profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

12/06/2008

¿De dónde venimos?, 4






Así que no pertenecemos a subespecies separadas por un millón de años, como creía Coon, sino que formamos parte de una gran familia. Lewontin no estaba solo, en ciencia es raro ese aislamiento, en Italia Luigi Luca Cavalli-Sforza, un cultísimo médico que nunca ejerció, con apellidos de mecenas y condottieri, desde la Universidad de Pavia, abandonó sus estudios sobre la genética de bacterias para estudiar los polimorfismos humanos (mencionados en el anterior post). Aún seguíamos sin poder secuenciar el ADN, así que utilizaba para el seguimiento de esos polimorfismos, polimorfismos ellos mismos, los famosos grupos sanguíneos, que lo son por las distintas proteínas que contienen, que a su vez son la expresión de secuencias de ADN, pues eso sí se sabía ya. Mientras Lewontin invalidaba las presunciones de Linneo y Coon, Cavalli-Sforza intentaba rastrear en los genes la separación de nuestros antepasados entre unos grupos y otros. Si no es el genoma y no podemos fiarnos totalmente del aspecto o color de la piel ¿qué es lo que distingue a unos grupos humanos de otros?: los distintos idiomas y lenguas, Babel venía en su ayuda. Cavalli y otro genetista de Oxford, Anthony Edwards fueron reuniendo datos de los grupos sanguíneos de personas de todo el mundo y determinaron las frecuencias de A, B, O, Rh y otros sero polimorfismos menos conocidos, pero todos presentes en la sangre y detectables con análisis muy sencillos: una punción en el dedo, todo lo más un pequeño vial de la vena del interior de la articulación braquial. Y establecieron dos teorías.

La primera, que dos poblaciones humanas con frecuencias similares de un grupo sanguíneo estarían más emparentadas entre sí que las que tienen frecuencias muy diferentes. La segunda, que los cambios genéticos tendrían a ser poco frecuentes. Cavalli y Edwards programaron un primer ordenador Olivetti para el análisis de datos, anticipándose dos décadas a la biología informática. La genética, con Lewontin a la cabeza, establecía que pese a las grandes diferencias de aspecto entre las personas, bajo esa superficie de apariencias todos los humanos estábamos estrechamente emparentados. Además, a partir de finales de los setenta se comenzó a secuenciar el ADN (Gilbert, de Harward y Sanger, en Cambridge). El principal problema entonces era que el ADN es enorme y había que acotar más la prospección. Hay dos fragmentos de ADN que se transmiten de forma peculiar y están relativamente aislados, el ADN mitocondrial, que se transmite sólo por la madre, y el pequeño cromosoma Y, que lógicamente sólo transmiten los padres. A partir de esos dos fragmentos se empezó a ver con claridad una historia común que abarca 150.000 años y cinco continentes empezando por África, nuestra verdadera madre patria. Así que antes de ver estos peculiares ADNs debemos volver a la demografía.

En el siglo XVIII los conyugues futuros, las parejas que iban a tener hijos vivían a escasos kilómetros unos de otros; esto es: muchas personas se casaban con otra del mismo pueblo o de otro vecino. En la actualidad la distancia media es diez veces mayor (más de 3.000 kilómetros entre mi pareja y yo, en dos continentes distintos y también dos hemisferios diferentes). Esa relativa falta de movilidad anterior al siglo XX significaba en resumidas cuentas que las poblaciones humanas se mantenían relativamente separadas e individualizadas en sus patrimonios genéticos; ahora todo se ha líado y mezclado más. Y no olvidemos otros factores de aislamiento; por ejemplo, en la Francia de Luis XVI, la prerrevolucionaria, menos de la mitad de los franceses hablaba francés, pues la mayoría hablaba otras lenguas locales como el bretón o el vasco.

