
(Para Rocio Prima y Zwingenstein, que tienen otro favorito bastante más oculto y menos justificado, pero que es agradecido)
Voy a proporcionar una lista de los que yo considero los mejores en un género ensayístico, el de la divulgación científica, que en España no ha tenido hasta hace poco excesiva pujanza por dos razones, a mi juicio. Primero, por el propio, tópico, pero cierto, raquitismo de la ciencia en nuestro país: la divulgación es como la punta del iceberg de la producción investigadora, sólo alcanza a asomar cuando la propia ciencia alcanza suficiente volumen. Segundo, por el papanatismo de recién llegados, relacionado con lo anterior, de minusvalorar este género, considerándolo menor, cuando para hacer buena divulgación se necesita, como ya he comentado en ocasiones, la rara conjunción de virtudes a menudo disociadas: la competencia en la materia divulgada y la capacidad de exposición.
Hay una auténtica tríada de divulgadores, unos más conocidos que otros, que son el paleontólogo Juán Luís Arsuaga, el zoólogo Carlos M. Herrera y el genetista evolutivo y del desarrollo Javier Sampedro. Distanciados pero dignos, por lo que no los comentaré en exceso, están el médico José Enrique Campillo Álvarez, autor de La cadera de Eva y El Mono obeso, y el popular político, abogado y economista Eduard Punset que inició tardíamente una carrera como divulgador. De Punset se puede objetar su pretensión de abarcar todos los temas, como una suerte de Bill Bryson -el periodista autor del exitoso Una breve historia de casi todo-, a la española, y eso le pasa cierta factura en algunos temas que se nota que no domina en exceso, pero en general cumple. Campillo a menudo toma posiciones en los temas de Evolución humana que trata que son controvertidos sin que él nos advierta que esa es su posición personal, pero bueno, eso es lo que hace algún otro colega anglosajón excelso como el famoso Richard Dawkins del famoso y apresuradamente denigrado El gen egoísta. Del primero, El viaje a la felicidad es el más interesante; del segundo, a mi juicio, es mejor El mono obeso que La cadera de Eva, aunque éste haya tenido, creo, más éxito editorial; tomando como pretexto el relato bíblico de la costilla de Adán, el autor le da protagonismo a otro hueso y sexo distintos, esa famosa cadera femenina que tuvo que cambiar para poder permitir el parto de bebes con enormes cerebros y por ende cabezones.
El paleontólogo humano Juán Luís Arsuaga es un ejemplo de esa rara, por escasa, combinación de talento narrativo y competencia en la materia que divulga, la evolución biológica de nuestra estirpe. ¿Objeciones? Que a menudo arrima el ascua a la sardina de sus propias hipótesis, como la prevalencia de la especie humana propuesta por su equipo Homo antecesor, el ancestro burgalés. Su mejor libro es para mí La especie elegida.
Javier Sanpedro es un caso extraño. Ya no es un investigador en activo porque trocó una prometedora carrera dentro del equipo más puntero en Genética del Desarrollo ( Antonio García Bellido, Gines Morata) por una más discreta en el campo de el periodismo científico dentro del diario El País, pero una cosa es indudable en mi opinión, su libro Deconstruyendo a Darwin es probablemente el mejor libro de divulgación científica escrito por un español en las últimas décadas y uno de los mejores sobre genética avanzada y evolutiva de cualquier país, incluyendo los anglosajones, lo cual es decir mucho.
Carlos M. Herrera, a no confundir con el banal periodista andaluz, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es el menos conocido o popular, aunque dentro del gremio de biólogos y ecólogos de campo es casi un mito en vida. No tengo constancia de que haya dedicado tiempo a escribir ningún libro de divulgación, aunque sería deseable que lo hiciera, pero sus artículos, mini ensayos que son verdaderas joyas, le hacen merecedor de estar aquí. Recomiendo pues su propia página en Internet donde podréis convenceros de sobra de lo que digo: http://ebd.csic.es/personal/cmh.
Finalmente, ya fallecido, quiero recordar aquí la labor divulgativa, poco conocida, de nuestro mejor y más reputado ecólogo, Ramón Margalef, que escribió una serie divulgativa para la antigua editorial Seix Barral, hoy inencontrables, sobre temas de biología marina, simbiosis animal, insectos sociales y hasta un monográfico no venial sobre...¡ la Rosa!
Y dos colecciones estupendas monográficamente dedicadas a la divulgación científica, Drakontos, de la editorial Crítica, dirigida por el pomposo y mal divulgador Sánchez Ron, pero que publica libros estupendos, y la aún mejor Metatemas de editorial Tusquets, dirigida por el físico, divulgador y antiguo colega de Margalef y director del Museo de la ciencia de la CosmoCaixa en Barcelona, Jorge Wagensberg, al que sólo tengo que hacer un reproche, el plagio del título –al final siempre se sabe- que perpetra con uno de sus libros sobre el de otro autor menos conocido aquí: Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta? (la pregunta es: ¿por qué no te molestaste en buscar otro título, ya que no me creo que no lo conocieses?)
Me queda por mencionar cuál es mi divulgador favorito, fallecido hace escasos años, el paleóntologo y evolucionista norteamericano Stephen Jay Gould. Crítica/Drakontos tiene traducida toda su obra. ¿Su libro favorito para mí?: Después de Darwin.
14 comentarios:
Para un poco, chaval. No es ya que no tenga presupuesto, es que no tengo tampoco tiempo para todo lo apetecible que recomiendas. ¿No te digo que a estas alturas aún no sé quién le ha guindado el loro al chaval? O me consigo una prejubilación o voy a tener que dejar de leerte mientras insistas en restregarnos por las narices todo lo que querríamos y no podemos leer.
