TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


26/03/2008

Distopía 2: las "máquinas" devoran el mundo


En concreto una flota de 800 millones de "máquinas" que crecen a razón de 50 millones al año. Cada chino que veían con el uniforme Mao en bicicleta en los felices setenta y ochenta va ahora en coche, o lo hará pronto, con ese otro uniforme más extendido en Occidente que añade corbata.

Al Gore es como esos imanes que recomiendan pegar poco a las mujeres, y con varitas airosas de avellano que no dejan señales. La cuadratura del círculo del muchachote vicepresidencial es que el cambio climático se puede combatir sin dejar de mantener el despilfarrador estilo de vida occidental, en particular el de Estados Unidos, máximo emisor de gases de efecto invernadero a la atmósfera de todos, y una sociedad bien aupada y adicta de la máquina que devora gentes y territorios (véase post anterior): el automóvil. ¿Cómo? La receta de Gore es: ¡usemos los biocombustibles!, ¡cultivemos carburantes!.; algo muy bien visto en el país del mito del granjero patriota y del colono agrario. Hace casi 50 años, el ingeniero escocés Colin Buchana, citado por ese experto que no trae las cosas pensadas de antemano y de ahí que sea un especialista genérico excelso, Antonio Estevan, lanzó la primera advertencia seria y moderna sobre los excesos de la máquina: “estamos alimentando, a costes inmensos, un monstruo de gran potencial destructivo, al que sin embargo amamos tiernamente.” ¿Un monstruo, dice? ¿La máquina contra los seres humanos? ¿No es pura Ciencia ficción?

Pues no, comparado con los discretos dragones que exigían doncellas, este monstruo reclama tributos brutales, a él le hemos sacrificado la habitabilidad de nuestras ciudades, la sanidad del aire que respiramos, la destrucción de nuestros territorios y hasta un clásico sacrificio o pago en sangre en forma de cientos de miles de vidas humanas de los “accidentes” de tráfico. Y como dice Antonio Estevan, “ahora nos exige, mostrándonos una imagen más seductora que nunca (more Gore), que le entreguemos también nuestra comida. Y probablemente estamos dispuestos a hacerlo.”

Como señalaba el comentario de Rocío en el post anterior, el debate técnico sobre los biocombustibles se ha centrado en el balance energético de su producción. O dicho más claramente: ¿Cuánta energía se emplea para producir estos combustibles supuestamente "bios" y "ecos"; es decir, ¿se consume en el proceso más o menos energía de la que luego va a proporcionar el milagroso producto? Se trata de la famosa TRE, o tasa de retorno energético: energía obtenida dividida por energía consumida; si es menor que la unidad la cosa no va. Rocío dice que así es, lo que en castellano viejo es hacer un pan como unas hostias. Los datos que proporcionan fuentes próximas a los productores de biocombustibles ofrecen tasas mayores de la unidad, como era de esperar, pero bastante modestas; el resto de estudios independientes lo contradice. En fin, en cualquier caso no parece una alternativa brillante.

Lo que Gore y otros propugnan no es tanto detener o disminuir el cambio climático reduciendo nuestros consumos (dejar de pegar a la mujer), como intentar paliar el déficit que se está produciendo ya de combustibles fósiles con un aporte suplementario de estos otros supuestamente verdes (usar la compasiva varita de avellano para los azotes). Un consumidor del Primer Mundo siempre pagará más por dichos productos que por los alimentos que se podrían producir podría pagar uno del Tercero; así que la condena al hambre de los humanos menos desfavorecidos para satisfacer la voracidad de los coches de los más ricos es un hecho.

Lo triste es que no es una novedad. En décadas anteriores los despóticos organismos de Batton Rouge, el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM ya habían relegado los cultivos alimentarios de interés local y estratégico por la agricultura de "delicatessen" destinada a la exportación, como el café o el cacao, para cubrir el pago de la deuda externa de esos países. Como a menudo esa deuda se había contraído para adquirir bienes de equipo y armamento no está mal traído el título de una banda de blues “Cañones por mantequilla”

En fin, que le dieron el Nobel de la paz a Gore, como antes se lo habían dado a Kissinger y a Ho Chi Ming o a esa tenebrosa necrófaga que fue Teresa de Calcuta. Juntos hacen un buen y coherente equipo.


(Bibliografía: Antonio Estevan: Último acto; el coche devora el planeta; Ecologista, nº 56 Primavera 2008)

3 comentarios:

rocio prima dijo...

David Pimentel, de la Universidad de Cornell, lleva años haciendo balances energéticos en la agricultura. Recientemente se ha dedicado a hacer los balances energéticos de los biocombustibles y le salen bastante negativos. Pueden ver un resumen de sus resultados en http://www.news.cornell.edu/stories/July05/ethanol.toocostly.ssl.html

Este tipo me parece muy fiable.

isabel vera dijo...

¡Bravo! Bien dicho, Lansky (y Rocío).

Está bien que hayas entrecomillado "accidentes" de tráfico. Personalmente me irrita que se llamen así lo que son siniestros o muertes por tráfico. Más adecuado sería llamar a este fenómeno "violencia de tráfico", en analogía con "violencia de género". Como en ésta última, existen culpables (los conductores o los responsables del diseño y mantenimiento de las carreteras). Genuinos "accidentes" inevitables y fortuitos hay poquísimos.

(Ni por un momento pensé que me contestabas a mí en el artículo anterior).

Lansky dijo...

Sí, Rocio. En España en concreto, los biocombustibles en regadío esconden consecuencias energéticas que psan desapercibidas incluso en análisis cuidadosos de ciclo de vida. El simple regadío ibérico ya supera el estandar de 1 m3 de agua por m2 y año. Si se produjese biodiesel con un rendimiento final de 1.000 k./Ha cada kilo de biodiesel requeriría 10 m3 de agua; del orden del 90% de ese agua se consumiría y el 10% se devolvería en forma de retornos. Además, dado el escaso caudal de los ríos españoles mesetarios hay que contar con los kilowatios de energía hidroeléctrica que se dejarían de producir al detraer ese agua; es decir, cultivar regadios de biodiesel en ríos con afeccciones hidroeléctricas, cada kilo de biod. producido supone dejar de producir al menos 8 kilowatios hidroel. Finalmente se emitiría más CO2 a la atmósfera produciendo el dichoso combustible "verde" que produciendo su energía equivalente en una contaminante central de lignito (aplicando la emisión marginal de esas centrales)

En fin, no quise excederme en cálculos de este tipo, sino señalar dos cosas: 1) que nos están vendiendo una moto con lo de los combustibles verdes y 2) que Gore es nefasto.
Pimentel, si es el que conozco, me merece todo elcrédito del mundo.