
La Tierra, nuestro hogar en el espacio, es un planeta rocoso de un sistema solar con una estrella de tercera categoría, el Sol. Concretamente el tercero a partir de él, a la distancia justa para que el agua, esa increíble sustancia de anómalas propiedades –constante dieléctrica, calores específico y latente excesivos, forma sólida que flota y es más liviana que la líquida, forma gaseosa con más capacidad de efecto invernadero que el malhadado CO2-, se encuentre en las tres formas de estado físico: líquido en esos océanos que forman sus tres cuartas partes de superficie, sólido, flotando encima de esos océanos, en las cumbres de las montañas de más de 2.000 metros y en las llanuras de las latitudes más altas cercanas a los dos polos y gaseosso en la otra gran cubierta fluida, la atmósfera. Desde arriba se ve azul, por los mares y esa misma atmósfera y sin apenas arrugas, pero mantiene una variación de altura en superficie de 20 kilómetros, entre los más de 8.000 metros de altitud del Himalaya y los 11.000 de profundidad de la Fosa de las Marianas, junto a las Islas Filipinas. La parte alta, el citado Himalaya, está actualmente tan frecuentado como unos grandes almacenes, aunque en su día fue un sitio sobrecogedor y tranquilo; la parte más baja, abisal, no la frecuenta en cambio nadie; es mucho más tranquila y recoleta. Tiene un diámetro de 12.756 kilómetros en el ecuador y está en órbita alrededor de ese su Sol a una distancia media de 149.597.870 Kilómetros, lo que se denomina UA, esto es, unidad astronómica, equivalente a los 8 minutos y un poquito que es lo que le toma a luz llegar a su superficie desde la estrella. Gira alrededor de su eje, que pasa por los polos y esta inclinado respecto al plano de su elíptica de traslación, una vez cada 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, lo que se llama día siderio, es decir, el medido en relación a las estrellas lejanas a varios años luz, porque, debido al movimiento de la Tierra en su órbita al mismo tiempo que gira sobre sí, el tiempo “real” transcurrido desde el mediodía de un día y el del día siguiente, el llamado día solar, es algo más largo: 24 horas exactas. Cosas de la Relatividad. Se necesitan en cualquier caso 364,24 días solares, lo que se llama un año, para que la Tierra recorra toda su órbita. Curiosamente, la semana, que es el espacio de tiempo que más condiciona la vida, el trabajo y el descanso de los humanos, no es una unidad natural sino perfectamente arbitraria, parece que el dios de varios monoteísmos tenía fijación por esa base siete, mientras que el diablo la tiene por el seis, o más específicamente por el 666, el número de la Bestia. Los seres humanos que la habitamos mantenemos una serie de actividades más o menos frenéticas guiadas por la codicia, la ignorancia, el conocimiento o la pura necesidad, aunque algunos piensan que las guía la llamada economía. Esa disciplina, para algunos brujería, mantiene en cualquier caso en la actualidad una actividad en torno a los 4.000 muertos de hambre a la hora. A la inversa que el dichoso cambio climático global, pocos se molestan en mencionarlo.
7 comentarios:
Los muertos de habre a los que te refieres, ¿Son los que dice la FAO desde hace mucho tiempo o los que se están muriendo ahora por la especulación?
Los de la FAO desde los ochenta al menos.
Hoy he oído en la radio que hay 800 millones de personas padeciendo desnutrición hasta el punto de morir de hambre o sufrir carencias irreversibles. Pero con las perspectivas que llevamos, en diez años serán unos 600 millones más, es decir, un habitante de cada 7 en la Tierra. Y los que comemos todos los días varias veces seguimos mirando hacia otro lado. Va a ser verdad que lo del cambio climático es una cortina de humo.
En efecto, cigarra, y en este injusto estado de cosas, conviene no generalizar, porque eso sólo sirve para repartir responsabilidades entre todos cuando sólo son unos cuantos poderosos y con capacidad de decisión los verdaderos causantes. En cambio, es bueno el matiz de ver las complejas interrelaciones que hay en todo este asunto del hambre. Por ejemplo, para que los campesinos europeos y norteamericanos cada vez más mimados y escasos puedan vivir mejor se crean aranceles y barreras aduaneras, y esa es una de las causas por las que los campesinos del Tercer Mundo NO PUEDEN producir suficientes alimentos ni sus poblaciones recibir a un precio asequible los de fuera. Para pagar la deuda externa muchos de los llamados países en desarrollo tienen que dedicarse a producir "delikatessen" como el cacao y el café en lugar de alimentos, etc., los biocombustibles, la pérdida de suelo fertil, la desertificación, la demografía galopante...
