fabrican los cestos, la alfarería y la cerámica, es decir, los recipientes donde almacenar las propias semillas, los alimentos y el agua. Cuidan los huertos y los fuegos, los hogares, mientras nosotros seguimos nómadas, fieros e incultos, persistimos vanamente apegados al camino o descubrimos nuevas tierras y aguas más allá del horizonte, siempre inconfesos añorantes de vez en cuando de las llamas del hogar y los muslos que en cuclillas las alimentan. Jamás nos vamos a entender, pero nos complementamos si sabemos y aceptamos algo tan obvio. Las mujeres son el progreso, para bien y para mal, por eso algunos las quieren encerradas, porque las temen, y otros las restan méritos, porque las envidian. Yo las adoro, pero soy un hombre, un saqueador, un nómada. Por eso los hombres y las mujeres, cuando envejecen lo suficiente terminan pareciéndose y ya no se atraen tanto, pero se comprenden mejor. Ya me tocará a mí permanecer junto al fuego, si tengo suerte, y entonces todo mi agradecimiento hacia ellas no será suficiente. Eso sí: sólo hay algo peor que esos tipos tan zafios que sólo las ven como trajín para el lecho o sirvientas gratuitas, y son los que fingen ser pro femeninos. No hablo de los hombres que gustan de otros hombres, sean ásperos y masculinos o espontáneamente suaves, dulces  y poco duros. Esa es su naturaleza y me parece bien; también hay mujeres que prefieren ser errantes y guerreras o que prefieren amar a otras mujeres. Hablo de esos hipócritas que fingen adoptar su razón, no dársela, que no se puede, porque  ellas ya la tienen de antemano, ‘su’ razón, claro, sin que haga falta que nosotros ni nadie se la conceda, y cuando nuestra razón y la suya son ambas tan ciertas como opuestas y excluyentes. Hipócritas. En todo caso, de todos nosotros, hombres y mujeres, los hombres más errantes, las mujeres más apegadas a los lugares, ellas globalmente son la mejor mitad, la única verdaderamente esencial y necesaria.

Y sin embargo... yo prefiero estar en la mí cruda y superflua mitad violenta y zafia. Pero las necesito, porque he descubierto que en realidad no viajo para llegar, sino para  volver (siempre que pueda volver a irme).

Puede, mujeres, que os parezca mal esto que digo, pero desde luego por ahí van los tiros. Por eso os dedico este monólogo, a  todas, menos a algunas, 'Para todas, menos para algunas', en la hoja de mi espada lo llevo grabado, en mi corazón, también.





