14/4/2014

Ante la tele: turistas e inmigrantes

Una de mis "teles" favoritas... tengo mis expectativas, pero nunca estoy totalmente seguro de qué van a 'poner', si un pájaro moscón (Remiz pendulinus) o un martín pescador (Alcedo atthis)
Para Niara, Sarabi, Amadú, Johari, Diara, Izel, Millaray, Sayen, Jelani, Sauda, Zuri, Abatwa, Binyawaina y demás



Veo un noticiario en la tele. Masas humanas en movimiento.

Cómo contrastan esos ostentosos cruceros desproporcionados con sus muchas y lujosas cubiertas atestadas de rituales del despilfarro, la falsa aventura y la alegría superficial, remedos anacrónicos de un mundo ya desaparecido: el de aquellos grandes viajes transatlánticos 'de baúl forrado de pegatinas y etiquetas de hotel', con las pateras, frágiles esquifes poco aptos para flotar hasta en un estanque, siempre a punto de naufragar en los peligrosos estrechos. 

Antes de esa peligrosa travesía, los muertos en los grandes desiertos; los que se esconden en sitios inverosímiles de camiones o trenes; los aupados a las vallas erizadas de cuchillas con ridículos nombres de instrumentos musicales (concertinas: ¿quién fue tan sádicamente irónico para bautizarlas así). La resurrección de la carne es asunto discutible; la insurrección de la carne no. 

Los de abajo, si quieren moverse verticalmente hacia arriba, tienen que hacerlo horizontalmente y lejos. Es decir, el deseo de movilidad social ascendente es el que explica siempre las grandes emigraciones humanas.

Por eso se trata de una selección positiva: se mueven los jóvenes, los más inquietos y fuertes, se quedan los viejos, los más conformistas y menos dispuestos al cambio. Y pese a todo los rechazamos... a los mejores. Las migraciones no se pueden parar, pero es que además son beneficiosas para los lugares de destino. Pero como todo movimiento masivo, hay que canalizarlas.  Poner semáforos, no muros (siempre de la vergüenza). En las murallas los elementos más relevantes siempre son sus puertas. Si no, encierran más a los de dentro que impiden el paso a los de fuera.

Lo marginal es la bola de cristal de la Historia. Favelas, banlieues, chabolas, ranchitos, arrabales, bidonvilles; en esos ‘márgenes’, en esas zonas marginales, para bien o para mal, se anticipa el futuro más que en los congresos y en los centros de convenciones y en los think tank. También en un río lo interesante no ocurre en el centro del cauce sino en sus riberas llenas de maleza y de contactos e innovaciones (mirad mis fotos). Los instalados con sus necesidades cubiertas no inventan ni imaginan otro futuro que su privilegiado presente. Soñar no sólo no cuesta dinero, sino que mejora el porvenir.  

Espartaco soñando. 

Creo que son más antisistema los que saquean las arcas del Estado que los que rompen cajeros automáticos y queman contenedores, pero entiendo el epíteto: desde el punto de vista sociopolítico y geopolítico, el mundo es un sistema diseñado para y por los poderosos, conocido también castizamente como ‘Ley del Embudo’. Parlamentarios aforados, monarcas inimputables, pasaportes diplomáticos, impunidad, zonas Vips y atención preferente, privilegios, distinciones por ser y nacer, no por hacer; para los 'ustednosabeconquienestáhablando' y los 'puedohacerqueledespidan', frente a desharrapados sin pasaporte, con papeles muertos y ojos muy vivos y ávidos, sin atención de ningún tipo, incluida la sanitaria y hasta la meramente humanitaria. Y sin embargo, la sal de la Tierra, la nuez que contiene el futuro no son los instalados, sino estos últimos en movimiento, por sus márgenes y sus rendijas, por los huecos de sus muros de espinas.  

Cristo en patera, Buda trepado a una concertina. 

Impunidad, privilegio y también desfachatez: el ejercicio de la política activa se basa, entre otras cosas, en ser más o menos inmune a la ineficacia. Demasiado a menudo consiste en contemplarse a uno mismo y su labor con el optimismo de la tolerancia y al mundo que habría que tratar de mejorar con la impotencia del pesimista. Y no ver a los otros. Autismo severo.

Olvidar que primero todos fuimos africanos, que primero todos fuimos nómadas, que primero todos fuimos inmigrantes, algunos lo son ahora y  que todos deberíamos ser igual y dignamente humanos. Contemplo su determinación valiente y me siento avergonzado de mi conformismo bien instalado y sedentario (aunque algunos fingen viajes haciendo turismo).

