12-may-2008

Objetos perfectos




Si tuviera que elegir el objeto perfecto, ya lo he dicho en otras ocasiones, la rueda, el péndulo, la polea, la palanca, el tornillo, la silla…, yo elegiría el libro. Hablo del objeto y del concepto, si es que no son lo mismo, del fondo y la forma: en rústica, encuadernado, de bolsillo, gran formato, en piel o entelado, de cartoné o guaflex. Eso entre las cosas creadas por el hombre, porque entre las dadas por la naturaleza escogería las nalgas de la mujer, y también las pestañas. No hace falta incurrir en la literatura “estimulante” para explicar que tomar a una mujer por detrás, posando suavemente tus manos en sus caderas y contemplándola a la vez es un milagro parejo a mirar un cuadro perfecto a la vez que lo pintas; sólo que esto último sólo está al alcance de los escasos y verdaderos creadores. Igual, abrir un libro, acariciarlo, olerlo, pasar sus páginas es un placer más sosegado, pero muy profundo, lleno de los agradecimientos por los disfrutes pasados con otros semejantes, y anticipando los que te va a proporcionar esa nueva y quizá inminente lectura. Por supuesto, hay culos feos, como hay libros mal hechos, y también otros objetos a los que no niego su perfección, pero difícilmente pueden considerarse objetos: la inmensa horizontalidad de la planicie del océano –la navegación oceánica es la tremenda experiencia de comprobar que estamos todavía en el diluvio de Noé, y que es eterno y sin tierra a la vista-, siempre igual y siempre distinta; la sonrisa de un niño feliz o el ceño abstraído de la concentración de otro jugando solo; el silencio y la música, la luz y las sombras, la ondulante vibración de unas caderas caminando, el emocionante y sin embargo cargado de rutina recibimiento de tu perro…pero yo me quedo con los libros y los culos, creo que a ellos les dedico mis mejores caricias. Y a mi perro.

6 comentarios:

el_clavadista_solitario dijo...

Y una paella (con marisco) bien hecha. El matiz ¿siena?¿ocre?¿amarillento?¿amarronado? que da a los granos de arroz la ñora mezclada con el azafrán, el brillo que les dispensa la cremosidad de los ajos, son como un Vermeer que encima se come. Y así, a lo tonto, con entusiasmo, entras en comunión íntima con la sublimidad.

el_clavadista_solitario dijo...

Y.. a mi.. que los culos me gustan más un poco imperfectos. Se les quiere a los sositos más con sus debilidades. "Whenever she has her bottom it's my home". Nos cabría decir a los bien machos, parangonando a Marvin Gaye.

el_clavadista_solitario

el_clavadista_solitario dijo...

Perdón "wherever" y no "whenever". "Wherever she has her bottom it's my home". Ahora sí.

Lansky dijo...

Aquí nadie ha hablado de culos perfectos (?). En cuanto a la paella, la paella perfecta es como la tormenta perfecta o el atardecer perfecto: una tendencia asintótica.

¿Has oido los blues de una tal Kimmy Rhodes?

el_clavadista_solitario dijo...

Joder, Lansky, gráficamente, el medio es el mensaje (teoria superada ya por el gran Casciari)y sí que has hablado de culos perfectos (con independencia de que la envoltura deje que desear). ¿Y de paellas perfectas?. Yo comí una vez (no diré donde) la paella perfecta (LO JURO). ¿Y de tendencias asintóticas? Este bñlog sí que es una tendencia asintótica. Y te felicito. ¡Un abrazo, macho!.

Miroslav Panciutti dijo...

Tengo que decirte, Lanski, que has elegido dos fotos demasiado heterogéneas. Mientras la del libro es tremendamente conceptual y, por tanto, va estupendamente para ilustrar tu predilección sobre el objeto libro (no un libro concreto), la del culo se particulariza en demasía para representar el concepto culo, máxime cuando has elegido, para colmo, un ejemplar ciertamente excepcional. Haces pues una sutil trampa dialéctica (por más que sea gráfica) para presentar tu preferencia anatómica. Aunque, en tu descargo, ciertamente sería difícil encontrar una imagen que "abstrayera" un culo lo suficiente para representar con suficiente generalidad el concepto.

Suelto este rollo porque, coincidiendo contigo en dicha preferencia anatómica, me has dejado dudando si la mía es tan conceptual como pretendes que sea la tuya o he de reconocer que se limita a los ejemplares sublimes, cuales los de tu foto. Y me temo que es más lo segundo. Y aun así, he de confesar que hay otras protuberancias femeninas que excitan más todavía mi sensibilidad filosófica (incluso más también en términos "conceptuales").