Detesto la retórica de la obviedad, esa de la que se mofaban Las madres del cordero (también conocida como Desde Santurce a Bilbao Blues Band) mencionando al progre de pacotilla que afirmaba que "el hambre en la India es un tremendo problemón". O si invocamos casos ennoblecidos por el tiempo, La cabaña del Tío Tom, que anunciaba como si fuera una novedad que los negros son seres humanos (propensos al servilismo, en el caso del mentado Tío). Y detesto las rutinas, retóricas también, de las actividades pseudocientíficas, como, por poner un caso patente, los sistemáticos anillamientos de aves de las que se conocen todos los detalles de sus trayectos migratorios desde hace lustros, pero que permiten a los anilladores manipular especímenes que están vetados para el común de los ciudadanos. Y casos extremos, como el de los leones marinos de la patagónica Península Valdés, tatuados con enormes números visibles sin auxilio de prismáticos por los "científicos" miopes (El 69 creo que no lo lleva mal, no obstante).
Y además de la obviedad y la redundancia pseudocientífica, detesto a los sesudos pragmáticos de la lectura. Ojo, no a los que no leen porque no les gusta, sino a esos pedantes semicultos que afirman que leer novelas es una perdida de tiempo y que ellos sólo leen textos sobre...(rellenen el espacio en blanco, aunque no podrán con el de sus mentes)...su especialidad. No saben que la física avanzada, de partículas o cosmológica o ambas, el paradigma de la vertiginosa aproximación a las fronteras menos intuitivas y aprehensibles de la "realidad" se hace cada vez menos obvia y, una vez que abandona el estricto lenguaje de las matemáticas y ecuaciones, sólo puede expresarse por medio de metáforas: colapso, agujero negro, borde, colisión, gato de schrödinger, agujero de gusano, brecha...Así, parece que el optimismo humanista e infantil de Einstein y el pesimismo autorreferenecial y lingüístico de Wittgenestein, esos dos genios de comienzos del siglo pasado, no son tan irreconciliables.
Volviendo al olímpico desprecio de algunas medianías del especialismo por la narrativa, penosos semicultos, mil veces peores que los analfabetos totales que al menos disponen de la transmisión oral que todo lo embellece, lo anterior hay que colocarlo en paralelo con otro hecho incuestionable: “La narrativa fue la primera depositaria del conocimiento humano. Fue tan importante para la supervivencia como una lanza o una azada. El narrador practica la manera antigua de acceder al conocimiento, el discurso total anterior a todos los vocabularios de la inteligencia moderna”[1] (el subrayado, probablemente innecesario, es mío). “Vocabularios de la inteligencia moderna”, es decir, de la ciencia.
De algún escritor se ha dicho, cuando él ya no podía contradecirlos, que lo bueno no era lo que se publicaba de él, sino su conversación, su oralidad, su arte improvisado. Siempre he tomado estas declaraciones como descalificaciones sibilinas. Hay gente, en efecto, brillante hablando y ágrafa de por vida; no es frecuente pero la hay. Pero no son expresivos modelos de esa pugna entre lo oral y lo escrito; de hecho, cuando esa última escritura sustituyó casi completamente a la primera se perdieron y se ganaron cosas, es inevitable.
Y está mi caso, que conozco bien. Frecuentemente, en estos post, manifiesto un intelecto superficial, reductor: me resulta fácil escribir, pero como dijo Mae West, cuando soy bueno soy muy bueno, pero cuando soy malo soy mucho mejor. ¿Cuándo soy mucho mejor? O bien, ¿Cómo es "ese" ‘ser malo’? Cuando tengo dificultades, cuando me cuesta trabajo, cuando borro lo que escribo y empiezo de nuevo, cuando se me escapan las ideas como peces resbaladizos, cuando intento atrapar el aire con una red de pesca. Atrapar el viento con una red era una de las definiciones que nuestros clásicos griegos daban a la sabiduría, lo demás era ingenio. Sólo soy sabio cuando no estoy cómodo, cuando lucho contra las dificultades de expresarme. Poe obtenía sus narraciones de su vida desdichada; o mejor, de su 'desdicha' cuidada y mimada. No es que sufriera al crear -el famoso tópico del artista atormentado-, sino que su fuerza era vicaria de esas desgracias continuas.
