
Los malos lectores. Como debió haber, Homero mediante, malos oyentes. En el principio fue el relato en voz alta, anónimo, fraguado por acúmulo de siglos, pero recitado por bardos famosos. Luego, el libro. Ahora, los autores, aún sin libros o con libros encargados y elaborados por otros.
La pauta la dió el arte moderno en el que las ocurrencias sustituyeron a la indagación (algo así como si los chistes sustituyeran al humor) y de ahí se pasó fácil al todo vale. Todavía hay quien dice que el artista más influyente del siglo XX no fue Picasso, sino Duchamp, el ocurrente tipo que colgó en 1917 un urinario en una exposición (hoy está en un museo), llamándolo, eso sí, "fountaine". Lástima que nadie se decidiese a usarlo.
La pauta la dió el arte moderno en el que las ocurrencias sustituyeron a la indagación (algo así como si los chistes sustituyeran al humor) y de ahí se pasó fácil al todo vale. Todavía hay quien dice que el artista más influyente del siglo XX no fue Picasso, sino Duchamp, el ocurrente tipo que colgó en 1917 un urinario en una exposición (hoy está en un museo), llamándolo, eso sí, "fountaine". Lástima que nadie se decidiese a usarlo.
Con retraso, los escritores han tomado nota. Y así surgen Lo mejor que se puede hacer con un cruasán o Nocilla Experience”, que son a la narrativa lo que los libros de autoayuda al ensayo. Parte de la culpa la tienen los críticos popes, como García Posada, que califica a Trapiello como el mejor prosista en español desde que murió Umbral. Y puede que sí; como Benet, que era un excelente escritor de páginas buenísimas en novelas malas (Volverás a Región) y cuyo culto, yo creo, tanto daño ha hecho a los autores de este país. Finalmente, quizá la verdadera perversión sea la de intentar escribir la historia de la literatura desde el lado equivocado, la de los autores, en vez de la de los lectores. ¿Y cómo anda esa historia? Pues fatal, los buenos lectores escasean, pero abundan los malos. El mercado, bien, gracias: mejor para ellos, los mercaderes, un mal lector o muchos que un no lector. ¿O no? En cualquier caso, hay un camino de vuelta, no lo prejuzguemos como retroceso, de lo oral a lo escrito y nuevamente a lo oral, es decir, a lo audiovisual, a lo efímero, a la moda en vez de a lo nuevo.
En el principio fue el relato anónimo y el recitador público acompañado de la cítara. Luego llegó el libro, instrumento de soledad viciosa, y la lectura en voz alta quedó recluida al rito de los cuentos antes de dormirse en el cuarto de los niños. ¿Y ahora? A aguardar a que hagan la película. O primero la película y si acaso luego el libro, el poster, los demás "gadgets"
11 comentarios:
si lo que intentas es hacer un analisis minimamente serio, (o chistoso, con mayor motivo aun) en mi modesta opnión has juzgado muy, pero que muy superficialmente el planteamiento de Duchamp, siendo cierto que ha sido usado por los críticos y artistillas advenedizos para justificar su inanidad. Te sugiero que leas algún libro sobre él,recomendandote el analisis que hizo Octavio Paz contraponiendo, precisamente, la obra de Picasso y la de Duchamp. Por cierto, antes de los ready-made fué un estupendo dibujante y posteriormente un aceptable pintor cubista.
Por otra parte, meter en el mismo saco a todo experimento "vanguardista",( que aun con sus taras e imperfecciones, acaban siendo el motor del arte en general), tiene tufillo a reaccionario, con perdón.
Lo siento, anónimo, pero pocas cosas se me ocurren más superficiales y "chistosas", en el peor sentido de la palabra, que Duchamp y su meadero, y me confieso totalmente incapaz de apreciar ninguna diferencia entre esta feliz ocurrencia suya y las inanidades de los artistillas advenedizos. Como tengo la manía asocial de pensar por mi cuenta no me basta que Paz escriba sobre ellas para dejar de considerar estupideces lo que antes de leer a Paz me parecían estupideces; y confieso que el argumento más convincente que encuentro para apreciar en todo su valor el papel de "motor del arte" de las vanguardias es considerar que para estar donde ahora está, al arte lo ha tenido que mover, efectivamente, algún motor precisamente de ese tipo. En fin, que debo de ser un reaccionario de la peor especie: la de los que no les importa nada que se les llame reaccionarios con argumentos como los tuyos.
Anónimo:
Cualquiera que entre en mi blog y encima se moleste en comentar merece mi agradecimiento y mi respeto; mi respeto a él, no ncesariamente a sus opiniones, esgrimiendo "principios de autoridad" ("lee a Octavio Paz") y no argumentos. Por otra parte, yo no atacaba a las vanguardias, sino a las ocurrencias "posmodernas" de las que Duchamp, dibuje mal o bien, es un ejemplo temprano (de antes de acuñarse el posmoderno todo vale)
Las avant-garde, vanguadias me interesan mucho, unas más que otras, y lo que las motiva también, precisamente una reacción al modernismo, que también me gusta. En realidad mi problema, reaccionario o no, es que me gustan demasiadas cosas, por ejemplo, un escritor exquisitamente reaccionario como Chateaubriand. Pero sí, no me interesa el meadero de Duchamp, debería haberlo destruido o darle su uso después de la provocación inicial, pero ahí está, colgado en su museo. Y es que igual que hay buenas e inteligentes personas entre los reaccionarios, hay mucho idiota entre la gente de la cultura que no me interesan nada.
