profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

19/12/2007

Viejos y sabios II (más ensayito de lo mismo)




Descartes, que a fuer de materialista tosco les daba continuamente argumentos a los idealistas, es el injustamente acusado de esa absurda dualidad cuerpo-mente. Y digo injustamente porque son más bien los vulgarizadores de sus teorías los responsables, y nosotros mismos, que no nos desprendemos fácilmente de una idea que está en todos muy arraigada en lo cotidiano. El enano de la máquina lo llama con ironía otro neurobiólogo, Steven Pinker, y Antonio Damasio (y eh aquí otro libro que recomiendo) lo llamó El error de Descartes (El libro de Pinker, también totalmente recomendable, se llama La Tabula rasa) La idea a desmontar es bastante pintoresca, pero ha durado hasta hoy: la de un homúnculo, algunos le llaman mente, otros alma, una pequeña criatura que reside en el interior de nuestro cerebro y es responsable de la ardua tarea de pensar y del “espíritu” de la maquina, que es el cuerpo. Todo proviene, claro, de esa secular incapacidad de aprehender la idea de que la mente es un producto del cuerpo, y de la dualidad “cuerpo-mente”

Pero si admitimos que las mentales son funciones del cerebro y que este forma parte del cuerpo, no por eso las cosas se simplifican, aunque se encaminen en el sentido correcto. El cerebro humano tiene dos lóbulos frontales, izquierdo y derecho, de los que se han dicho muchas tonterías (por ejemplo, uno sería femenino y otro masculino, lo que les provee de chorradas sin cuento a los Coelho, Bucay y Jodorowsky de turno). Porque la dualidad es uno de los rasgos principales del diseño del cerebro. Para Goldberg el hemisferio derecho es el hemisferio de la “novedad”, mientras que el izquierdo es el depositario de los patrones ya desarrollados. Eso significa que al envejecer y acumular más patrones –lo que es más concreto que hablar de “experiencia"- se produce un cambio en el equilibrio de poder de ambos, dependiendo cada vez más del izquierdo, que usamos cada vez más. Pero es que la división del trabajo entre ambas mitades no se limita a la cognición. Las emociones también están lateralizadas: las emociones positivas se asocian al hemisferio izquierdo y las negativas al derecho. Por otra parte, el envejecimiento afecta de forma también distinta a esas dos mitades: el hemisferio derecho se “encoge”, mientras que el izquierdo muestra mayor elasticidad en su respuesta.

Cuando somos jóvenes se supone que nos impulsa el deseo por lo desconocido y lo inalcanzado: tenemos “la cabeza a pájaros”, nos aventuramos, "tropezamos en la misma piedra", "no escarmentamos en cabeza ajena". Ese mismo tópico asegura que con la edad maduramos (algunos, otros directamente se pudren), nos acomodamos, nos estabilizamos. Pero la estabilidad no es estancamiento, salvo que pensemos que en ese proceso sólo hay pérdidas y no ganancias. Así, cuando miro hacia atrás, no me veo más estúpido que hace veinte años; al contrario, pienso, creo, mejor ahora.

Lo anticipaba en la entrega anterior; contrariamente a lo que se pensaba hasta hace poco, en el cerebro nacen neuronas durante toda la vida del sujeto y además, cuanto más usamos nuestro cerebro, más neuronas creamos (esto es casi de un lamarckismo suave), y estas nuevas neuronas van a parar a las partes del cerebro que más usamos, de modo que la expresión “gimnasia mental” deja de ser una metáfora para pasar a ser un hecho objetivo. A medida que envejecemos usamos cada vez más el hemisferio izquierdo, lo que a su vez lo protege del deterioro. Podemos aumentar la longevidad de nuestro cerebro ejercitándolo, y esa y no otra es la paradoja de la sabiduría versus la vejez. Seguiré informando.

6 comentarios:

Cigarra dijo...

¡Qué alegría me acabo de llevar! Así que no era una ilusión de optimista sin fundamento la sensación de que me entero mejor de lo que leo ahora que hace 20 años. Seguiré con los sudokus después de cenar, que también deben tener alguna utilidad.

el_clavadista_solitario dijo...

¿Aparte del cerebro, existe alguna viscera, algún músculo, algún hueso del cuerpo humano (unicidad)que desarrollen funciones distintas según zonas? Esto es, por ejemplo, la parte inferior del pulmón no sirve para tal cosa y la superior, para esta otra.

Ya que si esto no sucediera y sólamente cupiese dicha posibilidad en relación con las funciones cerebrales, se abriría -a mi juicio- un enorme abanico de dudas de índole metafísica. En resumen: ¿quien trabaja es la viscera cerebral como masa molecular, neuronal, o existe por encima o simultáneamente a ella, una entidad espiritual, metáfisica, a la que se conoce vulgarmente por el nombre de "alma"?.

ariadna 6666 dijo...

Pues si Lansky, parece ser que científicos del MDC de Berlín han descubierto que las nuevas células nerviosas surgen en el hipocampo a partir de células madre neuronales. Es posible, dicen, que estas células neoformadas desempeñen un importante papel en los procesos de aprendizaje y memorísticos. Y lo mejor es que parece ser que este avituallamiento neuronal puede ser estimulado mediante la actividad intelectual y corporal, así que a leer, seguir aprendiendo y correr o nadar a hacer algún tipo de ejercicio, y…. ¡voilà! “vejez feliz”.

Gracias por tus últimas recomendaciones.

Besos.

Lansky dijo...

Los organos del cuerpo humano están formados por diversas partes, pero ninguno, Clavadista, es ni de lejos tan complejo como el cerebro. Ni tan diferenciado en zonas. Por ej., para algo tan rutinario aparentemente como ver la tele interviene el tronco encefálico, la región visual y auditiva de la corteza, el tálamo, casi todo el hemisferio izquierdo, la circunvolución temporal superior, el lóbulo temporal izquierdo, el lóbulo frontal izquierdo, la circunvolución angular izquierda, el hemisferio derecho...vamos, casi todo el cerebro. Ten en cuenta que hay más conexiones nerviosas en un solo cerebro que estrellas en el Universo conocido. Un riñón o un pulmón están a varios niveles de complejidad por debajo, no hay órgano que se le compare. No sé qué es el alma, salvo como metáfora ni creo que tenga, por tanto asiento orgánico.

Ariadna, los hipocampos, esas zonas en forma de caballitos de mar, de ahí su nombre, son sobre todo responsables de almacenar nueva información: memoria, de ahí que sea lógico que surjan nuevas neuronas en esa zona.

Vanbrugh dijo...

Constato una vez más que mi forma de creer (de creer en lo trascendente, de ser "creyente", vaya)a lo que más se parece es a algunas formas de no creer. La declaración "No sé qué es el alma, salvo como metáfora ni creo que tenga, por tanto asiento orgánico" es perfectamente suscribible por mi catolicismo convencido. Cambiaría solo "metáfora" por "nombre", pero más que nada por no dar lugar a equívocos: hay quien cree que "metáfora" es sinónimo de "mentira", cuando más bien lo es de "lenguaje".

Lansky dijo...

¿metáfora igual a mentira? ¿Sinecdoque igual a falta de lealtad? ¿prosodia igual a tartamudez?

No podemos hablar sin metáforas, así que me apunto a tu segunda opción, como el último auto de una jueza hablando de ETA:"las entrañas, el corazón de ETA" (¿Le ha hecho la autopsia o sólo la ha auscultado?)