Por eso yo soy un talento menor, porque me gusta ser feliz, estar instalado en una cierta serenidad. Y seguiría leyendo novelas aunque me convenciese de su inutilidad como forma de conocimiento. En cuanto a mi propia escritura, eso incluye tomarme a broma, pero el auténtico genio se toma en serio; es un pomposo justificado.
[1] E.L. Doctorow: Creadores. Ensayos 1993-2006
Foto: se abre un concurso para averiguar qué representa la segunda foto de este post (la de abajo). El premio será decidido de común acuerdo con el ganador, así que puede haber regateo.
22 comentarios:
Caramba, años hacía -como treinta y tantos- que no oía a nadie hablar de Las madres del cordero. Debo de tener el disco en algún armario de casa. ¿Es una idea mía o tenía Javier Krahe algo que ver con ellos? La calidad de algunas de sus letras lo hace sospechar, al menos.
Yo, desde luego, no necesito pensar nada acerca de su utilidad como forma de conocimiento para seguir leyendo novelas mientras el cuerpo me aguante. Si resultan ser, además, una forma de conocimiento, mejor para ellas, pero jamás he leído por eso. Yo es que, cada vez lo tengo más claro, soy un frívolo. O, para ser más exactos, un epicúreo. Un irresponsable, en cualquier caso, vaya. Felizmente.
Sobre la foto: ...¿una almazara?
No, vanbrugh, nada de almazara, pero puedes probar todas las veces que quieras.
En cuanto a Epicuro, ejem, creo que no está muy bien visto por cierta ortodoxia que practicas, pero te alabo el mentor, en todo caso.
¿Qué te hace pensar que yo practique ortodoxia alguna?
Sigo probando:
- El brocal de un pozo.
- Un féretro infantil visigodo.
- Un molino neolítico.
- Un aljibe almorávide.
- Un molde de fundición celtíbero.
- Un horno.
Pues nada, macho: ni te acercas, y mira que el premio sería de tu gusto. Otra pista: está en el patio delantero y emparrado de mi casa.
¿Un lagar?
- Un pilón.
- Un abrevadero.
- Una fuente.
- Una pila bautismal.
- Un pesebre.
- Una maceta megalítica.
- Una zapata de cimentación.
sí, un abrevadero para cabras y ovejas; es un bolo de granito que tiene encima una marmita de gigante (disolución diferencial, caolinización, esas charcas que se forman encima de los bolos, como laguitos) que luego ha sido excavada a azuela. Pero el resultado es digno, por la hermosura de volúmenes, a una escultura de Moore, por ejemplo.
El premio, claro, es un libro, un libro gigantesco, de gran formato y lujo (60 euros) sobre la historia urbana de madrid, la obra de su viad del urbanista fernando de terán.el hijo del famoso arquitecto Manuel de Terán; vienen fotos antiguas, mapas, trazados de caballerías, de ferrocarril, puentes, viejas entradas a la ciudad...Se llama "En torno a Madrid" y lo afané en el trabajo junto a otros dos más iguales.
el famoso geógrafo, perdón, el que es arquitecto es el hijo y autor de esta obra.
El premio es realmente apetecible, pero no estoy seguro de haberlo ganado. Ha venido a ser como tirar al blanco con ametralladora. No sé si he dejado sin mencionar alguna clase de gran recipiente; me proponía empezar con los turbantes fósiles y los trilobites gigantes.
Estoy de acuerdo, no te lo mereces, has acertado a la vigésimo tercera, o así, pero lo prometido es deuda. Lo que no voy a hacer es mandártelo por correo, pesa un quintal.
