
“Como tantos niños solitarios, su problema no era la soledad en sí, sino el hecho de que nunca lo dejaban a solas para disfrutarla.”
Michael Chabon: Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay
Los viajeros de la Ilustración y más tarde los del romanticismo no llevaban libros de bolsillo; primero, porque no se llamaban así, sino libros en cuarto menor, y segundo, porque las calzas y casacas no solían llevar bolsillos, todo lo más alguno minúsculo para una llave o, más tarde para el reloj de idem. El dinero o los documentos se llevaban en bolsitos o en bolsas colgadas de los cinturones o de los tirantes de las camisas interiores. Así que previamente a los libros de bolsillo, hubo que inventarse los bolsillos, en la ropa.
Alguien toscamente elitista, si tal cosa es posible que creo que sí, dijo que una biblioteca de libros de bolsillo no era una verdadera biblioteca. Creo que confundía las bibliotecas personales con la decoración de interiores y de paredes, y aún ni eso. Confieso que me encantan los libros de bolsillo: son baratos, a menudo bonitos, ocupan poco espacio y, claro, son fáciles de llevar consigo. Se atribuye su invención a los británicos de la excelsa Penguin, acompañada por Pelecan, de ensayo. En mi mesa tengo unos cuantos de sus diccionarios, de geología, de geografía, de Historia Natural de Gran Bretaña, manoseados amorosamente, pero no es cierto; fuimos los españoles los primeros; los anglosajones, eso sí, inventaron el término "de bolsillo". Tras la Gran Guerra, la Primera Mundial, y de que nos metiéramos en el bobo berenjenal de las guerras norteafricanas, conocimos un periodo de cierta bonanza económica, aunque no política, teníamos una vez más una dictadura, que anticipó el renacimiento cultural republicano que llegaría diez años después, la editorial Calpe fundó su colección Universal, de la que aún encuentro volúmenes intonsos en algunas librerías de viejo. Heredera de aquella y ya refundida en la editorial Espasa Calpe, la legendaria colección Austral, con su sobrio y acertado diseño de puntos de huecograbado ampliados de colores por colección al estilo, “avant la page” del pop art de Roy Lichenstein. Más tarde en pleno franquismo tardío tuvimos El Libro Amigo de Bruguera, barato y mal encuadernado, que se deshacía en una baraja de hojas sueltas en cuanto intentabas leerlo, pero que tenía un catálogo esplendoroso, por ejemplo, todo Sciascia y una serie negra con los Chandler, Mc Coy y demás estupenda. Pero la reina de las colecciones fue, desde luego, el Libro de Bolsillo de Alianza, bien encuadernada y con unas geniales portadas de Daniel Gil que a menudo eran muestras de arte simbólico o surrealista de enorme calidad. Confieso que nunca en mi vida me he sentido más orgulloso que cuando publiqué un librito en esa colección; mi modesta obra iba en catálogo justo antes de Thomas de Quincey y Proust y la portada que hizo Gil era genial. Esa colección se malbarató y perdió su prevalencia cuando los nuevos gestores del grupo Santillana dejaron de publicarla por numeración corrida y la transformaron en un sistema de series y subseries que aún hoy ningún librero ni lector sensato entiende. Ahora estamos en la fase de un nuevo renacer del formato
Para no mortificar a Vanbrugh voy a mencionar varios libros de bolsillo que me consta que tiene o están agotados, que son de lo mejor del formato:
Alianza Ed. El Libro de Bolsillo: Marcel Proust: En busca del tiempo perdido Trad. de J. Salinas y C. Berges, aunque sólo el primero es el mejor traducido, 7tomos que no los superan las ediciones mayores
Bruguera. El Libro Amigo (agotados): Leonardo Sciascia: Negro sobre negro (está reeditado en otra editorial que ahora no recuerdo)
Penguin/Pelecan: VVAA: Penguin Dictionary of British Natural History. Montones de ediciones
Le Livre de Poche: Todo Michel Tournier
DeBolsillo, Colección 21: Michael Chabon: La solución final (Delicioso, en esta misma serie está casi todo Lethem y más cosas de Chabon). Atención también a las series moinográficas sobre Cormac Mc Carthy y Coetzee y Marías.
Espasa Calpe, Austral: Julio Camba: La ciudad automática
Booket: Los de Vázquez Montalbán y los de Robert Wilson de novela negra
Punto de lectura: Fred Vargas (novela negra francesa excelente)
Club Diógenes, Valdemar: Cualquiera de sus antologías de terror
Los libros de bolsillo ingleses y algunos españoles e italianos son los más bonitos. Las ediciones norteamericanas y algunas españolas se cuentan entre las más horrorosas. Algunos grabados pierden al aumentarse, así pasa con algunos libros que el pequeño formato realza, por ejemplo, toda la novela negra.
