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14/2/2008

La hormiga y el gusano



En una respuesta a uno de mis más fieles corresponsales comentaba que mi filósofo, que no biólogo, evolutivo favorito era el norteamericano Daniel C. Dennett. Este utiliza en un libro reciente (Breaking the spell: Religion as a natural phenomenon) el caso de la hormiga que trepa incansable arriba y abajo por una brizna de hierba sin motivo aparente: no busca comida, no huye de ningún predador, no está explorando el entorno ni busca refugio.



Esa persistencia en su futil ascenso y descenso puede parecerse en todo caso al obsesivo balanceo de cabeza de los pobres simios recluidos en jaulas, un síntoma de su malestar en prisión. Pero la hormiga es libre ¿O no? Pues resulta que no: es una reclusa al aire libre. En realidad, el cerebro del insecto está controlado por un gusano parásito, un tremátodo que en el curso de la evolución ha llegado a dar con este un buen sistema para lograr su verdadero objetivo, introducirse en el estómago de una vaca o una oveja que pasta esa hierba donde anda la peripatética y patética hormiga. La hormiga, ya digo, está siendo controlada por el gusano, que lo único que hace es situarla en posición, para que sea devorada y cual caballo de Troya entrar en el suntuoso interior del rumiante.



Dennett no teme al escándalo, ignoro si es una virtud, porque no sé si lo busca, y utiliza el bien documentado caso de parasitismo para insinuar que así funciona la religión. Es decir, la gente sacrificará su bienestar, sus verdaderos intereses, hasta su salud, sus amigos, su familia y su razón al servicio de la idea que, cual gusano, "se ha alojado en su cerebro". Esa idea es comparada al virús o al tremátodo, porque al igual que aquel, inspira la estrambótica conducta del parasitado y utiliza a su huesped para propagarse. Si esa idea implica sumisión, serán sumisos aunque eso implique igualmente actuar contra toda evidencia, como hacen los creyentes. Dennett intenta una muy iconoclastia consistente en "romper ese hechizo" que representa para él la fe y la autoridad religiosas.



Hay, sin embargo, desde mi muy arraigada conviccción agnóstica, una diferencia crucial entre una analogía, una metáfora y un hecho probado sobre determinada conducta. La hormiga "poseída"´por el gusano es un hecho probado. La función del ala de un insecto -la hormiga sólo las tiene en su fase sexual y luego las pierde: las famosas hormigas voladoras que fundan nuevas colonias y hormigueros- y la de una ave o la de un murciélago son análogas, cumplen la misma, la de permitir el vuelo, pero no son homólogas, no tienen el mismo orígen, como sí lo son, en cambio, la pata de un perro, el ala de un murciélago y la aleta de una foca. Y una metáfora, esa piedra filosofal del lenguaje, es proclamar que el cutis de esa bella mujer es de "nácar".Lo que Dennett hace es presentarnos un hecho probado y utilizarlo como analogía y como metáfora. Y eso no sólo es jugar con trampa, sino practicar en ciencia el mal reduccionismo (lo hay bueno, la mayoría); es decir, reducir un asunto complejo que implica no sólo biología, a un asunto de fondo tan simple como el parasitismo aludido. El holismo (de "holos", todo), como enfoque de lo complejo no sólo nos dice que el todo es más que la simple suma de sus partes, sino que tiene un corolario que podría formularse así: "ante todo problema complejo siempre es posible dar una solución simple, que es falsa" (la formulación tan tosca es mía).



Y sin embargo, cuando veo a las multitudes comportarse con una furibunda vesanía que no sería posible en los indivíduos aislados, sea en un estadio de fútbol o en un linchamiento masivo, me pregunto si el parásito de nuestros cerebros sólo actúa con grupos grandes. En cualquier caso y por una vez, Dennett me ha decepcionado.

8 comentarios:

  1. ¡qué bueno, lansky! la imagen es salvaje: la hormiga arriba y abajo controlada por el gusano cabrón. da para mucha analogía esa imagen.

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  2. Brillantísimo post. Me encantaría comentar algo inteligente, pero aunque me esforzara desmerecería tu texto.

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  3. No sabía de la existencia del gusanillo este hormigófago; y hasta hace un par de posts tuyos, tampoco de la de Dennet.

    La verdad es que la metáfora de Dennet es brillante, y el gusano parece creado a propósito para sustentarla. Yo, que soy creyente y trato muy de cerca a muchos, sé bien que hay maneras de creer - y no hablo solo de creencias religiosas: también de maneras de creer en la economía de mercado, o en la lucha de clases - que parasitan y arruinan al creyente de un modo sorprendentemente parecido a lo que el tremátodo este hace con la pobre hormiga.

    Ahora bien, comparto tu objeción, y celebro que seas tú quien la formule, mucho mejor que lo habría hecho yo. Las metáforas no deben llevarse más allá del pequeño ámbito en que funcionan ni, como bien dices, pueden convertirse en analogías.

    Por abreviar: no todas las vivencias religiosas funcionan como ese gusano. Y no solo las vivencias religiosa funcionan como ese gusano. Dennet tiene todo el derecho del mundo a enarbolar y enseñar su particular y respetabilísimo plumero. Y yo a decir que se lo he visto.

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  4. Como se suele decir para los chistes, ¡lo has pillado, vanbrugh!, como no podía ser menos.

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  5. Cualquier cosa que se me pueda ocurrir ya la han dicho mejor los comentarios que me preceden.
    Los creyentes actúan contra toda evidencia, ¡claro! si no no haría falta tener fe.
    Pero como ya habéis dicho, parece que los grupos grandes, las masas, también gustan de comportarse así, de manera irracional. ¿En qué creemos cuando estamos arropados por las multitudes? Tiene que ser la fuerza. La fuerza bruta. Me parecen dos caras de la misma moneda. A la gente le gusta estar del lado del más fuerte, ya sea Dios o la mayoría.
    Qué post tan bueno, Lansky.

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  6. A la gente, ama de casa, le gusta estar amparada por la tribu, pocos son los dispuestos a pensar solos y por su cuenta

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  7. Con la imagen que realizas me identifico plenamente ciertamente la religion exclavisa al hombre no convierta en Juez, en hipocrita y lo condena a vivir una vida perdida e influenciada por los patrones mentales de una sociedad que en nombre de la religion come todo tipo de injusticias.

    Gracias a Dios todo poderosos que no creo ninguna religion que esta por encima de toda dotrina y que se entrego por la unica y gran verdad por amor a cada uno de nosotros criaturas hechas con proposito.
    si alguien quiere busque este texto Miqueas 7:18-20.
    Dios quiere tener una relacion con nosotros no una religion con nosostros.

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