profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

13/06/2008

¿De dónde venimos?, y 5: Una sola gran familia


Y 5.

Así que yo, sin ir más lejos, hijo de madre soltera (ver post 20 de mayo: La bonobo y el chimpancé y 22 de mayo, Bambi contra Godzilla) tengo, por así decir, apellidos “mitocondriales”: transmitidos todos por la madre. Pero en esto de las mitocondrias todos los seres humanos tenemos sólo madre, ya que el espermatozoide es una célula reducida a un núcleo y una cola móvil, sin citoplasma ni mitocondrias por tanto.

Un miembro del Ku Kux Klan, o el descerebrado ese que atacó a una emigrante ecuatoriana en el tren de Barcelona se quedarían muy sorprendidos de saber que comparten con sus odiadas y para ellos odiosas víctimas un 99,99 por ciento de su ADN (aunque más preocupante es que el negro de Carolina del Sur y la emigrante ecuatoriana, por lógica, compartan ese mismo 99,99 por cierto con las "lumbreras" de sus verdugos). Repito: los seres humanos somos idénticos en el 99,99 de nuestro ADN (Lo cual es lógico si pensamos que compartimos el 96 por ciento con el chimpancé; no, los agresores de Carolina y el área periurbana de Barcelona sólo no, todos los humanos).
Como comprenderéis, es enorme el costo de secuenciar todo el genoma de una persona, y repetirlo miles de veces para tener datos manejables y fiables. Los genetistas se centran en determinadas áreas del ADN que saben que mantienen variaciones, de ese ínfimo 0,001, entre personas. Esas zonas definen líneas de ascendencia únicas, grupos familiarmente relacionados, como los apellidos raros. A estos grupos se les denomina haplogrupos, esto es, un grupo de personas de ascendencia común y que, por tanto, comparten una serie de marcadores genéticos, lo que significa un antepasado, un ta ta…tatarabuelo común.

Probablemente, encontraríamos todos los haplogrupos allí donde hay más de cien procedencias y lenguas distintas: en el municipio de Queens, en Nueva York, pero no nos serviría de mucho, porque nos falta el contexto para rastrear esos orígenes, pues, NY es realmente más que una metáfora cuando se le denomina “crisol" de gentes. Lo que Queens nos dice es algo ya mencionado, la gran, la mayor migración humana de Europa a Estados Unidos en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. El investigador de los ancestros, el genetista arqueólogo y lingüista, lo que desearía es que las personas sigamos viviendo en el mismo lugar que nuestros antepasados desde hace siglos. Lo que los del proyecto Genographic quieren principalmente es ADN de indígenas que sigan donde siempre estuvieron.

Pero si tan sólo miramos Europa detectaremos una serie de haplogrupos: R1a1, R1b, I1a, I1b, J2, N, E3b, etc., son los principales, todos ellos provenientes del llamado por los arqueólogos convencionales el Creciente Fértil del Oriente Próximo, esa reducida media luna del Mediterráneo Oriental, que la limita al oeste, pero limitada al Norte por el Mar negro, al este por el Caspio y al sur por el Pérsico y los desiertos arábigos. Justo donde se inventó por primera vez la agricultura y desde allí se difundió. O más precisamente, justo donde una sola persona, probablemente una mujer (así lo confirman los rastreos genéticos, pero también el hecho de que entre los cazadores recolectores actuales las que recolectan y manipulan semillas son las mujeres del grupo) decidió enterrar un grupo de las semillas silvestres recolectadas en vez de molerlas para hacer harina. Así es desde luego el panorama de los haplogrupos hace unos diez mil años, en la revolución neolítica, porque si nos remontamos, con otros haplogrupos más raros aún, a la última glaciación, donde sólo existían cazadores recolectores, en el Paleolítico, nos encontramos un panorama distinto. Todo esto no es que admita matices, es que reclama detalles, complicando el modelo, pero no contradiciéndolo. Esos detalles son fascinantes, pero llevarían demasiado espacio y es mejor que os lo cuente el propio director del proyecto en un libro divulgativo muy claro y bien diseñado[1]. Sólo una cosa: Europa Occidental siempre ha sido un refugio, aunque ahora lleve camino de convertirse en un amurallado geriátrico lleno de ávaros egoistas.

