
Bertrand Russell escribió un libro prescindible y obvio que se llamaba "Por qué no soy cristiano". Jose Antonio Marina, ese folclórico de la filosofía de instituto y la autoayuda de "calité", se subió a la chepa del inglés, medio siglo después y lanzó un aún más prescindible Por que soy cristiano. La respuesta debería ser, porque así me "hicieron" al poco de nacer y sin consultarme. Pero no temáis, este no es un post de respuesta al de Vanbrugh/jubilo matinal, "Soy creyente", que debería ser de obligada lectura de la conferencia episcopal, porque leyendo sus ponderados argumentos, y oyendo las soflamas de los obispos en paralelo, uno está tentado de decir aquello tan medieval de qué buen vasallo ( o feligrés), si hubiera buen señor (No hablo de ese Señor, con mayúsculas).
No, este post va de por qué no soy budista, que sería el tercer y oportunista título de la serie inciada por Russell y proseguida -eso cree - por Marina y luego por mí. Además la respuesta sería relativamente obvia: el 99,999 de los seres humanos tienen la religión como tienen la patria, la que les toca por nacimiento. Así que no soy budista porque no soy tibetano, ni chino ni japonés ni bangladesí (allí son mahometanos, pero bueno) ni javanés. Pero tampoco soy budista, pese a la simpatía que despierta en mí una ¿religión? que afirma que si Buda te estorba para tu crecimiento interior, pues mata a Buda (un asesinato metafórico) porque no cumplo los requisitos, nacimiento al margen.
Además hay un budismo para cada necesidad y casi, pero ya veremos que no, para cada personalidad. Para empezar es una religión no teista, o sea, sin dios o dioses, lo cual ya es un alivio, casi mejor que el de ser ateo. Luego está lo del Karma, que da mucho juego a imbéciles e iletrados, vamos, mucho más que la resurección de la carne, donde va a parar. Y luego está la rueda de reencarnaciones y el Nirvana. Todo un lujo. Y encima, aunque existe la oración, dependiendo de las variantes locales budistas, el principal ejercicio es la meditación, que tiene muchísimas virtudes, aunque la principal, para mi tengo que sea la de que mientras meditas no haces maldades. Además Budismo es un término occidental derivado de Buda o Buddha que en sanscrito quiere decir "el que ha despertado" (Ya lo decía nuestro Calderón: La vida es sueño), título que no tiene en exclusiva el señor Sidharta Gautama, sino que se concede a cualquiera que haya alcanzado la verdad a través de la introspección, el descubrimiento personal y no de una revelación divina (nada de zarzas ardiendo y hablando en estereo) y Buda desde luego no es Dios, ni siquiera su profeta, ni un Mesias ni un ser sobrenatural; no hay dogmas de fe y los ritos varían con el practicante tanto como con el color local, como decía antes: Theravàda, Mahàyàna, Vajràyana o el dichoso Zen del Japón, variante del segundo de mucho aprecio en California. Pero tanta afinidad y hasta simpatía -a pesar de Richard Gere- como me despierta no me engaña sobre mis pobres posibilidades de hacerme budista (Ahora viene algo más sobre mí) Si uno se hace budista es para vivir más serena y calmadamente, si no más vale seguir los ejercicios espirituales de San Ignacio y acojonarte a tope con la idea del infierno y sus penalidades. Al fin y al cabo, budismo y cristianismo coinciden en que "esta" vida -la única y por ello preciosa para mí- no vale mucho la pena y son preparación de otra u otras.
Según el Buda los tres elementos sobre los que se asienta la infelicidad humana son:
I.-La ignorancia.
II.-El apego.
III.-La ira.
Creo que cumplo 1,85 de 3.
Uno. O sea, no soy ignorante y, sobre todo, no ignoro lo que ignoro, que es bastante, hasta el punto de saber que no tengo lagunas sino auténticos mares: 1 punto.
Dos. Enmienda a la totalidad. Buda se refiere a no tener apego sobre todo a las cosas, a las posesiones, aunque también a las personas (abandonó mujer, bellísima, e hijos, abandonó un principado mejor que el de Asturias, dejó de vivir en un suntuoso palacio para dormir bajo las estrellas y los árboles del mango). Yo tengo apego, pero regalo a veces lo que más me gusta, y no soy compulsivamente consumista; en realidad, creo que el consumista típico tampoco es que tenga apego a las cosas, se le pasa en cuanto sale de la tienda donde las ha comprado: yo tengo apego a mi biblioteca, a mis objetos recogidos por esos mundos, a mis maquetas de barcos., a mis globos terráqueos, a mi colección de navajas: 0,85 de 1.
