NI COPY NI RIGHT

NI COPY NI RIGHT: Las fotos de este blog son del autor, salvo que se indique expresamente lo contrario. Piratearlas si queréis, no disfrutaréis tanto como yo haciéndolas (abajo del todo, más fotos)

16/10/2014

El poeta, el ateo, el científico y el político





« Soyez réalistes; exigez l'impossible! ». Jean-Paul Sartre, en mayo de 1968,
dirigiéndose a los estudiantes de la Sorbona; posteriormente repetida en forma de pintada en varios idiomas innumerables veces.

La crisis del Ébola o de las tarjetas opacas de los banqueros ladrones y sus auxiliares. Es muy instructivo leer desde Italia las noticias de España, confini dell’Europa, como ellos dicen. Supongo que esa imagen que damos también será parte de la Marca España, como gustan de decir los majaderos encumbrados que se la inventaron o encargaron inventarla, que ni para eso probablemente sirven. Aunque aquí también se las traen, por ejemplo, con el reciente expolio de las arcas municipales de Venecia (véanse mis fotos de arriba). Pero ellos consideran que en esos confines, los míos mal que me pese, manca finezza.

No os riáis: la política es un quehacer ordenado al bien común (¡os habéis reído!). A ver si os reis ahora, porque algunos autores consideran que su característica principal es el uso legítimo de… la fuerza, y hay múltiples modos de ejercerla, la tranca de los guardias es solo una.  Estoy de acuerdo con Aristóteles: el hombre es un animal político, la política está prácticamente en casi todo lo humano, pero estoy harto de la calidad tanto ética como técnica de esas políticas concretas, de las de aquí y de las de allá. Entre la política (del griego antiguo πολιτικός) de la que hablaba el sabio griego, relativa al ordenamiento de los asuntos del ciudadano, y lo que lamentablemente se entiende hoy por política hay la misma distancia que la que se advierte al mirar por un anteojo por un extremo o por el otro, o la que dista entre Pericles y Rajoy. 

Hablemos de mí. Lo quiera o no, soy un animal político, pero no un político. De otras negaciones no me envanezco. No me enorgullezco, al contrario, de no ser un poeta ni de haber abandonado tempranamente la actividad profesional científica. En resumen: no soy poeta, aunque quisiera; soy un ateo religioso; soy político, pero no, por suerte, 'un político'... y un científico en desuso ¡Vaya curriculum! Claro que si fuera un científico y político ateo, religioso y poeta, lo que sería es una quimera, tanto estricta como figuradamente: un animal compuesto de improbables partes de otros, con, verbi gracia, cabeza humana, cola de dragón, alas de murciélago, cuerpo de león y cuello de serpiente (una mantícora). La parte más improbable de ese hipotético ser no sería la de científico y poeta (en la ciencia, estoy convencido, hay poesía, además de ejemplos más explícitos, como el de Erasmus Darwin, abuelo de Charles, y su elogiado poema lamarckista Botanic Garden, o mejor aún, el Lucrecio del poema De Rerum Natura), sino la de político y cualquiera de lo otros, porque lo habitual es la de político sin otro oficio ni -¡ay!- beneficio.

El ser humano es poliédrico: se puede ser religioso y ateo, científico y poeta (aunque no se escriba en verso) y, yo creí durante mucho tiempo de mi juventud bajo una dictadura en la que la corrupción y el nepotismo no eran excepciones sino parte de su estructura, que con el tiempo también tendríamos políticos honestos, pero no es lo habitual en ninguno de los tres casos, me parece. Yo, por mal ejemplo, soy un hombre religioso..., y ateo: el mundo es mucho más milagroso de lo que las religiones organizadas afirman; la ciencia  se acerca a ese misterio, pero sólo el arte y la poesía se aproximan al milagro. En cuanto al ejercicio de esa "legítima" violencia del poder que otorga un cargo político pequeño o grande, no es sólo es que corrompa, como afirmaba el anarquismo, sino que aisla de tus conciudadanos.