Este rastreo gético funciona igual que las excavaciones tradicionales de los arqueólogos: por capas. Por otra parte, ya sabemos que los seres humanos somos lo que en zoología se llaman “quimeras”, como lo son los grifos, las esfinges, las sirenas y todos los “quiméricos” seres formados por varias partes distintas de animales diferentes: león, águila, dragón, humano, etc.; se creía que un organismo no puede ser a la vez animal y vegetal, pero ya sabemos que tenemos mitocondrias, bacterias incluidas en nuestras propias células, no las simples simbiontes que tenemos en el digestivo para ayudarnos a digerir ciertas materias. Somos una combinación de primate antropoide y bacteria…a nivel celular, el más íntimo desde el punto de vista anatómico. Y por eso tenemos ese ADN maternal que es el mitocondrial que podemos rastrear, este ADN que tiene 37 genes y sin mezcla de padre alguno. Como los apellidos femeninos en España, que se pierden si no se tienen hijos varones, el ADN de la madre se pierde en los nietos si no se tienen hijas.

Cuando hace diez mil años se “descubre” la agricultura, los seres humanos se asientan (o a la inversa) y aumentan su demografía (o al revés, este es un caso típico de gallina y huevo: crecen demográficamente y no les queda otro remedio que asentarse y cultivar). Pero hay dos explicaciones posibles de la distribución de haplogrupos desde su centro del Próximo Oriente: la agricultura fue adoptada como invención por la población paleolítica indígena al ver a una de esas pioneras sembrar. O bien, como sugirieron Cavalli-Sforza y el arqueólogo Albert Ammerman en los setenta, fueron las personas y no las ideas las que se desplazaron. En el Mediterráneo Occidental, que es el que afecta a España, los primeros agricultores de la zona parecen haberse asentado cerca de la costa, bien en busca de clima más benigno para la agricultura, bien por haber llegado en barcos. Por cierto, para los que aman las palabras, la ciencia que estudia los linajes genéticos con ayuda de otras ciencias como la lingüística y la arqueología se llama “filogeografía”: Esta joven disciplina parte de la misma premisa bíblica –aunque no es eso lo que la concede autoridad- de que cada linaje tuvo su origen en una sola persona en algún punto del pasado, como en el caso del ADN mitocondrial con esa primera "Eva".

Como digo, la idea de que la agricultura fue introducida en Europa Occidental desde Oriente Próximo en una ola de avance humano, propuesta por Cavalli-Sforza y Ammermam, parece haberse demostrado errónea. Es más probable que muchos cazadores recolectores del final del Paleolítico eligieran voluntariamente abandonar su itinerante modo de vida, trocarlo por una gavilla de trigo, como dice Wells, o al menos, sus mujeres. También se ha dicho que el cromosoma Y que transmiten los varones es entre diez y cien veces menor en su índice de mutación que el mas variable mitocondrial de la vía femenina, pero afortunadamente, el cromosoma Y tiene otro tipo de variación más sutil al margen de las clásicas mutaciones; una suerte de “tartamudeo”, que produce repeticiones en sus “letras” o combinaciones de nucleótidos del ADN, y eso se puede rastrear muy bien.. Y cuanto más antiguo sea el linaje tanto más tartamudeo o repeticiones se habrán acumulado.

Combínese toda esta historia genética fascinante con lo que nos cuentan otras disciplinas y se tendrá un cuadro del pasado y del movimiento de las gentes mucho más perfecto. Un ejemplo tan sólo. Hay un haplogrupo, el R1a1 de frecuencia alta en Europa Central –lo poseen el 40 por ciento de los hombres- que se escapa de la difusión desde Oriente Medio y en cambio sugiere que su origen estuvo en las estepas orientales de Europa y sur de Rusia. La sugerencia más verosímil es que estas poblaciones fueron las primeras en domesticar el caballo (no en cazarlo para comérselo, como los paleolíticos pintores habitantes de Asturias y Dordoña), y este adelanto podría haberles permitido la expansión a través de los herbazales abiertos, hasta que se hubieran detenido en las áreas boscosas europeas. Otro ejemplo, es el de los cazadores de renos, que seguían sus migraciones en el norte de Europa que así mismo difundieron su haplogrupo. Ambos, los explicables por caballos o por renos son muy antiguos, anteriores al comienzo neolítico y de la agricultura.