Y tres. Soy un jodido iracundo: 0 de 1. Soy violento, pero no agresivo. Para los que no sepan la diferencia la explico. El agresivo es agresor, busca víctimas, por lo común débiles y próximas: la mujer, los niños, los animales domésticos; están emparentados o lo son directamente con los sádicos y asesinos. El violento reacciona con violencia ante la agresión, si es provocado, responde, y me jode no saber contenerme, aunque he mejorado con los años. El violento no busca débiles propicios, sino bares de camioneros donde va a buscar camorra. Lamentable, en cualquier caso, pero es sólo mi pasado, creo, más me vale.
También está la línea de pensamiento que propugna que todas las desdichas derivan de la incapacidad del ser humano de permanecer quieto en su habitación. Es un buen consejo, para las macetas con plantas de interior.
21 comentarios:
El libro de Russell es efectivamente prescindible, aunque se convierte en una obra maestra puesto al lado del de Marina; me ha encantado eso filósofo folklórico (no soporto esa vanidad inflada que se gasta).
Vanbrugh, desde luego, es uno de los mejores ejemplos con que me he topado de la expresión medieval que citas. Si los católicos fueran mayoritariamente como él, no sería anticlericalista.
Y con el budismo me pasan cosas muy parecidas a las tuyas. Me genera bastante simpatía e incluso me parece bastante útil como actitud para intentar ser feliz (lo entiendas como lo entiendas, porque creo que no coincidimos del todo). Lo cual no quiere decir que, por carácter y formación, me resulte demasiado difícil asumirlo completamente. En cuanto a los requisitos (y para decir también algo sobre mí), no me daría el punto completo en cuanto a la ignorancia, me calificaría casi como tú haces en cuanto al apego y, en cambio, estoy bastante contento en cómo hay ido evolucionando mi abundante (y dañina) ira interior. De eso hablé hace tiempo en el blog y, modestia aparte, es una de las pocas cosas de las que me siento orgulloso (además de, por supuesto, ser español, como Rajoy).
Para mi ira, y para canalizar mi violencia, que en biología evolutiva no es necesariamente negativa, a mí me ayudaron mucho las llamadas "artes marciales", no sólo porque las técnicas de combate te hacen ser aún menos agresivo, sino porque en mi gimnasio se exigían las técnicas de meditación como algo previo al bushido. Me ayudó, ya lo creo.
Muchas gracias por la cita y los elogios, Lansky. Y también a tí, Miroslav. Me subís el ego una barbaridad, pero debéis recordar, como yo no olvido, que sobre el papel es fácil y gratis ser cojonudo. En cualquier caso si seguís subiéndome a la peana al tiempo que ponéis a bajar de un burro a mis correligionarios, me van a acabar echando...
Solo una salvedad, Lansky: no sé el budismo, pero el cristianismo no considera que esta vida no valga mucho la pena, todo lo contrario. También para los cristianos esta vida es única, y preciosa; tanto más cuanto que es eterna.
(Me ha encantado eso de que la principal virtud de la meditación es que mientras meditas no haces maldades)
Siempre he creído Vanbrugh que la que era eterna era "la Otra Vida" y que esta era sólo un trámite para hacer méritos para la otra.
Por otra parte, cada vez que los católicos "standart" hablan del valor de la vida es para negar el derecho a decidir cuestiones vitalmente relevantes en los que más derecho tienen a tomarlas, esto es, moribundos o madres embarazadas sin desearlo. Es curiosa esa moral que se ocupa del principio y del final de la vida y entremedias que te den. (ya sabes que si quieres caña la tendrás, so vanbrugh)
Esa, la de que la vida eterna es "la otra", es una de las "verdades" cristianas secularmente mal entendidas y formuladas, en primer lugar por los propios cristianos. No tenemos más que una vida, infinitamente valiosa porque es eterna, y esa sí que es una verdad cristiana que tendríamos que repetir bien alto y a diario, frente al valle de lágrimas y la otra vida de los estereotipos cristianos, frente a la nada de los ateos y frente a las reencarnaciones y demás folclores ecléctico-new age de los que han dejado de creer en Dios para empezar a creer en la primera tontería que les vendan en la esquina (Chesterton dixit).
Sí, la Iglesia, uséasé los cristianos, somos especialmente torpes para casi todo. Mil quinientos años de dominio indiscutido nos han hecho dormirnos en los laureles, y son unos laureles notablemente ajados. Vivimos mal nuestra fe, lo que debía ser fuente de crecimiento y liberación lo hemos convertido en gran número de casos en agobio y angustia vital, nos ocupamos más de la muerte que de la vida y, lo peor de todo, nos hemos convencido a nosotros mismos y permitido que se convenzan los demás de que el cristianismo es sobre todo una moral y, encima, una moral rancia y enemiga del hombre. Es realmente fácil darnos caña, pero lo grave es que más fácil aún nos sería defendernos de esa caña, como trato de hacer yo, si desalojáramos las posiciones que nos empeñamos en ocupar, que no solo son fácilmente atacables sino que, sobre todo, no son las nuestras. Somos nuestro peor enemigo. Qué vamos a hacerle.
