
(Para mi amigo Euclides Perdomo, habitante de Amanadunu)
Si es usted un topónimo o un gentilicio, ¡salga corriendo! porque...
...Un fantasma recorre Europa. Y Asia, África, Oceanía, América del Sur (O sea, que México de momento no, señores de El País y de la tele, que eso es Norteamérica: a ver si se lo aprenden de una puta vez). Una nueva moda está arramblando con los gentilicios (aunque nadie suponga que son tan inocentes como quieren parecer) y los topónimos donde aquellos habitan. Es un caso flagrante de cómo la imbecilidad invade los medios de intoxicación de masas (la tele) y de desinformación de listillos (la prensa escrita). Me explico.
Es muy aceptable que Rodesia se llame ahora Zimbabwe o Zimbabue, porque ponerle el nombre de un expoliador de minas y hombres, como Cecil Rhodes al territorio saqueado es mucho recochineo, aunque bastante habitual: como dice mi amigo Euclides Perdomo, todos los venerados pioneros parten del presupuesto de que llegan a territorios vacíos (de indígenas, sensum strictum), y como nunca lo están, pues los vacían antes, aunque a eso ahora lo llamen genocidio. Y Zimbabue, que creo que significa casa de piedra en bantú, es mucho más bonito.
Por otra parte, hacia la parte de Asia en concreto, con los chinos ya se sabe. Que qué se sabe? Dos cosas: que son todos iguales, salvo los que no, y que suenan a chino, esto es, que nadie sabe como pronunciar el chino salvo que se sea chino, lo que es bastante probable ya que son muchísimos -y lo de cambiar las erres por eles no cuela-. Así que es posible que Beijing suene más parecido a Pekín que Pekín, no sé si me explico, y Mao Zedong sea mejor trascripción fonética que Mao Tse-tung, ese gran líder que compartía alopecia y peluquero con Crosti el payaso de los Simpson y que al igual que los clásicos en piel de la editorial Aguilar, encuadernaba sus misales y catecismos en rojo, pero a mí me tiran los nombres de antes, tal como los aprendí de niño, y tienen que convencerme muy bien para que cambie, nunca así como así; es decir, porque lo ponga El País.
Soy tolerante. Pase que al bonito Ceilán haya que llamarle ahora Sry Lanka, o a Birmania, Mianmar y a Rangoon, la de Sir Raflles el matador de tigres, ahora se la llame Yangon, aunque algunas sean iniciativas de unos déspotas militares que no sé yo si sabrán de geografía y gramática más que de respeto a los derechos humanos. Al fin y al cabo ya nadie llama Cipango a Japón ni Los Madriles a Madrid (salvo algún lobotomizado) , igual que siguen llamando Barcelona al Parque Temático construido en su lugar para disfrute de turistas como Woody Allen.
Por esa resistencia mía al cambio, conservador que es uno. y porque en todas partes cuecen habas, yo sigo llamando Lérida a Lleida y Gerona a Girona sin ánimo de fastidiar (o sí, pero en buen plan) y además sólo lo hago cuando estoy hablando en castellano y no en catalán, y por la misma razón que digo Londres y no London cuando así mismo me estoy expresando en castellano. Pero todo tiene un límite (o no) porque (por fin, la pregunta del mes):
¿Alguien me pude decir por qué hemos empezado a llamar “ucranios” a los hasta hace como quien dice nada eran los "ucranianos": de Ucrania?
Y otra cuestión adyacente del futuro preocupantemente próximo: ¿quiere eso decir que dentro de poco a los georgianos de Georgia, que en paz descanse, o sea, en paz, les empezaremos a llamar “georgios”? (¿y a Tibilisi Georgio-bush?)
Pues yo, como sigan así voy a volver a llamar escitas a los búlgaros, y gallegos a los emigrantes vascos en la Argentina. Y a mí, me pueden llamar hispaniense (facción no nacionalista centrífugo), los lunes; extremadazo, por parte de abuelo materno, los miércoles; beturiense, por idem, los jueves; saldubense por la abuela materna, las fiestas de guardar; y ya, con menos motivos: teucro, ideo, dárdano y cosmonauta (navegante por el mundo) que es uno de los que más me gustan y probablemente menos disgusta a los demás. Pero mis mis favoritos ni siquiera creo merecerlos, porque sería como autotitularse "poeta", o "bueno", o "guapo" o "listo", que es algo que, en todo caso te tienen que llamar los demás, pero nunca tú a tí mismo. ¿Qué cuales son?:
Si es usted un topónimo o un gentilicio, ¡salga corriendo! porque...
