23/04/2008

Diario retrospectivo de lecturas




En alguna época he intentado llevar un diario de lecturas, no estoy seguro de si con el fin de poner un supuesto orden en mis azarosos “criterios” de selección, para dar cuenta de lo que me gustó y lo que no, o por revisar lo anterior pasado el tiempo. Ahora estoy haciendo esto último.

Por ejemplo, hace tres años, en el mes de mayo de 2005 fui leyendo sucesivamente, Una historia de amor y oscuridad, del novelista israelí Amos Oz; La tierra púrpura, de W. Hudson, un extraño novelista, ornitólogo y viajero anglo uruguayo que se enamoro de estas tierras del cono Sur y que es una suerte de Salgari para adultos exquisitos; El capellán del diablo, de Richard Dawkins, ya saben, el autor del muy denigrado El gen egoísta y uno de los mejores divulgadores científicos actuales, y finalmente y hablando de exquisitos, Marca de agua, del poeta ruso Joseph Brodsky, sobre sus impresiones de la ciudad de Venecia. Me paro aquí, pero en junio seguí con esta tónica aún más atiborrada (me gusta leer con luz natural, así que, a medida que avanzamos del equinoccio de primavera al solsticio estival, leo cada vez más horas, y eso que también hago más actividad al aire libre y los breves paseos invernales con la perra se convierten en verdaderas marchas de resistencia, pero aún así)

Lo primero que noto ante la lista anterior es que parezco, aunque no lo sea, un ecléctico que lo mismo la emprende con divulgación científica –un género por el que siento devoción-, que con un novelista de los grandes paisajes abiertos (La Pampa, claro), que una autobiografía inserta en uno de los conflictos más enconados del pasado siglo, lo que llevamos de este y lo que te rondaré morena (el conflicto palestino-israelí), que unas impresiones impresionistas, y nada de redundancia, de un poeta y disidente ruso, muy pero que muy ruso.

Lo segundo, que es no me vale cualquier cosa, sino sólo, modestia aparte, lo mejor. Y los tercero, ay, es que todas, o sea, todas, son obras traducidas. ¿Por qué me interesará tan poco la novela actual en mi lengua materna? I don’t know, Je ne sais pas…Pero es que hay o hubo mucho ruso, mucho hebreo, mucho inglés y mucho anglo uruguayo que me interesan más que estos chicos de aquí tan asequibles como previsibles, me temo.

4 comentarios:

Emma dijo...

Te entiendo Lansky y aplaudo tu idea de un diario de lecturas y ya de paso admiro tu curiosidad infinita. Eres un hombre raro. Pero eso es un halago, claro. :)
Yo tambien leo mucho traducido y mucho en version original. Ahora estoy con W.B. Yeats, el poeta, pero con sus ensayos, aquellos que escribio cuando creia que existia una memoria unica,la Naturaleza misma y que el arte, sobre todo la literatura, con ayuda de las precisas palabras podrian despertar esa conciencia universal y devolverla a cada uno de los hombres, con lo cual nadie estaria nunca desconectado de la Naturaleza.
Y estoy fascinada con la idea.

Miroslav Panciutti dijo...

Varias veces he pensado en hacer esos diarios de lecturas; fechar el título del libro y anotar algunas impresiones sobre el mismo, retazos que me llamen la atención, etc. Sin embargo, mi inconstancia es mayor que mis buenas intenciones. De otra parte, también es mayor mi impaciencia y es que, como leo aprovechando casi cualquier tiempo muerto (incluso caminando hasta la parada de guagua), luego habría de volver sobre lo leído para anotar lo que me llamó la atención, pero para entonces, ya estoy impaciente por leer algo nuevo.

Confirmando tu inmodestia (que me dirás que no es tal sino constatación de un hecho) y sin, por supuesto, ponerla en duda, me gustaría saber cuál es el truco para sólo leer no ya lo mejor, sino lo bueno. Te concedo el olfato (que, como todo, se entrena y perfecciona con la experiencia) pero aun así ... Porque ya me gustaría a mí acertar siempre.

Recaredo Veredas dijo...

Buena lista, Lansky. Sin duda. Me acercaré a Hudson, autor que siempre me ha causado una pereza infinita pero que, a buen seguro, resulta interesante. Ir a Venecia con el libro de Brodsky que mencionas es fascinante. Saludos.

Lansky dijo...

Emma, Yeats me gusta mucho y sobre todo sus recopilaciones de leyendas celtas ¿las conoces?

Miroslav, por supuesto el fino olfato desarrollado a lo largo de miles de horas de lector; también no prestar demasiada atención a las novedades (distraen) ni a los suplementos culturales (son en su mayoría publicidad encubierta); prestar oídos a gentes cuya opinión valoro y, sobre todo, hacer seguimiento de los autores que ya me gustan cuando aparece algo nuevo suyo, que es lo que me pasa con Oz, con Roth, con Doctorow, Mac Ewan, Mc Carthy o con Franzen. También sufro rachas temáticas: neurobiología, Bolivia, cetáceos, qué se yo.

Recaredo, sí, Hudson merece la pena, pero si vas a hacerlo por primera vez, más que la novela que menciono en el post busca su autobiografía: Allá lejos y tiempo atrás, que me parece aún más intresante.