TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


20/06/2008

Y aún algo más sobre mí (fragmentos de una biografía)

"La felicidad es conducir con brío una silla de postas con una mujer guapa."

Samuel Johnson





Mi infancia y primera juventud transcurrió en una sociedad bonoba (ver post sobre El chimpancé y la bonoba), y debido al sutil entrenamiento de haber sido criado “sólo” por mujeres de todas las edades y a no tener un aspecto del todo desagradable, una cierta decisión casi suicida para iniciar relaciones, muy propia, aunque nadie me cree, de los tímidos básicos (una huida hacia delante) y una curiosidad y sano respeto por el otro sexo, puedo decir, sin asomo de vanidad, tan sólo agradecido, que he tenido fortuna en mis relaciones con las mujeres que he conocido (también o sobre todo en sentido “bíblico) , unas cuantas, muy probablemente bastantes más que la media de los varones de mi generación y condición, y, si se me permite la expresión, que no pretende ser grosera ni cosificadora, bastante "apetecibles".

Así que no es hacer de la necesidad virtud si afirmo rotundamente que he sido siempre más feliz en pareja y que siempre he sido muy desdichado cuando se ha roto uno de esos emparejamientos, aunque reconociese que la relación no había funcionado bien o se había deteriorado. He sido un monógamo sucesivo y poco promiscuo. El varón heterosexual humano se debate entre dos tendencias o talantes opuestos, pero ambos lógicos: el de la promiscuidad de procurar yacer con toda hembra placentera, como decía el bueno del Arcipreste de Hita, que se ponga a su alcance y el del emparejamiento permanente, mientras dure y sin paradojas que valgan, con una sola mujer. Desde el punto de vista de la biología evolutiva –yo no lo llamo deformación profesional, sino información adicional- ambas situaciones tienen poderosas justificaciones: difundir ampliamente tus genes por toda la población, con el cínico añadido de dejar que sean otros los que se cuiden de tu prole, o bien, asegurar la viabilidad de esa descendencia colaborando activamente con la pareja, forjando una familia de mutuo apoyo. Cooperación o competencia oportunista. Por supuesto -no debería hacer falta decirlo-, no se trata de posiciones expresamente decididas, sino lo que subyace de viable en ambas por mor de la historia biológica de nuestra especie.

Estoy firmemente convencido de que el primer impulso es muy fuerte, como lo estoy de que no ceder y mantenerse en el segundo es un camino más seguro hacia la felicidad o al menos, el bienestar. Seré claro: hablo de follar y follar es como jugar al póquer (el único juego de naipes que verdaderamente me gusta): muy placentero por sí mismo. Pero, como por las razones antedichas estamos programados para enamorarnos, follar estando enamorado con la persona amada es la hostia: como jugar al póquer…y ganar. Y luego está el peso de lo empírico. Nunca he conocido un ligón con éxito que no desprendiera tras sus múltiples y a veces envidiables conquistas un tufo compulsivo, como el drogodependiente, a seguir y seguir, sin paladear lo que se iba consiguiendo. En definitiva, no eran felices. En cambio, he conocido unos cuantos, pocos, casos de parejas persistentemente felices, durante el tiempo que fuera; esa es otra cuestión, porque los que reclaman esa durabilidad en las relaciones olvidan que no se da en ningún otro aspecto de la vida, pues esa es su seña de identidad, la mutabilidad y si me apuran el deterioro. Por otra parte, y por completar mi confesión, ser monógamo sucesivo no significa otra cosa distinta que ser monógamo y punto. No se suele acertar a la primera –eso es muy azaroso y el primer enamoramiento y el primer compromiso suele sorprendernos en una fase juvenil de absoluta idiotez- , ni a veces en la segunda o la tercera o…El caso es acertar en la última.

