18-abr-2008

Más cosas que me gustan: el bambú






El viajero (travel-l-er) se diferencia del turista (tourist) por sus actitudes y sus aptitudes. Incluyendo a ambas está el hecho de que el turista viaja para confirmar las expectativas que han generado en él una serie de tópicos, documentales y folletos de viaje; no va, por tanto, a descubrir nada, sino a confirmar esos prejuicios no necesariamente negativos: los Mares del Sur son un paraíso, el Caribe es placer y lujuria, etcétera. Se trata en suma de verificar esa postal y repetirla puntualmente con la cámara de fotos: no conozco mayor tostón que una sesión para ver esas fotos turísticas, como no hay espectáculo visual comparable a la colección de imágenes de un viaje de un fotógrafo y viajero. Cuando se viaja por Extremo Oriente y uno no lo hace con las anteojeras del turista una cosa que llama mucho la atención es el uso tan extendido que se hace del bambú, o por mejor decir, de los bambúes. Por otra parte, el bambú no se parece a la madera, con la que comparte la composición leñosa, esto es, la lignina, ni a ninguna otra fibra vegetal, sino, en todo caso, al hueso.

El jarrón más antiguo para el arte floral del Ikebana del Japón es una sección de bambú entre dos nudos. El pincel más ancestral está hecho “sólo” de bambú: el nudo limita el mango por un lado y por el otro la caña fue deshilachada, sirviendo como un pincel de cerda. He visto muchos floreros de bambú; he comprado esos pinceles y también huchas cortadas entre dos nudos que mantienen sus tabiques y en el superior se practica una hendidura. No hablo ya de cañas de pescar, como las nuestras de caña común (Arundo donax), jabalinas, armas, flautas y otros instrumentos musicales.

He visto andamios de construcción fabricados sólo con bambú de la especie más grande. Los japoneses hacen tuberías de bambú rompiendo los tabiques interiores con un largo hierro; hacen armaduras de combate, y arman sus casas con bambú, igual que construyen con ese material las cercas que las rodean. Y por supuesto, los ya mencionados floreros utilizando el cerramiento interno de la caña como fondo de vaso y cortando el tallo de las formas más inesperadas e increíbles. Como señala Bruno Munari, el artista y diseñador italiano autor del famoso El arte como oficio, estos floreros prueban la fantasía, invención, el modo de disfrutar de un “perfilado” con nudos internos, respetando siempre la naturaleza y la estructura de este material, hallando muchas proporciones diversas, siempre equilibradas, entre el interior y el exterior del florero, entre huecos y masas, sistematizando siempre la posición del nudo de un modo lógico, como sólo lo haría hoy un buen proyectista y siempre un buen artesano.

Para Munari, en efecto, el bambú es una suerte de perfil, o mejor, perfilado natural; es decir, como los perfiles de aluminio que se pueden utilizar para muchas variantes de puertas, ventanas, cerramientos, a partir de un solo modelo de ese perfilado longitudinal cortado "ad hoc". En nuestra civilización industrial sería la famosa viga en "u" de acero que marca vías de ferrocarril, vigas de rascacielos o puentes de hierro.

Las fibras de este increíble vegetal son longitudinales y en este perfilado natural interrumpido por los septos o nudos engrosados hacia el exterior, esa cualidad elongada es la que permite al artesano trabajarlo con muy pocas y elementales herramientas. Con un cuchillo bien afilado podemos dividir una caña de bambú, aún verde, de unos dos metros, obteniendo dos mitades iguales. El cuchillo corre a lo largo de la caña, guiado por esas fibras longitudinales y en un instante, con precisión increíble el bambú se divide. Podemos repetir esa operación cuantas veces queramos hasta obtener “hilos” vegetales de dos metros de largo y un solo milímetro de ancho, y con ellos tejer cestos o esteras, cortinillas, puertas o tabiques.

De hecho, el bambú junto al arroz es la planta totémica del Japón, mucho más que el cerezo en flor, y está más veces reproducido en la muy expresionista pintura japonesa, como en la muy impresionista pintura china. Con sólo materiales procedentes de estas dos plantas, con vigas y soportes de bambú y paneles de delicado papel de arroz se puede fabricar una casa. El bambú y el arroz forman un “tanden” vegetal similar al animal de la foca y el perro de trineo para los inuits o esquimales, o el bisonte para los sioux. Curiosamente los bambúes y el arroz son especies aparentemente distintas de aspecto pero emparentadas filogenéticamente: ambas son gramíneas, como el trigo o las hierbas de nuestros prados.

Sólo hay otro animal que dependa más cerrada y específicamente del bambú, y es ese icono de la conservación de la naturaleza, el oso panda o panda gigante, que se alimenta exclusivamente de él. En las laderas que bajan del Himalaya o de las montañas del noroeste de China se van sucediendo en bandas altitudinales las distintas especies de bambú; cuando florecen, todas ellas mueren, y los osos pandas deben desplazarse a otra zona para evitar la hambruna.

Los bambúes o Bambusoideae son una subfamilia de las conocidas gramíneas con más de 120 géneros y en torno a las 1.000 especies, algunas son similares a las hierbecillas de un césped, otras son leñosas y pueden alcanzar los 40 metros de altura formando auténticos bosques. Los periodos de floración son a menudo tan inusuales como para acontecer cada 120 años. Saber lo que significa el bambú para esos pueblos orientales, Japón, por excelso ejemplo, cómo lo cultivan, lo recolectan y lo utilizan, de qué modo lo trabajan y con qué fines es saber un poco más de esos pueblos, más allá del tópico. Munari dice que todos los pueblos se parecen en las cosas deficientes (¿los cacharros de plástico?, ¿los concursos televisivos?); sólo lo mejor es lo caracterizado: "cada país sobresale en alguna cosa y es igual a los demás en el resto". Es evidente que la música pop japonesa es calcada de la británica; el uso del bambú, en cambio, es exquisitamente propio.

2 comentarios:

Berto dijo...

Interesante post.Disfruto viajando todo lo que puedo e intento huir de los tópicos del turista.
En cuanto al aprovechamiento del bambú, añadir su empleo en alimentación (brotes de bambú)y medicinales(hojas)y supongo que muchos más.
Saludos
Berto

Cigarra dijo...

Siempre es una delicia leerte. Si antes me gustaba el bambú por motivos meramente estéticos, ahora me gusta mucho mas y por muchos mas motivos.