Veo el alborozo de los noticiarios por las elevadas cifras de turistas que llegan como plagas de langosta (nada de golondrinas de verano). Cómo contrasta el buen recibimiento que les damos, rozando el servilismo tantas veces, con el denigrante a los inmigrantes. Es que los turistas dejan beneficios en el país, se dice, y yo añado: a unos pocos empresarios y 'la parte del león' a empresarios deslocalizados, tour operadores y demás. A cambio consumen recursos y servicios que mantenemos los de ‘dentro’ con nuestros impuestos. Por contra, los denostados trabajadores inmigrantes vienen a ayudar y está demostrado que consumen menos recursos y servicios que los que prestan. Entonces ¿por qué esa diferencia de trato? Quizás la clave está en preguntarse quién o quienes se benefician de esas oleadas de falsos viajeros (dentro de su burbuja sedentaria de origen a cuestas allá donde van). Les venden nuestro país por un plato de lentejas, y no todos acudimos al magro festín, eso es el turismo;  o bien, compartimos las lentejas con los nuevos ingredientes que los inmigrantes traen consigo, su formación que no hemos costeado y sus ganas de trabajar.

Llego a la conclusión de que el optimismo ante el porvenir humano es una forma de superstición. Finalmente me insubordino, apago la tele, cojo el bastón y los prismáticos, llamo a Jara y salgo...

También la tengo en blanco y negro...


12/4/2014

COOL




Toma a la chica por la cintura
en plan antiguo.
Mírala a los ojos y dile:
“mi amor por ti es más grande
que un Cadillac de Buddy Holy”.
Funciona mejor
si la acabas de conocer.

Si puedes y sin exagerar,
se una minoría de uno,
de uno de verdad,
no de uno en soledad,
ni de una soledad.

Con esa minoría
en absoluto aplastante
plántale batalla a lo feo.
Desperdicia tu talento
como lo que es:
un don de los dioses
que no les has pedido:
un saxofonista negro,
un escritor beat
un gánster de película
una vieja vanguardia,
tú solito, insisto,
(las de ahora son tontas,
todas llegan tarde).
Un pelirrojo sin teñir.
Ayuda decorarse una peca
con la estrella de David.
Sé un Frank Sinatra
sin ojos azules
(aunque seas más alto).
Si eres negro
(vaya suerte)
ayuda (necesitarás mucha)
vestirse como un blanco
acomodado.
Si eres blanco,
qué vulgaridad,
vístete como un negro
desarrapado,
repasa tus zapatillas
con cinta de embalar,
y reivindica el black power,
pero con crema solar. 
Ayuda el sombrero
levemente ladeado
(no tanto, hombre).
Ayuda ser algo brutal,
sin exagerar,
obrero y disléxico.
Ayuda hablar bajo
cuando amenaces y
gritar si estás lejos
en estricta soledad.
Ayuda parecerse a Steve McQueen.
Ayuda saberse
más chulo que Dean.





¿Estilosa, relajada, guay? ¡No!

Coooooooooool, coño, Cool.


9/4/2014

Yo prefiero




He disfrutado con las dos hijas

de mi amigo, 

paseando por el mundomiciudad.

Con ellas me han vuelto a salir los ojos,

he reído, tocado con el dedo sucio

la belleza.


(Dale tu mano a un niño

y deja que te muestre el mundo). 


Entre la amarga insolencia de la juventud

y la triste sumisión de la vejez

se extiende la vida del hombre

(quiere decirse mujer).

Queda fuera la infancia,

que es otra especie animal,

más prometedora,

que termina por frustrar

el maldito desarrollo.

Por eso da tanta pena

ver a niños secuestrados por

adultos protectores,

encadenados al no juegovideojuego

y a otras pantallas.


Entre la vida de acera con colegas,

piña apretada haciendo masa,

y la vida viuda de la butaca ante la tele,

individuo individual, es decir:

solo,

entre el acné y la artrosis,

se extiende la vida

de casi todos,

pero se excluye la de los niños

con el pretexto de criarlos.

Transformándolos para la desdicha:

en boxeador,

ladrón de coches,

financiero, transportista o

músico. 


Yo prefiero

ser niño:

felizmente inmaduro,

con los ojos nuevos

y los dedos sucios. 