Le Livre de Poche: Todo Michel Tournier
DeBolsillo, Colección 21: Michael Chabon: La solución final (Delicioso, en esta misma serie está casi todo Lethem y más cosas de Chabon). Atención también a las series moinográficas sobre Cormac Mc Carthy y Coetzee y Marías.
Espasa Calpe, Austral: Julio Camba: La ciudad automática
Booket: Los de Vázquez Montalbán y los de Robert Wilson de novela negra
Punto de lectura: Fred Vargas (novela negra francesa excelente)
Club Diógenes, Valdemar: Cualquiera de sus antologías de terror
Los libros de bolsillo ingleses y algunos españoles e italianos son los más bonitos. Las ediciones norteamericanas y algunas españolas se cuentan entre las más horrorosas. Algunos grabados pierden al aumentarse, así pasa con algunos libros que el pequeño formato realza, por ejemplo, toda la novela negra.
12 comentarios:
Debe de haber un montón de libros de bolsillo agotados, porque yo, tener, tener, solo tengo los siete de D. Marcelo y el de Chabon, "La solución final" (sí, hombre, el del loro. Ese.)
Por mi parte, y ya que estamos, me permito recomendar un clásico que es, además, de mis favoritos y que está también en la colección de bolsillo de Alianza: todo Dashiell Hammett pero, especialmente "El hombre delgado", "La llave de cristal" (en la que se basaron, me temo que sin decirlo demasiado alto, los Coen para su película "Muerte entre las flores") y, especialmente, "Cosecha roja". Cualquiera de las tres (o de las cuatro: "El halcón maltés", más famosa por la película de Bogart, a mí me gusta menos, pero también es magnífica) me parecen obras maestras. Lo que no sé es si Alianza las sigue teniendo en catálogo. Me he acordado de ellos porque son, efectivamente, libros bonitos también como objetos, y yo no cambiaría mis ejemplares manoseados y releídos de Alianza por ninguna otra edición.
(Mis protestas son retóricas. No me mortifica en absoluto, que Lansky nos recomiende libros que no he leído. Al revés, me viene estupendamente en mis visitas a la biblioteca y en las desgraciadamente más raras a la librería.)
En el Libro Amigo de Bruguera había, efectivamente, magníficos títulos, y eran los más baratos de todos; hay muchos autores que descubrí en esa colección. Sin embargo, le tengo cierta tirria por la malísima calidad de sus encuadernaciones. De hecho, he ido procurando, con los años, sustituir los antiguos ejemplares por nuevas ediciones (cuando he podido).
Austral me trae también muchos recuerdos, sobre todo de autores españoles. Por cierto, la nueva presentación de esta colección me parece bastante digna.
En cuanto a Alianza, coincido en que son los de mejor calidad. La asocio a lecturas adolescentes de verano de "novelas largas", como El tiempo perdido de Proust o los 46 tomitos de los Episodios de Galdós (que El Mundo está vendiendo los domingos en una edición bastante buena de Espasa). Pero, a diferencia de las dos anteriores, he seguido comprando de forma habitual libros de esa colección hasta hoy.
A mí también me gustan mucho las ediciones de bolsillo; sobre todo para leer en el transporte público.
Sí, vanbrugh, Chandler, en cuya valoración ccoincido absolutamente contigo, tiene ahora una "Biblioteca Chandler" bastante dihna el el LB de Alianza.
Miroslav, durante un tiempo completé mis xiguos ingresos redactando los textos informativos de solapas y taapas posteriores de Austral. Allí me enteré de que iban a modificar el diseño de Austral; afortunadamente el encargo lo recibió un diseñador excelente, Enric satue, que esencialmente mantuvo el antiguo con ligeros retoques, aunque a mi me siguen gustando más los antíguos, con sobre cubierta y portada interior en blanco y letras sepias.
Pero yo hablaba de Hammett, Lansky. Chandler, que escribió, creo, bastante más, era más desigual. Tenía novelas estupendas, pero ni la que más me gusta de ellas me gusta tanto como la que menos de Hammett.
Creo que es de Chadler de quien cuentan que, cuando se estaba rodando "el largo adiós", uno de los guionistas le llamó, francamente alarmado: no le encajaba el argumento, no tenía ni idea, de repente -con la película a punto de acabar- de quién y por qué había matado a uno de los muertos. Chandler, tras pensárselo un rato, le contestó que le pasaba lo mismo, tampoco él lo sabía. Y allá fue la película, con un muerto de quien ni el autor sabía dar cuenta.
