profesión de fe

profesión de fe
Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

02/01/2008

aviso para navegantes, 9


Acabé el año leyendo en tercer y último tomo de Tu rostro mañana de Javier Marías. A ratos me exasperó, a menudo me gustó y hasta me encantó y casi por las mismas razones una y otra cosa: la repetición tenaz de una misma forma de estilo que busca reiterar argumentos, pensamientos o ideas, interrumpiendo sin piedad el argumento, pero volviendo siempre a él. A veces eso cansa, sobre todo, imagino, a los lectores rápidos, o sea, malos, pero si uno se pliega a ese sistema el resultado es en conjunto satisfactorio. Marías es uno de los pocos novelistas españoles actuales de verdadero interés. Si algo defrauda es porque crea unas expectativas tan grandes que no siempre puede cumplirlas; es decir, se pone el mismo el listón muy alto, como en esta tremenda trilogía última, y a veces no lo salta. Por eso, a mi me gustan más otras novelas suyas anteriores que cumplían su propósito anunciado tácitamente, aunque este fuera supuestamente menos ambicioso. Me refiero a Todas las almas, Mañana en la batalla piensa en mí y, mi favorita, Corazón tan blanco. Javier Marías es un mediocre articulista, obvio y regañón, pero en las tareas de más largo aliento, como sus novelas, roza la excelsitud.


Lo malo para Marías es que, sopretexto de documentar el blog de Tanis Lem, comencé este año leyendo sus memorias de infancia y juventud: El castillo alto, y son tan espléndidas que cualquier cosa que hayas leído antes o vayas a leer después se oscurece, en un efecto parecido al que se produce en las fotos de puestas de sol de novatos: el fotómetro "lee" al sol y deja en la más mísera de las sombras al resto de elementos que le rodean. Eso es lo que me pasa ahora con lo que leí antes de Lem, y para evitar que me siga pasando, lo que voy a leer después sólo serán de momento ensayos científicos. Prometo un comentario más largo sobre El Castillo alto (Funambulista) porque es increible.

3 comentarios:

julian bluff dijo...

Benvenutti, Nino y todos los demás.

A la búsqueda de ese castillo solitario del que nos hablas he entrado en yahoo, comprobando que el libro está reseñado en esta dirección. Una URL a seguir:
latormentaenunvaso.blogspot.com.

De paso Lanskitron (ahora más que nunca; ya sabes, tu nuevo blog) voy hacerte un buzoneo por el blog del interfecto, a ver si se anima a visitar: Lansky al Habla

Emma dijo...

Feliz año Lansky! ( aunque años no hay pero desahoga felicitar junto a la masa) Sigo sobrepasada por mi nueva vida en Luxemburgo. Pero volvere, juro que volvere. Un beso

Recaredo Veredas dijo...

Hola. No conocía el blog. Enhorabuena. Marías es un buen escritor, pero en ocasiones paga su obsesión por negarse a efectuar corrección alguna en su obra. Lo que entrega debe publicarse, sin cambiar una coma. Saludos.