Por tanto, para mí, la primera condición, previa pues a todo, de esa honestidad en política no es ni siquiera la de no robar ni engañar, sino la de conservar la empatía hacia los demás ciudadanos, es decir, resistir el autismo de los encumbrados, no dar por hecho como algo natural e inevitable los privilegios  ni la impunidad, sino la de los deberes del cargo aparejados con los derechos. Pero son excepción los Mandela, Mujica y Palme en ese mundo, de esa casta, sí, plagada de mediocres y deshonestos. Justificándose previamente con la chorrada esa de “el arte de lo posible” (¿arte?, raras veces), por el contrario, la política no es más que una torpe simplificación de las cosas: lo posible, ¡qué margen tan estrecho! El artista y el poeta, y el científico a su modo, trabajan justamente de la forma opuesta; tratan de mostrar lo oculto, la complejidad (no confundamos lo complejo con lo complicado. Complejo es el mundo y hasta una simple hoja de un árbol vista en detalle; complicado es un atestado redactado por un leguleyo). Algo parecido dijo una vez Patrick Modiano con el que recientemente se ha premiado a sí misma la academia sueca al concederle el Nobel.

Como aficionado a la Historia, soy consciente de que, como señalaba Ernst Jünger, todo presente es penoso y por eso se buscan tiempos mejores, ya en el pasado, ya en el futuro. Pero también la memoria es corta y hoy por hoy se han pasado tanto, es tal la desvergüenza, que no nos puede consolar cualquier triste pasado por penoso que fue, ni ningún futuro sensatamente optimista, así que ahora va surgiendo la indignación. ¡Qué bien! ¡Por fin! Aunque... hay otra forma de verlo no tan complaciente: la vergüenza colectiva de una "ciudad" (y puedo decir 'ciudadanía') colaboracionista. Entregados, sí, a esa casta, sí, de saqueadores, mismamente como los parisinos de comienzos de los 40 con los nazis de las novelas del arriba mencionado Modiano.

De la Atenas de Pericles a la Venecia o el Alcorcón de ahora ha llovido mucho. Han crecido demográficamente demasiado las sociedades humanas. y los ciudadanos ya no podemos reunirnos fácilmente en asamblea abierta en el ágora para discutir los asuntos de la polis… democráticamente, que no otra cosa han sido esas acampadas del 15 M en nuestras plazas. Y el mundo se encoge mientras proliferamos los humanos. Los políticos además —la mayoría de ellos— lo trivializan y lo desacralizan y nos roban algo más que los impuestos despilfarrados y saqueados: le roban al mundo sus milagros, su milagroso existir. Si no me creéis mirad en qué se gastaban fortunones esos payasos de las tarjetas de crédito de Cajamadrid, opacas, como ellos, toscos y groseros. Y mientras discutiendo si colocamos una frontera nueva, como si no hubiera bastantes, en el Ebro.

Cierro el círculo con una pregunta que regresa al mismo título de este post: políticos, poetas y científicos (a los ateos dejémosles por una puta vez en paz, porque la cuestión -y os revelo una prodigiosa reflexión- no es tener fe en Dios, sino si Dios -exista o no- tiene fe en nosotros, y es evidente que no). Repito tras la digresión entre paréntesis: políticos, poetas y científicos. No sólo tres actividades muy distintas, sino tres formas de contemplar el mundo. Hay muchos malos poetas, quizás más que buenos, aunque yo creo que poetas sólo son los últimos, porque poeta es un título, como el de honesto o el de bueno, que no puedes auto adjudicarte, sino que te conceden los demás; en cualquier caso no se obtiene con su práctica grandes retribuciones materiales, al contrario. Por su parte, la mayoría de los científicos son honestos, con excepciones como Craig Venter o el coreano Hwang Woo-Suk,  que no son en absoluto mediocres; la ciencia atrae a gentes vocacionales que no suelen obtener enormes retribuciones de su exhaustiva dedicación y además es una actividad abierta, permanentemente contrastada por sus pares. Ahora la cuestión: ¿qué hay en la actividad “profesional” de la política que atrae a tanto mediocre sin mayores aptitudes, y a tanto deshonesto? ¿Les atraen los privilegios y la impunidad o eso surge después? Me temo que tengo parte de la respuesta: son un reflejo de sus conciudadanos, muchos de los cuales procederían igual si estuvieran en su lugar. Me remito a la metáfora colaboracionista del París de Modiano ocupado por los nazis. Por cierto, una vez liberado, muchos de los antes complacientes con el ocupante se volvieron milagrosamente airados miembros de la Resistencia, y había que ver con que vesania perseguían a los colaboracionistas evidentes. Esas multitudes linchadoras que tanto me repugnan. No, indignarse es fácil, más difícil es mirarse en el espejo, solo, sin ninguna masa que te jalee.