...quedas automáticamente prejubilado, pero devuelve el loro al chaval.
hay una tercera razón de porqué hay pocos divulgadores, y es que la divulgación no cuenta como mérito en la carrera científica. Ni siquiera cuentan los libros de texto, solo los trabajos publicados en ciertas revistas. Como consecuencia, no hay estimulo para la divulgación. Solo aquellos que tienen un curriculum bien consolidado y que ya no tienen que mostrar nada se pueden dedicar a la divulgación, como son los casos de Herrera y Arsuaga, o los que han abandonado la pretensión de hacer un curriculum cientifico, como Sampedro y mi favorito.
Bien pensado, Rocío, que confirma mi triste idea de este país de nuevos "ricos"
Pero pensándolo mejor, Rocío, y valorando tu matización, creo que la que propones no es una tercera razón, sino un tremendo ejemplo de mi segunda: la escasa valoración a la divulgación (¿Ha escrito Carlos algún libro de divulgación que se le haya escapado a mi radar?)
La divulgación no solo puntúa muy poco en las carreras científicas de este país, es que además, hay muchos que creen que tratar a alguien de buen divulgador es un menosprecio, algo así como demagogo.
Un gran científico y divulgador español fue Angel Cabrera y además si lees su Mammalia verás que fue un precursor del actualismo.
Y tú, Ziwgi, si lees el post anterior de este mismo día, verás que hablo de él
Pues por eso te lo comentaba, lo citas solo como un gran zoólogo, cuando era mucho más, gran divulgador y capaz de trascender de la zoología a aspectos mucho más globales de la Naturaleza. Siempre lo mismo, relegando la divulgación a un segundo plano y así nos va
¡Touché! Aunque el "Mamíferos de Patagonia" que cito, es un precioso libro de divulgación perteneciente a una serie de publicaciones del Museo de Hª Natural de Argentina que también fundó el (los libros, no el museo)
Te repetiré el comentario de Vanbrugh, pero no en tono de reproche sino de agradecimiento. La verdad es que en los últimos años me ha dado por leer bastante de divulgación científica (es como echar unas piedritas a la gran laguna de mi ignorancia en esos temas) y han caído varios de los libros de las dos colecciones que citas así como otros tantos de los autores. Pero siempre me aportas alguno nuevo. Por cierto, la url que das de Carlos M. Herrera no me funciona; ¿es problema de mi navegador o está mal?
Miroslav,
creo que está mal en la propia página del interesado, así que toma un camino más seguro pero indirecto, entrar en la página de la Estación Biológica de Doñana y luego, desde ahí y personal en Carlos M. Herrera:
http://ebd06.ebd.csic.es/personal/cmh/cmhpersonal.html
Qué bien que has puesto la dirección corregida, porque yo también estaba intentando entrar y no lo conseguía. En mi "corta ignorancia" (¡no tan corta, no tan corta!) sólo he leido a Enrique Campillo, con su cadera de Eva, que es de los libros que se recuerdan, y a Juan Luis Arsuaga, del que además de su Especie elegida, magnífico, leí un prologo titulado "Lágrimas en la lluvia" (como en Blade Runner) que era una preciosidad. Antecedía a la novela "La danza del tigre" de Björn Kurtén, una novela ambientada en la prehistoria y que está muy bien, pero lo mejor era el prólogo de Arsuaga.
En fin, que, como Vanbrugh, me abrumo ante la lista siempre creciente de tus recomendaciones, pero se hará lo que se pueda, maestro.
(Y que quien sea le devuelva el loro al chaval, que ya le vale)
Hola Lansky. Gracias por tus comentarios elogiosos, siempre agrada saber que hay lectores por ahí fuera...
Para los que estéis interesados, hay un libro que resume investigaciones en Cazorla, escrito en plan bastante divulgativo y que podéis bajaros completo de mi página web. Se llama "Investigaciones sobre plantas y animales en las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas" y está en http://ebd06.ebd.csic.es/index_lab.html. Lo escribimos hace ya algún tiempo entre Conchita Alonso, José Luis Garrido y yo. Al tener que ajustarse a un formato muy estricto, su estilo difiere mucho del de mis últimos escritos, pero hay gente a quien le ha gustado. Podéis probar.
Dudo mucho de que si las publicaciones de divulgación "contasen" en el curriculum, tuviéramos mejores divulgadores. Habría más, desde luego, pero no mejores. Supongo que las motivaciones que empujan a la divulgación son tan variadas como somos las personas. Por hablar de mis motivaciones, debo deciros que han ido cambiando a lo largo de mi vida. Mis primeros escritos de divulgacion los hice como "negro" anónimo a sueldo de la Editorial Salvat, escribiendo casi un par de decenas de capítulos de la Fauna Ibérica de Rodríguez de la Fuente. Lo necesitaba para ganar dinero en mis épocas de hambriento becario. Pero me gustó la experiencia, y luego empecé a hacerlo por cierto sentido de responsabilidad social. Hoy lo hago por pura diversión y por disfrutar usando mi idioma. Salvo que seas periodista profesional y vivas de eso, la divulgación debe ser solo un hobby placentero, de mañana de domingo en la tranquilidad de casa, al menos así lo veo y lo practico yo. Lo que muchos colegas míos no saben es que escribir un artículo de divulgacion sobre un tema en el que hayas trabajado o estás trabajando es "la prueba del algodón" para demostrarte a tí mismo que has comprendido lo que tienes entre manos. Si no lo hacen, ellos se lo pierden.
Una última nota. Verme descrito como "zoólogo" me arrancó una sonrisa. Llevo toda la vida siendo tachado de botánico por los zoólogos, y de zoólogo por botánicos y ecólogos. Me divierte.
Un saludo a todos.
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