Finalmente, otro factor a considerar es el clima, más concretamente, ahora que es tema de moda, los cambios climáticos, que conducían a éxodos drásticos. Porque contra lo que se da a entender hoy con el calentamiento global, a lo largo de la historia de nuestro planeta el clima ha cambiado, el clima “es” cambio, un sistema oscilatorio, pero son los más repentinos a escala temporal geológica los que pueden motivar que grandes poblaciones se pongan en movimiento, como hoy. Se trata de la “hipótesis de los refugios”; estas gentes son exilados ecológicos y por tanto económicos, más que políticos; por ejemplo, las que quedaron refugiadas en al Península Ibérica en la última glaciación y de ahí se extendieron al resto de Europa en el siguiente periodo cálido, el que aún tenemos. Y un último asunto, los datos de varones, sean los del cromosoma Y o los que sean, y de hembras humanas, con datos mitocondriales o no, a veces no coinciden. Eso es un reflejo del comportamiento humano: hordas de varones saqueando y copulando con hembras invadidas residentes.

Somos una única y gran familia, y como en toda familia grande siempre habrá el típico adolescente que se encierra en su cuarto y se considera muy distinto: es ignorante y además el pobre lo pasa mal. Por eso me parece una chorrada comprensible que algunos vascos estén encantados con su RH negativo -y no con su civismo, pongamos por caso, o su golpe de derecha en frontón-, que comparten con muchos indígenas del Cáucaso y de América. Yo estoy muy orgulloso de mi O negativo, pero porque es el donante universal, el menos cerrado de los grupos.

Podríamos seguir, pero este es un blog, no un manual. Si nos remontamos a unos 150.000 años veremos que un grupo humano, presumiblemente negro de piel, a través del Gofo de Adén pasó a Oriente Próximo y a Europa: ahí iba nuestra Eva negra, una zanquilarga mujer que tuvo una ta ta…tataranieta en Turquía que planto semillas por vez primera… La contemplación de toda esa inmensa red de ciudades y asentamientos menores que se extiende por todos los continentes es una imagen engañosa: la de que somos una especie como los castores, o aún más, como las hormigas, que no sólo nos adaptamos con éxito al entorno, sino que lo moldeamos a nuestro gusto y ahí nos quedamos. Pero eso sólo ha sucedido durante la última décima parte de nuestra existencia como especie y sin que ello anulara los grandes movimientos migratorios. La mayor parte de nuestra historia hemos sido unos organismos nómadas, errantes, erráticos, hemos sido casi siempre extranjeros en tierra ajena: bárbaros, maketos, guiris, calés, payos, charnegos, sudacas, negratas, quinquis... Los seres humanos nos hemos movido siempre, somos nómadas de corazón hasta que nuestras mujeres plantaron huertos, pero tristemente, hoy en día, las fronteras artificiosas se refuerzan con muros y alambradas, con perros y guardias armados. El movimiento de las gentes, cuando lo fuerzan las circunstancias no se puede detener, sólo encauzar y organizar. Pero puestos a moverse es una indignidad que le sea más fácil moverse y cruzar fronteras a un dólar que a un ser humano.

Contemplen un vagón de metro en Madrid, no digo ya en Nueva York, miren la variedad de rostros, colores y texturas de piel, sonidos. ¿Acaso no es hermosa la gran diversidad de seres humanos y horrendamente sospechosa la monótona uniformidad de, por ejemplo, “arios” (un falso concepto racial que sólo tiene sentido a nivel lingüístico) rubios y uniformados de gris, caminado al paso, idénticos y no singulares? Porque ahí reside para mí la emoción de nuestra especie: somos iguales, no sólo en deberes y derechos, sino iguales en lo más íntimo de nuestra naturaleza biológica, pero nunca idénticos, salvo esa excepción de los gemelos univitelinos. Como le dice Humfrey Bogart a Ingrid Bergman en Casablanca: “claro que me acuerdo de París: tú ibas de azul y los nazis de gris”.



[1] Spencer Wells: Deep Ancestry; National Geographic Society, Nueva York, 2006.

