profesión de fe

profesión de fe
Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

31/07/2008

Arte (mini relato)




(*) Raquel Marín




Al casarse, se había hecho miembro de una cooperativa de la amargura, asegurándose una vida sin laureles; siempre en casa, pero las pequeñas reparaciones y los trabajos domésticos, igual que el pequeño negocio de abajo, estaban bien vistos por el tacaño de su marido.

Cogió una silla de la cocina, de madera de pino y asiento de enea tejida, y la colocó de pie sobre unas hojas de periódico abiertas. Abrió el bote de pintura haciendo palanca con el mango de la brocha fina. Empezó a extender el color, amarillo huevo, de arriba hacía abajo. Cuando casi había acabado se dio cuenta de que no le gustaba el color. Abrió otro bote, esta vez de un azul plomizo y comenzó a pintar de nuevo. Manchas de color como patas de arañas se iban disponiendo en las grandes hojas entintadas del diario. Apartó la silla y examinó las hojas llenas de significativas salpicaduras amarillas y azules. Montó la doble hoja sobre un cartón, a modo de “passpartú”, la enmarcó y la bajó a la galería después de firmarla con un seudónimo. Casi tardó más en secar la silla que en vender el dibujo. Había nacido una nueva artista en el Soho.
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(*) Raquel Marín (ver post anterior); a menudo dibuja sobre, y por tanto, usa de fondo a sus delicadas viñetas, papel de estraza beis levemente acanalado (ese, o el azul, con el que forrábamos los libros del colegio en vano intento de preservarlos) o cartón del mismo tono. Y es lista como una ardilla o un filósofo.