08/05/2013

LA CATÁSTROFE



¿Crisis económica? La degradación de la atmósfera, el desarrollo de las armas nucleares, el fanatismo, todo esto también nos conduce hacia la catástrofe ¿La catástrofe? No la veo, no la visualizo, me dice la pitonisa (*), que a la inversa que los economistas al uso es intelectualmente honesta. Pero la hay, ¿no lo ves?, la interrumpo. Ya , ya, me replica paciente, pero a lo que me refiero es que no sé decir ni cuándo ni cómo tendrá lugar, ni si serán catástrofes en cadena o un apocalipsis; un estallido a lo bestia o un desinflarse más o menos paulatino. Un mochuelo, aunque quizás sea un autillo diminuto, porque no le he visto bien las ‘orejas’, se une al coloquio con su ulular silbante desde una ramita encima nuestro y filosóficamente, como no podía ser menos (tiene algo que ver con esa diosa griega tan repipi de la lanza, el casco y el escudo) nos chilla: relax, relajémonos. La mayoría de los males de la humanidad que se pronosticaban para un futuro si no os enmendabais: contaminaciones de mares, tierra y aires, hasta contaminaciones de vuestras mentes (y su posterior lavado), de los alimentos que coméis y comemos y hasta del suelo que pisáis o sobrevuelo; vuestro crecimiento demográfico desatado que ahora que esos miles de millones, la parte porcentual más significativa son chinos con capacidad de compra (gastones) y capacidad de todo (destrozones), que son muchos. Y prosigue no del todo incoherente: ¿No tiene usted instalado aún un chino en su salón, si no, aproveche para volverse sinófobo, como tanto taxista, es fácil, Fumanchú es muy malo. Desvaria el pájaro un poco, como todos en esta situación. Y la pobreza, le interrumpe un segundo pitoniso, más alto que la primera, no solo la personal, que estos chicos financieros, estos magos de la estafa financiera internacional han provocado en nosotros con el consabido beneficio para ellos, sino pobreza en sentido tanto material como inmaterial, tanto local como global, de agotamiento de recursos, de extinción de especies, de pérdida de todo lo que es bello y rico, material o inmaterial. Esas tres P del apocalipsis que decía el ecólogo norteamericano Kormondy: Population, Pollution, Poverty, ya están aquí, no hace falta esperar. El futuro ya ha llegado. Cuidado, ha llegado aquí, al confortable hasta hace poco Primer Mundo, porque en el Tercero hace tiempo que estaba ya instalado de serie. Angustiado, vuelvo a interrumpir: vayamos pues aprisa a las soluciones, saltémonos la descripción pormenorizada, escatológica, masoquista y morbosa de la puñetera situación. Y ahorrémonos, para más ‘inri’, oír que nos lo hemos buscado todos nosotros, bien porque directamente tenemos la culpa, bien porque no se la estamos cobrando a los que realmente la tienen. Un viejísimo método de diluir responsabilidades, véase al bueno de Maquiavelo, señala otro, y que es el mismo que el de diluir cualquier cosa en un líquido: repartir culpa o soluto entre todos. Si un sistema no es capaz de resolver sus problemas fundamentales, o bien se precipita en la barbarie, o bien se transforma para encontrar respuestas nuevas. Y me levanta el dedito de sabihondo y sigue: pero podría ser que volviéramos a las épocas oscuras de las edades ‘medias’; pudiera ser; o bien, por el contrario a un nuevo estado del bienestar más inclusivo con todos, vaya usted a saber, porque, usted y yo no lo vamos a ver ya. Ni el buhito. Se llama autillo, inserto rápido yo sin mucho más qué decir, aunque uno es algo ornitólogo y algo de casi todo, eso es lo malo y eso es lo bueno que tengo. Esa es la esperanza, claro, o se cae toda esta mierda de tinglado o lo tiramos, pero entre tanto va a doler mucho a muchos que antes no estaban acostumbrados al maltrato. Es la esperanza de la desesperanza, por decirlo de algún modo. Uy, este que llega hablando ya desde lejos es un pesado, aunque tiene grandes y graves razones: La Humanidad es el sistema más complejo que se conoce, está compuesto de partículas subatómicas que hacen cosas muy raras —cuánticas las jodías—,  de átomos,  moléculas, macromoléculas orgánicas, procariontes, celulas complejas, órganos multicelulares, organismos completos, individuos, poblaciones de individuos, especies que no son la nuestra solo pero jodidas por la nuestra y a veces, jodiéndonos a nosotros; y biosferas completas, rodeadas de atmósfera, bañadas en océanos, o sea  planetas, y galaxias, universos…Ni la mecánica cuántica, ni la química, la física o la biología, incluso la sociología, la antropología, ni la política o