profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

17/06/2008

¿Pájaros o personas?




Los habituales de este blog sabéis que me gusta pasear por el campo –vamos a llamar a las cosas por su nombre: nada de “Naturaleza”-. Normalmente voy con Jara y llevo mis prismáticos Swarosky, que me costaron una pequeña fortuna: son los quintos o sextos que he tenido, los anteriores sufrieron vistosos accidentes (caerse en una furiosa corriente, despeñarse, etc.), o fueron regalados, como mis anteriores Pentax a Paola, para poder observar pájaros. También me los suelo llevar a mis viajes. En realidad no paseo, sino que camino a paso rápido y hago aguardos entre medias para observar. Jara está entrenada para quedarse quieta cuando yo me paro, sabe que estoy mirando algo y ella a veces también atisba. Me gusta encontrarme gente, al pastor de ovejas, algún vecino, un corchero o algún apicultor, pero reconozco que me molesta encontrar otros excursionistas, aunque no sean de la variante guarra que va abandonando restos de latas y envases. Probablemente, lo que más detesto encontrarme es a otros observadores de pájaros. Y eso que soy perfectamente consciente que son los menos letales de los visitantes no habituales, frente a los urbanizadores o los campistas con mesas y sillas, aparatos de música y coche aparcado bajo una encina. No olvido que hay múltiples ejemplos en el pasado sobre el empecinamiento de ciertas poblaciones locales a seguir degradando su entorno: groenlandeses medievales, habitantes prehistóricos de la isla de Pascua, regantes mesopotámicos…, los actuales son supuestos amantes de la naturaleza…con todo terrenos.

En general, en estos casos, estoy con Sartre, “el infierno son los otros”, me enfurece encontrarme gente donde espero no encontrarla, ese congestionado con su bici de montaña, esos boy scouts que parecen larvas de exploradores decimonónicos (una panda de niños vestidos de idiotas dirigidos por un idiota vestido de niño) tintineando cantimploras, aunque el camino esté repleto de fuentes y pozos: soy elitista, de ese concreto modo. Lo que más odio, irracionalmente, son aparcamientos llenos de coches de "amantes de la naturaleza". Y también los fotógrafos de paisajes: no puedo evitar pensar, como dice Franzen, que son “como un hombre con una novia fotogénica a la que no amaba”.No es que huya de la gente, es que espero encontrármela en su “sitio”: las grandes ciudades; ahí no me molestan tanto. Pero sí, soy algo o bastante misántropo, qué se le va a hacer. Además, en las ciudades, aparte de ser lógico que haya gente ya están, desde el punto de vista rural, "estropeadas" y hay sorpresas, como el Parque del Oeste en Madrid o, salvando las distancias, el Central Park en Nueva York. En una entrevista para el Play Boy, Andy Warhol decía que prefería la ciudad al campo, porque en la ciudad hay trozos de campo (se refería al Central precisamente), mientras que en el campo no hay trozos de ciudad (Pero se equivocaba: sí los hay, de mala ciudad, se llaman “urbanizaciones"). De hecho, y sin salir del Estado de Nueva York, las cercanas Catskill y Adirondack, a tiro de piedra de NY City, están más protegidas que las remotas Rocosas y Cascade, y un sitio espléndido para observar las migraciones estacionales de aves es el propio Central Park.

El movimiento de conservación de la naturaleza y de observadores de la misma surgió a finales del XIX y principios del siglo XX en Estados Unidos; un país enorme con paisajes grandiosos que por aquella época mantenía fronteras, esto es, territorios extensos donde la huella transformadora del hombre tecnológico occidental aún no había llegado. El santo patrón, el pionero de este movimiento fue el fundador del Serra Club, John Muir. John Muir escribía en San Francisco en una época en que podías viajar a Yosemite y tener todo el valle a tu disposición y el de tu espíritu; hoy es una suerte de parque de atracciones repleto de visitantes gritones. Quiero decir que Muir fundó una religión que hoy está obsoleta porque exigía soledad y grandes espacios abiertos y desiertos para cada uno de sus practicantes. Ya en fecha tan temprana como 1880 parece que no había suficiente territorio por donde moverse libremente. El ermitaño escritor de Walden, amante de los pinos y los “chicos”, el famoso Henry David Thoreau, el autor de “Walking” sobre el arte de caminar en soledad, llamó alimañas a los obreros que talaban árboles. Y Edward Abbey, un raro escritor ecologista muy posterior pero igualmente misántropo, defendió el desierto de Utah porque, entre otras cosas, era inhóspito para el gran rebaño de norteamericanos con aficiones al aire libre.

