profesión de fe

profesión de fe
Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

14/10/2008

banderas piratas









Aquí tenéis unas cuantas banderas piratas más, y más que nada para que no penséis que la "supra" es la única. Igual me apetece explicaros algo de estas y de otras. Por cierto, con las prisas cometí una injusticia con los honestos compañeros de la mar.Los financieros desaprensivos que han entrado a saco en vuestros ahorrillos no son piratas, sino corsarios; esto es, actúan con patente de corso. Otro día también lo explico...(aunque sois tan listos que lo buscaréis por vuestra cuenta, pero no todo está en la red, pequeñines)

9 comentarios:

Cigarra dijo...

¿Hay algo que no esté en la red? Bueno, ahora cuando tu nos lo cuentes ya estará.
Desde luego lo que está claro es que, cuando nos bajamos una musiquita de internet para escucharla tranquilamente, e incluso, aunque la grabemos en un CD para pasársela a un amigo, ¡NO SOMOS PIRATAS! Piratas son ellos, los corsarios con patente, como tú bien dices, que nos sacan los cuartos constantmente.

Zafferano dijo...

Absolutamente deliciosas! Sobre todo la del brindis, desprende tanta alegría! Pero mira que estaban flacos los piratas...

Un besote belleza!

Lansky dijo...

zaffe, somos almas gemelas, ¡eso es lo que son estas flags piratas: deliciosas!

Cigarra, todo lo que NO está en la red o todo lo que NO es fácil encontrar en la red si no lo conoces de antemano es inmenso, vastísimo. La red puede ser una pérdida de tiempo por la misma razón que Picasso aducía sobre su trabajo: "Yo no busco: encuentro"

emma dijo...

Ladrones, señores del mar y del viento. Seres que matan y mueren por un puñado de monedas. Esos son para mi los piratas.
Gracias Lansky

Lansky dijo...

el mar, emma, al revés que la tierra firme y al margen de esa "contraditio in terminis" que son las aguas "territoriales" no tiene dueño ni, por tanto, señores

El mar no tiene dueño (la propiedad es cosa de tierra adentro) ni el viento remedio.

Hoy estoy algo poeta, aunque sea poeta malo.

Pero eso sí, llevas razón: los piratas eran todo unos "señores"

Vanbrugh dijo...

Soy el primero en apreciar una buena historia de piratas, sobre todo si la escribió Stevenson. Y estoy de acuerdo en que, comparados con los eficientes ciudadanos que nos esquilman hoy –con todas las patentes de corso que hagan falta– por la vía de la recalificación de suelo, por la vía de la hipoteca o por la vía del plan para rescatar de la crisis a los que la han provocado, los alegres caballeros que nos esquilmaban hace doscientos años por la vía esctrictamente marítima eran casi unos buenos amigos, unos divertidos compañeros de francachela, con solo la pequeña mala costumbre de matarte como remate de fiesta. Al menos aquellos su jugaban su cuello por rebanarte el tuyo.

Dicho lo cual añadiré que tampoco conviene idealizarlos demasiado. No acaba de parecerme justo que el simple paso de un par de siglos nos baste para convertir en simpáticas virtudes rasgos que vistos de cerca debían de resultar tan cordiales y agradables como como los de una manada de skin heads o una jauría de latin kings de ahora mismo. Sin hablar de lo mal que debían de oler…

Lansky dijo...

vanbrugh:

escucha, rata de chalupa, tienes razón, tan claro como que el agua que barre la cubierta sale por los imbornales.

No obstante, durante un breve periodo de tiempo, en s. XVII, y en un pequeño espacio de los siete mares, concretamente en las Antillas menores, en el Caribe, un grupo de desarrapados crearon una república donde no había razas ni vasallos ni clases sociales, hombres, mujeres o religiones. Negros en igualdad de derechos con blancos, mujeres con hombres, que elegían meritocrática y democráticamente a sus capitanes, tomaban decisiones por democracia directa y repartían equitativamente el botín, aparte de atacar sólo barcos ricos, nunca los pobretones de cabotaje. Pusieron en jaque a tres avasalladores imperios: Inglaterra, España y Francia y paralizaron casi el comercio naval de todo el Atlántico, y eso es lo que finalmente les costó caro, al margen de durar muy pocas décadas, más las que les añadió de eternidad Hollywood. Y de ahí viene la simpática leyenda de igualitarismo que se extendió, injustamente a cualquier forma, brutal o no tanto, de piratería.

Todas las banderas que reproduzco son de esa época, momento y lugar. Ron, ron, ron...

emma dijo...

Yo los tengo idealizados a pesar de todo. Ya se que nadie es dueño de nadie, y menos del mar y del viento, pero la " Cancion del pirata" de Espronceda es el unico poema que me se de carrerilla.
A los piratas y a los fantasmas ingleses.
Idealizadisimos.

Lansky dijo...

Eres una letraherida irredenta, Emma, como yo, así que no hace falta que te diga (pero lo digo) que para piratas los de Stevenson, Exquemelin y Colin Woodard, y para fantasmas ingleses los de Wilde y M. R. James (no confundir con el pesado y loado Henry)