TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


02/07/2008


Una consulta. Pensaba volver a escribir sobre Maupertius (¿recordais el post sobre él y Voltaire?, tuvo bastante éxito). Pensaba reparar el olvido en el post anterior de La balada del abuelo Palancas, de Félix Grande. Pensaba criticar el absurdo afán de la busqueda de lo insólito frente a lo habitual en los supuestos amantes y observadores de la naturaleza. Pensaba escribir sobre mi ciencia ficción favorita (Lem, Bradbury, Dick). Pensaba escribir sobre la música de las "canciones de taberna" de Purcell y los músicos isabelinos. Quería iniciar una serie de post sobre una suerte de historia sentimental de la ciencia, como la llama el físico y pedagogo francés, Nicolas Witkowsky, y hablar del fenómeno posmoderno de la narrativa japonesa, con Murakami a la cabeza, pero...Creo que hay que saber controlar el "tempo" y que debo reconocer que ha llegado el estiaje, más conocido como veraneo e incluso vacaciones. Unos os vais ya, otros os habéis ido, al menos de aquí, y francamente, yo no quiero parecerme a uno de esos semáforos de las carreteras playeras: un objeto que os recuerde la ciudad y la vida que creéis que habéis dejado atrás, aunque la llevais metida en la maleta junto a la sombrilla. Además, yo también tengo una vida al margen de estas páginas y aunque voy a permanecer todo Julio en Madrid, también huiré a destinos más exóticos que Bali (los campos del pediment de Gredos) o tan normales como Los Yungas de Bolivia. ¿Nos vemos...uhm....el 8 de septiembre? De todas formas me seguiré asomando por aquí a regar vuestros comentarios, si es que los hay. Disfrutad, disfrutad malditos; aquí va una receta: muchos liquidos, hacia afuera y hacia adentro; sexo perezoso, siestas en penumbra, lecturas raudas, baños en pelotas, poros abiertos y siempre por la sombra, pastelitos míos. Sed felices; yo, mientras tanto, voy a ver si me aclaro de una vez con la física cuántica y las ecuaciones de tercer grado (¿se puede dividir una esfera por medio de un segmento en dos porciones porporcionales?, me pregunta el viejo y jodido Arquímedes); le haré el seguimiento a un nido de cigüeña negra en el río de mi pueblo; colocaré los estantes de la troje; instalaré la lavadora en el pajar (más sitio para la cocina principal); me renovaré el pasaporte; arreglaré la moto que Güipi me va a prestar; haré marchas de 40 kilómetros con Jara; sustituiré el tabaco por vino de pitarra; podaré el granado (más tarde); no iré a las rebajas, pero sí a las canchas y mercados del altiplano boliviano, y pensaré nuevos temas.

Postdata: ¡Se me olvidaba! Y me dejaré un bigote de bandido mexicano.

18 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Tu plan estival me parece admirable, (con la posible salvedad del bigote mexicano pero ¿quién soy yo para ponerle peros a las pilosidades faciales del prójimo?) Únicamente la fecha de vuelta, 8 de septiembre, me parece algo tardía, pero solo porque yo, lamentablemente, estaré de vuelta antes, el 18 de Agosto, y esos veinte días echaré de menos este magnífico, ilustrado y acogedor blog. Trataré de sobrellevarlo.

Lansky dijo...

El 8 de eptiembre es cuanddo regreso a Madrid, pero como digo aún no me voy: sois vosotros los que salís pitando.

En cuanto a mi bigote de bandido mexicano ni una palabra más: frondoso, sin podar, con las guías excediendo y cayendo por debajo de las comisuras de la boca y acompañado de "mosca", esto es, de los pelos que proliferan en el hueco entre el labio inferior y el mentón. A camboo, es posible que me rape la cabeza al uno.

Miroslav Panciutti dijo...

Los hay con suerte; yo, este año, no escaparé más de una semanita, la última de agosto, a la mediterránea isla sarda (y eso porque casi me han obligado).

En cuanto a tus planes estivales, envidiables con la salvedad (como Vanbrugh) del bigote de bandido mexicano. Ahora, hablo por mí; seguro que en tu caso, y más rapado al uno, queda estupendo. Feliz descando ... ¿Serás capaz de pasar un mes en Madrid y no postear?

Lansky dijo...

Buena pregunta.¿Seré capaz?

Female dijo...

oh.

Female dijo...

oh.

Lansky dijo...

Ya me gustaría saber qué coño significa ese "oh"

Female dijo...

La duplicación es un lapsus. Significa que voy a echar de menos, un poco, ese ratito diario con usted y con sus congéneres. Salud y buenas vacaciones.

Lansky dijo...

No tengo congéneres -soy un animal aparte y en peligro de extinción-, sólo colegas, pero sí, yo ya me estoy echando de menos. ¿Qué mono!

Anónimo dijo...

Oye, pues ¡qué viva Zapata!
Ya nos ensañarás una foto de ese bigote.
Disfruta las vacaciones y pásate a regar las plantas.
Julia

ismo dijo...

Ay, Compadre! Vaya con Dios!

