.

"Lector, éste es un blog(1)de buena fe. Te advierto desde el inicio que el único fin que me he propuesto con él es doméstico y privado. No he tenido consideración alguna ni por tu servicio ni por mi gloria. Mis fuerzas no alcanzan para semejante propósito […]; no es razonable que emplees tu tiempo en un asunto tan frívolo y tan vano." Yo no escribo para entretener, sino para entretenerme...

_____________________________________

(1) Comienzo y final del prólogo Al lector de los Ensayos de Michel de Montaigne, en el que sólo he sustituido la palabra ‘libro’ por la de’blog’

27 jun. 2016

Hablar, ancianos con cara de susto, fotógrafos bajo sospecha (breverías)


Inventos

Han inventado un chaleco que te permite hablar con tu perro. Y un teléfono móvil que te permite no tener que hacerlo con tu pareja cuando está presente.


Ancianos con cara de susto

Como pulpos en un garaje según la expresión popular, como viejos tigres sin dientes en un acuario, como periquitos tropicales con las alas cortadas encima de un témpano de hielo. Desadaptados en un mundo repentinamente irreconocible. Observo que los ancianos tienen (tenemos: yo no me reconozco anciano, pero técnicamente lo soy) cara de susto. Creo que la razón se debe menos al deterioro de la decrepitud, esa que te hace andar con cuidado para no romperte la cadera, y más a que el mundo cambia tan rápido que se hace irreconocible, desde lo más inocuo aparentemente, como las maletas con ruedas o los teléfonos sin cables, hasta lo más relevante, como para un europeo que ansió serlo en su juventud ver una Europa que ataca a la mayoría de sus propios habitantes y a los que intentan o aspiran a serlo. Y esos cambios acelerados se suceden justo en los momento de sus vidas en los que más necesitarían el vigor y la capacidad camaleónica de adaptación de la juventud.


Juzgar lo admirable

Ya he dicho en otras ocasiones que suscribo totalmente la frase de Borges en la que afirmaba que se preciaba de ser mejor lector que escritor. Y en mi caso además es cierto y no falsa modestia impostada, como intuyo en el original argentino. Además no soy un creador, sino crearía, como el tigre caza y el ciervo pasta y el mono trepa, todo lo más soy ocurrente, y el ingenio es el escalón más bajo de la inteligencia creativa; por ejemplo, al hilo de una errata se me ocurre que alguien que escribe como le sale de los cojones, sin parar mientes en nada, pasándose por ahí lo correcto política y gramaticalmente, pues bien, ese es un escrotor, etcétera. Lamentable, lo sé. Pero sí que soy un buen crítico para juzgar el valor de la obra de los demás y tengo muy desarrollado el sentido de la admiración que me impide ser mezquino con el talento de otros. Tengo olfato, un gusto acertado. Pero para juzgar hay que estar fuera, y no es allí donde se crea algo, sino dentro, sin otro aire para respirar que tu decidido propósito. Todos los grandes artistas son empecinados, cabezotas, claustrofóbicos y obsesivos. Yo no. Por ejemplo: yo hago fotos desde que tengo uso de obturación, los asiduos de este blog lo sabéis, pero cómo no admirar sin reservas y sin pretensión de comparación alguna al fotógrafo californiano Jock Sturges. Un botón de muestra:



O las terribles de denuncia de maltrato animal del chino Yongzi Chu:




O las del siempre justamente celebrado brasileño Sebastiao Salgado, retratando el más significativo fenómeno demográfico de nuestros tiempos, las grandes migraciones y éxodos:




Sólo me queda decir que me encanta vivir en un mundo donde hay gentes de tanto talento y tener yo el criterio para saber apreciarlo. Lamentablemente creo que abundan más, o al menos se hacen notar más, los que juzgan en el mal sentido de la palabra, los que censuran, los predispuestos a escandalizarse y los ávidos de castigar. Volvamos al primero de mis admirados y admirables ejemplos, el de Jock Sturges. En seguida veréis, si investigáis en Google, que entráis en un lodazal polémico, porque en la red algunos enlaces conducen siempre a páginas de pornografía infantil. Incluso el FBI ha registrado la casa del fotógrafo. Y sin embargo, nadie como él para reflejar un largo día de verano en la playa o, abundando en lo que se le acusa, nadie como él para retratar la rica libertad del mundo infantil. Por su parte, a Salgado se le ha acusado de comunista, invectiva que dice más de quien la dice que a quien se le dice, y a Yong Zi de importarle más los animales que las personas, cuando la dignidad de las personas se ve afectada por el trato digno o indigno que damos a los animales.