Te creo por tratarse de tí, Vanbrugh, pero francamente no sé a qué tipo de autoridad o textos te remites para interpretar así lo de la vida eterna, en fin.
Me alegra ver que tu también incurres en tópicos especulares a los de otros sobre los creyentes, porque eso de que "la nada de los ateos" sí que es una, disculpa, simpleza; de hecho, veo más trascendencia en muchos agnósticos y ateos "practicantes" que en tanto beato acrítico. Nuestra nada es inmensa, V.
Disculpa si es tópico o simpleza, evidentemente no estoy exento, más quisiera. Pero cuando hablo de la nada de los ateos, me refiero a la nada que según los ateos espera tras la muerte a cada individuo, porque tengo entendido que eso es lo que un ateo cree que hay tras la muerte: nada. Si no es así, entonces tengo, efectivamente, sobre el ateismo unas ideas tan erróneas y estereotipadas como muchos ateos - y muchos cristianos - tienen sobre el cristianismo, y te agradecería en ese caso que me corrigieras y que me contaras qué cosa distinta de la nada espera encontrarse tras la muerte un ateo como tú, por ejemplo.
En cuanto a la cuestión de la vida eterna, no necesito remitirme a ningún texto ni autoridad para lo que no es, a fin de cuentas, más que una cuestión de terminología; importante, como lo es siempre la terminología, porque la "forma" condiciona y limita el "fondo", pero "formal". Lo que yo creo -en este punto (creo) dentro de la más pura ortodoxia católica- es que mi vida actual, la única que conozco, no terminará con la muerte, sino que se transformará, de algún modo que no puedo imaginar y que es, precisamente, uno de los objetos "irracionales" y no demostrables de nuestra fe. Esa otra forma de vida será, así lo espero, una prolongación, -fuera de las coordenadas espacio temporales en que ahora me muevo y en ese sentido de no estar sujeta al tiempo, (no en el de una cantidad inagotable de tiempo), "eterna"- de esta misma vida que vivo ahora. Llamarla, pues, "otra vida" o decir que es la misma no es, como ves, más que una cuestión de terminología. Pero que a mi me parece importante, porque hablar de "otra" vida y referir solo a ella la "eternidad" no deja de ser un modo de despreciar y descuidar esta, y no hay nada en la fe cristiana que autorice ni recomiende ese desprecio ni ese descuido, sino todo lo contrario. (Son quienes piensen que sí, que esta vida es despreciable y que podemos descuidarla, los que deben aducir textos y autoridades en favor de semejante idea, no los que pensamos que no.)
Rizas muy bien el rizo (término náutico, por si no lo sabías)con eso de la vida eterna que es la "otra" pero esta prolongada. Vale, que diría Cervantes.
Después de la muerte estoy con el biólogo Weissman que fue el primero en distinguir entre las células de un organismo el "soma", las células del cuerpo perecedero pero reciclable, y el "germen" que son las células gaméticas y que establece una línea de continuidad a través de las generaciones.
Resumiendo: mi otra vida establece que parte de mis átomos vayan a parar a un tallo de coliflor, otra parte a la antena de un escarabajo pelotero, etcétera.Por otra parte, mis células germinales vienen del extremo oriental de África tropical, junto al golfo de Aden, e incluso de antes, y llegarán hasta que este planeta expulse a los humanos.
Lo peor de todo, Vanbrugh,amigo de blog y de cañas, entrañable por tanto, es que mi eternidad me parece muchísimo más hermosa que la tuya, que, en fondo no es ya que me parezca inverosímil, que sí, sino detestable. La eternidad me parece, en vuestro sentido, una condena horrenda, independiente del veredicto de un supuesto Juicio Final.
Y tampoco necesito a Dios, y espero que Él a mí, tampoco.
Un abrazo
Ya. Iba a decirte que la vida eterna que esperas es, en efecto, preciosa, y su único problema, que tú no estarás para disfrutarla. Que estarán, sí, tus celulas somáticas, en forma de coliflor o de escarabajo, y las germinales transmitiendo alguno de tus rasgos a unos cuantos miles de descendientes, como estaban ya antes de que nacieras, pero no tú.
Pero bien mirado me parece tan fuera de lugar tratar de estropearte tu eternidad como infundado que tú consideres detestable la mía. Retiro pues lo de "la nada de los ateos", y coloco tu eternidad en una categoría para mí tan incomprensible como al parecer lo es para tí mi vida eterna, e igualmente respetable. Nada de todo ello debe estropearnos ni los blogs ni las cañas que por otra parte, vividos sabiamente, pueden ser para mi tan eternos como cualquier otra parte de mi eterna vida.
