profesión de fe

profesión de fe
Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

12/12/2007

Aviso para navegantes, 6


Aquí teneis algunas sugerencias de lectura, casi en orden alfabético, que he ido expurgando de mi biblioteca, como bálsamo de fierabrás para las religiosas fiestas en las que estamos inmersos; y para los que confunden las cometas con un GPS, y para los que no creen que el buen rollo deba restringirse a ciertas fechas del calendario, porque el calendario es de los campesinos, como el horario es de los monjes y los burócratas.



Celso: El discurso verdadero contra los cristianos


Albert Camus: El mito de Sisifo


Mario Bunge: Materialismo y ciencia


Giordano Bruno: La cena de las cenizas


Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses


Francis Crick: La busqueda científica del alma


Finngeir Hiorth: Introducción al ateismo


David Hume: Diálogos sobre la religión natural


Inmanuel Kant: La religión dentro de los límites de la mera razón


Lucrecio: De la naturaleza (De rerum natura)


Frederich Nietsche: El Anticristo. Como se filosofa a martillazos


Gonzalo Puente Ojea: Ateismo y religiosidad. Reflexiones sobre un debate


Gonzalo Puente Ojea: El mito de Cristo


Bertrand Russel: ¿Por qué no soy cristiano?


Leonardo Sciascia: De la parte de los infieles


Enrique Tierno Galván: ¿Qué es ser agnóstico?


Voltaire: Cartas filosóficas



Casi todos son clásicos, a menudo deliciosos, como Lucrecio o Nietzsche. Otros son militantes, pero están incluidos porque tienen la dignidad de no caer en el panfleto (género perfectamente honorable, por otra parte), como los de Puente Oja (antíguo embajador en el vaticano) o el añorado alcalde y "Viejo profesor" Tierno. La mayoría son clarificadores, como el de Russel; algunos son casi ingénuos, como de "creyentes", como el del descubridor de la cadena de ADN, Crick. Los hay espléndidos como el de Sciascia, militantes como el de Hiorth. No se indica edición precisa porque casi todos están editados y reeditados en muchos sellos, como la misma Biblia, libro sanguinario, lleno de historias y perfectamente recomendable, al revés de lo que opinaban y creo que opinan las autoridades católicas. (George Borrow: La Biblia en España.- Las aventuras viajeras de un vendedor protestante de Biblias en la ultracatólica España del XIX ¡Maravillosa!)


Mi opinión, sin embargo, y dadas que se incluyen obras maestras de la literatura universal es que en este debate entre creyentes y no creyentes, divididos a su vez entre agnósticos y ateos -distinción de interés-, el título de Kant: La religión dentro de los límites de la mera razón es una aporía, una contradicción en sus términos. En mi opinión, los no creyentes debemos dar ejemplo de tolerancia a ese probablemente casi inevitable resquicio de irracionalidad; primero, porque la razón ni es única ni lo es todo, aunque deba lógicamente priorizarse y porque, por insigne ejemplo, creo firmemente que la escuela laica terminara educando en la compasión a los católicos. Por último el corazón tiene razones que la razón comienza a entender gracias a la neurobiología moderna.


Feliz Navidad

17 comentarios:

mecánica dijo...

Perdona si no me ciño exactamente al tema pero la primera noticia que tuve de G. Borrow fue en un libro que si titula Hispanomanía de Tom Burns Marañón. Me gustó mucho y de paso me enteré de dónde viene esa imagen de España de arrieros y gitanas.

el_clavadista_solitario dijo...

Eres inefable, Lansky, ¡vaya manera tan sui generis de celebrar la Navidad!.

Pero.. vaya.. pienso que se pueden leer esos libros que recomiendas (y disfrutar con ellos) y cantar villancicos, ir a misa de gallo, comer turrón y, pese a la aparente paradoja, seguir siendo un ser perfectamente racional. En la razón se halla también inserta la capacidad de saber sumarte a una serie de ritos o costumbres no demasiado fáciles de comprender desde un pensamiento materialista puro, pero sobradamente emotivos en base a meras razones sentimentales o lúdicas o de empatía. O eso creo yo.

Mecánica: La imagen de una España de arrieros y gitanas respondía en la época en la que está escrita el libro, y en los lugares por los que el autor deambuló, a la más estrica de las realidades. Máxime en el caso de Don Jorgito que llegó a convivir en el día a día con los gitanos y e incluso escribir una especie de breviario caló-english. Saludos.

Miroslav Panciutti dijo...

Me apunto tus recomendaciones; hay algunos títulos de los que citas que tengo pendientes desde hace mucho (en especial el de Celso, que lo compré hará veinte años y lo perdí antes de leerlo). El de Crick sería interesante conseguirlo; era el de los 21 gramos, ¿no es cierto?

En cuanto al debate entre creyentes y no creyentes, ciertamente es una aporía (decirlo es, a su vez, una tautología). Y sí, coincido contigo en que la razón no lo es todo, no es la única vía de conocimiento.

Salud y, que remedio, feliz navidad.

ama de casa dijo...

Vade retro Lansky, se me han puesto los pelos de punta sólo de leer esos títulos.

Bromas aparte, gracias por las recomendaciones, pero justo ahora estoy terminándome la Biblia a ver si consigo la indulgencia de quinientos días. Cito textualmente: "Indulgencia de quinientos días se concede a la persona que piadosamente lee por lo menos algunos versículos del Evangelio, y mientras besa la Biblia, recita una de las siguientes invocaciones: 'Sean nuestros pecados perdonados por virtud de las Palabras del Santo Evangelio';" etc.