8 comentarios:

Emma dijo...

Somos todos hermanos, tontos del haba, pero hermanos y el tiempo, esos diez mil años atras en los que las mujeres comenzaron a plantar huertos no es mas que un suspiro, un solplido sobre un montoncito de arena.
Me gustan mucho estas historias (como a muchisimas mujeres, ya sabes, me fascina la antropologia)
De hecho voy a utilizar este post, probablemente para un programa de radio que quiero preparar.
No te contare como sale porque puede que solo se haga una vez.
Feliz fin de semana!

Recaredo Veredas dijo...

Tristes los momentos en que debe resaltarse lo obvio. Buen post, Lansky.

ismo dijo...

Fantástica exposición. Muy agradecido.

Hay algo que me ha escamado: dices que Europa siempre fue un refugio y ahora un geriátrico amurallado de avaros egoístas. Creo que te excedes al decir que Europa siempre fue un refugio porque supongo que los habitantes de Europa también entonces opondrían cierta resistencia a los nuevos visitantes. No creo que ahora seamos más avaros egoístas ni que estemos más amurallados, ni que entre los pueblos primitivos hubiese menos choque que entre los actuales, aunque no sé si mi apreciación tiene demasiado fundamento. CReo que, a toro pasado, podemos caer en la tentación de ver aquellos movimientos de gente como algo idílico y los de ahora... como lo que son.

Lansky dijo...

Emma, pero tienes que decirnos dónde y cuando sales en la radio! Te confesaré que, de todas las posibilidades de la información: escribir una columna en un periódico, presentar en la tele, lo que más me hubiera gustado es tener un programa de radio en la madrugada donde programara la música que quisiera, recomendara libros, haría entrevistas imposibles, monólogos...Las pocas veces que he estado invitado me ha fascinado. Así que ya sabes.

Ismo, nada de descripciones idílicas: al revés, los residentes siempre han plantado resistencia a los recién llegados, pero a lo que me refería, y en el post queda claro, es que Europa se forjó por inmigraciones sucesivas, somos un minicontinente (península de Asia) de inmigrantes, como Norteamérica más recientemente y no como China, que nunca lo fue del todo. Y ahora es, tras las dos guerras mundiales, cuando empezamos a abolir esa entrada de savia nueva que es la que siempre enriqueció a Europa.

Emma dijo...

La radio es genial Lansky y creo que para un hombre avido de comunicar como tu seria el medio idoneo ( ademas intuyo que tienes una bonita voz para ello, no me preguntes por que) A mi tambien me gusta mucho la radio y mi sueño seria lo que tu dices : Tener un programa de madrugada y charlar con misteriosos oyentes, hablar de literatura o poner musica a mi antojo. Desgraciadamente mi papel en la pequeña emisora luxemburguesa es como es todo aqui cuando no se refiere al dinero : Pequeño y ademas tengo que pelearme con otros dos, que llevan alli unos años y que no quieren ceder terreno a pesar de su formula soporifera.
En fin, tendre que utilizar mi perspicacia para conseguir mas libertad, como siempre.
Ya te contare!
Un beso

ismo dijo...

Perdona que insista pero a lo que yo iba es a que ahora, pese a la resistencia, las legislaciones restrictivas, etc., creo que Europa sigue siendo un receptor masivo de inmigrantes. Creo que Europa, afortunadamente, se sigue forjando por migraciones sucesivas; en mi comunidad, Valenciana, el 12% de la población es inmigrante... Quizá la crisis suponga un freno a la entrada, pero creo que es un movimiento al alza, que seguirá antes o después.

Cigarra dijo...

Me fascina este tema en sus dos vertientes: la de nuestros antepasados remotos, caminando, moviéndose, (en mí noto esa herencia, nunca soy más feliz que cuando me traslado, sea poco o mucho) y la del presente-futuro de la humanidad: seremos mestizos o no seremos, así de simple.

Lansky dijo...

ismo,

yo también estoy convencido de eso, de que no hay manera de detener esa marea humana, y de que lo que hay que hacer es encauzarla. De hecho, está escrito en el post. Lo que critico es la actitud de los poderes públicos y de algunos "inmigrados" menois recienbtes (los residentes o nacionales)