07-may-2008

Letras hispanas-anglosajonas: empate a uno



Hace poco, en unos comentarios a un post de malherido, dejé dicho que la literatura española actual, e incluso la literatura en español, no admitía comparación con la espléndida anglosajona plagada de "banvilles", "mc carthys", "roths" y "franzens". Algunos otros corresponsales se adhirieron y proclamaron la necesidad de leer en otros idiomas o transigir con las traducciones. Básicamente lo mantengo, pero es una declaración demasiado rotunda y exenta de matices como para no volver a ella. Y vuelvo. Vuelvo porque casi me obliga un magnífico escritor que recientemente he descubierto, de nombre tan discreto como José María Pérez Álvarez y su novela La soledad de las vocales, premio Bruguera de narrativa otorgado por un jurado de una sola persona: Esther Tusquets. Por cierto, don José María mantiene un blog tan delicioso como interesantísimo de literatura: tallerediciones.com; también podéis entrar en La cueva de zaratustra y llegáis al mismo sitio.

Imaginad una pensión de mala muerte donde al rótulo luminoso se le han caído varias letras, las vocales restantes no forman ningún nombre reconocible. En sus habitaciones desvencijadas habita el narrador, un alcohólico e insomne, que comparte habitación con el espectro de una suicida que habitó ese mismo cuarto hace 25 años, y es vecino de los otros inquilinos: una vieja gloria de la natación que dice haber tenido un romance con el gran Johnny Weistmuller, un ambicioso joven escritor que sueña con la gran novela que le dará fama, un audi con chofer negro y la posibilidad de arrancar de la pobreza a sus padres, un pintor que ha huido de sus seres cercanos para venir a morir solo, un tapicero nieztschiano…El estilo de Pérez Álvarez puede parecer innovador, vanguardista o como se quiera calificar, lleno de recursos empleados como técnica narrativa de una manera absolutamente magistral, como la reiteración como sistema que crea un fondo sonoro implacable sobre un escenario muy sencillo: la pensión Lausana, o “a u n”: sólo diré que esa forma rompedora no es ningún experimento per se, sino una respuesta indisoluble al fondo de la novela, el como se narra lo que se narra. No penséis que es una novela triste; como dice la única jurado del premio, es una novela implacable, que es algo bien distinto. Mientras busco el resto de novelas anteriores de este magistral narrador, muevo el marcador: uno-cero.

Jonathan Lethem, ¿os suena? Huérfanos de Brooklyn, ¿tampoco? Pues es el uno-uno. Empate. Ya sabéis mi debilidad por la literatura de género, sobre todo negro y policiaco. La novela de Lethen incurre en el tópico de trascenderlo, es muy buena, pero respetando los márgenes de sus temas. Cuatro chicos blancos viven en un orfanato de Brookyn hasta el día que Frank Minna, un mafiosillo de poca monta, les empieza a pasear por sus calles y a enseñarles algunas mañas; finalmente los cuatro crecen e ingresan en su círculo centrado en un falso negocio de alquiler de coches con chofer, en realidad, una extraña agencia de detectives sin licencia. El narrador es Lionel, aquejado del síndrome de tourette, ya sabéis, compulsiones varias, como tocar cinco veces un picaporte antes y después de abrirlo o desbarres verbales como "alamierdabayley", sin que se sepa quién es Bayley, o gañidos, gruñidos, alisados del cuello de la camisa de desconocidos, etcétera. De niño eso le acarrea golpes y la tolerancia final que concede ser considerado loco, más concretamente "El engendro". Los otros tres son Tony, el líder, que se considera afortunado por saberse de origen italiano, Gilbert, simplemente bruto y Danny, un negro en el cuerpo de un blanco que juega maravillosamente al baloncesto. Un buen día asesinan a Minna y sus hombres intentan encontrar al causante. La novela describe Brooklyn como a un personaje más, pero es el tourette del narrador, el tourette de los graffiti del metro y la ciudad, el tourette de la culpa y la venganza, y la persecución e investigación que emprende, el núcleo de la novela. También ando recopilando todo lo publicado anteriormente por este joven genio neoyorquino.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente la novela de Letthem sin duda alguna.

Maq

Emma dijo...

Hola Lansky, habia oido hablar de la soledad de las vocales en internet y despues de tu recomendacion la buscare pues no hay nada que me guste mas que las novelas implacables sobre fantasmas, soledades y pensiones. En cuanto al panorama literario español y al calificativo de "mediocre" que yo tambien le he otorgado varias veces evidentemente lo digo como cuando hablas de las cosas que te importan y que te apasionan : Sin pensar demasiado las palabras, hablando con precipitacion. No creo por supuesto que España literariamente este acabada y tengo grandes esperanzas en que la cosa cambie, como siempre ha cambiado. Lo que pasa es que esa obsesion por la novela que hay ahora me molesta bastante. No hay cabida para relatos cortos, cuentos, ensayos, narraciones breves, poesia, ect. Bueno, si la hay. Pero se espera siempre que sea " la novela" la que salte, la que redima, la que venda, la que ejemplifique o arrastre al resto. Eso es lo que no me gusta.