Nunca comprendí si tenía que ir besando la Biblia a la vez que la leía y decía las invocaciones en voz alta, o si valía darme de cabezazos con la tapa al principio y final de la lectura. Total que no sé si me salvaré.
Deliciosa lectura. Se la recomiendo a todo el mundo, pero el mundo tiene demasiados prejuicios.
Feliz Navidad.

Lansky dijo...

Mecánica: la imagen tópica de España responde, como dice clavadista, a una realidad, pero exagerada, caricaturesca. Fueron los antecesores de G. Borrow, los románticos los que la extendieron; algo así como España como un "Oriente asequible" para señoritos ingleses

Clavadista: nada de lo que me replicas, supuestamente, está reñido con lo que escribí

Miroslav, Celso es muy...gracioso, porque agobiado por su contexto histórico, se tomaba muy a pecho lo de derribar los dioses. Hoy, creo, el problema es otro a que se adore a la gran cerilla sagrada o al ajusticiado en el Calvario: es el entrometimiento de la religión como monopolio moral del resto de los mortales y no creyentes en todos los asuntos de la vida privada y social

ama de casa, debes perserverar para conseguir esas indulgencias, ¿has probado a leer el Pentateuco a la pata coja?

Vanbrugh dijo...

Me había perdido estos últimos comentarios, en qué estaría yo pensando.

Sorprendentemente, coincido mucho con lo que dice Lansky sobre el monopolio moral que se han arrogado las iglesias, especialmente la católica y especialmente en España.

Como ciudadano, me irrita la presunción de los obispos no ya de que sus criterios sobre lo bueno y lo malo son los únicos válidos, sino de que son los únicos que existen, y la Iglesia la única interesada en aplicar alguno. Actúan como si los no católicos no pudieran ni quisieran tener principios, y como si alguien les hubiera encargado a ellos suplir esa carencia; y con ello no solo tocan las narices a los no católicos, creedme.

Porque además, como creyente, a mí y a muchos, creedme de nuevo, nos irrita que se reduzca nuestra fe a un código moral (el catolicismo conlleva una moral, pero NO ES una moral), sin hablar de que, encima, el código moral que aplican es, en muchos aspectos - en otros no - rancio, absurdo e indefendible.

Lansky dijo...

Verás Vanbrugh, si los obispos de la conferencia episcopal española y hasta el mismo Papa se aproximaran siquiera un poco a gente como tú en sus planteamientos, yo seguiría, por supuesto, siendo un ateo por la gracia de Dios, pero leería las encíclicas y prestaría con interés atención a las recomendaciones episcopales, pero me temo...

Lansky dijo...

Miroslaw, el Crick no es el de 21 gramos, sino Francis Crick, bioquímico descubridor del ADN

Vanbrugh dijo...

Tal y como están las cosas no me parece probable que pueda yo llegar a obispo, pero puedes leer mis pastorales paralelas en "Júbilo Matinal", amén (nunca mejor dicho) de las homilías ocasionales que esparzo por aquí y por allá. Puedes ir en paz.

Lansky dijo...

saala´m máalicum, vanbrugh

Vanbrugh dijo...

Y con tu espíritu, Lansky, y con tu espíritu.

Leí ayer, en El Mundo, creo, una recensión de un libro recién publicado de Crick. No recuerdo el título, algo así como "Cómo habla Dios".

Según el articulista - no he leído el libro, pero me propongo hacerlo - no es que Crick hable ingenuamente "casi" como un creyente: es que es creyente. De los de mi cuerda, de los que creen que fe y ciencia no necesitan ser conciliadas, porque tratan de puntos de vista distintos y complementarios.

De todo tenemos que haber en la viña del Señor.

Lansky dijo...

No Vanbrugh, Sir Francis Crick hace profesión de fe de su ateismo, es decir, es un ateo militante, y lo proclama siempre que le dejan. O sea, que el comentarista de El Mundo, haciendo juego con tan ponderado medio, no tiene ni puta idea ni se ha leído el libro.

Lansky dijo...

Por cierto, vanbrugh, creo que el título al que aludes es "La busqueda científica del alma". Crick murió a comienzos de este año, había pasado de la biología molecular del ADN a la neurobiología en sus últimos años. Watson y Wilkins, codescubridores de la estructura de los ácidos nucléicos, creo que siguen vivos

Vanbrugh dijo...

Ustedes disculpen, Lansky tiene razón. (Sucede a veces). El libro a que me refiero se llama, efectivamente, "¿Cómo habla Dios?", pero su autor es Francis Collins - acabo de comprobarlo en Google -, director del proyecto Genoma Humano y que sí es un creyente de mi cuerda que.. etc, etc.

El Mundo no es un modelo de fiabilidad, precisamente, pero en este caso creo más probable que el error sea mío y no del articulista.
La recensión citaba a Crick, desde luego, cosa lógica cuando se habla del genoma, y yo debí mezclar churras con merinas y entender que era él el autor del libro. Son los inconvenientes de hojear el periódico a toda prisa mientras se come a la carrera a las cuatro de la tarde para salir pitando otra vez.

Lansky dijo...

La próxima ves tómate un buen y reposado almuerzo y de paso cómprate un buen periódico

Vanbrugh dijo...

Gracias por el consejo, hoy mismo trataré de seguirlo. El problema con el buen periódico es que mi inglés no es todo lo fluido que debiera.

Creo que Watson al menos sí sigue vivo, ¿no fué él el que hace poco hizo unas declaraciones por lo menos sorprendentes sobre la inteligencia de las diferentes razas? ¿O estoy volviendo a meter la pata?

Lansky dijo...

vale, apúntate una por lo del periódico en inglés, y otra por Watson, que demostró, con sus opiniones racistas que se puede ser a la vez un brillante científico y un competente idiota en otras facetas