Sí, es mejor huir de esos “amantes” de la naturaleza, plagados de profetas de abstracciones (el bienestar de nuestros tataranietos), voceros de plagas nuevas (el calentamiento global), conservadores sibilinos ( el ahorro, el reciclado), anunciantes de peligros exagerados (el amianto de los edificios), represores (del consumismo)…todos partidarios de diluir responsabilidades entre la masa precisamente perjudicada, convencidos de que si cada uno barremos la puerta de nuestras casas el planeta mejorará independientemente del peso rapaz y auténticamente decisivo de las grandes corporaciones que tienen capacidad de compra sobre este planeta y sus gentes y, de hecho, se lo están comprando. Esos sí que piensan en sus nietos: en dejarles su fortuna.

Jonathan Franzen, en uno de los ensayos de su libro Zona Fría, muy recomendable, propone una serie de lemas para pegatinas de las puertas traseras de todo terrenos. Traduzco: “Nuestro planeta desaprueba rotundamente tu estilo de vida” (Y mi aportación obvia: una ilustración consistente en un planeta Tierra con el ceño fruncido); o bien: “La Tierra detesta fastidiar, pero…”, y mi favorito, realmente genial, quizá me lo fabrique: “La Naturaleza se pregunta por qué no ha sabido nada de ti desde hace casi un mes”. Mientras, yo sigo observando esos dinosaurios con alas que son las aves, con sus cortas vidas y sus largos veranos y sin gente alrededor, ni de ellas ni de mí. Alguno habrá que deduzca que los pájaros me hacen más feliz que la mayoría de la gente. En efecto, y además ellos no pueden comprarse los lugares tan bonitos donde habitan, porque son pobres de solemnidad, lo cual es una ventaja más. En realidad, como no pueden pagarse los sitios donde viven se extinguen cuando destrozan aquellos -la destrucción de hábitats es la primera causa de la desaparición de especies, digo yo. Raymond Chandler decía que no soportaba ver un pájaro por detrás; a mi me pasa lo mismo con muchas personas. Y también por delante.


¿Pájaros o personas? Personas, sin duda, de una en una. Y grandes y hermosas bandadas de pájaros en grandes y solitarios espacios.

21 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Seguro que lo imaginabas: he sido boy scout, y he sido muy feliz siéndolo. En las dos variedades sucesivas que tan exacta, aunque rudamente, retrata esa definición que citas suavizándola, la de niño vestido de gilipollas y la de gilipollas vestido de niño (si bien solo en el plano simbólico, porque éramos poco adictos a los uniformes y más bien íbamos todos, niños y menos niños, vestidos de guarros). Asumo todos los inevitables chistes, incluyendo el realmente bueno de la definición, los comprendo y hasta entiendo que te fastidie encontrarte en el campo con una de estas manadillas infantiles, porque a mí me pasa lo mismo, detesto irracionalmente encontrar gente donde igual de irracionalmente creo que solo yo debo estar; pero tras entenderlo todo, no tengo más remedio que proclamar que fui muy feliz siendo boy scout, que me vino muy bien y que debo a mi boy scoutez (escultismo es la palabra técnica) gran parte de mi capacidad de ser feliz, no solo la de entonces sino también la de ahora mismo.

Dicho lo cual, me adhiero fervientemente al último párrafo de tu post: Personas, sin duda, de una en una. Y grandes y hermosas bandadas de pájaros en grandes y solitarios espacios.

Lansky dijo...

Mira, lobeznillo mío, lo comprendo, porque en España de entonces, te ha faltado añadir, los boy scouts eran la alternativa sanamente internacional a las crías (...y elos se juntan) de fascistas españoles, la inefable OJE, por lo que los boys eran mal vistos por el franquismo. Ahora bien, una vez, de chaval, lei la autobiografía de su fundador, el coronel Baden Powell: era un fascista.

Vanbrugh dijo...

