11/09/2008

El Gran Dios y el pequeño yo

(Vanbrugh: me he mudado aquí)



A tenor de esta última y grata polémica con mi amigo Vanbrugh en torno a un tema menor, Dios en concreto, me veo en la obligación de comentar que parte de mi animosidad por esa idea y por los monoteísmos se debe a que creo ser muy consciente del papel que juegan ideas nada contrastables (¿falsables?) como Dios, patria, honor, etcétera. Esas ideas han causado mucho sufrimiento y han hecho correr mucha sangre. Apestan. Pero es que además, cuando se aplican para pretende explicar las grandes decisiones de la historia; por ejemplo, la invasión rusa de Georgia de ahora mismo, invocándolas para llevar a la muerte a gentes de ambos bandos, no sólo se miente; es aún peor. Por decirlo de otro modo: los dados están cargados (las razones son otras que las invocadas, acordaros de la última invasión estadounidense de Irak y las famosas armas de destrucción masiva), pero el veneno (los muertos que causan) es bien real. Repito: los dados están cargados en todas las religiones de Dios único, pero el veneno es real.

Desde el punto de vista estético, además, los monoteísmos, frente a los politeísmos y panteísmos y demás paganismos agradables, me producen el mismo rechazo que cierta poesía moderna: no se puede pretender matar diez significados con un solo símbolo.

Si las palabras no se usan bien y honestamente, como suele suceder por ejemplo pero no sólo con los políticos…si no se usan para nombrar las cosas, describir los fenómenos o las dudas e intentar plausibles aproximaciones a la verdad, el mundo será mucho peor. Claro, soy tan ingenuo que pienso que las palabras están hechas para decir la verdad; seré zoquete. Lo que sí soy es ateo, por la gracia de Dios.

8 comentarios:

emma dijo...

Yo tambien soy atea Lansky. Aunque la pregunta esta siempre ahi : La vida que es? Una gran mentira? Algo que no podemos ver ni nunca podremos entender del todo? Y si es asi, por que? Somos mas de lo que somos? Seremos mas de lo que somos? Tiene algun sentido nuestra existencia? Es posible que seamos NADA que seamos NADIE? Pero yo no soy nadie y tu tampoco eres nadie. Si yo se que no soy nadie es posible entonces que todo tenga un sentido tambien. Y es posible por tanto que exista un Dios tambien. Porque Dios tendria sentido, como lo tengo yo.
Hola, Lansky

Lansky dijo...

Emma, vuelve a los comentarios del post anterior entre Vanbrugh y yo, incluidos los dos últimos. Creo que representan las dos posturas mínimamente coherentes (no se puede pretender ser coherente en este asunto de modo total; prefiero la postura de los Monty Pyton y su coña marinera) y opuestas, pero respetuosas, aunque creo que los ateos merecemos más respeto que el que hemos recibido de los creyentes (persecución o condescendencia), pero vambri es un ejemplar atípico.

A tenor de tu comentario, creo que eres como yo: religiosa pero no creyente, porque la religiosidad, creo, no es creer en una religión o un dogma, sino, precisamente, en hacerse esas preguntas imposibles que muchos otros (creyentes o ateos) jamás se hacen con, en cierto modo, muy buen sentido o quizá por simple desgana. Porque no tienen respuesta, Emma: ¿tiene sentido la existencia?, ¿hay algo más?, ¿sólo está después la nada? Sólo tengo una respuesta: a mi me basta esta vida, que reconozco que es poco, por corta, sobre todo, pero me conformo con ese poco que es grandioso: la piel de una mujer, la poesía, un niño abstraido jugando, la caricia del sol y del viento, un baño en el mar...y yo que voy a palmar con certeza y que espero no haber cometido dos pecados: haber sido cruel a sabiendas y sin motivos con alguien, preferentemente humano, pero no sólo, y no haber vivido la vida como lo que es : un privilegio breve, exclusivo y maravilloso

Emma dijo...

Gracias Lansky por contestarme, aprecio la gentileza. No habia leido los comentarios del post anterior por lo que no pude adivinar que este post era un "tute" para Vanbrurg.
La religiosidad es amar la vida y querer entenderla. Amarla aunque sea breve y duela a veces mucho, como la herida abierta que es.
Envidio sin embargo el ejemplar atipico de Vanbrug. Su fe es estimulante.Y quizas yo, algun dia, quien sabe, tambien encuentre a un Dios que no me parezca gilipollas.

Lansky dijo...

Yo le admiro, pero no le envidio: cada cual tiene su propio camino y el que él ha escogido no es el cómodo de misa y demás practicas tranquilizadoras de la conciencia. El mío tampoco es cómodo.

Miroslav Panciutti dijo...

Nada que decir salvo suscribir de pe a pa este post. Bueno, sí diré algo, y es que me ha gustado (y levemente sorprendido por esa carga de sentimiento que sueles ocultar en tus escritos) tu respuesta a Emma; también, por supuesto, comparto tu deseo de no haber cometido (ni cometer en el futuro) esos dos pecados.

Lansky dijo...

Gracias miroslav. Por cierto, aunque "sabía" (=sospechaba) la displicencia con que vanbrugh iba a tomar este post, había una segunda y amable trampa tendida para él: la imagen que lo ilustra. Vb contrapone (mira sus comentarios en el post anterior) el Jesús humanísimo al Yhaveh del antíguo Testamento; hasta ahí todo bien, pero ¿qué decir de un Pantocrator?: ese Jesús que manda firmes por delegación del padre?

Vanbrugh dijo...

Ninguna displicencia. Creo que ya te he explicado mi silencio en este post, que no tengo ningún inconveniente en romper. Las declaraciones de ateismo me parecen muy respetables, pero no me inspiran ningún comentario, sobre todo cuando se fundan en argumentos tan sólidos y originales como lo malos que venimos siendo los creyentes los últimos veinte siglos, asunto que en mi opinión guarda con la posible existencia de Dios una relación más bien remota y anecdótica. Pero cada cual es muy dueño de razonar, o de practicar algún sucedáneo más o menos cercano del razonamiento, según su leal saber y entender.

El Pantocrator... como cualquier otra imagen de Dios, incluidas mis disertaciones internéticas; y como cualquier otra obra humana, en realidad, es de la exclusiva responsabilidad de su/s autor/es, extensible si quieres a su entorno cultural y demás condicionantes. Nada que comprometa ni de lejos al propio Dios, que no tiene en su concepción una intervención más directa que en la de el Taj Majal, el Guernica o la Teoría de la Relatividad. Es muy respetable, también, desde luego, en la medida en que manifieste una fe sincera de quien lo pinta, y muy apreciable para quien guste de la pintura mural románica, yo, sin ir más lejos. De lo más ilustrativo si lo que te interesa es la historia del arte e imprescindible si quieres hacerte una idea de cómo imaginaban a Cristo Juez los cristianos del siglo XII. Pero cuando hablamos de la propia fe o falta de ella en un Dios personal, más bien irrelevante. ¿Dónde está la trampa?

Buen fin de semana.

Lansky dijo...

Llámalo invitación, en lugar de trampa. Estoy de acuerdo contigo, Vanbrugh, en la mayoría de lo que dices, incluido el gusto común por el románico, salvo en algo importante: esa persecución de veinte siglos se puede aplicar a cualquiera que no esté alineado con lo dominante en cada época y lugar; en España, los ateos o los agnósticos o los "herejes" han sido históricamente más acoasados que los creyentes. Pero esto sí que es peligroso: el "y tú más" no lleva ningún sitio medianamente lúcido.

Dejemoslo, si te place, y un abrazo