24 jun. 2016

Brexittttt...yupiii!!








Como provinciano, no de Inglaterra ni de Norteamérica, sino del inglés, creo que deberíamos volver al latín. Para que aprendan a  vérselas solos. Inglaterra ha querido irse. Para hacer honor a los actuales dominadores del mundo este post debería estar escrito en inglés, reconociendo modestamente la apabullante influencia cultural anglosajona. La misma palabra lo delata: para denominar el deseo a abandonar la Unión Europea por parte de Gran Bretaña todos utilizamos una contracción en idioma… inglés. Me recuerda lo que decía Heinrich Heine de Roma: “Roma siempre quiso dominar y cuando le faltaron las legiones, envió dogmas a las provincias” A Gran Bretaña le pasa lo mismo; una vez perdido su imperio decimonónico en favor de sus primos de América nos manda sus dogmas por medio del misil apabullante del dominio del idioma inglés. De hecho, la enseñanza del inglés, sospecho, es la principal industria de exportación de estas islas nuevamente aisladas del Continente por un temporal de patriotismo agudo y temerosa xenofobia, de miedo en suma. 

Estoy en contra de esta Europa, y de hecho creo que no debería haberse cambiado la vieja y más exacta denominación de Mercado Común por Unión Europea. Yo soy internacionalista, es decir, anti nacionalista, y me parecía deseable una Europa federal y ciudadana. No es esa Europa la que está en peligro, sino la de los mercados. “Nosotros [los británicos] somos especiales, diferentes, únicos”. (El generador de todo este lío: David Cameron). Un compatriota suyo, Rudyard Kipling, que tiene hoy muy mala fama como colonialista e imperialista, dijo hace más tiempo sobre las naciones, rompibles o irrompibles, una cosa que me gusta mucho y que creo que contextualiza lo de Mr. Cameron. Dijo, más o menos, que cada nación, al igual que cada individuo, avanza haciendo ostentación de vanidad —de lo contrario no podría vivir consigo misma—. Por cierto, yo no soy inglés, pero también me querría ir de esta UE en concreto de mercachifles y banqueros trapaceros, de esta en concreto, no  de la que se prometió y no se realizó de ciudadanos despegados de la viejas y rencorosas naciones. No es por llevar la contraria, pero en cierto modo me alegro de que haya ganado el brexit aunque sea por los motivos equivocados, caminos de futuro alentadores, frente a la simple ciudadanía, frente a los que aspiramos a merecernos esos títulos honrosos de apátridas, de ciudadanos y de humanos. Claro, de ahí tanto himno y tanta banderita y tanto símbolo. Es más fácil desfilar, unánime entre muchos, que avanzar con dudas. Reino Unido desfila ahora mismo con brío entre banderas e himnos. ¿Hacia dónde? ¿Profeta yo? Ni puta idea, pero parece que los abuelos han votado en contra de sus nietos. 

Creen que no nos necesitan. Lo único que me preocupa de la salida del Reino Unido de la Unión Europea es que a Donald Trump le parezca bien, como a Le Pen y a los fascistas holandeses, daneses y austriacos, y que a Mariano Rajoy le parezca mal. Pero soy un fanático (casi) de las votaciones, y me hubiera gustado votar en este referendum del Reino Unido, como me gustaría poder votar en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos y en el posible referendum soberanista catalán. Pero me piden el pasaporte en todos los sitios...