También yo he leído la biografía de Baden Powell, claro está. No tengo el menor interés en defenderle, pero sí en reivindicar el correcto uso de las categorías políticas. El coronel Baden Powell no era exactamente un fascista, sino un inglés victoriano imperialista y militarista, variedad afín pero sustancialmente distinta. De hecho tuvo su actuación estelar -y fundó a sus lobatillos(*) imperialistitas- en la guerra contra los boers, bastante más cercanos que el Imperio Británico a lo que propiamente podemos llamar fascismo. En cualquier caso siempre he tenido muy claro que mi estimado fundador no era la clase de persona con la que quedaría a tomar café.

Mis boy scouts, de todos modos, tenían con este ilustre colonialista inglés poquita, por no decir ninguna relación. Suele pasar con las instituciones que crecen y se desarrollan por caminos completamente insospechados para su fundador, y el escultismo español de los años setenta le habría resultado al coronel Baden Powell no solo irreconocible, sino profundamente desagradable. Felizmente.

(*) Por cierto, toda la nomenclatura y referencias "folklóricas" de los scouts más jovenes, incluida la palabra "lobato", está directamente cogida de otro insigne imperialista británico: Kipling y su "Libro de la Selva."

Lansky dijo...

Una de las invectivas de las que más se abusa es la de "fascista" que se aplica a cualquiera moderada o brutalmente de derechas. La aplican incluso los propios fascistas, como los nacionalistas vascos violentos, a gentes que no lo son, por ejemplo. O sea, que tienes razón. Por otra parte, si utilizamos el término en su sentido histórico, sólo cabe hablar de los movimientos políticos autoritarios europeos de los 20, 30 y 40 del pasado siglo y sus imitadores actuales, no vale decir que Carlomagno era fascista, eso es un anacronismo.

Ahora bien, si el fascismo se define no sólo, como yo creo, por su aspecto histórico, sino también por su ideología, yo creo que Baden Powell, y Kipling si a eso vamos, eran "algo" fascistas; lo eran en su exaltación del fuerte frente al debil, en su convicción en la lucha como forma de realización del ser humano, en la reivindicación de la guerra, en su gusto por la parafernalia militarista y hasta del uso sagaz del terror como forma de someter al enemigo. Baden Poweel además no tenía el talento literario de Kipling, que por cierto, fascista o no, me gusta mucho, más que su celebrado en exceso "El Libro de la selva" o "King" (que es "La Cabaña del tío Tom" del colonizado por los superiores" británicos), algún relato corto, como aquel que transcurre en Afganistán, "El hombre que pudo reinar", y del que John Houston hizó una estupenda peli, pero PoweLl era bastante mediocre escribiendo: desde mi osadía de los 14 años me pareció un solemne gilipollas.

Emma dijo...

Me quedo con los pajaros Lansky. Cuando vivia en Irlanda tenia un jardin lleno de arboles, al llegar la primavera, un dia despues de un chaparron, me encontre con uno de los arboles plagado de diminutos "robin", jovencisimos petirrojos. En breve alzaron todos el vuelo a la vez pero y fue incluso mas hermoso verles avanzar en el aire con su recien estrenadas alas. Como bien dices si tengo que quedarme con alguno de esos excursionistas fastidiosos me quedo con los observadores de aves. Algunos llegan a viajar grandes distancias para atisbar raros ejemplares de paso en latitudes extravagantes. Eso no puede hacerlo un triste scout que solo piensa en la merienda ni un estupido jinete de motocross que lo unico que le excita es el ruido.
Otra cosa, crees que es dificil conseguir el libro ese, Walking? Merece la pena? Gracias. Un beso.

Vanbrugh dijo...

Sí, todos esos rasgos que bien citas los tienen en común el militarismo imperialista británico, el fascismo propiamente dicho y otros, bastantes, fenómenos históricos equiparables. Pero hay uno específico del fascismo que es el totalitarismo, la exaltación de la colectividad sobre el individuo, y ese, el fascismo no lo comparte con sus restantes colegas "de derechas", sino con su simpático émulo "de izquierdas", el comunismo. Y su ausencia es lo que hace que a mí me resulte ligeramente menos odioso el imperialismo británico, y que me chirríe oirlo de calificar de fascista. Con todo, mantiene un sano respeto por lo individual y una sana prevención ante lo colectivo, un mínimo reducto de decencia del que el fascismo de verdad carece.