París, agosto de 1944

 

14/10/2014

Gramática para un debate del nacionalismo




Para Miroslav y Vanbrugh,  altruistas del debat; modestamente, porque ellos ya se explican muy bien, y al hilo del último post del primero.

Todos los ismos, esto es todas las palabras reforzadas-acorazadas-subrayadas por dicho sufijo delatan, revelan peculiares pretensiones, voluntariosas tendencias y a menudo, desgraciadamente, una hostilidad anticipada:


Nacionalismo


Feminismo


Socialismo


Ecologismo


Liberalismo

Marxismo


Anarquismo

Idealismo


Realismo....…….

… Uff, qué largo etcétera. Advierto de antemano que todas incluyen de algún modo y a su modo nobles causas e intenciones, pero…


 Añado que son palabras dirigidas a sectarios. No os enfadéis conmigo, a mí me han llamado a menudo anarquista, socialista y ecologista, por ejemplo, y en parte, como suele pasar, eran calificativos sobre mi persona fundados. E incompletos, y eso es lo malo.


Son palabras, estas del dichoso sufijo reforzante, estos ismos, dirigidas a personas que han leído un (solo) libro.


Son palabras dirigidas a “los que han jurado sus banderas y permanecen fieles a la causa”.


Son palabras que maneja todo el mundo, que honran a muchos, pero… que representan tópicazos, zapatos descosidos del lenguaje. Como dice Jünger, palabras para “representantes y viajeros de lugares comunes”.


Las conversaciones con realistas, o personas que se tienen por tales, con feministas, ecologistas, liberalistas…etc., suelen acabar agriamente, porque tienen una cómoda, inamovible y limitada concepción del asunto o cosa, como el idealista de la idea o el egoista del ego.

Veamos ahora:


El Nacionalismo = Nación + ismo

..., es decir, que añade a la perniciosa idea de nación el reforzante sufijo ismo y Boooom!!!!


¿Qué pasa entonces? Que la nación pasa a obsesión, deja de importar cualquier otra cosa, se convierte en paranoia. Paranoia: “La obsesión elabora casi siempre un sistema 'lógico' en sí mismo cuya fuerza demostrativa no se puede invalidar por los argumentos contrarios".


Por tanto, el nacionalismo es —valga la contradicción— un solipsismo compartido por masas. Ahora bien, recordemos el juicio de solipsismo que dio un filósofo: “Una fortaleza inexpugnable, defendida por un loco”.


Solipsismo de masas, nacionalismo. Masas, es inútil razonar con ellas, no tienen ese atributo lógico, siguen siendo tan necias que cuando se desactiva uno de sus lemas, por ejemplo, ‘Cataluña es una nación’,  el hueco, como el agua de Arquímedes, se llena inmediatamente con otro tópico atractivo, otro lugar común, y la masa sigue siendo igual de necia e indiferente a otros argumentos más complejos y matizados que sus eslóganes.


Me voy a nadar, no a hacer natacionismo.

10/10/2014

Un pequeño cuento moral y paleontológico



Para Ben,Vanbrugh, Julian Bluff, Jesús, P. Zamora Bonilla, Miroslav, Diego, Babe, Valeria, Lola.Quiros, Cigarra, Paco, Antonio de Castro, Harazem, El pobrecito Hablador, Rufus T, Fireflly y Antonio, que nada, que os dedico el post que nunca pensé colgar, este, porque me habéis disuadido de mi primera intención, así que gracias y ya veremos con qué ritmo retomo y sigo, dale que dale, en este sitio. Lo que os aseguro es que no fue una finta para que me hicierais cariñitos, aunque siempre vienen bien, y uno al menos de vosotros lo sabe. Un abrazo a todos.