22 jun. 2016

Escritores, artistas y futbolistas (breverías)


Más para mi ilustración que para la vuestra, pongo en mi tarro, todo junto, a uno de mis últimos descubrimientos literarios y a una de mis más antiguas devociones como lector, a otro escritor que es nuevo para mí pero escribió va para más de siglo y medio, a otro que fui yo pero ya no, a mi devoción por el fútbol y mi desdén por el ajedrez (soy malo practicando cualquiera de los dos)  y algunas otras reflexiones breves, o sea, breverías, ocurrencias de aplicación epidural o quizás, epicureal:

 
Mi último descubrimiento literario


Hace décadas había un pretencioso dirigente socialista que siempre daba lecciones empezando y acabando por la eme y pretendía que nos había enseñado a los españoles a apreciar a Mahler y a Machado. Evidentemente no era así, pero lo que si hay es dos formas no mutuamente excluyentes de admirar el talento ajeno: sumarse al coro de lo consagrado y alabar porque es de ley a Platón, o aún más emocionante, descubrir nuevos ignotos, pero en el sentido como se descubre América que ya estaba ahí llena de indígenas antes de la llegada de Colón e incluso de la de Erik el Rojo. En ese sentido yo (y algunos otros pocos, es de suponer) he descubierto un nuevo Umbral y se llama Sergio del Molino. En realidad me parece una falta de respeto comparar a un escritor con otro, una falta de respeto a ambos, pero no se me ocurre mejor forma de llamar la atención sobre él, mi descubrimiento de América, de la pólvora y de este joven y magnífico escritor que se define como periodista y del que ya he leído cuatro libros y los que vengan que espero gozoso...




Bellos relatos del mal


Se dedicó a criar pavos reales y a escribir unos relatos esplendidos y terroríficos. Nació y vivió en un Estado de ese Sur que llaman profundo (me gustaría saber dónde está el superficial) nominado en honor de un rey inglés olvidado, el dieciochesco británico Jorge II, desde su época de colonia. Llevaba apellido irlandés de fábrica, al igual que su catolicismo. John Huston llevó al cine su primera novela, sólo escribió otra más y treinta y un relatos o cuentos reunidos en dos volúmenes, uno de ellos póstumo. Afectada por una enfermedad incurable, demócrata y católica, poseía un humor tan fino como sombrío para describir el primitivismo bíblico protestante de ese Sur opresivo, sórdido y racista. Porque era una escritora moralista que creía en la maldad y el libro albedrío, no en seres patológicos (el mal se elige, la enfermedad no), es decir, en la íntima libertad de elegir ser malvado y no en individuos supuestamente tarados. Murió antes de cumplir los cuarenta, se llamaba Flannery O’Connor. Uno de sus títulos más famosos es "Un hombre bueno es difícil de encontrar".



Triunfar

Hoy en día se tienden a confundir, pero una cosa es el arte y otra cosa distinta es el mercado (o mercadeo) del arte. Y una cosa es la literatura y otra distinta es el mundo (o mundillo) literario.

Es legítimo (y complicado) intentar vivir del arte o de la literatura, siempre lo ha sido, incluso si se tiene talento, pero no lo es tanto aproximarse al arte o a la literatura por exclusivo interés crematístico o búsqueda de fama. En esos espurios casos, sin embargo, es más probable triunfar debido a que se tiene lo que hay que tener: ambición y falta de escrúpulos.



El fútbol y los intelectuales


Es lógico pero también una pena que el fútbol tenga tan mala prensa entre los intelectuales. Es lógico porque los futbolistas, fuera del campo, cuando hablan para la prensa parecen gilipollas y cuando nos hablan para publicitar un producto, por ejemplo un Banco, nos toman por gilipollas. Sin embargo, la inteligencia del futbolista sólo la tiene que demostrar cuando juega al fútbol, porque jugar al fútbol requiere cerebro. De hecho, si el ajedrez además de inteligencia para ejecutar un movimiento y anticipar sus futuros efectos requiriese fuerza, velocidad y destreza física sería tan bello como el fútbol. Los más inteligentes, claro, los motores y cerebros, son los centrocampistas. Y luego están, un paso más todavía, los que son además como otro entrenador en el campo, o sea, como Busquets.