Volviendo al ADN. Las 6.000 unidades estructurales de esta macromolécula del ser humano están divididas en trozos que se conocen como cromosomas, el más pequeño es el cromosoma Y que define el sexo masculino XY, frente al femenino, XX. Quiere esto decir que un futuro embrión recibirá un coromosoma X de los dos de la madre y el único X del padre si va a ser femenino, pero sólo el cromosoma Y del padre (de la madre, de todas todas recibirá un X) si va a ser masculino. Sin embargo, es necesario advertir que ningún futuro ser recibe un cromosoma idéntico del padre o de la madre, porque antes de transmitirlos al huevo o a los espermatozoides hay un proceso de mezclado en una nueva forma que se conoce como recombinación.

En cambio, el ADN mitocondrial se transmite tal cual, no está en el núcleo, como el ADN normal, sino en el interior de un orgánulo, la mitocondría, encargado de suministrar energía a cada célula, es como una central eléctrica. Además es circular en lugar de lineal, como el normal de la famosa escalera en espiral que todos habéis visto. Y el hecho de que sea circular nos da la primera pista de esta anomalía. De todos los seres vivos del planeta, animales y plantas, los únicos que tienen un ADN circular son las bacterias. La gran Bióloga Lynn Margulis propuso la teoría de que esas mitocondrias eran antiguas bacterias absorbidas por las células más evolucionadas y puestas a su servicio en una simbiosis total, terminando pro formar parte de ellas. Este ADN muta a un a velocidad mucho más rápida que el ADN normal del cromosoma Y. Y es por eso que tenemos a nuestra disposición un verdadero reloj molecular que mide la velocidad a la que se producen mutaciones a lo largo de grandes espacios de tiempo y también nos permite medir con relativa exactitud los distintos linajes humanos, o mejor, desde cuando se separaron. Hablaremos de los Haplotipos y de los dos ADNs en la próxima y espero que final entegra.[1]








[1] Para evitar que sigáis preguntando y desviar el debate si lo hay, os doy los datos del GENOGRAPHIC PROJECT: www.nationalgeographic.com/genographic. El investigador líder es Spencer Wells y los responsables para Europa son dos investigadores catalanes de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, Jaime Bertranpetit y David Comas. En la página web se puede adquirir un “kit” de participación. Una vez recibido, con un hisopo (bastoncillo o cotonette) se realiza un leve raspado de la cavidad bucal en las mejillas y se sigue los pasos indicados en el kit; se envía a Genographic y allí estudiarán y rastrearán vuestras marcas genéticas para seguir vuestra ancestral ascendencia y os lo comunicarán. Se garantiza la privacidad de los datos (imaginad, p.ej. que vuestro papá no es vuestro papá biológico, qué dirá mamá, etc.) y se garantiza que no se harán pruebas médicas ni de detección de enfermedades. Con esto se irá creando, se está creando, una base de datos enorme, de varios órdenes de magnitud (multiplicaciones por 10) a las anteriores; una de las mayores colecciones de ADN para fines antropológicos. Lógicamente con el dinero de la venta de kit se sigue financiando parte del programa, pero, en realidad, tienen mucho más interés, lógicamente, en obtener muestras de grupos aislados, indígenas, que dan muchas más pistas, que del de la mayoría de nosotros.

10 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

La historia de las investigaciones genéticas me parece interesantísima así como esta serie divulgativa en la que te has metido. Ciertamente, Cavalli-Sforza (leí hace un tiempo un libro suyo que me encantó) tiene apellidos de mecenas y de condottiero; en singular, no lo pluralices como ya se ha generalizado con la odiosa palabra papparazzi.

Emma dijo...

Gracias por la informacion sobre el proyecto Lansky. Te informare del color de mis genes cuando reciba los resultados.

Lansky dijo...

MIroslav, creme si te digo que estoy siempre dispuesto a aprender, asi que, "cvasi" siempre admito lecciones, aunque no siempre, por ejemplo en este caso: mecenas es un falso plural genérico, paparazzi es un plural (femenino) que se ha convertido en génerico y Condottieri es un plural estricto, no genérico porque tanto los Cavalli de Génova, como los Sforza de Milán son o eran condotieros.

Lansky dijo...