(Sé que lo de ir con Dios no es tu estilo, pero tómalo en plan irónico, basfemo si prefieres. Ponle cara de bandido desdentado y zarrapastroso y riégalo con tequila. Salud y que vaya bonito).

David dijo...

Qué envidia. Saludos desde la Ciudad de México.

David dijo...

Laski te saluda David García. Traté de enviarte, a tu otro blog, algo en relación a las ruinas, y es lo siguiente:
Con dificultad recuerdo el cuento sobre las ruinas de Gustavo Adolfo Becker, y sin embargo lo tengo presente por la forma en que el poeta evoca los lugares que describe, y ese sólo recuerdo, me es placentero. En México, como es sabido, tenemos muchas ruinas, y no sólo las de diferentes civilizaciones prehispánicas; es más, la propia Ciudad de México es en el ahora mal llamado Centro Histórico, una ruina, todo destruido, todo bastardeado por la perdida de su fisonomía. No quiero que parezca chauvinismo, y sin embargo digo que tuvimos una bella arquitectura colonial, tanto civil como religiosa (y de la que pocos ejemplos quedan en pie de la primera y de la segunda algunos más). El auge económico del presidente dictador Porfirio Días creó obras hermosas, y ya en la época posterior a la revolución de 1910 bellas construcciones art decó, de lo que ahora mucho está destruido.

El sistema capitalista construye para posteriormente destruir lo construido, y volver a construir para obtener ganancias económicas, y eso forma parte de su dinámica, y en ello trato de encontrar un consuelo al mirar las fotos o la películas en donde aparecen las obras que me causan grande placer estético y que ya no existen.

También trato de consolarme pensando en que se ha dicho que con respecto a las bellas cosas materiales hay que tenerles un aprecio sereno porque en cualquier momento pueden desaparecer; así, ya no me causa tanto dolor recordar edificaciones que todavía me tocó ver en pie y ya no existen, y el pensar que obras que todavía veo, en cualquier momento que vuelva a pasar por allí ya no estarán.

Nuestro carácter de país del tercer mundo, como se dice, aporta una serie de cosas o hechos que tal vez no puedan ser comprendidos por el ciudadano común de los países desarrollados que se quiera tomar el trabajo de entenderlos; así ¿cómo entender el que los vendedores callejeros o ambulantes hayan derribado una estatua empotrada en un hueco con remate de concha marina de la facha de la antigua escuela de pintura de México de estilo renacentista a fuerza de amarrar en torno a la escultura los lazos y las rafias de los techos de sus tiendas?, ¿y cómo entender el que nuestras autoridades en lugar de restaurar la estatua regalo de Italia a México en el siglo XIX hayan tapado la parte inferior del hueco poniendo un cubo de concreto con todo su natural color gris?, y así creo que ha sido un rosario de hechos malhadados que han destruido en menor medida lo que toda la potencia de nuestro capitalismo no ha destruido de golpe.

Y, el entorno natural de nuestra Ciudad de México, también destruido.

Lansky dijo...

Hola David (desde México). Sabes? A veces se conserva más patrimonio por la desidia de no construir que por la voluntad de mantener. Eso es lo que pasa en muchos sitios del TErcer MUndo. Lo dice en algún sitio Milan Kundera, que la belleza es resultado del olvido de los destructores, o algo así.

David dijo...

Lansky, muchas gracias. Entiendo ahora que la voluntad de mantener el Templo Mayor de los aztecas en la Ciudad de México, llevó a la destrucción de media manzana de edificaciones coloniales construidas sobre una porción del edificio azteca, y ahora el lugar ni tiene traza colonial, ni tampoco nos muestra esplendor prehispánico alguno.

Lansky dijo...

La mayoría de las operaciones de conservación del patrimonio son pura taxidermia, como disecar un condor: hay muy poco de la majestuosa ave viva en eso. Para mí conservar es mantener la fisiología de las cosas y no sólo su anatomia: la vida de los barrios, las funciones de los edificios (que pueden cambiar en el tiempo, claro) y sobre todo, no expulsar a la gente de menos recursos económicos (la rehabilitación de barrios suele ser el pretexto para esa expulsión). Una ciudad es como el Cañón del Colorado, tiene muchos estratos de épocas distintas, no es un museo ni un escenario para que la fotografien los turistas, sino un fenómeno vivo. Las ciudades interesantes son las que están vivas y mezcladas, las que conservan su pasado no sobre peanas, sino entre sus callejas. Así, Venecia ya no tiene venecianos sino turistas, es un Parque temático cuyo tema es...Venecia (la de las pelis, además, no la de los eruditos). En cambio, Roma sigue viva y llena de romanos. México, también.

David García A. dijo...

Sí Lansky, México sigue vivo y lleno de mexicanos, aunque yo siento que somos actores de una especie de "sumidero comportamental" como el que describe Edward T Hall en "La dimensión oculta".

David dijo...

Sí Lansky, México está vivo y lleno de mexicanos, aunque yo estoy convencido que somos actores de una especie de "sumidero comportamental" como el que describe Edward T. Hall en "La dimensión oculta".
Saludos desde la Ciudad de México.