NI COPY NI RIGHT

NI COPY NI RIGHT: Las fotos de este blog son del autor, salvo que se indique expresamente lo contrario. Piratearlas si queréis, no disfrutaréis tanto como yo haciéndolas (abajo del todo, más fotos)

30/10/2014

No lo sabe




La desprendió una de las últimas buenas tormentas, precisamente porque era la más gruesa y aparentemente recia. Poco a poco se va enraizando en la tierra, en el suelo, donde ahora es realmente fuerte. Haciéndose humus. El muchacho, fijaos: se sienta sobre esa rama poderosa —firmemente muerta— del árbol que le da sombra. Ese chico que lee en Cambridge, junto al río Cam, bajo un sauce llorón no puede saber lo que yo sé. Que me enternece porque yo fui él, aunque ya no. 

A veces noto como regreso a la tierra, ya tumbado y desenraizado, definitivamente invulnerable, y a veces noto como reverdezco mientras leo un poema, frágil y firme, duradero y temporal. Todo lo sólido se desvanece en el aire, como dijo el filósofo, o en la tierra, como sabe el jardinero.





26/10/2014

Holland Park, más madera

En lo que a mí respecta, me gustaría resucitar, al menos en el ámbito de la literatura, ese universo de sombra que estamos disipando... Me gustaría ampliar el alero de ese edifico llamado “literatura”, oscurecer sus paredes, hundir en la sombra lo que resulta demasiado visible y despojar su interior de cualquier adorno superfluo. Junichiro Tanizaki, El Elogio de la sombra.
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Tanto el árbol, en sí mismo, como su aura, me dejan pasmado, absorto en un remolino de hojas tenues; me veo entre las ramas, que son también los trazos de la brisa. Un árbol sabe de la transparencia, que es una mano interminable, que está tocando el tiempo, el aire que es la luz. Todo esto hizo hasta respirar en mí los árboles, sentía cómo un tallo, un arbusto, una rama dibujaban en el aire algo que el hombre lleva adentro desde siempre. Porque hay un hombre en el árbol, porque hay un árbol en el hombre...Ramiro Sacco



La belleza puede verse como una cualidad o una forma de luz, pero ¿la belleza es luz? ¿Acaso la luz es algo sin la sombra? Tanizaki Junichiro (creo que en japonés el apellido va delante del nombre ‘de pila’) en su El elogio de la sombra, uno de los ensayos sobre estética precisamente más hermoso que he leído nunca, afirma que lo bello reside en todo caso en el juego de claroscuros, es decir, en el juego sutil de las modulaciones de la sombra. Esa forma de entender la belleza en el Japón tradicional va más allá de la banalidad de modas y del tópico minimalista y pseudo zen y nos ayuda a percibir la delicadeza de una taza lacada o la textura de una persiana de bambú. Pero sobre todo uno entiende la alarma de Peter Pan cuando se le desprende su sombra y Wendy le ayuda a coserla otra vez a sus talones, porque no hay belleza sin sombra, ni sombra sin belleza. Y si hay alguna cosa en nuestro mundo, aparte de las inalcanzables nubes, creada para generar sombras y juegos de luces extraordinarios, para alzarse e interceptar la luz, para crear con cada fragmento de su corteza y cada hoja de su follaje brillos, reverberaciones, luces y sombras, ese objeto es el árbol. En mi opinión, y probablemente a causa de lo anterior, hay pocas cosas más difíciles de fotografiar que un árbol —o de dibujarlo sin caer en la caricatura—. Por eso, cuando veo alguno que me emociona especialmente, inevitablemente me acerco hasta el pie de su tronco, al punto donde la sombra es más acogedora, como un pájaro a sus ramas, atraído por su hospitalidad. No me conformo con mirarlo, me acerco y lo abrazo y me baño en su sombra.
Garganta Tejea, Gredos