

Hace cien años el periodista y escritor estadounidenese Ambrose Bierce (véase blog de Miroslav: Conciertos y desconciertos: enlazado en el margen derecho de este vuestro blog), el mismo que inspiró el “Gringo Viejo” del mejicano Carlos Fuentes, ya daba en su irónico y sarcástico Diccionario del Diablo, la siguiente definición de Economía: “Consiste en vender la vaca que no tenemos para comprar el barril de whisky que no necesitamos”. Vender lo que no se tiene es justo lo que hace la economía financiera que ha sobrepasado y ha eclipsado a la economía del comercio e intercambio de productos y servicios reales. Hoy en día, un productor de alimentos básicos puede estar al borde, él mismo, de la inanición, en tanto que un “broker” con móvil puede estar forrándose sin hacer nada útil para nadie. Más recientemente, el economista José Manuel Naredo, siempre empeñado en hacer regresar a la ciencia económica al recto camino, explicaba que llamar “Producción” al mero “revender con beneficio” no sólo es una apropiación del término biológico y ecológico, precisamente reservado a la única economía verdaderamente capaz de producir, la economía de la naturaleza, esto es, la basada en el funcionamiento de los sistemas biológicos (ecosistemas), sino que además habían desvirtuado el sentido inicial dentro de la propia economía.
No es el único saqueo intelectual perpetrado por los “Nuevos Brujos” de la economía hegemónica; el caso de “Desarrollo” –término proveniente también de la biología para definir procesos de crecimiento no sólo cuantitativos, sino que implican cambios cualitativos, como el desarrollo de un embrión- es quizá aún más expresivo. Ha habido una secuencia de términos que han ido desprestigiándose o simplemente perdiendo fuerza, como el de Progreso, sustituido por este de Desarrollo. Pero en realidad está apropiación indebida está muy bien documentada porque tiene un origen sorprendentemente reciente: el 20 de enero de 1949, cuando en su discurso de investidura el brutal Harry S. Truman lo utilizó en su versión peyorativa para definir a los países pobres y/o explotados: “subdesarrollados”. Con eso consiguió desplazar además la carga de la culpa de los causantes –los países colonizadores- a las víctimas. Súbitamente, las naciones del Sur geopolítico, las antiguas colonias de las metrópolis de Occidente no eran meramente pobres, o por mejor decir, empobrecidas por saqueos sistemáticos y seculares, sino “subdesarrolladas”. Un excelso remache ideológico: la pobreza era culpa de esos mismos pobres (Los calvinistas añadieron otro remache: si eres pobre estás desobedeciendo a Dios, que manda lo contrario y te demuestra –tautología- 'Su' divino enfado manteniéndote en la pobreza como castigo).
El subdesarrollo, por tanto, no nace como un simple eufemismo políticamente correcto de la pobreza, porque su referente positivo, el desarrollo, fue desde el inicio una llamada inevitable –a veces del mismísimo Dios, ya digo- , un signo de los tiempos, hasta una obligación, una virtud y, sobre todo, un único camino: el que proponía/imponía la consecución (como se verá, inviable) de un bienestar similar al de los expoliadores, pero ocultando la escasa inocencia del origen y mantenimiento del mismo; antes al contrario, maquillándolo como merecido fruto de un supuesto “ánimo emprendedor de las ‘evolucionadas’ naciones a imitar. En efecto, el Progreso de los viejos modernos ilustrados y cartesianos ya se concebía como una suerte de única escalera de peldaños siempre ascendentes; el Desarrollo, también con mayestáticas mayúsculas, que le sustituye en la jerigonza de aquiescencia internacional y como concepto de moda (en España hubo un Ministerio de Desarrollo, al igual que en la Etiopía del negus Hayle Selasi), también: sólo hay un camino, el de la obediente e imposible, como veremos, imitación sumisa de los modélicos paises tempranamente industrializados y persistentemente ricos
(Continuará. Mientras, consolaros con que, entre tanto desbarajuste semántico, haya hallazgos luminosos, como que un banquero se llame "Botín")
No es el único saqueo intelectual perpetrado por los “Nuevos Brujos” de la economía hegemónica; el caso de “Desarrollo” –término proveniente también de la biología para definir procesos de crecimiento no sólo cuantitativos, sino que implican cambios cualitativos, como el desarrollo de un embrión- es quizá aún más expresivo. Ha habido una secuencia de términos que han ido desprestigiándose o simplemente perdiendo fuerza, como el de Progreso, sustituido por este de Desarrollo. Pero en realidad está apropiación indebida está muy bien documentada porque tiene un origen sorprendentemente reciente: el 20 de enero de 1949, cuando en su discurso de investidura el brutal Harry S. Truman lo utilizó en su versión peyorativa para definir a los países pobres y/o explotados: “subdesarrollados”. Con eso consiguió desplazar además la carga de la culpa de los causantes –los países colonizadores- a las víctimas. Súbitamente, las naciones del Sur geopolítico, las antiguas colonias de las metrópolis de Occidente no eran meramente pobres, o por mejor decir, empobrecidas por saqueos sistemáticos y seculares, sino “subdesarrolladas”. Un excelso remache ideológico: la pobreza era culpa de esos mismos pobres (Los calvinistas añadieron otro remache: si eres pobre estás desobedeciendo a Dios, que manda lo contrario y te demuestra –tautología- 'Su' divino enfado manteniéndote en la pobreza como castigo).
