22-abr-2008

La economía verde, la ecología roja y el mito del desarrollo (2)



Ese barullo buscadamente confuso de “generosidad”, soborno y opresión; ese postcolonialismo, o colonialismo por otros medios, no ha funcionado tras medio siglo de propaganda y acción: carteles publicitarios y desembarco de tropas. Aunque sería mejor decir que no ha funcionado en su objetivo confeso: mejorar la vida de las gentes; por el contrario, con su explosiva mezcla de codicia e ignorancia de los unos, y de miseria de los otros, ha hecho más ricos a los ricos, tanto locales como extranjeros, a costa de hacer más pobres a los pobres y de hacer más pobres sin más; más dependientes a todos y de paso ha degradado el planeta sin mayores contemplaciones (¿Qué ve un promotor cuando contempla una playa virgen? Y un “desarrollador” de los que hablamos, ¿qué ve cuando sus ojos rapaces reparan en un país del Tercer Mundo?)

Hechos: en 1960 los países del opulento Norte eran veinte veces más ricos que los del Sur; en 1980, cuarenta y seis veces y, en el 2000, una setenta veces. Ese exiguo veinte por ciento de la población opulenta que se nos propone digna de imitar y merecedora de lo que usa y despilfarra, consume más del ochenta por ciento de los recursos del Planeta, incluida el agua y la energía en todas sus formas, y produce un similar porcentaje de desechos, residuos y emisiones, que, eso sí, reparte con el resto del mundo e incluso exporta al Tercero en tenebrosos buques basureros. Así que la pregunta de cuándo los países pobres alcanzarán a los ricos sólo tienen una respuesta no muy difícil: nunca. Ahora bien, ¿cuándo los países alcanzarán en caída libre a los pobres? No se sabe., pero es una posibilidad cada día más verosímil. Ese futuro tenebroso que algunos ecologistas del Primer Mundo trazan -si no nos enmendamos- con gruesos nubarrones: hambrunas, epidemias, falta de agua, pérdida de tierras de cultivo, envenenamientos... es, no lo olvidemos, "es" el presente de muchos hoy.

A la luz de tan antipáticos datos, más que el fracaso del desarrollo, se puede constatar la inviabilidad del mismo desde su inicial formulación, porque si el resto de la Humanidad siguiera los pasos de los muy ricos y muy despilfarradores –y ¡Ay!, ya lo está haciendo los llamados países emergentes como China- necesitaríamos, como señaló Gandhi, no un planeta Tierra sino varios Saturnos (el que devoraba a sus hijos) y eso no hay “contabilidad creativa que lo disfrace. Así que como empresa mal concebida desde el principio lo que hay que temer del desarrollo no es su fracaso sino su “éxito”, ya que la Agenda Secreta del Desarrollo, sus intenciones no declaradas, no era probablemente otra cosa que la occidentalización, que hoy se llama globalización, aunque podría valer homogeneización y también laminación, del resto del mundo a la par que y como condición para la apropiación rapaz de sus recursos: “vengo a ayudarle; firme aquí, ¿dónde guarda las joyas de la familia?”. El único problema a tan estupendo como “sostenido” engaño es que el propio Planeta nos viene demostrando que si bien puede satisfacer nuestras necesidades no puede hacerlo con nuestros lujos, aunque sea asunto espinoso el definir dichas necesidades. Es decir, el mundo no se destruye por cubrir lo necesario ni siquiera porque seamos muchos, sino por lo superfluo. Mejor con menos no es mal lema.

(continuará y acabará en la próxima entrega)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un promotor en un erial verá un solar magnífico.
Ese mismo promotor en una playa virgen verá un solar todavía mejor.
En el primer caso tendrá que crear las zonas verdes y recreativas.
En el segundo caso se alojará en ellas.
Tampoco parece probable que a los chinos no les vaya a gustar el confort.
Bueno, yo me voy a mirar mis arrayanes que es lo único que agarra por aquí.

Manzanilla

Cigarra dijo...

Análisis clarividente, y estremecedor. Se siente uno impotente

Lansky dijo...

Cigarra, el primer paso precisamente para superar esa impotencia a la que aludes es estar informado, conocer y analizar; mucha gente vuelve la vista y cierra los ojos, no quieren "comerse el coco" y eso les convierte en colaboradores necesarios. Ahora intentar resolverlo de un plumazo, imposible.