...Un fantasma recorre Europa. Y Asia, África, Oceanía, América del Sur (O sea, que México de momento no, señores de El País y de la tele, que eso es Norteamérica: a ver si se lo aprenden de una puta vez). Una nueva moda está arramblando con los gentilicios (aunque nadie suponga que son tan inocentes como quieren parecer) y los topónimos donde aquellos habitan. Es un caso flagrante de cómo la imbecilidad invade los medios de intoxicación de masas (la tele) y de desinformación de listillos (la prensa escrita). Me explico.
Es muy aceptable que Rodesia se llame ahora Zimbabwe o Zimbabue, porque ponerle el nombre de un expoliador de minas y hombres, como Cecil Rhodes al territorio saqueado es mucho recochineo, aunque bastante habitual: como dice mi amigo Euclides Perdomo, todos los venerados pioneros parten del presupuesto de que llegan a territorios vacíos (de indígenas, sensum strictum), y como nunca lo están, pues los vacían antes, aunque a eso ahora lo llamen genocidio. Y Zimbabue, que creo que significa casa de piedra en bantú, es mucho más bonito.
Por otra parte, hacia la parte de Asia en concreto, con los chinos ya se sabe. Que qué se sabe? Dos cosas: que son todos iguales, salvo los que no, y que suenan a chino, esto es, que nadie sabe como pronunciar el chino salvo que se sea chino, lo que es bastante probable ya que son muchísimos -y lo de cambiar las erres por eles no cuela-. Así que es posible que Beijing suene más parecido a Pekín que Pekín, no sé si me explico, y Mao Zedong sea mejor trascripción fonética que Mao Tse-tung, ese gran líder que compartía alopecia y peluquero con Crosti el payaso de los Simpson y que al igual que los clásicos en piel de la editorial Aguilar, encuadernaba sus misales y catecismos en rojo, pero a mí me tiran los nombres de antes, tal como los aprendí de niño, y tienen que convencerme muy bien para que cambie, nunca así como así; es decir, porque lo ponga El País.
Soy tolerante. Pase que al bonito Ceilán haya que llamarle ahora Sry Lanka, o a Birmania, Mianmar y a Rangoon, la de Sir Raflles el matador de tigres, ahora se la llame Yangon, aunque algunas sean iniciativas de unos déspotas militares que no sé yo si sabrán de geografía y gramática más que de respeto a los derechos humanos. Al fin y al cabo ya nadie llama Cipango a Japón ni Los Madriles a Madrid (salvo algún lobotomizado) , igual que siguen llamando Barcelona al Parque Temático construido en su lugar para disfrute de turistas como Woody Allen.
Por esa resistencia mía al cambio, conservador que es uno. y porque en todas partes cuecen habas, yo sigo llamando Lérida a Lleida y Gerona a Girona sin ánimo de fastidiar (o sí, pero en buen plan) y además sólo lo hago cuando estoy hablando en castellano y no en catalán, y por la misma razón que digo Londres y no London cuando así mismo me estoy expresando en castellano. Pero todo tiene un límite (o no) porque (por fin, la pregunta del mes):
¿Alguien me pude decir por qué hemos empezado a llamar “ucranios” a los hasta hace como quien dice nada eran los "ucranianos": de Ucrania?
Y otra cuestión adyacente del futuro preocupantemente próximo: ¿quiere eso decir que dentro de poco a los georgianos de Georgia, que en paz descanse, o sea, en paz, les empezaremos a llamar “georgios”? (¿y a Tibilisi Georgio-bush?)
