profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

19/05/2008

Campo republicano...


Tengo no ya el convencimiento, sino la convicción de que el campo español es cromáticamente republicano: amarillo de diente de león (Leontodon sp, Taraxacum sp) y rabanillos silvestres (Brassica sp), morado de viboreras (Echium vulgare) y cantuesos (Lavandula pedunculata), y rojos de peonías (Paeonia brotheroi) y amapolas (Papaver rhoeas), pero es el caso que he fracasado. Es lo que tiene buscar flores con prejuicios ideológicos. Pesan más que la diminuta cámara digital. Y además, los herbicidas están acabando con las amapolas, una de las consideradas malas hierbas de los cereales por los pragmáticos labriegos. Este ha sido mi intento final: un bello fracaso: amarillo y violeta; cada uno en un extremo, casi, del espectro visible.

8 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Siempre he pensado que el cambio de bandera y de himno fue una de las muchas estupideces que cometió la 2ª República, que deberemos evitar cuidadosamente cuando consigamos traer la 3ª. Ese curioso "animal simbólico" que somos se deja afectar por esas cosas, y nunca he descartado que esos cambios arbitrarios e innecesarios -y estéticamente deleznables: la combinación de rojo, amarillo y morado es cromáticamente atroz, y el Himno de Riego una pachanga infumable- contribuyeran en alguna medida a hacer la República más inaceptable para algunos y acortaran, en consecuencia, su corta vida. Probablemente sea una tontería, es pura intuición. Pero celebro que el campo español me dé la razón.

Lansky dijo...

¡Qué va a dártela! eso sería sí tuvieras amarillo, o gualda como dicen los "cursipatriotas", y rojo (idem, carmesí), pero es morado y amarillo. Otro si, a mí la combinación amarillo morado me gusta: véase foto. Por otra parte, querido, tampoco tiene tanto arraigo la bandera nacional rojigualda, que era la de la marina borbónica, por cierto. Los reyes católicos no la gastaban, los autrias tampoco y los borbones sólo hasta el tercero. Y encima, después de la Guerra Civil es lógico que a algunos no nos guste, ejem, ni en pintura (de Marc Rothko). Para bonita la Union Jack: blanca, azul y roja, y para fea, su plagio en verde y rojo de la ikurriña, que me cae igual de mal que la estanquera. No podemos disentir más, amigo mío.

Vanbrugh dijo...

Sí que podemos, no te imaginas cuánto. Lo que pasa es que ando muy mal de tiempo...

(A mí las banderas me la sudan, todas ellas. Precisamente por ello creo que hay que enredar con ellas lo menos posible y evitar por todos los medios convertirlas en un problema -darles protagonismo-. Si son, que lo son, una gilipollez ¿a cuento de qué ponernos a cambiarlas, como si no hubiera otra cosa más importante?)

Lansky dijo...

Estoy de acuerdo, y por eso disiento. Las banderas son trapos que a mi no me dicen nada, pero me tocan los cojones por lo que significan, unas más que otras y la del estanco me parece detestable. La República cambió la bandera por buenos y nada frívolos motivos: distanciarse de lo que significaba el penoso régimen de los Borbones.

Y luego, desde el estricto diseño, en las banderas, como en los logos, hay aciertos y fallos, la del Japón es bonita, la de GRan Bretaña, como he dicho también; la del País vasco es fea, etc.

Miroslav Panciutti dijo...

Ciertamente, el cambio de bandera obedeció, efectivamente, a marcar distancias. Y ya puestos, también pretendió, con la introducción del morado castellano, que la realidad nacional estuviera más representada cromáticamente; ya puestos, me parece más "española" (signifique eso lo que signifique) la republicana que la monárquica. En cuanto a la combinación de colores, me parece más acertada también la republicana que la monárquica, demasiado escándalosa. Pero para colores ...

Y, por supuesto, me la refanfinflan las banderas, pero puestos a elegir...

isabel vera dijo...

Puede que el objetivo de la bandera republicana fuera marcar distancias pero si eso conlleva dividir, yo personalmente puedo prescindir del trapito.

Miroslav Panciutti dijo...

Isabel, yo también puedo prescindir del "trapito", y no sólo porque divida o una. Lo que no me parece verdad es que la bandera repúblicana conllevara en su momento dividir, más bien al contrario. En el 31 ese trapito fue sentido propio y común por mucha más gente que el anterior. Las famosas "dos Españas" machadianas no coincidían con la dicotomía monarquía/república.

Actualmente, sin embargo, puedo admitir que el trapito rojigualdo se venda como factor de unión, aunque sería cuestión de pensar si no es una unión basada en la letargia, los tópicos y las falsificaciones. En todo caso, sigo pensando que, además de más bonita, la bandera republicana es más "representativa" cromáticamente del conjunto de España.

Cigarra dijo...

¿Es cierto que la palabra "trapo" tiene un matiz despectivo en español, porque los españoles de 1808 escuchaban llamar "drapeau" a la bandera francesa?
Por mi parte estoy de acuerdo en llamarlas trapos a todas. Y tomarlas un poco mas a broma, como hacen los ingleses, que hacen calzoncillos con la Union Jack y no se molesta nadie.
¡Tengo un disgusto con que este año no se vean casi amapolas, con lo que me gustan!