 Las preguntas que hacen los niños sin adoctrinar ya las querrían los cosmólogos, los teólogos o incluso los místicos más filosóficos

8/4/2014

Yo quiero que haya referéndum en Cataluña (y en Murcia, y en…)



 Para Valeriano, que me ilustra y me educa
La consulta o referéndum de los catalanes es tan ilegal como la contabilidad b, en negro, del partido del gobierno. Es tan inconstitucional como si el rey fuera imputable por cualquier delito como cualquier ciudadano y es incompatible con la soberanía de todos los españoles como lo es que la policía antidisturbios, armada hasta los dientes, y a la que pagamos todos con nuestros impuestos, te golpee por tener (mala) pinta de perro flauta cuando te estás manifestando legalmente. Son los tres argumentos que el gobierno presentará esta tarde en el Congreso (soy un adivino prodigioso) como irrebatibles. 

Señores catalanes: ¡desistan!  O no.

Primer argumento esculpido en un bajorrelieve en piedra: es ilegal. Claro que lo ilegal se puede legalizar. Como continuamente se hace, sin necesidad de llegar a los indultos, con tanto evasor de impuestos de grandes fortunas. La primera en la frente: distingamos entre poder y querer, y olvidémonos del voluntarismo de querer es poder. 

O no, no lo olvidemos.

Segundo argumento, como una estela en basalto: es anticonstitucional. ¿Anticonstitucional se ha convertido inopinadamente en sinónimo de inamovible? Y yo con el diccionario de siempre. Entonces ¿por qué no declaramos inconstitucional la gravedad del planeta o la artrosis para que no se nos sigan cayendo ancianitos sin asistencia domiciliaría? Ay, no se puede y además no solucionaría ni la artrosis ni las caídas ni la mera vejez. Porque la Ley de la Gravedad no se puede conculcar, si no menuda la que armarían las compañías aéreas Low Cost ( y las otras), pero la constitución sí que se puede reformar.

Tercer argumento: la soberanía reside en todos los españoles y no sólo en los catalanes. Placa de bronce en cada esquina de la patria. Estoy de acuerdo. Vale, votemos todos, y de paso nos enteramos de lo que piensa la gente. Y de paso nos enteramos de lo que callan los políticos de allende y de “aquende”, y si algunos líderes del soberanismo catalán quieren convertir a Cataluña en una especie de Suiza donde hay que cobrar por el paso (20€ en el caso suizo si accede por carretera, constato), y los murcianos que quieran trasportar sus productos a las Europas por el eje del Mediterráneo ¡a pagar! Si los vascos hacen lo propio con el eje Atlántico más vale que horademos de una vez los Pirineos por Ansó, o nos dispongamos a quitar las concertinas por el sur y empecemos a hacerles la competencia a los chinos en África. Porque no todo va ser la emoción del patriotismo. La pela es la pela, para los cuatro gatos de Soria, también. España sin Cataluña es menos y Cataluña sin España es Suiza, según los hunos. Porque de paso nos enteraremos si la pelea entre españolistas y soberanistas catalanes separatistas es por mejorar la vida de sus (respectivos) ciudadanos o es una pelea por quién controla a qué súbditos. Si hablan de súbditos, por muy patriotas que sean, no me interesa, pero si hablan de ciudadanos, sí.

O puede ser que yo en mi ignorancia no haya reparado en que el mundo necesita alguna frontera más para mejorar. Del Empordà a Crimea, y vengan "raíces" y más "raíces".

Yo estoy bastante relajado, porque, como dijo malherido, tengo pasaporte, pero estoy harto de que no se hable claro. Por parte de hunos y de “hotros”.

7/4/2014

Un complejo complejo, el de jugar con las palabras

¡Jambo!


Cuidadito con el lenguaje, vigila a las palabras, mídelas, pésalas y sopésalas, porque no es que las cargue el Diablo, es que prácticamente van por libre y te la pueden montar en cuanto te descuides. Agarra la brida del idioma, usa la fusta del narrador o monta a pelo como el poeta (igual te crees que puedes), pero no les quites ojo. Recuerda que el lenguaje te habita: el idioma te usa como un allien, no tú al allien.

Un poné”, esto es: “un suponer”, "un ejemplo" en agropó: agropop de la banlieue sevillana (saber idiomas no tiene precio, por mucho que te claven en las academias):

No es lo mismo un intelectual complejo que un intelectual con complejo o un complejo intelectual.


