Hoy viene en un periódico -no quiero hacerle propaganda- una entrevista con Robert Seyfarth, un primatólogo estadounidense al que conocí hace años en Botsuana, en uno de los paraisos de esta Tierra, el delta de Okavango, que no han conseguido destruir la UENBE (¿Que no sábeis qué es la UENBE?; según Eduardo Galeano es la Unión de Enemigos de la Belleza; la integran banqueros, políticos, pero sobre todo especuladores); el titular, por definición casi fuera de contexto dice "La sociedad de los babuinos es digna de Jane Austen"; es decir, pone eso en boca de Bob. Bueno, Jane Austen es un latazo sin paliativos, pero lo que el Doctor Seyfarth dice en realidad es que los babuinos son una sociedad muy compartimentada y jerarquizada -en realidad son los monos más exitosos de África, en tanto que la mayoría de sus parientes andan de capa caída, el gorila el que más- y que las hembras parecen sacadas de una novela de la Austen, como esas hijas solteronas que se quedaban en casa para cuidar al padre.
La foto y la entrevista al simpático científico me ha traído a la mente el lenguaje Jerkism, vocablo USA que surgió para referirse a la comunicación entre humanos y chimpancés. Tiene 225 palabras y, lógicamente, es extremadamente simple. Probablemente es el mismo que usan algunos grupos de jóvenes entre sí, y desde luego los políticos en campaña para dirigirse a nosotros, los sufridos ciudadanos, pero con una salvedad. Un primatólogo como Seyfarth no contempla con condescendencia a sus babuinos, ni los utiliza para medrar, ni los engaña; se limita a estudiarlos interfiriendo lo menos posible con ellos. Los políticos sólo estudian las encuestas, tan poco de fiar como los arrumacos de una hembra de babuino cuando quiere ascender en su rango social.
Ilustración: podría haber escogido un grupo de babuinos en libertad, o un político mordiendo a un niño, perdón, besándole, pero he preferido estos de un templo de Luxor del reinado de Ramses II que están en el Louvre; están tan estirados como los candidatos.
8 comentarios:
Una salvedad más que diferencia al primatólogo del político en campaña: el primatólogo no usa más que 225 palabras en su relación con los chimpancés, pero él sí conoce más.
¡Muy bueno el matiz! O dicho de otro modo, el primatólogo se pone al nivel de los babuinos, nosotros tenemos que aguantar el bajo nivel de los políticos.
Bueno, si como dices arriba, sólo una minoría de los españoles adultos lee, resultaría una pérdida de tiempo dirigirse precisamente a ellos en plena campaña electoral. Es más rentable ponerse al nivel del resto, pues como ya se sabe, en democracia, gobierna el partido que escoja la iletrada mayoría.
Ahhh, la UEnBe, poderosa organización inexistente pero que domina el mundo. ¿Dónde y cuándo leí eso de Galeano?
En cuanto al fondo del post, no estoy seguro de haberlo pillado, pero ¿acaso es que estás pidiendo el voto para los babuinos y demás primates? Y, ya puestos, ¿tienen vida eterna los babuinos? Perdón, Vanbrugh, pero es que después de leer el debate en el post anterior me he quedado con ganas de meter un poco de baza.
Los de la foto del post parecen estarlo intentando. De momento llevan tres mil y pico años ahí, tan tiesos. Ya no me atrevo a descartar que fuera esa la clase de eternidad que ellos esperaban.
Los antiguos egipcios sólo conocían dos monos, aparte de a sí mismos, el cercopiteco, un mono arborícola muy común, aunque no en Egipto, y el papión o babuino, el mono de cabeza de perro, Papio hamadrias, que era su dios babuino, Baba; también era en su forma terrenal un animal doméstico y se le ve en frescos de las tumbas llevado con correa hasta por los niños de la casa. Entre los atributos principales del dios Baba se contaba...el de la sabiduría
Pues a mi no me parece que Jane Austen sea un latazo. Es más, encuentro que tiene un sentido del humor extraordinario.
Cigarra:
que Jane Austen no te parezca un latazo te honra, como a mí me denigra la opinión contraria.
Me gusta la George Elliot de Midellmarcht -una de las grandes novelas del siglo-, me gusta Cumbres borrascosas, en peli y en libro, me gustan algunas cosas de las Bronte, pero de la Austen sólo me gustan esas pelis tan bien ambientadas que hace la cinematografía inglesa. De Austen detesto -lo mismo que odio en Balzac- que se entromenta en la vida de sus personajes en lugar de dejarlos vivir y respirar, lo que en cambio hacía explendidamente bien el Tolstoi de Ana Karenina, dejarla vivir aunque se hostiara. Bueno, no sé si me explico, pero la Austen está fuera de mi vicio lector.
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