También a mí me gusta Kipling, qué le vamos a hacer. Racista e imperialista, pero escribía muy bien. Me gusta, efectivamente, "El hombre que pudo reinar" (que está mal traducido desde el titulo: debería ser "el hombre que logró reinar", porque en español ese "pudo" da a entender que pudo hacerlo, pero no lo hizo). Y me gusta "Kim", que me parece una historia refrescante y magnífica. No olvides que Kim no es un nativo, no es un Tío Tom humildemente sometido a la raza superior: su padre es un sargento irlandés, pertenece a la casta de los señores y por eso, aunque él no lo sepa, se mueve con esa libertad y esa eficacia por el mundo inferior de los sometidos: igual, en el fondo, que Mowgli entre los animales. Racismo, siempre, insufrible y estúpido racismo británico. Pero buena literatura.

No así "Stalky y Cía", que es la injustificable apología del repugnante sistema británico de "public schools", con esa vergonzante, enfermiza y masoquista afición por el castigo físico -acepto que me peguen como precio de formar parte de la elite y para adquirir el derecho de pegar yo, llegado mi turno; en el fondo estoy orgulloso de ser azotado, marca de hombría y prueba de aceptación- que es su subproducto más inevitable y significativo y que, curiosamente, rezuma de toda la obra de Kipling.

rocio prima dijo...

que sepais que existe una correlación positiva y significativa entre la riqueza de especies de vertebrados y fanerogamas y la densidad de poblacion humana. Cuanta mas gente... mas bichos y plantas distintas. Y esto pasa tanto en Africa como en Europa, que tienen economías muy diferentes. Y esos son los datos comprobados que hay, lo demás son dijendas.

De aqui se deduce que echar a la gente para proteger a la naturaleza no tiene fundamento.

Cigarra dijo...

Cuando leía la definición de boy scout me preguntaba ¿cuántas décimas de segundo va a tardar Vanbrugh en entrar al trapo? ¡qué feliz me haceis, muchachos, cuánto alegrais mi vejez!
Acabo de leer la autobiografía de C. S. Lewis y me la habéis recordado por dos motivos: porque censura violentamente el sistema educativo inglés (aunque la homosexualidad era omnipresente en su colegio y la denostaba, a él le parecía muchísimo más degradante el sistema de servidumbre de los alumnos novatos hacia los veteranos, y veía claramente cómo se fomentaba deliberadamente para formar seres sumisos ante el más fuerte, competitivos, rastreros y obedientes ante el temor del castigo físico. O sea, la base del Imperio) y también porque describe con detalle cómo un paseo por el campo, para ser como es debido, tiene que ser preferiblemente en solitario, o como mucho, con alguien con el que compartamos tan perfectamente los gustos y el modo de caminar, que se pueda hacer en silencio, intercambiando a lo sumo un codazo o una indicación para fijarse en alguna cosa que merezca la pena.
Si por algo me alegro de ser ya "mayorcita" es porque he podido caminar por los Pirineos sin encontrar hordas de excursionistas.
Todos los males vienen de la superpoblación y la mala educación.

Lansky dijo...

De todos los libros de Thoreau, un tío que me interesa, -como Emerson, Aldo Leopold (si encuentras a "A Sand County Almanac" no lo dejes escapar)y Withman, los hagiógrafos americanos de la naturaleza virgen- el que menos me gustó es el más afamado: Walden, y el que más este "Caminar", que está traducido en Olañeta y en versión original en numerososo Pengüin.

Aquí en España siguen teniendo mala prensa los pájaros: "pájaro que vuela a la cazuela" o "eres un pájaro de mal agüero", etc.

"Pudo", Vanbrugh, no sólo implica que pudo y no lo hizo, sino de que pudo y lo hizo. Ej: "Yo pude ser delegado de clase porque era alto", en ese sentido es un sinónimo de tu "logró"

Lansky dijo...

