
Tengo un grupo sanguíneo raro, cero negativo, así que la mañana del 11 de marzo, cuando fueron asesinados 192 trabajadores, que son los únicos que utilizan el tren de cercanías a tan tempranas horas, me acerqué a Atocha para donar sangre. Tras los bomberos y servicios sanitarios fuí de los primeros en llegar, aunque no ví por fortuna a ninguna de las víctimas.
Cuenta Marek Halter, un pintor y novelista francés de origen polaco, que lo que más le impresionó de Auschwitz cuando lo visitó inmediatamente después de la guerra fueron tres montañas a la entrada del recinto:
-Una montaña de gafas
-Otra de zapatos de niño
-La última de cabellos humanos, unas siete toneladas.
Lo que más me impresionó en la estación madrileña de Atocha tras el estruendo, al que no asistí, y el dolor que sí se había quedado pegado en el gran recinto, fueron tres montículos:
-Una montaña/ montículo de sillas, vallas y escombros y restos metálicos que habían construído para despejar el acceso a las ambulancias
-Una montaña flotante, persistente de polvo
-Una montaña, impresionante, de silencio, recalcada por murmullos de los que estaban en acción
Atocha, en vascuence significa esparto; el humilde material vegetal con el que se fabricaban, entre otras cosas, el calzado de las clases trabajadoras, las alpargatas, que es palabra en cambio de origen árabe. Cultura mixta, mezclada, la única que no es fósil y está viva. Atocha está sobre terrenos yesíferos y daba muy buena planta de esparto, la Stipa tenaccisima, hoy tiene un valor muy residual.
5 comentarios:
Yo no estuve allí, pero lo que más me sigue impresionando, cuatro años después,son los telefónos móviles sonando en medio de los escombros, de los cadáveres. Supongo que en algunos familiares de las víctimas ese teléfono móvil aún sigue vibrando insoportablemente en la memoria, casi hasta la locura.
Mi recuerdo a las víctimas,y sobre a todo a esa chica de 20 veinte años que leía en el tren un libro de Truman Capote: "A sangre fría".
Saludos, Lansky.
No sabía lo de la chica leyendo "A sangre fría", joseman. La vida, por otro nombre "las casualidades", a veces es demasiado irónica para mi gusto
Afortunadamente para muchos alumnos, ese día no había clase en la Universidad Carlos III, lo que quitó a muchos de ellos de estar allí a esa hora, y a mi misma de ir a trabajar. Pero como es mi camino obligado para ir a Leganés, recuerdo que todos los días me echaba a llorar al pasar por allí, y así durante muchos días. Me ha costado pasar por Atocha sin emocionarme.
Lansky, la chica estudiaba Filología Inglesa, creo que era de Vallecas. Lo recuerdo porque no se me olvidan las palabras de su madre: "Estaba leyendo A Sangre Fría, y a sangre fría la mataron".
Saludos.
Emocionante.
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