

Uno de los mejores divulgadores de la matemática, Ian Steward, acaba de ver traducido su último libro, Belleza y verdad: una historia de la simetría. Pero aunque el autor aborda su historia , este es un concepto menos obvio de lo que parece en matemáticas, con nociones no tan intuitivas como las que cabría esperar, tales como las isometrías.
En biología, en cambio, el asunto es más sencillo, aunque no menos fascinante. Es la equilibrada distribución en nuestros cuerpos de las partes duplicadas (orejas, brazos, pechos...), si la simetría es bilateral, como es el caso, o en forma radial, pentamera, etc., según otros casos. De hecho, lo raro entre los organismos es ser asimétrico. Sin embargo, prueben a hacer un pequeño y sencillo experimento: tomen una foto frontal de alguién, pártanla en dos mitades simétricas (a lo largo), dupliquen cualquiera de las dos mitades (derecha o izquierda) especularmente y sustituyan la otra mitad no utilizada por esa nueva mitad; el resultado será una persona, rostro, etc., con una simetría perfecta, puesto que las dos mitades son la misma, pero el resultado, curiosamente, también será...monstruoso. La belleza depende de la simetría, no debe desviarse mucho de ese ideal, pero si es perfecta no es hermosa. Parece como si la naturaleza, haciendo de la necesidad virtud, hubiera previsto que valoremos una cierta imperfección inevitable.
El libro de Steward, aunque no habla exactamente de esto, y como todas las obras de este matemático, es absolutamente recomendable, aunque son preferibles los anteriores que ya publicó la editorial Tusquets, por ejemplo, El hombre anumérico, magistral.
4 comentarios:
Yo lo de doblar la foto lo he hecho con una de Scarlett Johanson y sigue estando buenísima, macho. Te lo juro. En cambio cuando lo he hecho con una mía y sí que da resultao eso que dices. ¡Es curioso, ¿no?!. Mira que si al final vas a tener razón.
www.lacoctelera.com/el_clavadista_solitario
Ejem, disculpa Julián: en tu caso...aunque no la dobles (Veo que por fin apareces con tu nick)
Es curioso, lo de la simetría. Creo que el ritmo, la medida y la rima son sus equivalentes sonoros, la simetría de la literatura. Parece que necesitamos alguna clase de previsibilidad para disfrutar, y que lo arbitrario, lo imprevisible y lo fuera de ritmo solo nos gusta como excepción y como ruptura puntual de un orden general conocido. Mira que somos raritos.
¡Hombre, Julián! Veo que por fin te has resuelto a seguir en serio mis instrucciones y has conseguido poner tu nombre en la casilla "Nombre" y tu URL en la casilla "URL". Parecía complicado, pero no lo era tanto.
(Ahora ya no hace falta que vuelvas a escribir la URL en la línea inferior, a modo de firma.)
A menudo se confunden conceptos distintos, como desorden, caos e impredicibilidad. Hablas de "previsibilidad"; el caos, que para los griegos no era desorden, sino vacío primordial, habitualmente se refiere a lo imprevisible, pero sin embargo, matemáticamente es un comportamiento determinístico aperiódico: determinístico, ojo, no azaroso ni casual.Es indicador de la complejidad en causalidad, pero no sinónimo de desorden, como en la acepción del lenguaje corriente.
La simetría es, en efecto una forma de orden previsible, que en biología deriva de otros subyacentes: la doble molécula de ADN es simétrica especular, la simetría de un organismo se organiza en patrones bilaterales a lo largo de un eje por los genes Hoxe, que van colocando otros genes que forman cada parte: aquí pata, aquí antena, aquí ala.
Pero a mí lo que más me llama la atención es el nivel de leve ambigüedad, de ligera imperfección para que el resultado sea armónico (Scarlette Johanson y Julián Bluff al margen)
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