
De las llamadas artes escénicas reconozco abochornado que no me gusta demasiado el teatro. Me refiero como espectáculo, no como género literario. Los actores encaramados en el escenario o asomados al proscenio no consiguen en mí ninguna suspensión de la credulidad, no me creo a Hamlet, no me creo a Don Juan, salvo si los leo. Por eso, de esas artes escénicas sólo me gusta el ballet -a ser posible clásico- y las marionetas. Porque ver danzar bajo tan exigentes y en cierto modo antinaturales normas a un cuerpo perfecto, en especial femenino, ya me parece increíble de por sí; no necesito ninguna suspensión temporal de la credulidad porque ya ellas se encargan, provisionalmente, de poner en suspenso –nunca mejor dicho- la mismísima ley de la gravedad.
Pero en realidad, todo esto es un mero pretexto para colgar una foto extraordinaria de esa extraordinaria bailarina que se llama Lucía Lacarra y que anda ahora bailando con música de jazz, concretamente de “El Duque”, Duke Ellington; es decir, bailando con lobos.
2 comentarios:
A mí me fascina el teatro. De hecho, el Departamento donde trabajo está especializado en teatro contemporáneo español.
Y algo que me encanta son los montajes de Pina Bausch.
Preciosa la foto.
Bellísima la foto. Cuando veo bailarinas, gimnastas, etc, aparte de admiración estética siento una profunda envidia: ¡cómo me gustaría tener esa flexibilidad!
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