Pues yo, como sigan así voy a volver a llamar escitas a los búlgaros, y gallegos a los emigrantes vascos en la Argentina. Y a mí, me pueden llamar hispaniense (facción no nacionalista centrífugo), los lunes; extremadazo, por parte de abuelo materno, los miércoles; beturiense, por idem, los jueves; saldubense por la abuela materna, las fiestas de guardar; y ya, con menos motivos: teucro, ideo, dárdano y cosmonauta (navegante por el mundo) que es uno de los que más me gustan y probablemente menos disgusta a los demás. Pero mis mis favoritos ni siquiera creo merecerlos, porque sería como autotitularse "poeta", o "bueno", o "guapo" o "listo", que es algo que, en todo caso te tienen que llamar los demás, pero nunca tú a tí mismo. ¿Qué cuales son?:
asilvestrado, cimarrón y albarrano.
17 comentarios:
Si a veces hasta estamos de acuerdo... Yo también me niego a llamar Beijing a Pekín, fundamentalmente porque pienso que igual que los chinos mandan en su idioma, en el mío mando yo. Y más digo: me irrita que lo que fue Servia, con v, toda la vida de Dios se haya convertido de repente en Serbia, con b, solo porque el periodista semianalfabeto que supo por primera vez de su existencia en 1991, lo hizo a través de una noticia escrita en inglés... (Y porque los que escribieron después de él no eran semianalfabetos, sino analfabetos del todo).
No sigas dolido conmigo, Vanbrugh. Al fin y al cabo, terminaré teniendo mi castigo...anda.
No estoy dolido contigo, ni lo he estado nunca... No se me ocurre por qué iba a estarlo, y menos aún por qué crees tú que lo estoy. Pero si lo único que he hecho es darte la razón y hasta añadirte un argumento nuevo, el de Servia con v, que me ha quedado tan bonito... Mira que somos raros, caramba.
PD.- El Clavadista ha resucitado. Sus ideas sobre Dios son aún más raras que las mías. Si sabré yo por qué acabo siempre prefiriendo a un buen ateo...
Pues eso, que yo tampoco entiendo lo de los ucranios, pero me da a mí que en todo esto hay aires hipercorrectores, como si se nos estuviese diciendo que qué mal todo lo de antes, hasta lo que estaba bien. Si no, qué.
Un saludo.
Hola Lansky. Sigo leyéndote con gusto y sin sarna. También a Vanbrugh, aunque menos, pero sólo porque no escribe tanto.
Que sí, que debe ser la imbecilidad que invade ya tantos campos, que cada vez más lo regula y satura todo todísimo.
He leìdo "la pregunta del mes"...luego he visto el graffiti (puedo llamarlo así sin ofender?) y me he dicho...preferiría que nos hubiera relatado detalladisisisisimamente su viaje.
Nombres, cosas de las modas y los tiempos, insignificancias varias.
Besos
La hipercorrección, como sugieres hombredebarro, o la imbecilidad reguladora que dice female puede que intervengan en esto, como en los casos de Girona, Lleida o A Coruña, cuando se escribe en castellano, pero estoy más con Vanbrugh cuando cita el ejemplo de Servia, ahora Serbia: la incompleta formación, de semicultos que tienen los periodistas medios, con honrosísimas excepciones, actuales, y el mimetismo con el hegemónico inglés del que beben.
El "grafitti", female, son gentilicios en japonés en "katakana" Mis aventuras bolivianas son un "piojo tuerto", como dicen por allá, comparadas con las "aventuras" que está pasando ese país ahora mismo; si escribo sobre él, me pondría solemne, porque la situación es grave y puede que empeore.
Este asunto es uno de los más evidentes ejemplos de que no basta con demostrar hasta la saciedad que algo es erróneo para que se rectifique (más bien al contrario). Lo de Ucrania, siertamente, desde que empezó a ponerse de moda me tiene maravillado y, desde luego, me encantaría conocer la respuesta a tu pregunta del mes.
El único ligero disenso que he de manifestar es con tu apreciación de que ya nadie, salvo algún lobotomizado, llama Los Madriles a Mdrid. Ayer mismo hablando por teléfono con uno de los arquitectos que me toca coordinar (que no me consta que haya sufrido ninguna intervención cerebral) me informó de que estaba en Los Madriles.
Sin embargo recuerdo una de las cuasi perfectas "presentaciones" de Les Luthiers en la que esta estúpida moda de llamar "ucranios" a los ucranianos daba para un buen chiste, o más bien para uno malo, de los que a mí me gustan: atribuían la letra a un poeta "ucranio anónimo". A ver si va a venir de ahí la cosa, que hay mucho periodista para el que Les Luthiers son una referencia culta...