¿Y para cuándo una película de tu blog, Lansky? Pobre Marcelo, qué poco le han entendido las generaciones posteriores. Él, que sólo pretendía posibilitar otras formas de mirar. Pero es verdad que abrió un camino peligroso y lleno de ridiculeces; me estoy acordando ahora de la famosa "mierda de artista enlatada". Y, para colmo, muchos años después van y dicen que no era mierda de verdad.
Creo que lo de menos es que las latas tuvieran mierda de verdad o no. El arte siempre ha estado subvencionado; antiguamente por mecenas que trataban a sus pintores, por ejemplo, como poco más que criados; hoy, por administraciones y museos. Pero el verdadero artista ha sabido siempre hacer de la necesidad virtud y hacer su obra sin demasiadas interferencias. Como se explica sino que no fusilaran a Goya cuando hizo ese retrato despiadado de la familia de Carlos IV.
Por cierto, me ha gustado mucho tu artículo del papado.
fe de errtas:
"cómo se explica si no"
Vanbrugh, me parece estupendo que te reconozcas en el espejo, adelante con tu pensamiento independiente, por cierto que vanguardias, tal como las interpreto en mi texto, han existido en todos los periodos de la historia, y de todas se decian cosas parecidas a las que achacais a Duchamp, pero en fin...
Gracias Lansky por tu hospitalida. El imperativo no ha salido de mis dedos, solo era una sugerencia, como muchas otras que podria hacerte sobre el tema. Como a todo el mundo con un pensamiento independiente (no como el de Vanbrugh, antes de informarse, sino despues), mi primera reacción ante la obra de Duchamp era de rechazo: este tio nos toma el pelo, lo que quiere es vivir de cuento, etc. Pero tengo el defecto de no fiarme ni de mi mismo, por lo que profundicé en el tema, descubriendo una actitud vital que va mucho mas allá que lo que ha trascendido como obra duchampiana, y que no voy a desarrollar por que no es el caso
Anónimo, ya que no puedo referirme a tí de otra forma:
Como casi siempre, este debate también es una cuestión de definiciones y semántica, y me parece muy bien que llames vanguardias a lo que normalmente se reserva para los movimientos de comienzos del pasado siglo.
Otra cuestión es el papel, insisto, de las ocurrencias, frente al trabajo duro, como el de Picasso que citas, el "epater a les bourgeois" no me parece la principal misión del arte, el escándalo sólo está en el ojo del que se escandaliza, no en el que supuestamente lo provoca, y para mí carece de interés; al arte le doy otras misiones de más interés, como las de indagar en conceptos tales como verdad y belleza de forma diferente a como lo hace la ciencia o la filosofía. Y suscitar emoción, claro.
Una última cosa, no entiendo tu leve grado de agresividad que mantienes al contestar a vanbrug, porque te aseguro que, como mi madre, Bambi a su lado es un asesino en serie.
Un saludo y nuevamente gracias
Estoy de acuerdo contigo en cuanto al trabajo duro de Picasso, pero no olvidemos que las vanguardias, incluido el cubismo, se nutrieron , consciente o inconscientemente, a traves del llamado zeit-geist, de conceptos filosóficos y cientificos, como hace duchamp en el gran vidrio por ejemplo. En ese sentido, artistas posteriores como Beuys, recogiendo el testigo de Dada en general y Duchamp en particular, desarrollaron un concepto de arte que difiere de lo que Marcel llamaba arte retiniano, no peyorativamente, sinó como foco de sus intereses, entendiendo el arte más allá de los lienzos, los pedestales o el pentagrama tradicional, llevandolo a su vida particular y su relación con la sociedad. Perdón por el rollazo.
Siento parecer animoso con Vanbrugh, pero el tono de su comentario a sufrido la acción-reaación correspondiente.
P.D. suelo poner ELSINOR en mi nick, pero con las prisas no sabia como añadirlo no estando registrado
Elsinor, antes anónimo, poner casi en el mismo renglón a Duchamp, Picasso, Beuys (al que adoro, es el que mejor ha captado, con permiso de Barceló el arte rupestre de hace 20.000 años), del Dada, cubismo...desde luego, como en ecología, en arte todo tiene que ver con todo, pero creo que lo que dices se diluye en sus propias contradicicones, que las hay, tanto como en sus asertos. Creo que lo podríamos dejar así. Para mí, el meadero-fountain de Duchamp es una ocurrencia, que no me indigna, sino algo peor: me deja indiferente, como el caca, moco, culo y pis de mi sobrinito, pero sin perdonarle su ingenuidad. El arte "modernísimo" es el primero en quedarse anticuado en cuanto se descontextualiza; en cambio, qué se yo, Caravaggio sigue siendo muy actual. Y Caravaggio no está traído aquí a voleo, era un reaccionario, un paladín y matón de la contrarreforma.
me parece bien
un placer debatir con vos
un saludo
elsinor
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