“…, si se para uno a pensarlo, todo es bello en este mundo, salvo lo que nosotros mismos discurrimos y hacemos cuando olvidamos los fines supremos de la existencia y nuestra dignidad humana.” (A. Chéjov)
Un personaje de La niña del faro, de Jeanette Winterson, dice "Mi madre me llamó Silver. Nací mitad metal precioso y mitad pirata." Me gusta, me apunto. Además ni siquiera es una divisa, como la de Calderón que figura al final de mi perfil. También me veo reflejado en la de otro personaje de Phillip Roth que se define como "un bribón entre los sabios, un sabio entre los bribones." Ya sabéis que además me pongo de parte de los leones, sean la contraparte cristianos o domadores; y de las brujas, aunque me arriesgue a tener que subir también a la pira.
Desdeño, en cambio, la que considero una de las abstracciones menos útiles sobre nuestra virtuosa a la par que desalmada especie. Me refiero a la noción de Humanidad, que surgió hace relativamente poco. Me vale lo de ciudadadanía, y hasta humanismo dentro de límites bien definidos previamente, pero eso de la Humanidad me deja confuso. Cuando contemplo a ciertos indivíduos públicos -suelen ser políticos de aquí, de España- me cuesta encontrar su parte de plata, de metal precioso, y cuando son piratas y bribones no se cuentan precisamente entre los sabios. No me siento identificado en ningún colectivo tan grandilocuente como el de Humanidad cuando los contemplo; sí, en cambio, con la niña de Biafra, o el maestro de pueblo del Pirineo, o el muerto con el tiro en el cuello al grito de una nación tan chuminosa como las demás, pero más pequeña.
La exigencia intransigente de sometimiento a cualquier doctrina establecida: nacionalista, ideológica, religiosa y hasta científica me parece puro y siempre duro Fundamentalismo. Todos los que practican estos dogmas están en el extremo opuesto del sabio; son más bien maestros Ciruela, que no saben leer, pero ponen escuela. Da asco y pavor oírlos. Y además, qué coño, mejor es equivocarse por tu cuenta que tener razón por rutina o consigna (que no creo). Ser un individuo es una buena aspiración, que costó históricamente, cuando sólo eramos horda, rebaño o servidumbre. Ser un individuo no es ser insolidario, sino no ser pandillero, partidario, sicario, sectario, hooligan o demás formas de arroparse en la masa del grupo que practica siempre, metafórica o realmente, el linchamiento del otro.
¿Estamos progresando? Hace más de dos mil años Aristóteles hablaba de una ciudadanía reflexiva, pero ha debido de quedar sepultada en Asia Menor o en el Ática junto a los pedestales y los frontones derruidos. Yo con los mastiles de las banderas me hago flautas, porque están huecos, y con las enseñas, calzoncillos, que son de seda. No sólo somos el único animal que tropieza siempre (o tan sólo dos veces) en la misma piedra, y que no escarmienta en cabeza ajena; también somos el único mamífero que consume leche de adulto, concluida la lactancia estricta, lo cual indica una pulsión específica a seguir explotando a nuestros propios y más venerables miembros de la misma especie. O sea, que somos unos mamones.
Joder, ¡qué cabreado estoy hoy!, espero que me alegre el día el vibrante paréntesis ( ) de unas caderas.
7 comentarios:
Ciertamente, ser un individuo no sólo no es ser insolidario, sino el único modo para poder llegar a serlo; o el camino, porque ser un individuo, más que un estado, es un proceso. Lo que pasa, supongo, es que ese camino, por las exigencias que impone, no debe ser muy popular y así tantos prefieren el refugio de las masas, de la desindividualización; como dices, del sometimiento a cualesquiera doctrinas que nos amparen de soledades miedosas y, sobre todo, nos libren de "esa funesta manía de pensar". En fin, con este post no me dejas mucho margen para debatir.
Por cierto, ¿qué tal el libro que citas de la Winterson? La descubrí hace unos meses siguiendo la recomendación de otro blog. Leí La Pasión y me gustó (no es que me entusiasmara, pero me gustó).
Miroslav, querido individuo, la niña del faro es la primera novela que leo de Jeanette Winterson, y me ha gustado, sin exagerar. es curioso, porque algunos críticos la colocan en el bando de los auores de best sellers, los hay que la llaman escritora feminista (?), otros, como Updike, que es el que me indujo a leerla, la llenan de elogios. No es Mac Cormac ni Doctorow, pero está bastante bien.
Lo siento, profesor Lansky, pero tienes más de plata que de pirata.
Supongo que eso es un elogio, Isabel Vera, pero creeme: soy algo pirata
Ando un poco saturado de política estos días, menos mal que ya se acabó el circo electoral...
Me gusta que menciones a la Winterson. También leí La Pasión y es un libro espléndido, a pesar de la tendencia que tiene esta escritora a la irregularidad, pero es de lo mejorcito que hay actualmente en la literatura inglesa.
Saludos.
Me alegra saberlo, joseman, porque como ya dije yo sólo he leído la niña del faro, que me gusto, pero es que a mí me ponen un faro, una costa abrupta, unos naufragios, marineros...y me tienes rendido
Hay motivos de sobra para que estés cabreado. Y no puede haber mejor destino para una bandera que el de convertirse en calzoncillos.
Gracias por la recomendación de las películas de Tati. Acabo de leer una frase suya, impagable: "Los militares son flores que hay que cuidar concienzudamente para que NO den sus frutos"
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