
Hace poco comentaba que la ciencia es más el arte de plantearse correctamente las preguntas, hacerlas pertinentes, que el de responderlas. Incluso una pregunta que de momento no tiene respuesta actúa como un grano de arena en la ostra: formando perlas.
Sin embargo, eso no elimina la ambivalencia de algunas respuestas, sobre todo en boca de esos eufemistas profesionales que son la inmensa mayoría de los políticos. Ante una cuestión de apariencia simple como ¿por qué hay paludismo en África?, se podría responder que porque existe el mosquito Anopheles transmisor del parásito (sólo las hembras con huevos), el protozoo Plasmodium, dadas las condiciones climáticas y ambientales, complementadas por datos biogeográficos y evolutivos, etc. Pero en realidad aquí hay que actuar como el niño curioso e insatisfecho que encadena secuencias de preguntas. Entonces surgen respuestas menos acomodaticias, como, para el caso planteado, que existe “todavía” paludismo en África porque a las empresas farmacéuticas no les interesa fabricar productos para poblaciones insolventes. Esto es un caso más de la razón como sinónimo de cálculo egoísta.
En realidad las dos respuestas forman parte de la auténtica complejidad del problema, su holismo podríamos decir. Pero si lo que buscamos no son sólo respuestas sino soluciones, es decir, si lo que se pretende no es un juego intelectual sino evitar muertes, la única respuesta pertinente es la segunda.
Sin embargo, eso no elimina la ambivalencia de algunas respuestas, sobre todo en boca de esos eufemistas profesionales que son la inmensa mayoría de los políticos. Ante una cuestión de apariencia simple como ¿por qué hay paludismo en África?, se podría responder que porque existe el mosquito Anopheles transmisor del parásito (sólo las hembras con huevos), el protozoo Plasmodium, dadas las condiciones climáticas y ambientales, complementadas por datos biogeográficos y evolutivos, etc. Pero en realidad aquí hay que actuar como el niño curioso e insatisfecho que encadena secuencias de preguntas. Entonces surgen respuestas menos acomodaticias, como, para el caso planteado, que existe “todavía” paludismo en África porque a las empresas farmacéuticas no les interesa fabricar productos para poblaciones insolventes. Esto es un caso más de la razón como sinónimo de cálculo egoísta.
En realidad las dos respuestas forman parte de la auténtica complejidad del problema, su holismo podríamos decir. Pero si lo que buscamos no son sólo respuestas sino soluciones, es decir, si lo que se pretende no es un juego intelectual sino evitar muertes, la única respuesta pertinente es la segunda.
4 comentarios:
Algunas de esas mismas multinacionales de la salud no les importa realizar sus ensayos clínicos controlados, con comillas gordas, en esas mismas zonas de insolvencia.
A perro flaco todo se le vuelve Anopheles.
Julia
Y me gusta tu blog.
Y a mi tu comentario, julia
¿dónde coño está africa?
y lo más importante...¿qué carajo es el paludismo?...esas son las verdaderas preguntas, las absolutas.
África está al sur de Burgos y al norte de la Antartida; o sea, que no tienen pingüinos y, lo que es peor, tampoco morcillas. Paludismo es lo que su tío abuelo campesino de Barco de Ávila tenía, aunque lo llamaban tiritonas.
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