TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


26/06/2008

Dentro de diecinueve días, en un pueblo del centro de Francia


Prefiero el mes de julio para las vacaciones estivales –en el hemisferio nuestro, claro-, los días son muy largos aún, el calor tan agobiante o más que en agosto, es el estío de los antiguos mediterráneos, que distinguían cinco, no cuatro estaciones: prima-vera (el primer verano), verano, estío (la fase durmiente del mundo vivo, como una hibernación al revés), otoño e invierno. Así que he vivido varios 14 de Julio en Francia, un país que amo. Los franceses son tan ignorantes en general como los españoles, y tan dados al esquematismo simbólico. El 14 de Julio en una ciudad pequeña es una entrañable delicia, con escarapelas tricolores, desfiles de bandas, niños endomingados, gabarras adornadas que navegan perezosas por los canales, pintores domingueros, tobillos de bellas muchachas, chavales acicalados como ese otro símbolo galo, el gallito retador; viejos con pipa y un vaso de pastís…Le pregunté una vez a uno de ellos qué se celebraba ese día: “es la fiesta nacional”, la revolución, ya sabe”. Yo, joven y pedante: “bueno, tengo entendido que lo que se celebra en realidad es la toma de la Bastilla”. “pues eso, la Revolución”. Adoro la Ilustración, sus logros, su ingenua creencia en el progreso, la igualdad, la fraternidad y todo lo demás; la Declaración de los Derechos del Hombre (ni un paso atrás en ese logro, se ponga como se ponga Mahoma o el Papa).

Pero la toma de la Bastilla es un cliché que los franceses, sorprendentemente no conocen en su mayoría. La toma de la Bastilla, la real, consistió en la liberación de…siete presos: dos locos, cuatro falsificadores y un desventurado libertino, un pornógrafo ingenuo. Y murieron siete defensores, cuyas cabezas se clavaron en lo alto de siete picas: el director de la prisión y seis miembros de la guarnición. Eso fue todo ese día. Unos doscientos asaltantes, la Bastilla un montón de cascotes, que, como los fragmentos del muro de Berlín en los ochenta del pasado siglo, los vendieron como “souvenir” los maestros de obras. Una indigna conquista, pero de gran valor simbólico: la ciudadela del rey déspota, la prisión de los ciudadanos, la bandera tricolor: rojo y azul de la enseña de París, blanco de los Borbones aún vigilantes. Si el pueblo no tiene pan que le den pasteles, clama María Antonieta. El 14 de Julio de 1789, siete cabezas en lo alto de sendas lanzas, siete presos liberados, una montaña de cascotes con la que no se hicieron barricadas, sino que se vendieron como recuerdo…pero la gente sólo recuerda clichés. ¿Estaba realmente la libertad guiando al pueblo? Desde luego, pero es muy sospechoso que no le hubiera dado tiempo casi a vestirse.

4 comentarios:

Cigarra dijo...

Igual a lo que no le había dado tiempo es a terminar de desnudarse, no te fíes un pelo, que libertad y lebertinaje, ya se sabe...

Hay una película deliciosa (como todas las suyas) de Jacques Tati que transcurre en un 14 de julio y se llama "Jour de Fête", en la que él, cómo no, es cartero rural sobre su bicicleta. La recuerdo malamente, porque hace mucho que la vi, pero se que es en blanco y negro, excepto las banderitas que lo adornan todo y que lucen los tres colores. Una gozada.

Bueno, ya te he alcanzado, que con tu ritmo de producción, no creas que es tarea baladí.

Yo también prefiero julio para las vacaciones, pero me chincho y las cojo en agosto que es cuando puede mi otra mitad. Para consolarme, la semana que viene me voy a un curso de digitalización de documentos en El Escorial, con alojamiento incluido, que figura como si estuviera trabajando, pero ya me dirá usted. (que no se enteren mis jefes de que voy con ese espíritu) Ya os contaré lo que aprenda. Si aprendo algo.

Vanbrugh dijo...

Nunca he vivido un 14 de Julio en Francia, que recuerde. Pero sí viví uno en un hotelito familiar de la Costa Brava ("Le Coq Hardi", Tossa de Mar) cuya propietaria y escaso personal de servicio, así como la totalidad de los huéspedes, excepto mi madre y yo, eran franceses. Por la tarde, cuando volvíamos de recorrer los pueblecillos del Alto Ampurdán, la dueña vino, muy cortés, a preguntarnos, en el encantador francés que era el único idioma que hablaba tras no sé cuántos años de vivir en Gerona -ahora que lo pienso, quizás hablara catalán; pero castellano, desde luego, ni una palabra- si "queríamos unirnos a la pequeña celebración" que estaba teniendo lugar en el comedor. Y allá nos fuimos. En el comedor, adornado con banderitas y guirnaldas tricolores, se miraban unos a otros, sonriendo forzadamente y dando traguitos a sus bebidas, los veintitantos miembros de las seis o siete familias francesas que allí pasaban sus vacaciones. Colorados de sol, repeinados, vestidos intempestivamente con sus mejores galas veraniegas y sin saber muy bien qué decirse ni qué hacer, pero dispuestos a no defraudar a su anfitriona en sus iniciativas sociales. Me pareció enternecedor aquel despliegue de trasnochado -para los ojos de un español en plena Transición, iconoclasta y escéptico- civismo europeo, aquella ejemplarmente ciudadana y disciplinada voluntad de celebración y festejo. Traté de imaginarme la escena recíproca -españoles celebrando en un hotel de Francia... ¿el 12 de Octubre?- y comprendí que, para bien o para mal, había algo en lo que éramos absolutamente diferentes.

Lansky dijo...

Recuerdo la peli de Tati, deliciosa, como todas las suyas, y llena de pequeñas catástrofes.

Y bonito recuerdo el tuyo, Vanbrugh. Eso demuestra que es un poco tajante la afirmación de Johnson y Bierce de que la patria es el último refugio de los canallas; sólo de los que buscan en eso respaldar su canallez, o en el fútbol, o en las relaciones de pareja. En cuanto a nuestras diferencias con ellos son, creo, de raiz histórica: ellos celebran una revolución y una temprana lucha de clases y emancipación de la tiranía; nosotros tuvimos una guerra civil mucho más reciente y que nos obligaron a "celebrar" durante décadas, pero, claro, a celebrar la victoria, no la paz.

zwingenstein dijo...

Las celebraciones del 14 de Julio son muy distintas dependiendo del sitio, al menos hace unos años en los consulados, embajadas y similares eran muy interesantes, pues si conseguias una invitación te podías poner de champagne hasta las manillas.
En los pueblos de la Vendée y de la chouanerie, las he visto arrancando los árboles que palntaron para el bicentenario, y también he visto una multidunaria misa con curas de Lefevre o similares celebrando los funerales de Maria Antonieta, aunque eso era el 15 de agosto de hecho me creí que era una misa de Asunción.
En Bretaña todavía hablan de los azules y del terror.
La unanimidad es difícil y desde luego siempre es sospechosa