El subdesarrollo, por tanto, no nace como un simple eufemismo políticamente correcto de la pobreza, porque su referente positivo, el desarrollo, fue desde el inicio una llamada inevitable –a veces del mismísimo Dios, ya digo- , un signo de los tiempos, hasta una obligación, una virtud y, sobre todo, un único camino: el que proponía/imponía la consecución (como se verá, inviable) de un bienestar similar al de los expoliadores, pero ocultando la escasa inocencia del origen y mantenimiento del mismo; antes al contrario, maquillándolo como merecido fruto de un supuesto “ánimo emprendedor de las ‘evolucionadas’ naciones a imitar. En efecto, el Progreso de los viejos modernos ilustrados y cartesianos ya se concebía como una suerte de única escalera de peldaños siempre ascendentes; el Desarrollo, también con mayestáticas mayúsculas, que le sustituye en la jerigonza de aquiescencia internacional y como concepto de moda (en España hubo un Ministerio de Desarrollo, al igual que en la Etiopía del negus Hayle Selasi), también: sólo hay un camino, el de la obediente e imposible, como veremos, imitación sumisa de los modélicos paises tempranamente industrializados y persistentemente ricos
(Continuará. Mientras, consolaros con que, entre tanto desbarajuste semántico, haya hallazgos luminosos, como que un banquero se llame "Botín")
8 comentarios:
Todos los eufemismos "políticamente correctos" son justificaciones ideológicas para tranquilizar las conciencias, ¿o no? Y ya que tocas al tema, imagino que te referirás al siguiente salto en esta ingeniería semántica eufemística: el "desarrollo sostenible".
¿Para tranquilizar las conciencias, Miroslav? Qué interpretación tan bondadosa por tu parte. Quienes inventan estos eufemismos extirparon o vendieron a buen precio su conciencia mucho antes de dedicarse a hacerlo. Son justificaciones ideológicas para manipular las opiniones, para afianzar las situaciones de dominio, para recontar el mundo desde el punto de vista de sus dueños. Si, lateralmente, sirven para tranquilizar algún resto de conciencia de algún cómplice tibio, ese no pasa de ser un beneficioso efecto secundario.
La mecánica del calvinismo es más perversa aún, Lansky. Según ella no es que Dios castigue con la pobreza a los que cometen el pecado de ser pobres: es que Dios, ante cuyos ojos todos merecemos sin paliativos la condena eterna, escoge a los que -porque a Él le da la gana y no por sus méritos, insuficientes en todos los casos- se salvarán; y como muestra, que no como causa ni como medio, de esta salvación predestinada, los señala con su gracia, que los hace a la vez virtuosos y prósperos. La concepción calvinista de Dios, que desgraciadamente no es exclusiva de los calvinistas estrictos, sino que subyace en el fondo de muchas mentalidades "religiosas" de prácticamente todas las confesiones cristianas, es una de las invitaciones más eficaces y fundadas al ateismo que conozco.
No hacía falta esperar a Witgensteein para saber que el lenguaje no es neutral, pero aquí, Miroslav, no tratamos con simples eufemismos de grado uno, tipo el de llamar tercera edad a los ancianos, sino que son verdaderas maniobras de encubrimiento de operaciones muy tenebrosas, las que conduce, por ej., al hambre a pueblos enteros. Y sí, paciencia, llegará el dichoso Dº Sostenible, y vas a ver...
En cuanto a tí, vanbrugh, ya tengo suficientes motivos para ser un ateo nada acomodaticio, pero prefiero mi formulación del calvinismo económico y me "confiero" a James, el filósofo y a Daly el economista y aún más al stephan Zwieg de Calvino contra el otro.
Gracias tempraneros lectores
Podrias dar mas informacion sobre la foto del niño?
Cochabamba, Bolivia; el niño, aunque no va disfrazado es un indio potosino, los más pobres del país, que estaba comiendo una galleta rota. La foto la hice yo, luego me lo lleve a él y su madre, que no sale en la foto, a comer a un comedor de La Cancha (mercado al aire libre), el único sitio donde los admiten. Bolivia compite con Haiti por el tema de la pobreza, pero no hay color, Haiti es mucho peor...
Además de los países colonizadores no hay que olvidarse de la inestimable ayuda local, esos gobiernos colaboradores del saqueo. Los Piratas del Caribe creo que se llaman.
Sobre los hallazgos luminosos ayer mismo me topé con uno que no tiene nada que ver con el tuyo. Leí que Eleuterio significa libertador. ¿Lo sabrá él?
Metáforas te da la vida.
Julia
Sí, Julia, las oligarquías locales, con la firma del presidente, son esenciales para que el país se endeude, compre bienes de equipo obsoletos, se genere una deuda externa brutal, etc. Su colaboración, a cambio de no siempre discretos beneficios, es esencial para que el expolio se dé.
Tu etimología es la buena, pero cuidado; por ej., Terio es mamífero, Euterio, mamífero verdadero, frente a metaterios (marsupiales) y prototerios (ornitorrincos), asi que El euterio, es el mamífero verdadero, o el auténtico mamón. En fin. El Lute era chanchi en unos tiempos bien duros.
Gracias Lansky.La foto me ha llegado al alma. Es muy buena. Muy muy buena.
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