Rocío, supongo que queda claro que yo no hablo de excluir a la gente para conservar territorio y fauna -tengo ya mucho escrito aquí mismo sobre eso y en el mismo sentido que mencionas. Incluso los valles más oseros asturianos son los habitados, no los excesivamenet agrestes-, sino de mi simple desagrado ante mis encuentros con gente.

de lo que se deduce que tu certera afirmación de que "echar a la gente para conservar a la naturaleza no tiene fundamento" la comparto, pero creo que no viene a cuento aquí, precisamente, tu comentario. Por otra parte, hay gente y gentes; una cosa son pastores y demás y ootras miles de observadores de pájaros en todoterrenos.

Vanbrugh dijo...

Cierto, cierto. "Pudo reinar" puede significar las dos cosas, no solo la que yo digo. Es equívoco, no incorrecto. Pero por eso mismo es una mala traducción, no debería haber posibilidad de equívoco alguno, como no la hay en el original inglés; y con "logró reinar" o "consiguió reinar" o "llegó a reinar" no la habría.

Lansky dijo...

Vaya, Vanbrugh, pero es que precisamente, a mi lo que me gusta del título habitual es esa ambigüedad, esa polisemia que luego se desvela al leer el relato. Pero sólo en el título, en el texto propiamente dicho tu "logró" es mejor.

V. dijo...

Rocío Prima, no sé si sabes que algunos de tus comentarios han sido elogiosamente reproducidos aquí:

http://elbuque.blogspot.com/2008/06/sobre-el-hambre.html

Siempre gusta ¿no? Pues eso.

zwingenstein dijo...

si te decides a fabricar el lema, sería mas coherente “El campo se pregunta por qué no ha sabido nada de ti desde hace casi un mes”. La Naturaleza no conoce a nadie, el campo sí

d.m. dijo...

estoy con lansky en que en la ambigüedad que el "pudo" introduce es lo más interesante del título. le da poesía.

odio a los pájaros. en cuanto a las personas, no siempre de una en una; aquí donde hablamos, por ejemplo, mola que haya muchas.

van, amor, ¿cómo es posible que seas tan encantador con tanta oscuridad en tu pasado?

Cigarra dijo...

A mi los pájaros me gustan, pero tienen el inconveniente de que cuando los voy a mirar de cerca, se marchan. Y además mirarlos mucho mientras vuelasn da tortícolis. Por eso me gustan mas las plantitas, que se están quietas

D.m., no todo en el pasado de Vanbrugh ha sido tan oscuro. Tuvo una hermana que le rescató para la sociedad. Eso lo explica todo.

Vanbrugh dijo...

d. m., corazón, no hay oscuridad alguna en mi pasado ni en mi presente, quitando alguna hermana que otra. ¿No serán quizás tus miras las que sean algo estrechas para según qué cosas y consideren oscuro por mero prejuicio lo que en absoluto lo es? En fin, renuncio a convencerte de nada. Me basta saber que me crees encantador. Es recíproco, ya sabes.

d.m. dijo...

van, mis miras para el boystcoutismo son estrechas hasta desaparecer; lo desconozco todo. te hablaba desde el estómago, exagerando (cigarra, gracias, gracias).

Lansky dijo...

Zwingenstein:
Una buena pegatina tiene que ser pomposa, no trivial: "el campo te dice...", no, al estilo del tonto y falso "Todo er mundo es güeno", la naturaleza es lo apropiado.

d.m., cigarra, ¿acaso no sabéis que vanbrugh detesta la publicidad? (ver útimo post de Júbilo matinal) Pues no se la hagáis a él; ¿que si soy envidioso? Sí, ¿qué pasa?

Cigarra, el que los pájaros s emarchen cuando te acerques es lo mínimo que los pobres pueden hacer, y todas las especies tienen una distancia mínima, sobrepasada la cual huyen; bien pensado como las personas, sobre todo las solteras empedernidas. Cómprate unos prismáticos.

Berto dijo...

Pájaros y personas. Pues me ha hecho recordar la película de Hitchcock y me los imagino volviendo a sembrar el caos, al mejor estilo tiburón 3, esta vez contra amantes de la naturaleza cuatroporcuatro, moteros, deportistas del golf, otros golfos especuladores de sus habitats y hasta algún que otro ornitólogo.

zwingenstein dijo...

cualquier pegatina que este escrita con un minimo de correción ya es pomposa, "el campo se pregunta es suficientemente pomposa y además en tu caso, lansky mio, es más coherente