(¿Lo habéis copiado? Sigo). Un intelectual complejo es Octavio Paz, según la crítica al uso y ahora que se cumple su centenario, un complejo rentable para algunas editoriales, como si se tratase de una urbanización o un 'resort' de vacaciones del Club Mediterranee, caja B de la literatura. Quede entendido. Por contra, un intelectual con complejo es cualquiera elegido al azar, otra cosa es de qué complejo se trate, se le trate (de tratamiento) o no de él, porque empiezo a sospechar que el intelectual no solo no nace sino que se hace a base de frustraciones. Ser bajito y feo y bizco como Sartre ayuda, aunque Camus era guapo, así que no se. En cuanto a ligar, los dos se las comían a puñados, pero eran otros tiempos en los que importaba más no ser idiota que ser famoso y de ahí la relevancia del intelectual hoy en franco declive. Finalmente, un complejo intelectual es por ejemplo (un poné) pensar que te persiguen desde el mundo subatómico con incertidumbres cuánticas (paranoia de Heisenberg) o cualquier conflicto de emociones ante una ecuación de segundo grado (fobia a los exponentes también conocida como dentera al polinomio).

Las palabras nunca te fallan, pero siempre te la meten doblada, en cuanto no mires. Y eso es lo emocionante, si no estaríamos hablando de lenguajes de programación y otras utilísimas tontadas sin imaginación.

Fondo y forma, contenido y estilo, ética y estética son separaciones útiles pero tan arbitrariamente dudosas no ya como cuerpo y mente, sino como mente y cerebro. Por eso es dudoso que sea útil esa manera de leer de algunos que dicen ir al fondo del asunto, ¿al blanco entre las palabras? Pues no dan en el blanco mirando sólo el blanco.


—¡Cuidado,  imbécil! —con lo que tipo, en principio airado, se paró en seco al borde de la calzada y eso le libró de un atropello cuando pasó como un rayo el auto que estuvo a punto de arrollarle. O sea, le salvó la vida, aunque no hacía falta insultar.


El poder de la palabra es tremendo.

Pero debemos resignarnos a que lo mismo sirva para engañar que para revelar la verdad, como cualquier instrumento (un martillo sirve para colgar un cuadro o para destrozarlo, o incluso, para destrozarte el dedo).

Contra lo que afirma el tópico actual, la imagen no ha derrotado a las palabras: las ha potenciado, difundido. El gran derrotado es el silencio, que se ha convertido en un auténtico lujo. En ese sentido, la palabra más contradictoria quizás sea ‘cállate’.

Las palabras son un lujo también, a menudo redundante y despilfarrado. Por ejemplo, en el Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino y en estos momentos es muy probable que se esté inventando alguno más. Y el verbo ‘pasar’ tiene 54 significados.

García Márquez dio cuenta de muchos de esos hallazgos, un niño desvelado por el balido intermitente y tristísimo de un cordero apartado de su madre dijo: “Parece un faro” (¿A que es precioso?), y no digamos si siguiendo al gran Covarrubias descubrimos que el amarillo es el color de los enamorados, que el café sabe a ventana (García Márquez nuevamente), que el pan sabe a  rincón, que una cerveza sabe a beso y una comida a Viernes Santo.

En ese tráfico, los poetas son los demiurgos y los políticos y otros vendedores de humo los chamarileros. O secuestradores vesánicos, raptan las palabras y las ponen a hacer tareas odiosas, nos las putean, las prostituyen.

Hablar entre dientes y leer (y escribir) entre líneas. Sobreentendidos, en eso son muy expertos los políticos.

Pero a las palabras no hay forma de meterlas en cintura, siempre te sacarán de tus casillas y se saldrán ellas de las suyas, por muchas academias que se monten y muchos pomposos oradores dispuestos a agotar su turno de... palabra sin decir realmente nada.

La palabra en swahili para palabra es "enye-nguvu", literalmente traducible por "posee el poder", o sea: es fuerte (recordad la Biblia, en el principio fue el verbo, y el verbo se hizo carne). La palabra es poderosa, la palabra es poder. El problema es tanto idiota que las usa como haría un chimpancé con un láser: matando a los vecinos de rama, volándose el propio pie, diciendo que seremos más felices si matamos a los de al lado -"explicándolo" con palabras-, o al menos si nos separamos de ellos. Lo que jamás nos van a confesar esos violadores del verso es que, so pretexto de una cosa que llaman patria, están peleando (contra otros patriotas del bando opuesto) por controlar a un grupo de súbditos, teniendo buen cuidado en no llamarles eso, sino 'ciudadanos', que suena mucho mejor. Por ejemplo. 

Ya lo dijo el poeta: "Pido la paz, y... la palabra"