Disculpa, vanbrugh, he escrito Chandler, pero quería haber escrito Hammet. En cualquier caso, esta pareja de escritores que siempre se citan juntos y que son tan distintos y tan similares, me gustan por igual, pero por razones distntas. Chanler también fue el que se encargó de adaptar para Hichkock "Extraños en un tren" de Patricia Highsmith y dijo que era una noivela absurda. Y es una novela estpenda, tan buena al menos como las suyas.
EDITORIAL RENO, membrillos. Huxley, Moravia, Dos Passos, Maurois, Yerby, Steinbeck, Slaughter, las hermanas Brontë, Du Maurier etc... etc... la mejor. Un catálogo impresionante.
Te he metido un gol por "toa" la escuadra, Lanskytron. Mecachis en diez, mira qué olvidársete a ti -mon cheri- la colección de RENO.
¡Ay, Bluff! Era un olvido intencionado. Reno...libros horteras, malísimas traducciones, versiones expurgadas, Huxley junto a Slaughter..., sólo te concedo que pertenece a nuestra memoria sentimental, como las lentejas con bichos y las cartillas de racionamiento.
Una opinión. Ni los libros eran malos, ni las portadas horteras y en cuanto a las traducciones bastante mejor que la mayoría de las que ahora se hacen. Lo de los espurgos sí es cierto.
Lo de las traducciones me ha llegado al alma, la única explicación que veo para ello es que a todos esos magníficos autores contemporáneos que citas: Chabon, Frantzier, etc... los estes leyendo en versión original porque si no, de verdad que no lo entiendo. ¿¿¿¡¡¡¡Mejores las traducciones de ahora que las de RENO!!!???. En fin...
Un abrazo.
peor que traducir mal un libro, cuestión siempre opinable (Cf.-George Steiner, Umberto Eco, etc.) es expuragarlo, mutilarlo, suprimir lo que desee el desaprensivo editor. Y eso es lo que hacían en Reno a menudo, so pretexto de censura.Peor que limpiarse el culo con un libro es hacer eso. Había editoriales tan poco de fiar, por esas prácticas, como Juventud, que mutiló obras como Guerra y Paz, La montaña mágica y la mitad de las obras de Stephan Zweig. Reno no le iba a la zaga. En cuanto a su catálogo mezclaba autores pésimos como el mentado slaughter, Cronin Pearl S. Buck (permio Nobel, ya ves) y Van der Merx, con otros aceptables, como Mika Waltari o buenos, como Huxley. Y sí, a Letehm y a Chabon los estoy leyendo mitad en inglés mitad traducidos, y opino que no son malas esas traducciones de Mondadori, aunque algunas, y puede que sea esto lo que te molesta -a mi no- no lo están en castellano de España, sino de América, donde, en general, se habla mejor que aquí.
Chabon, en concreto, está mucho mejor traducido en Anagrama que en Mondadori. Las podas de Reno creo que tenían mucho más que ver con un tema de costes o en un erróneo proteccionismo lúdico hacia el lector que de censura. Ciego en Gazza está en Reno. Está también Malaparte. Está también Maugham. And so on. Vuelve a dar una oportunidad a este catálogo, Lansky y verás como mantienes un ligero prejuicio hacia estos libros. Bluff
Hace unos años cayó en mis manos un ejemplar en inglés de Beau Geste, una de las novelas que me iluminó más vigorosamente la infancia. La leí por primera vez a los seis años, y desde entonces, sin ninguna exageración, unas ocho o diez veces más (era de lectura veraniega ritual obligada), por lo que prácticamente conozco de memoria la traducción de Editorial Juventud, que, por cierto, era francamente buena, irreprochable desde el punto de vista literario y lingüístico. Bien, pues comprobé al leerla en inglés que el traductor de Juventud había suprimido párrafos enteros, muchos, del original, a todo lo largo del libro, y unas cincuenta o sesenta páginas del final, que eran además parte sustancial de la historia. En lo suprimido no había nada pecaminoso, ni inapropiado para ojos infantiles, ni políticamente incompatible con el franquismo. A veces eran frases sueltas, o incluso partes de una frase, o parrafillos cortos, en todo similares a lo que sí había traducido, pero que, sencillamente, había decidido no traducir; no debían de gustarle, o no tenía ganas, o no le venía bien, y se los comió por las bravas. Inaudito, no lo creería si no lo hubiera comprobado con mis propios ojos.
La principal aunque cutre razón, según me dijeron, era ahorrar costes, en una Españaque si te podían meter serrín por harina en el pan, lo hacían. Algunos dsaprensivos, como los editores de Juventud y, lo siento por Julián, Reno, lo hacían de forma tan habitual que otros empezaron a colocar bandas con el lema: "edición integra"; deberían haber ñadido: "sin mutilar"
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