
George Schaller es mi zoólogo favorito de los tiempos modernos. Un extraordinario biólogo de campo dotado de tenacidad, sentido común y talento narrativo. Tiene además otra virtud: jamás utiliza en los títulos de sus famosas monografías sobre animales emblemáticos la palabra "ecología". Me viene entonces a la mente el dictamen de uno de los escasos maestros, entre una pléyade de simples profesores, que tuve, que venía a decir que para evaluar el contenido en verdadera ecología en un trabajo había que ver si mencionaba la dichosa palabra de moda o si utilizaba mucho el adjetivo ecológico: eso indicaba que no había contenidos reales de esa disciplina. “Ecología del lince ibérico”, pues eso, zoología, quizá de campo, revisión bibliográfica, pero nada de nada más.
Schaller ha ido publicando unas maravillosas monografías sobre animales emblemáticos -unas traducidas, otras no: esperemos a algún avispado editor-, pensando siempre, como buen científico, que la ciencia abre más interrogantes de los que cierra al avanzar y que la idea de que "todo está hecho” sobre alguna cuestión es fruto de la mediocridad del revisor que hace esa afirmación, no del tema de estudio. Así estudia el león de Serenguetti, el gorila de montaña (traducido al español por FCE) –antes y con más seriedad y acierto que la posteriormente mártir y famosa Dian Fossey-, el oso Panda y mi favorito, el leopardo o pantera de las nieves. Para decirlo brevemente, este biólogo de campo, este célebre naturalista, al menos en el mundo anglosajón, es una suerte de Gerald Durrell, el de Mi familia y otros animales -lectura que recomiendo encarecidamente, como los otros dos volúmenes de su trilogía de Corfú-, pero centrado siempre en la actividad en los lugares salvajes, no en los zoos (el que fundó Gerry, el hermano pequeño del famoso escritor Lawrence Durrell, es el de la Isla de Jersey, hoy en decadencia tras su muerte), que también ha viajado a todos los lugares remotos de todos los continentes, pero no para capturar animales para un zoo, sino para detectar situaciones de sus poblaciones, el “status” de la especie, en aras a su futura conservación.
Desgraciadamente, su libro más recomendable y reciente no ha sido, ¿aún?, traducido: A Naturalist and Other Beast, donde reune una colección de artículos a los que ha añadido comentarios posteriores que ayudan a situarlos. Si leéis inglés haceros con él, pues es fácil, se publicó en 2007. Otros títulos son The Serengeti Lion, The Deer an the Tigre (esta vez en el parque nacional de Kanha, en la India, el lugar que inspiró a Kipling El Libro de la selva y que aún cuenta con tigres); The Last Panda (traducido como El último Panda y donde da cuenta con una honestidad admirable de su fracaso al intentar la conservación en China de este animal y donde se relata de forma irreprochable las múltiples torturas de la burocracia, no sólo china), el magnífico Wild Life on the Tibetan Steppe, donde aparece por primera vez el maravilloso felino, el gran leopardo o pantera de las nieves, vuelto a retratar en el bellísimo Stones of the Silence, más reciente, y por su compañero y amigo, el escritor Peter Mattiessen en El leopardo de las nieves, también traducido (Siruela) y donde este animal es una presencia constante de su viaje por el altiplano tibetano que jamás llegarán a ver y donde Mattiessen, un explorador avezado, nos comunica las casi sobrenaturales condiciones
físicas de este naturalista que hacen casi imposible seguir su marcha en montaña o jungla. Así que ya sabéis, si estáis hartos de tanto documental antropomórfico que pone nombres a los cachorros de los animales a los que incordian, de tanto falso aventurero que casi se muere en el empeño, y de tanto ecólogo de pacotilla, seguir a este tipo impresionante, y leerle.
5 comentarios:
Pero, ¿Qué esta letrina? ¿Quién es el tío feo de las fotos? ¿El zurullo?
El único zurullo es el que acabas de dejar tu aquí, capullo. Y no vuelvas, quédate en tu letrina y aprende a poner verbos a las oraciones simples y alimpiarte el culo con tus supu4estas opiniones.
Gracias por la entusiasta recomendacion Lansky ( He descubierto el placer de leer en ingles asi que añadire alguno de los titulos a mi interminable lista de libros que quiero leer en V.O). Y ahora y ya que lo mencionas, y que es una pregunta que siempre hago a los niños pequeños que acabo de conocer y que me miran de manera intimidatoria : Cual es tu animal favorito? Ya se que te has decantado por el Leopardo de las nieves pero me gustaria saber si hay otro animal/les que te entusiasmen de la misma manera que el leopardo. La pregunta no es baladi : Dime que animal admiras y me hare una idea de que clase de niño eres.
Los niños siempre se desconciertan cuando les hago la pregunta de tia solterona ( y que me ayuda a que el niño pierda su interes en mi y se concentre en otra cosa pues soy bastante timida) pero al final todos contestan y todos se toman su tiempo para hacerlo, tengan la edad que tengan.
Yo me quedo con el pequeño zorro rojo y su hermano, el zorro artico. Aunque no es un animal noble como un perro o un caballo. Ni es tampoco bello como un felino. Pero tiene ese no se que (supongo que mucho tiene que ver la literatura con eso)que me fascina.
La pregunta no es baladí, sino la típica que hacen los niños y las "emmas": muy comprometida. Creo que los que más me gustan, estéticamente, son los grandes felinos, como el que mencionas y sobre todo el majestuoso tigre, pero admirar, lo que se dice admirar, al lobo, que es un bicharraco admirable, y amar al perro, en concreto la mía parece un zorro, me lo han dicho muchos niños.
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