Sólo te falto haber dicho un coprolito de dinosaurio, esto es, una cagarruta o zurullo jurásico fosilizado.
Bueno, tú resérvamelo que ya inventaremos algo.
Ya, bueno. El libro es un premio/regalo: o sea, gratis, pero el transporte realizado por mí en persona, precisamente por eso, es carísimo: cañas a tutiplen...Es lo que los italianos llaman un "libro a tabolo di caffe"
Un libro a tabolo di birra, más bien, por lo que se ve. Vale, me parece un buen plan.
me inclino a pensar que sea una simple rosquilla, aumentada de tamaño. Ya está.
creo que más que un abrevadero es un comedero, aunque no me hago una idea clara del tamaño, parece pequeño para abrevadero y he visto muchos comederos de ese aspecto sobre todo en fincas de vacas.
Enhorabuena por tu magnífico blog. Lo suelo mirar casi todos los dias y siempre me gusta.
Lástima que hayas acabado con el otro.
Hola Lansky. No tengo ni idea de cuál es la función del objeto en cuestión, pero tus reflexión sobre la novela me ha interesado bastante. No creo que la novela deba ser "útil". Al menos obviamente "útil". Saludos.
Lástima que he sido tan lenta, yo habría dicho abrevadero a la primera, lo juro, creo que es porque estoy viendo Heidi. Pero, tal como dice zwingenstien, parece pequeño para todo lo que deben beber las cabras y las ovejas.
Isabel: las cabras y ovejas necesitan beber muy poco, apenas, pues toman csi toda el agua que necesitan de su alimento verde; d hecho los comederos son mayores que los abrevaderos
hans: bienvenido. Sí! es un donuts fósil, acertaste, lo que pasa es que como todo concurso, este también estaba amañado (quería regalarle el libro a vambri desde el principio: me cae bien, le mataré el último)
zwinsgenstein (expléndido nick, pardiez): gracias y bienvenido. Tienenes razón en parte: abrevaderos comederos son polivalentes, pero te aplico lo que le comentaba a isabel. Tiene un diametro de unos 90 cm. En el patio hay otros tres más, dos como este y otro mucho más largo y rectangular de un metro y medio; todos de granito de la zona, más concretamente de granodioritas.
Recaredo: no digo que la novela "tenga" que ser útil, ese es el camino más seguro para crear panfletos no narrativa, sino que "es" útil, una forma de conocimiento. Creo que notarás la substancial distinción
Vaya, también he llegado tarde. No voy a decir que lo hubiese acertado, pero quizá sí, sobre todo si valía usar la metralleta. En fin, vaya par vosotros dos; ahora resulta que además amañáis concursos. En cuanto a la fama de los Terán, ambos lo eran. Yo conocí antes a Fernando, fundador y director muchísimos años de la revista Ciudad y Territorio, amén de autor de un manual estupendo sobre la historia del urbanismo español. Luego supe que su padre era un eminente geógrafo.
La obra cumbre de Don Manuel de Terán (el padre) fue la excelente Geografía general de España, en seis o siete tomos; la de Fernando (hijo), al que yo también conozco (fuimos profesores ambos de "urbanística" en el fenecido Insituto de Estudios Locales, y publiqué algún artículo en Ciudad y Territorio que él dirigía), creo que es ésta, que las malas metralleras artes de vanbrugh ha conseguido. (De todas formas mandarte el libro a Canarias hubiera sido very expensive)
Hola. He de decir que eres sexy. Lo siento.
Cómo no ser sexy con el atuendo que llevo en esa foto: pantalones de trabajo, camiseta reciclada, chanclas de goma...soy un dandy y encima estoy sentado en todo un trono encalado, tan a gusto (por cierto,e sa foto me la hizo un enorme geógrafo norteamericano: Paul Stars: enorme en tamaño, enorme en calidad humana)
Publicar un comentario en la entrada