De eso se habla muchisimo, y mas ahora con la cumbe que tienen en Roma. El caso es que lo que dice la FAO no es cierto, la gente no se muere de hambre en los paises que dicen, sino que es el resultado de como calcula la FAO la disponibilidad de alimentos en cada pais. La FAO parte de la agricultura que se comercializa, y no tiene en cuenta la agricultura de subistencia. También dice que para que una población esté bien alimentada debe tener disponibles 2780 kcal/hab dia, que es un 20% mas de lo que se necesita para estar bien alimentado. Lo hacen porque suponen que si se está por debajo de este umbral promedio, los mas pobres del pais seguro que estarán subalimentados, pero con ese 20% de mas se aseguran de que los pobres no pasan hambre. El resultado es que los paises en los que dicen que se pasa hambre (disponibilidades por debajo de 2000 kcal/hab.dia, casi toda el africa subsahariana, afganistán, haití y algun que otro pais que ahora no recuerdo) son paises con una fuerte agricultura de subsistencia, puesto que tienen poblaciones agrarias muy numerosas, mas del 70% de la poblacion. Y la demostración de que no están pasando hambre, sino que las cifras son el resultado de como se hacen los cálculos, es que estas poblaciones supuestamente hambrientas son las que mayores tasas de incremento de la población tienen, lo cual es imposible, pues cuando se tiene hambre las mujeres (que además comen menos que los hombres) no se pueden reproducir porque se les va la regla, o no se quedan preñadas, y si se quedan tienen niños de bajo peso que se mueren mas facilmente, o se mueren ellas con mas probabilidad. Pasando hambre no es posible que cada mujer tenga como promedio 5 hijos, va contra las reglas de la fisica y la fisiología.
Estas campañas contra el hambre son para empezar un insulto, primero porque llaman a la gente muerta de hambre (cuando no lo está), que en español es un insulto. Luego porque les llaman torpes. Decirle a una población mayoritariamente agraria que no son capaces de producir sus propios alimentos es llamarlas memas, torpes e inutiles.
Pero lo peor de todo es que son precisamente estas campañas contra el hambre las que crean hambre. Con ellas se promociona la agricultura de la revolución verde, que aumenta la productividad por unidad de area, pero cuyo efecto colateral es en mandar a las poblaciones agrarias a la ciudad, ya que hace falta dinero para la transformación, cosa que los agricultores de subsistencia no suelen tener, y requiere muy poca mano de obra. Asi que en cuanto aparece esta agricultura los pequeños agricultores tienen que emigrar a la ciudad, mas concretamente a las periferias de las grandes ciudades del tercer mundo, donde hace falta dinero para comprar alimentos, pues ya no hay posibilidades de autocultivar. Y estas poblaciones de la periferia lo que no tienen precisamente es dinero, con lo que en cuanto se encarecen los alimentos pasan hambre de verdad.
Al introducirse la agricultura de la revolución verde, que es bastante tóxica (abonos, plaguicidas etc) disminuye la posibilidad de consumir proteinas procedentes de los bichos salvajes, una fuente proteica muy importante en las sociedades agrarias. Así, por ejemplo, era muy común que los cultivadores de arroz comieran las ranas y culebras que se crian en los arrozales. Con los tóxicos estas especies desaparecen, y como consecuencia los que se quedan en el campo pasan hambre de proteinas.
En los años 70 le dieron el premio Nobel de economía a Amartya Sen por demostrar que las hambrunas son fruto de la especulación o las guerras, no de que no se produzcan alimentos suficientes. Parece que, a pesar del tiempo transcurrido, todavia nadie se ha enterado.
Lo de que son los aranceles de los paises desarrollados los causantes de la miseria de los agricultores de tercer mundo es otro rollo paratero. Los agricultores del tercer mundo no pueden exportar alimentos porque carecen de una red viaria en condiciones para llevar los alimentos a los puntos de exportación, y de energía para conservarlos hasta la llegada a los puntos de exportación. Los unicos que pueden hacer esto son las grandes empresas agroalimentarias que se establecen en estos paises, cerca de los puertos, y que tienen la tecnología, las semillas certificadas y todo lo necesario para producir barato grandes cantidades de comida aceptable en el mercado internacional.
Tienes toda la razón, Rocío, sobre todo en tu primer y magnífico análisis, pero no tanto en el segundo. El hambre es un asunto real y es un asunto complejo y la primera responsabilidad de eso la tiene la macroindustria agroalimentaria (los Monsanto y los Nestle de turno), que es tan perniciosa como la armamentista; pero también es un asunto complejo y los aranceles contribuyen: para pagar el suplemento de nivel de vida de los agricultores estadounidenses y europeos (que son esenciales para conservar el terrioptrio y mantener los paisajes, ojo, pero deberían concentrase en eso y en la calidad, no en la producción sin más) se rebaja la de los tercermundistas, por otra parte, el pago de la deuda obliga a producir alimentos para exportar y no consumir in situ. En efecto, la agricultura de subsistencia no se contabiliza, de ahí que algunos economistas de izquierdas, como Martínez Alier opinen que la solución pasa precisamente por imitar esa agricultura y sacar la producción de alimentos de esos países de la dictadura del mercado, lo que no es tan sencillo.
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