la economía, o la astronomía, o la astrología pueden ayudarnos por completo, porque o bien son reduccionistas con relación a nuestra compleja y holística realidad (necesariamente  reduccionistas, como la física de partículas, no siempre es peyorativo), o bien no son suficientemente rigurosas ni firmes del todo, como las llamadas ‘ciencias' humanas. Intento reconducir a tierra tanta cosmología sobrevenida y digo: ¿Y la democracia? ¿Es parte de la solución, por así decir, o del problema? Me contesta otra pitonisa: es preciso revitalizar la democracia, recuperar la confianza de los ciudadanos en el sistema y en los cargos electos. Pero la sensación es que se marcha en el sentido contrario— replico. Pero ella imperturbable sigue:  en cuanto a las instituciones, y aunque se diga que la fórmula del bienestar está agotada, el Estado tendría aún un papel que desempeñar. Podría apoyar a las empresas que persiguen un interés público, un interés socializado, cultural… —dejo hablar a este otro puñetero oráculo que ha terciado ahora, porque tiene buenas intenciones, porque le veo que practica el consuelo tan necesario del optimismo de la voluntad, y porque quiero, porque de verdad que necesito creer algo, pero no puedo evitar contradecir un poquito, tanto ha calado en mí los mensajes de austeridad y ahorro: pero esas políticas necesitan recursos —digo, y me tapo la boca— Mi pitonisa sigue imperturbable: como la marcha del progreso de la propia humanidad, que ha significado salir de la nada para llegar a la más absoluta miseria, (eso mismo ya lo decía otro pitoniso amigo mío con bigote pintado y lucidez nada impostada), y añade: hay formas de ahorrar que no tienen que ver con el despido de funcionarios o medidas similares, sino que combaten la burocratización generalizada del Estado y las empresas. Es necesaria una política que contemple el conjunto de los sectores e identifique aquellos que pueden ser productores de futuro. Claro que existe el problema de la deuda, pero no podemos quedar prisioneros de él. Me ve tan angustiado que me pasa el brazo por los hombros (es bastante alta, esta última pitonisa) y me incita a pasear junto a ella por el devastado jardín. Prosigue diciendo: la crisis económica se introdujo en una crisis general debida a la globalización, a la occidentalización. Es una crisis general de la humanidad. Ese era el contexto donde se desencadenó además, de una simple crisis económica por jodida que sea. La gravedad de esta última no debería enmascarar la profundidad de la otra. En un clima general de resignación y de impotencia como el que existía, se ha provocado una reacción, un despertar. ¡El de los indignados!, salto ilusionado de saber algo, es un movimiento interesante, prosigue, pero...no son revolucionarios, son rebeldes que representan una contestación, una protesta. Si continuamos así, vamos hacia la catástrofe, y remacha: todo esto nos conduce hacia la catástrofe. Es lo probable. Pero hay ocasiones en las que se ha producido lo improbable. No pretendo ser un mesías que anuncia la salvación, digo sencillamente que lo improbable es posible. Lo digo porque lo he vivido: en 1941, la victoria alemana parecía inevitablePero estos son casi peores que los nazis, le replico tristemente, porque encima nos llaman nazis a nosotros, a los que perjudican echándonos a la calle a patadas de nuestros hogares o simplemente a los que no nos creemos su discurso porque hemos notado que no necesitan razones, que les bastan con pretextos y que no son partidarios de ningún derecho, por mucho que invoquen el de propiedad, porque prefieren los privilegios, siempre menos extensivos por definición. Y me callo, porque les he  callado con mi desespero pertinaz y porque es mejor oírles a ellos y ellas, pitonisas y pitonisos míos, que oírme llorar a .
_________________________________________________________
(*) Mi pitonisa no siempre es la misma o quizás sí, pero es proteica y adopta cientos de formas, aunque con todas hablo igual, unas veces se llama Edgar Morin, otras Susan Sontag, Naomi Klein, Noam Chomsky, Kenneth Galbraith, Ulrich Beck, Maynard Keynes, Edward J. Kormondy, Georgescu-Roegen, Guy Debord, Francois Flahault, Slavoj Žižek y muchos más.

ADVERTENCIA.-Puede parecer un ejercicio banal y tosco de literatura experimental, pero los textos de los diálogos no los he entrecomillado —lo que facilitaría la lectura tal vez— porque no necesariamente son textuales de los pitonisos citados y algunos son cosecha propia del buhito o del llorica del interlocutor principal.