
Decíamos "ayer" que el mal llamado planeta Tierra no tiene tanta agua disponible para nosotros y el resto de los seres vivos. Es preciso exclamar aquello del Viejo marinero de Coleridge; “Agua, agua por todas partes, y ni una gota para beber.” Esa “gota para beber" es una centésima parte de ese 1% del agua del mundo; o sea, como señala el químico Philip Ball, “biógrafo” del H2O, alrededor de una gota en cada cubo de agua. No es que sea mala la proporción de agua dulce, alrededor de un 3,5%, sino que la mayoría, ay, está congelada en los Polos y los glaciares de montaña. El agua de mar es tóxica y corrosiva, afortunadamente el agua dulce es renovable, pero también fácilmente contaminable, perdiendo su potabilidad.
La mayoría de los expertos consideran que el agua dulce y potable se convertirá en un recurso crecientemente escaso –aparte de que ya lo es en la mayoría de países pobres- , en un lujo y en motivo de conflictos, incluso de guerras, mayor aún de lo que lo ha sido el petróleo, que ya es decir. Israel, por ejemplo, jamás devolverá Los Altos del Golam ilegalmente apropiados tras la primera de sus guerrae con los árabes circundantes, porque ahí están las fuentes de los principales ríos y acuíferos de toda la región. Como en tiempos de los caldeos o de los antiguos egipcios, quien controle el agua controlará a las gentes.
Además, hace ya más de diez años (1996) que consumimos más de la mitad del agua dulce disponible. Con la población humana creciendo a partir de la ya apabullante cifra de 6.500 millones de habitantes, se calcula que en 30 años se consumirá el doble, esto es, toda la reserva disponible. ¿Cómo lo ven?
Hay una salida. Como señalaba el sociólogo Manfred Max-Neef, mencionado por uno de los corresponsales de este blog, hay una diferencia que no siempre se percibe en esta Sociedad de Consumo, entre lo que se necesita y lo que se consume. Habrá que moderarse y ser más eficaces. Continuaré informando.
(O sea, continuará)
3 comentarios:
La mayor parte del agua dulce la consume la agricultura de regadío. Creo recordar que en España la agricultura consume el 80% del agua dulce. ¿Que se cultiva en el regadío?. Pues mucho maiz, mucha alfalfa y mucho algodón. Los dos primeros productos se destinan a la alimentación del ganado, el tercero no es comestible. También se cultivan muchos frutales, cuyos productos acaban en forma de zumos y refrescos, es decir, no son productos de primera necesidad, y una parte de esta cosecha no llega nunca al mercado porque se tira para regular los precios o se vende a bajo precio para alimentar el ganado. Mientras nuestra ganadería intensiva, tan contaminante, consume estos productos, nuestros montes arden por falta de ganado extensivo que antes impedía la acumulación de este exceso de biomasa que tanto propicia el fuego.
El agua no es escasa, sino que se usa de forma muy irracional.
Bienvenida, Rocio prima, y de acuerdo contigo con dos matices. Lo que dices es cierto para España y parte de América Cnentral, en lo del consumo abusivo del agua para regadíos, que en España además es por costes de oportunidad, es decir, agricultura de primicias que se paga mejor por estar antes en los mercados europeos. Pero disiento en que no falte agua: falta agua y además de que no sobra se despilfarra. El agua SÍ es escasa. Piénsalo.
En casa hacemos lo que podemos para no despilfarrar (aunque ¿qué será eso comparado con el agua de los regadíos?). Empecé por meter botellas en la cisterna del w.c.; ya no vaciamos la bañera después del baño del niño, sino que lleno cubos para fregar el suelo o echarlos por el inodoro hasta que se acaba; llenamos otro cubo de agua cada vez que nos duchamos con el agua que dejamos correr hasta que sale calentita; por supuesto, no tiro ningún caldo que haya servido para cocer alimentos, sirve para futuras sopas.
En fin, no oculto que el guirigay de los cubos era un poco molesto al principio, pero ya nos hemos acostumbrado todos. Y la factura del agua baja.
Publicar un comentario en la entrada