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[...] yo vi la transformación, en un solo segundo, de una persona en fotografía, y sé que de otro modo ese segundo se habría disuelto en la inmensidad del olvido en que transcurre nuestra existencia, porque sin el olvido nos volveríamos locos.” (Cees Nooteboom, hablando del fotógrafo Eddy Posthuma de Boer, que frecuentemente le acompaña en los reportajes de sus viajes).


Esto es un fragmento de ámbar, una resina fósil. En su interior han quedado incluidas una araña y su presa. Recoge un instante, un momento, como tantos otros que sucedían entonces y siguen sucediendo ahora. Es, pues, una "foto" de hace unos cientos de millones de años. Además es una foto de una foto -como muchas-, a través del cristal de una vitrina por la que pasan miles de visitantes sin reparar en ella.

El protagonista de esta historia, pienso yo, no es ninguno de los dos actores que aparecen en imagen, sino el tiempo. El tiempo... ¡vaya cabrón, no siempre amable! El tiempo en dos de sus distintas y hasta antagónicas modalidades. Llamemos 'T' al tiempo que se mide en eones de la geología, que preserva sucesos de hace decenas, cientos de millones de años, y 't' al tiempo repentino, al instante que queda congelado para esa cuasi eternidad. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida y también la muerte, sólo de momentos. Y quizás la eternidad también.

El caso es que T preservó ese instante t.

Más tarde el mundo fue nuevo otra vez.

El instante, 't': la araña tremenda domina la escena. Puede hasta adivinarse también el sutil hilo que armó la trampa, y el pequeño organismo a punto de ser devorado —aunque no lo fue, no dio tiempo—  parece una avispa de rayado abdomen, muy similar a las de hoy en día, los buenos 'diseños', como los coches clásicos, no se cambian si no hace falta. 

El contexto espacio-tiempo, 'T.' Sucedió en lo que hoy es Birmania, hace cien millones de años cuando los continentes no eran entonces los de ahora, Eurasia no estaba separada de America por ningún oceano Atlántico, pero el anterior supercontinente Pangea se estaba ya fracturando en dos grandes masas continentales: Laurasia y Gondwana, donde se encontraba la zona de nuestro cuadro fosilizado.

El instante 't'. Un goterón de la resina de una conífera parecida a las que aún hoy existen, como los pinos y cipreses, cayó sobre ambos y se convirtió en la pieza de ámbar que capturó para la posteridad el ataque de la araña al  pequeño insecto. El insecto, la presa, estaba doblemente condenado: por la araña y por la resina, pero es importante resaltar que la araña también murio matando, o intentándolo.

Lo insólito:'T' versus 't'. Por lo común en los fósiles persisten las formas, las estructuras más superficiales y duras y con suerte y a veces las de la anatomía algo más profunda y blanda, pero la novedad es que aquí estamos ante una de las primeras pruebas de un comportamiento social entre artrópodos ¡Ha fosilizado una conducta! Una acción, un proceso, no sólo una anatomía. Ha permanecido, repito, un instante congelado 't' para durar 'T', tal vez lo que  dure el planeta y al menos lo suficiente para que unos primates bípedos de cerebros hipertrofiados se hagan preguntas y algunas las contesten. Otro destino hubiera sido que otro primate, más coqueto que curioso, tal vez una hembra, se lo colgará del cuello o del lóbulo de la oreja.

Algún paleontólogo del futuro, o quizás un joyero extraterrestre valorará esa ballet  a dos de predador y presa unidos por un mismo destino. El ámbar es la única "piedra" semipreciosa de origen vegetal. Uno puede hacerse un colgante con ese fragmento de historia del planeta, convirtiéndola banalmente en una joya, que es para mí la forma más primaria de homenaje reconociendo su rareza. También puede intentar extraer toda la información que contiene, hasta el ADN de los organismos aprehendidos. O simple y previamente asombrarse. Pero casi peor que hacerse una joya con ese pedazo de información de nuestro planeta es hacerse una metáfora o una moraleja de avatares aún más coyunturales, episodios tan dramáticos, no obstante, como los que les sirven de pretexto.