Emma, ahí vas a poder probar tu ascendencia luso galáica. Paola y yo tampoco andamos mal diversos: ella italiana del norte, astur galáica y india del gran grupo quéchua; yo miontañés por partida doble de los drusoso sirio libaneses y los magrebíes (¿almohades?), araónés-napolitano y estremeño-luso. Y todos africanos antes o más bien mucho antes.

Female dijo...

Hablando de parentescos, sabes si este eminente genetista, Luigi Luca Cavalli-Sforza, está relacionado con los inmortalizados por Piero de la Francesca Duques de Urbino -Federico de Montefeltro y Battista Sforza-?? Es uno (dos!) de mis cuadros preferidos y no he podido evitar la desviación del tema.

Lansky dijo...

No lo sé, femina, pero puedes preguntárselo al propio Cavalli-Sforza o a su hijo, también genetista, que mantienen páginas en esta bendita red.

Vanbrugh dijo...

Es muy de agradecer la claridad didáctica con la que cuentas y hasta haces inteligible una cuestión tan abstrusa. Confieso que lo entendería mucho mejor si tuviera una idea más clara que la que tengo de qué cuernos es, exactamente, el ADN y qué relación guarda con lo que comunmente se llaman "los genes" y, más concretamente, con los cromosomas. Personalmente empleo -lo menos que puedo, uno es prudente- estos términos sin saber, siquiera con cierta aproximación, de qué estoy hablando ni a qué se refiere cada uno de ellos, y me pondría en un serio aprieto quien me preguntara, por ejemplo, si el ADN contiene los cromosomas, o son los cromosomas los que contienen al ADN; o de qué hablamos cuando hablamos de "secuenciar" el ADN. Así y todo consigo seguir tus explicaciones sin perderme demasiado y hasta sacar algo en limpio. Enhorabuena.

He estado mirando la página del Genographic Project y, en cuanto me sobren cien dólares tontos, les mandaré un lapo científico en su bastoncito estéril para que me digan por dónde anduvieron mis ancestros. Me parece una buena idea, y una buena forma de financiar una investigación interesante e impedir así que caiga en las garras subvencionantes de los Estados, o en las peores aún de las multinacionales. O de que muera por no resultar inmediatamente útil ni a unos ni a otras.

Lansky dijo...

vanbrugh, muy brevemente

La molécula de ADN es muy grande, larguísima, pero desde el punto de vista de un químico poco complicada, se va repitiendo y es especular, es decir, dos cadenas paralelas y retorcidas de lo que en química se llaman bases (lo opuesto a ácido)unidas por travesaños de enlaces químicos. Segundo, cuando una célula se va a dividir en dos, o va a producir óvulos o espermatozoides, aunque eso es algo distinto, ese "Moleculón" de ADN se agrupa en pares de frangmentos, que son los cromosomas, siempre los mismos para cada especie, 46 en el hombre, incluyendo el par sexual XX o XY,ergo: el ADN contiene los cromosomas, cada cromosoma tiene entre 48 y 240X106 travesaños de esos, o pares de bases, en buena química.Finalmente los genes, aunque ahora se está revisando el concepto, son trocitos funcionales de la cadena de ADN -que irán a su cromosoma que les toque, que en principio "expresan": construyen una proteina, que a su vez puede ser responsable de un color de ojos o de una función metabólica, etc.

Vanbrugh dijo...

Muchas gracias, al menos a bulto se me colocan los conceptos un poco más. Podría hacer quinientas o seiscientas preguntas, pero haré solo dos, las que más me faltan para acomodarme el paquete mental con cierta holgura, y que probablemente son de una elementalidad sonrojante, pero qué le voy a hacer: Estas enormes moléculas de ADN, con sus cromosomas y sus genes ¿son el material de que se forman todas nuestras células - y las de los demás seres vivos- ? ¿O son solo el contenido parcial de algunas de ellas, y en este caso, de cuáles? Y ¿contiene el ADN TODA la información necesaria para "construir " el ser vivo a que corresponde? Es decir ¿cualquier "rasgo" innato del individuo en que podamos pensar está "previsto" o regulado por alguna parte de su ADN?

Lansky dijo...

Sí a las dos preguntas, Vanbrugh