Jo, os vais de cañas y no decís nada a nadie.
Cómo molan vuestras discusiones sobre religión. Sobre el budismo, no me creo que haya tantos millones de personas que cumplan esos requisitos, supongo que esos son unos objetivos que han de intentar alcanzar a lo largo de su vida. Con esfuerzo y tal. Si no te haces budista será por otra cosa, no nos pongas los tres puntos como excusa.
Sólo una cosa: no sé cómo se puede ser ateo. Tiene la misma medida de absurdo que ser creyente. La práctica del ateismo es a veces tan infantil como la de la fé.
Un saludo, por lo demás.
Sólo que el ateismo no es una práctica, hombredebarro, sólo una determinación, nada infantil si se toma definitiva, libre y reflexivamente
Yo no quiero estropearte tu eternidad, vanbrugh; además, tienes todo el tiempo del mundo para disfrutarla. Simplemente, yo soy inmune a sus "encantos"
Ama de casa: Dudas de que tantos budistas cumplan esas condiciones, que no son condiciones sino aspiraciones, pero no dudas de que tantos millones de cristianos amen a su prójimo como a sí mismos y sean coherentes en su vida con el mensaje de Cristo ¿Eim?
No, Lansky: lo que entiendo que quiere decir amadecasa es, precisamente, que si el no amar a su prójimo como a sí mismos no impide a tantos millones de personas proclamarse cristianas, no vé por qué el no cumplir al cien por cien los tres puntos debe impedirte a ti proclamarte budista.
Vale, llevas razón tú y amadecasa, pero tanto a-polla-rla me empieza a mosquear. Creo que tendré que hablar con cierta sensata seguidora del recién apeado de la Champion Real Madrid, ejem.
Lo que hay entre amadecasa y yo es puramente platónico: apreciamos mutuamente la claridad de ideas del otro. Nos entendemos bien, en el sentido más exacto e intelectual del término: ella entiende bien lo que yo quiero decir, yo entiendo bien lo que ella quiere decir. Y, simplemente, os ayudamos - os apoyamos, a los demás, no entre nosotros - a los que no nos entendéis tan bien. Tratamos de esparcir claridad a nuestro alrededor. No la enturbies, ser avieso.
Con tanta luminosa claridad que esparcís me vais a terminar velando el blog; todo buen fotógrafo lo sabe: las sombras son imprescindibles
Lnsky
Si, porfa, porfa, seguid siendo aviesos el uno con el otro, que los que hacemos corro alrededor nos reímos cantidad. Me encantan vuestras sesiones de esgrima virtual, y no ceso de aprender, pero, AmadeCasa ¿no te parece que unas cañas con estos chicos debe ser algo muy fuerte de digerir, con la conversación tan subida que deben traerse entre ellos?
Además, si la ventaja de hacer meditación es que así no andas por los bares, ¿me quieres decir a qué viene eso de irse de cañas?
En cualquier caso yo nunca sería budista porque lo de la rueda de las reencarnaciones lo veo cansadísimo. ¿hay que ir al colegio y buscar trabajo en todas las vidas? Me parece mucho mejor lo de una eternidad tocando el arpa. Además, yo que canto en varios coros espero pasar el examen de ingreso sin mayor problema, y ¡hala, toda la eternidad a hacer gorgoritos en una nube! Eso es mejor que cuando aprobé la oposición.
(Bueno, perdón por la guasa.)
¡Joder! Me he sonrojado. Bueno, lo que quería decir es lo que ha explicado Vanbrugh más claramente. Creo que tenemos una forma de razonar parecida Vanbrugh y yo. Sólo que él suele expresar mis ideas mejor (ja, ja).
Cigarra, me encanta tu blog, he visto la foto del coro Accento, ¿cuál eres tú? Claro, que no creo que leas este comentario.
¿Tiene importancia seguir alguna religión? ¿Tiene importancia no seguir ninguna religión?
Os recomiendo una lectura que para mí ha sido sumamente enriquecedora, y por ello lo comparto con todos. Tal vez alguno le cale su lectura tan profundamente como a mí, y así alguién más se vea enriquecido.
Se titula "Viaje a la Divinidad-Muerte en vida" Yo vi la información en http//viaje-a-la-divinidad.lacoctelera.net/ y lo pedí en el correo viajealadivinidad@orangemail.es Y me fascino y enriquecio profundamente.
Cuando se vive con tranquilidad y Amor, ¿importa en lo que crees?
Un Abrazo
Pues sí: importa que no te impongan ninguna creencia. La historia de las religiones oficiales dicta que el asunto no se vea tan fácil como lo haces tú, anónimo, y tu librito.
Publicar un comentario en la entrada