Cultura de masas (en otro sentido)


Comprarse y leer sólo y únicamente el mismo libro que todos, como ver sólo y únicamente la misma película, etcétera, sospecho que es casi peor que no leer ni comprar ningún libro ni ir nunca al cine. La razón es que creo que peor que ser analfabeto en sentido estricto es serlo funcionalmente. Al menos en el primer caso cabe la posibilidad de que se piense algo por cuenta propia, como mis viejos amigos cabreros en Gredos.


La fama y la posteridad de de Gourmont


¿Ser famoso o tener prestigio? Si lo pensamos detenidamente la fama es lo contrario del prestigio, como la repentina llamarada es lo opuesto a la persistente hoguera, aunque puedan parecer próximas. Es el destello fugaz frente al brillo permanente. Fama y posteridad no tienen tanto que ver. La primera es efímera y aunque se puede ser famoso a través de los siglos, como Homero o Shakespeare, o exagerando un poco, como Maradona o Di Stefano, no es eso lo esencial ni lo que explica que perduren sus nombres y en esos ilustres casos, la fama es un efecto no una causa. De hecho se da mucho el caso contrario: que la fama asegure el olvido en cuanto el individuo en cuestión se muere, como tanto famoso de la tele o, por el contrario, que el talento asegure un lugar póstumo ilustre aunque esté el personaje olvidado de momento. En literatura hay una serie de autores maravillosos hoy olvidados, sin fama momentánea, que no son hoy motivo de interés en los suplementos culturales tan obsesionados con el último grito, la penúltima moda y el siguiente veinteañero que ha escrito la novela del siglo. Uno de esos es el normando Remy de Gourmont, un escritor del XIX (1858-1915) del que decía otro raro como Blaise Cendrars que “estaba en el índice de autores prohibidos por los pedantes”. Tenía indumentaria de fraile, según Rubén Darío, quietud leonina o nerviosidad inquietante, un odio profundo a lo vulgar, a todo dogma y a todo doctor diplomado, a toda disciplina y a toda obligación y sobre todo odio a lo estúpido y a lo tonto, sobre todo a lo tonto. En realidad, el pobre era un descendiente de familia aristocrática, destacado representante del movimiento simbolista que trabajó en la Biblioteca Nacional de París y que, afectado desde joven por un lupus que le desfiguro paulatina y horriblemente el rostro, solo se relacionaba con verdaderos amigos y pocas mujeres. He leído con asombro una serie de breves relatos sobre tipos de esas mujeres, o quizás clases de erotismos o de caracteres tal vez: la ávida, la masoquista, la ridícula, la perversa, la sádica, la inocente, la iluminada, la asesina… y así hasta trece, asociadas a su vez a trece colores. Un descubrimiento mío, que yo no llamaría tardío sino afortunado.


Arte y Naturaleza

No creo que la naturaleza imite al arte, eso más bien, opino, es una forma de indicar asombro por la exquisita modulación de aquella, pero lo que sí creo es que la realidad supera a menudo a la ficción. Por ejemplo, cuando un millonario mexicano conocido como Lord Rolls Royce se llama, muy mexicanamente por cierto, Emir Garduño, es gordo y con perilla y bigote en candado, y golpea a un policía por adelantarle en carretera, lo que por fin, ya era hora, menuda chorrada, le lleva entre rejas. Un caso parejo al de aquel político valenciano de aspecto de sibilino jeque árabe que habiendo robado y corrompido a diestro y siniestro, al final le llevaron a juicio por un traje con trabilla italiana.

Riqueza idiomática

Qué expresivo es nuestro idioma. Repetid conmigo: pogromo, peste, racismo, xenofobia, flagelación, lapidación, pena capital, tortura, plaga, crisis, pobreza, privilegio, desigualdad. Injusticia, dolor, muerte prematura, vida insatisfactoria, abandono, crueldad, epidemia, misoginia, machismo, pedofilia, violación, estupro, estafa. Campo de concentración, campo de exterminio, campo de refugiados. Herida, laceración,  enfermedad, celos, envidia, odio, esclavitud, ruido, soledad, hacinamiento, sumisión, impunidad, maltrato y asco. Tarea para mañana, hacedme un poema con todas esas palabras. O mejor, hacedme una hoguera y quemarlas a ver a qué huelen.