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Ahora voy a estropear una buena historia -y yo creo que la de arriba lo es-, suficiente y redonda en sí misma, adosándola una moraleja, transformándola en una involuntaria fábula. No lo puedo evitar:

Los trabajadores, los pensionistas, los pequeños comerciantes, la gente normal en suma, somos insectos. Los financieros; sus lacayos políticos, los altos funcionarios, la gente que detenta el verdadero poder, el fáctico, los amos del mundo, tan torpes como poderosos, son las arañas; superficialmente se parecen algo a nosotros pero no son nosotros, tienen al menos dos patas más (ocho en lugar de seis), la pata de la codicia, la pata de la impunidad, y se alimentan de nosotros. Pero lo que las "arañas" no esperan nunca (recordad: tan torpes como poderosas) es que el goterón de resina de la crisis les atrape también a ellos junto a las víctimas que depredan. Al fin y al cabo son los causantes de la resina, o sea, de la crisis que tanto les beneficia de momento.  La metáfora es obvia, el goterón de ámbar es el futuro que nos están preparando con su ávida codicia. ¿Huimos del goterón de resina? ¿Nos enfrentamos a la araña? ¿Qué? Quedará la foto para el futuro y la podrá contemplar asombrado quien lo tenga. No os pongais tristes; aquí va una solución:

Navegar es necesario, vivir no es necesario


Las frases contundentes fuera de contexto es lo que tienen, a veces son tremendamente tontas. Pero es un lema tan enigmático como exitoso, quizás por lo rompedor, adoptado por instituciones y empresas: desde la Liga hanseática, que la grabó en los muros del puerto de Bremen, hasta la marina de Castilla, por un lado, y por otro, no pocas instituciones educativas. Pero su origen y, por tanto, su contexto original, parece estar en las Vidas Paralelas de Plutarco que la puso en boca de Pompeyo, y no pretendía ninguna propaganda de un club de regatas cuando afirmaba que vivir no es importante, sino navegar.:
"...Encargado Pompeyo de la organización y dirección del avituallamiento de Roma, envió legados y amigos a muchos lugares. Él mismo se embarcó hacia Sicilia, Cerdeña y Libia, procediendo a la recogida de cereales. Cuando ya estaban los barcos a punto de zarpar, se desencadenó un viento fuerte y los marineros no se atrevían a hacerse a la mar: Entonces Pompeyo subió el primero a las naves, dio orden de levar ancla y gritó: “Navegar es necesario, vivir no es necesario”
Gracias a su audacia y celo, secundados por la buena suerte, llenó de trigo los mercados y el mar de navíos, de forma que las provisiones fueron suficientes incluso para los pueblos más allá de Roma y de Italia, como una fuente inagotable, cuyas aguas fluyen hasta los extremos de la tierra.

Fuera de ese exacto contexto a mí me gusta interpretarla no sólo como una fórmula ética, sino como una exigencia de mirar al mundo: el griego de la antigüedad  clásica era isleño sobre todo y más que los pies necesitaba los remos y la vela para contemplar el mundo y salir del palurdismo del terruño. Los nacionalismos se curan viajando, decía Pio Baroja. Pues eso. La única escapatoria de nosotros, las avispas, es la de Ulises, no necesariamente salir pitando en un barco, sino mantener a toda costa nuestra libertad y nuestro ingenio, que no nos la den con queso. Tomad pues una goleta, siquiera imaginaria, bordear la bota de Italia, entrad en el Adriático y de ahí a la laguna de Venecia, buscad el paso, compuertas mediante, al canal del Brenta e instalaros en Padua, Padova en italiano, Padua en dialecto, y una vez ahí tenéis a vuestra disposición, no sólo la bella Venecia, sino toda la llanura padana, Cremona, Verona, Vicenza, los Alpes de las Dolomitas y el pequeño pueblo montañés de Arquà Petrarca, donde ahora mismo, en dos fines de semana sucesivos, hay una feria agrícola y artesana, celebrando el otoño y la vendimia, que no se puede dar crédito, ni se puede contar salvo que seas Petrarca. Ah, y cuidado no sólo con las arañas, sino con los goterones de resina, o sea, las hipotecas, la deudas y todo lo que nos aprisiona y fosiliza nuestras vidas, y a correr. Os lo dice un mierda de funcionario que ya no lo es…