Vanbrugh, esos tipos irreverentes y desalmadamente buenos, o buenamente estupendos que presentaban el teorema de Thales, atribuido al consabido Johann Sebastian Mastropiero (Divertimento matemático Opus 48) en su dedicatoria a la condesa de Shortshot, con quien viviera un apasionado romance varias veces y que dice: "Condesa, nuestro amor se rige por el Teorema de Thales: cuando estamos horizontales y paralelos, las transversales de la pasión nos atraviesan y nuestros segmentos correspondientes resultan maravillosamente proporcionales", ¿te refieres a esos, verdad? Bueno, "esos" pueden llamar ucranio a quien quieran, incluido a mí.
Miroslav, depende del contexto claro, es como si yo digo que voy a visitar "la ciudad condal" si hablo de Barcelona. Supongo que le sonara pelín rancio a cualquier barcelonés. Pues eso nos pasa a algunos madrileños con lo de "los madriles", pero es cosa mía, lo reconozco: detesto la zarzuela aunque (o porque) me gusta la música.
Eran ucranianos cuando vivían en el “infierno comunista”, por consiguiente, ahora es fuerza nombrarlos de otra manera, no recordarles a los pobrecitos su pasado ominoso cuando no eran hombres sino infrahumanos. Así, por humanidad, llamémosles Ucranios, así como a los ex Leningradenses San Peterburgueses. El trafico de droga, el incremento acelerado de la drogadicción y del alcoholismo, la prostitución infantil, la exportación de prostitutas, la degradación, en fin, de la vida que ahora viven, son minucias; Ucranios nos gustan, y Ucranios seguirán per seculum seculorum.
A propos, aunque no sea propiamente gentilicio la palabra gringo (bueno para los que reconocen la existencia de Gringonia sí lo es), resulta que ya aquí en México a los gringos ya no se les llama de esa manera, sino que ahora se les dice “gabachos” término con el que en la guerra de intervención francesa los mexicanos de aquella época denominaban a los soldados franceses y belgas enviados por Napoleón III, y que al parecer tomamos de ustedes los españoles. ¿Deliberado y/o propiciado el cambio para ya no sentir odio en contra de nuestros benefactores gringos en esencia iguales a los que aparecen en las novelas Doña Bárbara de Rómulo Gallegos o La Rosa Blanca de Bruno Traven, pero ahora más tecnificados y llenos de ciencia?
………. Los hemos empezado a llamar Ucranios para no ser malos u odiosos .....
Aquí en México también abundan las estupideces en cuanto al cambio arbitrario de los gentilicios, por ejemplo a los del estado de Aguascalientes ya no se les dice Aguascalentenses que dizque porque suena impúdico, y ahora se les dice Hidrocálidos. Pero entonces, si a esas vamos inmediatamente tendríamos que dejar de ser mexic- anos, y yo, por consiguiente dejaría de ser mexic-ano.
Amigo David,
lo de "hidrocálidos" es...inefable.
¡Cuántas "perlas" como esa nos deparará el lenguaje políticamente correcto!
Señor David García: hace tiempo ya escribí un post en el que declaraba mi admiración por el español que se habla en México y, entre otras cosas, me refería al descubrimiento que por esos días hice del uso que ustedes le dan al término gabacho para referirse a los vecinos del norte. Se me ocurrió una explicación y preguntaba a algún mexicano que pudiese leerme si mi hipótesis era correcta. Un año después, más o menos, y en la casa de Lansky, leo lo que cuentas y me quedo con la sensación de que no andaba muy desencaminado. Un saludo.
Miroslav Panciutti. Me complace que mi mensaje sobre el términio "gabacho" confirme tu hipóesis al respecto.
¡Plas, plas, plas! (aplausos)
Y cuando salimos por la nacional 6 nos dicen que vamos "A Coruña". Toma, y "A León" y "A Orense" y a muchísimos sitios mas. En cambio una vez que iba "A Soria" segui las indicaciones de un cartelito que había en la Nacional 2 y acabé en Ciudad Lineal. ¡Si es que son ganas de liar al personal!
(Ya sabía yo que Vanbrugh me iba a ahorrar decir lo de la V de Servia, loado sea Dios.)
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