Lansky dijo...

emma:

Yo no creo tanto que no haya cabida para el relato breve (de hecho, esta de moda esa tontada de los microrelatos) o la poesía. Pasa de siempre lo de la supremacía de la novela, es el astro rey de la literatura, sin despreciar nada, incluso concediendo la "superioridad" a la poesía o la belleza fulgurante de un buen cuento ¿Te imaginas que El Quijote fuera un cuento o un poema? No tendría la trascendencia que tiene. La novela crea mundos, y eso es de lo que adolece la mayoría de la novelística española actual, que son mundos muy banales y pequeños, de hueco de escalera. un poeta puede sewr un bárbaro iluminado, como Rimbaud, sin mayores bagages ni edad ni experiencia, pero un novelista necesita haber vivido mucho y estos sólo han conocido la nocilla, la casa de sus padres y su ordenador. Demasiado poco.

Emma dijo...

Lansky, de acuerdo en lo de la tontuna del microrelato ( jijiji) y en cuanto a lo de la cabida del relato corto y la poesia, bueno, no estoy reivindicando un mayor peso de tales generos aunque si me gustaria una superior aficion por parte del lector si por superior aficion se entiende una mayor presencia en las editoriales de tal genero ( pero de calidad please). El relato corto es "popular" en otros paises, es apreciado por su intensidad y sabor. Habida cuenta de que todo el mundo sabe lo dificil que es escribir un buen relato fuera de aprendidos cliches. Por otro lado y fuera de la opinion editorial creo que en España el amor al relato corto si que existe pero no se le da alas. Y en cuanto a la importancia de la experiencia vital del autor en relacion con lo que escribe y como lo escribe, bueno, si, es necesaria. Pero no menos necesaria que la pasion por lo que escribe. Que es eso lo que falta en mi opinion : Pasion, dando un poco igual el bagaje si la pasion es buena.

Lansky dijo...

¿Da igual el bagaje si la pasión es buena? No. La pasión no es subtituto del talento ni de la experiencia. De hecho, hay escritores fríos y escritores apasionados y ambos tipos me gustan o disgustan. Otra cosa es el artificio y la frivolidad, y claro, el no tener nada que decir. Ejemplo de frío/pasión: Joyce le escribía unas cartas a Norah apasionadas, en las que le hablaba de como añoraba sus pedos, como nubes de algodón; Dublineses, en cambio, que tu citabas hace poco tiene relatos apasionados y otros fríos, pero ambos son superiores a sus apasionadas cartas, están más trabajados, son arte.

Emma dijo...

Dublineses estan trabajados si, y son arte si, los he leido traducidos y sin traducir. Directamente del ingles se me han antojado menos "nublados" y me gusta uno especialmente, que no es el mas famoso " Eveline". Tienen el encanto de transcurrir en Dublin con personajes que hoy, nueve de mayo de 2008 todavia puedes encontrar, casi desvaneciendose por algunos de los suburbios dublineses. El reconocimiento de personajes reales en pasajes literarios siempre me ha emocionado ( aunque tambien sucede al reves personajes literarios aparecidos en episodios de mi vida real) Y creo que Joyce se dedicaba a ellos con ahinco. He intentado estudiar su tecnica pero definitivamente la he dejado por imposible. Maestral. Si. Pero aburrida. Ni siquiera los irlandeses leen " Dubliners". No es que no se reconozcan es que tambien se aburren y me lo han reconocido algunos amigos lectores irlandeses.Hay obras para academicos de la literatura, profesores y estudiosos y hay otro tipo de novela ( la policiaca, negra, la que te gusta tanto, como a mi) que se hace con pasion y que pertenece a otros.

Emma dijo...

Perdon hoy no es nueve de mayo, me acabo de dar cuenta. Pero soy acuariana y siempre vivo por delante de mi tiempo. :)

Lansky dijo...

A mi no me parece aburrido Dublineses, aunque me gustan más unos cuentos que otros.

hombredebarro dijo...

Sólo una pega, pero quizás fundamental. ¿Cómo se juegan estos partidos? ¿Con selecciones llevadas por un entrenador?
Muy interesante todo. Y comparto muchas de las opiniones, entre ellas lo que decís del microrrelato. Pero no entiendo la competición. ¿Compiten los libros, los escritores?
Un saludo.

Anónimo dijo...

Lansky, hoy me encontré tu reseña de mi novela "La soledad de las vocales" en la página web que no conocía. Antes de nada quiero agradecerte lo que has dicho de ella. Pero también quiero informarte de algo. Uno, cuando escribe, a veces la caga; en bastantes ocasiones, más de lo que sería conveniente. Entre mis obras, por ejemplo, hay una, "Un montón de años tristes", que me arrepiento de habwer publicado, pero la vanidad, ya sabes. Las otras, Nembrot (que Juan eligió como la mejor novela española de 2003) y Cabo de Hornos, aguantan una lectura. Así que para ahorrarte dinero innecesario, puedes presindir de "Un montón..." Lo otro es tolerable. Gracias de nuevo y un abrazo. José María Pérez Álvarez y sus apellidos simples, ciertamente.

Lansky dijo...

Bueno...¡El autor, el autor! Gracias a tí por la advertencia.

Es lo que tiene Internet.
Y un saludo afectuoso