El escritor bloguero, lectores para que os quiero

Decía Monterroso que hay que ser más inteligente que el lector para que el lector se sienta más inteligente que el escritor. Por eso yo me siento tan tonto cuando veo los pocos lectores que tengo.

Estar globalizado o ser insubstancialmente disperso.


Desearía haber escrito La isla del tesoro y a cambio mandar a tomar por culo este blog que no lee casi nadie. No he escrito La isla del tesoro, así que sigo con este blog.




Profetas del arte comercial

“En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos. Todo el mundo debería tener derecho a quince minutos de gloria”. Aún acertando y para ir de profeta, qué poco acertó, qué anticuado se nos ha quedado Warhol —como todos los modernos, no digamos los posmodernos— al dejar dicho aquello de los minutos de fama de cualquier pelanas. Hoy por hoy, dos o tres terroristas pueden ser primera página de todos los diarios importantes del mundo y abrir todos los noticiarios de televisión. Si mayores escrúpulos ni méritos. Durante mucho más de quince minutos. Inolvidables para los allegados de sus víctimas y al revés que sus víctimas.


Publicar un libro en otra vida


Solo o en compañía de otros, en otra vida, es decir, hace más de 30 años, publiqué bastantes libros, incluso en editoriales prestigiosas que aún existen, como en la colección del Libro de de Bolsillo de Alianza Editorial. Muchos de mis editores, en cambio, ya no existen, como Javier Pradera, el editorialista de El País y responsable de libros de ensayo del grupo Santillana. Pero no es eso lo que me inhibe de volver  intentarlo, ni tampoco la cada vez mayor ausencia de ilusión ni tampoco ya vanidad. Es algo más relevante en mi opinión: ¿cómo atreverse a añadir un solo título más a los aproximadamente cien mil que se editan al año en este país?, incluyendo eso sí, autoediciones y libros y manuales de texto, no sólo ensayo literario o no. Y todos esos títulos a repartir en un número escandalosamente escaso de lectores habituales de libros. Sería como cocinar una de esas paellas gigantes del verano festivalero español pero destinarla a una familia monoparental.



Diacronía y sincronía en la imprenta


El otro día estuve en la antigua Imprenta Municipal de Madrid, un precioso edificio racionalista con toques Art Decó de los años 30 en la calle Concepción Jerónima, entre la Plaza de Benavente y la de Tirso de Molina, para ver una exposición sobre octavillas y panfletos clandestinos durante la dictadura franquista. También se exhibían ciclostiles, "vietnamitas", maletas de doble fondo, carteles, panfletos… todo un viaje al pasado —al mío desde luego— inmediato no tan lejano. Luego me pasee por la planta baja donde están instaladas como un rebaño de dinosaurios tecnológicos viejas y pesadas máquinas que unían belleza y utilidad, hierro colado, correas de cuero y manivelas con asideros de nogal y roble. Junto a una del siglo XIX, había una estantería llena de pesados bloques de blanca y purísima caliza litográfica. Y me dio por pensar que esas piedras formadas hace cientos de millones de años por caparazones de microscópicos organismos del plancton de los antiguos océanos, como los foraminíferos y las diatomeas, tenían la textura ideal para atrapar cuando sólo eran limos sin consolidar a otros organismos más grandes de "sólo” millones de años, como los peces devónicos o el famoso Arqueopterix jurásico y alemán y que ese mismo material es el que se empleó, luego, hace décadas, para las litografías, uno de los sistemas de principios del siglo pasado más habituales para la reproducción, en libros y revistas, de fotos y grabados.

.

.
Que existan culturas distintas, como lenguas diferentes, es maravilloso, pero la cultura debe servir para construir puentes y no como argumento para separarse unos de otros.

OTOÑO

OTOÑO
Carretera al Sanatorio de la Fuenfría

INVIERNO

INVIERNO
valle de Valsaín, Segovia