Quizás una de los mejores aspectos de todo lo que vengo diciendo es que ni siquiera en esto de buscar y conseguir pareja somos del todo egoístas, por mucho que se homologue amor y guerra a la ausencia de compasión con el enemigo o rival. Somos competitivos, y en esto muchísimo, los tíos, pero somos también una especie profundamente cooperativa. Una vez, hace bastantes años, compartí veraneo en una comarca del centro de Francia con una pareja amiga muy querida, sus hijos y los míos, aún pequeños todos, hasta los padres. Yo acababa de salir de una tormentosa, breve e intensa relación con una preciosa pintora austriaca y estaba muy solo. Pero la felicidad, o bienestar, de la pareja de adultos con la que conviví jamás agravó o empeoró mi desdicha, al contrario, era un consuelo y ciertamente me enternecía. Claro está que ambos están lejos de ser idiotas y no constituyen una de esas ñoñas y empalagosas parejas de porno blando que están continuamente haciéndose arrumacos y prescindiendo de los presentes, a la vez que necesitados de ese público para sus exhibiciones; una variante de los periquitos (Melanopsitacus undulatus) en celo.

También contribuía el precioso paisaje del Perigeux con sus bandadas de ocas, sacos de foie, o sus prados salpicados de nogales y vacas limusinas, las panzadas a comer y beber o los baños en un lago cercano, el placer de cazar ranas con los niños o enseñarles los “bichos” y hasta el metódico saqueo de la espléndida biblioteca de Monsieur de Bosmelais. Porque no todo va a ser acurrucarse junto a la mujer de tu vida; también hay juegos en los que los varones no dejamos participar a las niñas, y eso es sano. O quizás es que tiene mucha razón Ingrid Bergman cuando afirmó que “la felicidad es buena salud y mala memoria”. Y no creer en milagros, añado y acabo.

4 comentarios:

Emma dijo...

Nunca crei en milagros. Lo que mas me gustaba de pequeña era cazar ranas en una alberca, cerca de Aranda de Duero. Mi padre se remangaba la camisa y permanecia en cuclillas junto al reguero de agua con un cubo en la mano. Teniamos que estar muy callados hasta que asomaba la ranita, ojos como dos alfileres, entonces, zas! si habia suerte habia rana. Era lo mas divertido del mundo. Por supuesto despues la soltabamos. Nunca podiamos llevarnos ranas a casa. Mis padres estaban enamorados, era su primera relacion monogama. Despues, no muchos años despues se divorciaron. Mi madre continua con su segunda relacion monogama. Mi padre, confundiendo la felicidad con estar emparejado (probablemente a causa de aquellos lejanos dias de felicidad) ya ha dejado tres o cuatro parejas por el camino. Ahora esta solo sin bonobo que abrazar.
Jo, lo siento Lansky, pero tus confesiones abren la espita de mis recuerdos ( y perdona la cursileria)

Lansky dijo...

Mala memoria y buena salud, Emma.

Miroslav Panciutti dijo...

Creo yo que entre las dos posiciones (o tendencias) extremas que señalas (la promiscuidad compulsiva y el emparejamiento monógamo) caben otras "terceras vías" que no necesariamente son menos seguras que la segunda como caminos hacia la felicidad. Pero, en todo caso, no deja de ser algo muy personal, difícil de hacer generalizaciones.

En cuanto a la monogamia sucesiva, pues sí ... Acertar siempre acertaremos con la última, casi por definición.

Cigarra dijo...

No creas Miroslav, los hay que no aciertan ni a la última, y si se quedan allí es sólo por pereza, porque ya están algo caducos para conseguir ligar de nuevo, o porque no tienen gas para dar otro salto.
Yo, por suerte para mi, tengo una salud de hierro y una memoria de pez, así que me va bastante bien. Y pertenezco a la minoría, que creo cada vez mas reducida, de los que son monógamos desde la primera relación, y sin arrepentirme de ello en ningún momento de los últimos 30 años. Perseverante que es una (y otro)