
De momento ir mirándoos estas tres citas:
1.-
"Fuertemente sospechoso de herejía, vale decir, de haber creído y sostenido la doctrina, falsa y opuesta a las sagradas y Divinas Escrituras, de que el Sol es el centro del mundo y no se mueve de Este a Oeste, y de que la Tierra se mueve y no se halla en el centro del mundo (…) "
2.-
“Me parece que aquellos que sólo se basan en argumentos de autoridad para mantener sus afirmaciones, sin buscar razones que las apoyen, actúan en forma absurda. Desearía poder cuestionar libremente y responder libremente sin adulaciones. Así se comporta aquel que persigue la verdad.”
y 3.-
“En Sarsi discierno la creencia de que en el discurso filosófico se debe defender la opinión de un autor célebre, como si nuestras mentes tuvieran que mantenerse estériles y yermas si no están en consonancia con alguien más. Tal vez piense que la filosofía es un libro de ficción escrito por algún autor, como la Ilíada. Bien, Sarsi, las cosas no son así. La Filosofía está escrita en ese gran libro del universo, que se está continuamente abierto ante nosotros para que lo observemos. Pero el libro no puede comprenderse sin que antes aprendamos el lenguaje y alfabeto en que está compuesto. Está escrito en el lenguaje de las matemáticas y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es humanamente imposible entender una sóla de sus palabras. Sin ese lenguaje, navegamos en un oscuro laberinto. “
Incluso, abro un concurso (me voy pensando el premio; quizá sólo la “honrilla”): podéis intentar adivinar/saber a qué o quién corresponden las tres citas.
Falta otra muy famosa, la de “Eppur si muove” (o “E pur si mueve”); esto es, “Y sin embargo, se mueve”, que la leyenda cuenta que masculló para sí Galileo -más que hacia los oídos de Urbano VIII- cuando se vio obligado a rectificar por razones obvias de supervivencia su defensa del modelo copernicano, abjurando de su anterior heliocentrismo. Al otro lado se supone que le estaba oyendo el tribunal del santo Oficio (Inquisición) con las tenazas, no precisamente de rizar el pelo, dispuestas, así como la pira y la tea para encenderla. Es típico confundir este episodio con el de otros, llamémosles, “mártires” del laicismo, como Bacon. Lo malo es que la cita es tan espuria como apócrifa la anécdota.
Además: si la verdad siempre reside en el matiz (¿me oís, señores demagogos?) esta historia reviste muchos matices: próximamente, aquí, en esta pantalla, en exclusiva para vosotros.
Nota Bene:
Como Google no os va a bastar (aunque sí, quizás, para saber quién fue Sarsi), aquí va mi lectura recomendada y recomendable (espléndida) : Mario Biagioli: Galileo cortesano. La práctica de la ciencia en la cultura del absolutismo. Katz editores; Buenos Aires, Madrid, 2008.
15 comentarios:
Bueno, me atrevo a un primer ensayo sin recurrir a Google ni a libro ninguno (no dispongo del que citas y ahora carezco de tiempo para buscar en algún otro). La tercera cita estoy casi seguro de haberla leído antes y diría que más de una vez (reconozco que he leído un par de libros sobre Galileo pero hace tiempo, amén de ver la peli de la Cavani); diría que es del propio Galileo, aunque me quedan unas pequeñas dudas porque el estilo me parece excesivamente moderno. Aun así, pendiente de confirmarlo en google (jeje), me arriesgo y digo GALILEO. Las otras dos habría de aventurar demasiado y me las reservo para un próximo turno.
En cuanto a Sarsi, también estoy casi seguro de que en algún lugar de mi cerebro están sus datos. Juraría que era alguno de los religiosos vinculado a alguna de las universidades italianas que participó en debates astronómicos con Galileo. Pero también me reservo el comprobarlo en Google.
Bueno, con Internet -no diré "con Google, hay otros buscadores y ya está bien de hacerle el caldo gordo a los monopolios- es bastante fácil, de manera que no reclamo premio alguno, ni siquiera la honrilla: la primera es de la sentencia contra Galileo, la segunda es del padre de Galileo y la tercera del propio Galileo, al parecer, aunque también a mí me ha sorprendido el tono moderno, que puede ser cosa del traductor. En cuanto a Sarsi, además de ser una tribu de indios americanos y un organismo asiático con sede en Filipinas, parece ser el seudónimo usado por el jesuita Horacio Grassi, que además de ser arquitecto -autor de la iglesia de San Ignazio, de Roma- era también astrónomo de estricta observancia aristotélica y, como tal, debió de tenérselas tiesas con Galileo.
Buena aproximación, Miroslav
Bien, Vanbrugh. Exacto.
Aunque, si no te importa Lotario Sarsi ocultaba a un tal jesuita llamado "Orazio" Grassi, no "Horacio" (salvo que hablemos de Carlos Dickens o Carlos Darwin o Pablo Newman, lo cual suena encantadoramente antíguo. Algún defecto tenía que sacarte para que no te me endioses).
Jo, Vanbrugh, ni tiempo me has dado. Yo lo había dejado para la noche, confiado en la afirmación lasnkyana de que no podría encontrar las citas en Internet.
Si tus respuestas son correctas como imagino, compruebo que mi memoria (de la que siempre me quejo; es sabido que todos nos quejamos de mala memoria y nunca de poca inteligencia) no anda tan escuálida, pues habría acertado la autoría de la tercera frase.
En cuanto a Sarsi-Grassi me confirmas que era astrónomo y de escuela opuesta a la de Galileo; en cambio, parece que erré en su profesión (¿o acaso era un fraile arquitecto?)
Por cierto, en mi época universitaria leía a un arquitecto italiano llamado Grassi que investigaba sobre las tipologías de los centros históricos del norte de esa península. Y, por supuesto, está el maravilloso palazzo grassi veneciano. Así que Grassi ha resultado ser apellido muy arquitectónico.
Ah, Grassi era jesuita; pro la época, de las primeras hornadas, imagino. Pues no iba tan desencaminado :)
Lansky: nos hemos cruzado
No me endioso, no. La parte de información sólida que hay en mi comentario no es de mi cosecha, sino internética pura. Mi aportación ha sido solo la traducción del nombre de pila, que es verdad que queda antigua y no muy canónica. Pero es que donde lo encontré venía como Oratio, que no me sonaba ni a latín (Horatio) ni a italiano (Orazio), así que he optado por la ortografía castellana. Hace poco leí a Arcadi Espada, que me merece mucho respeto, una lúcida explicación de cómo, al traducir los nombres propios extranjeros, lo que estamos haciendo es reconocer la importancia que les damos, de modo que cuando era habitual hablar de Guillermo Shakespeare se estaba implítamente proclamando una familiaridad con él. Yo toda la vida he dicho Julio Verne y Alejandro Dumas (pronunciados así, además), nunca Jules "Vern" ni Alexandre "Dimás". Eran mis compis, los leía por las tardes en mi cuarto. Y sigo hablando de Guillermo Brown, ni se me ocurre llamarlo William. Va en mi línea, además, de decir Gerona y San Sebastián, que es mi modo de considerar próximas, afectivamente propias e importantes para mí las ciudades que algunos de sus habitantes llaman Girona y Donostia. En cambio no se me ocurre traducir "Saint Etienne de la Vallée", que no tiene nada que ver conmigo, ni lo conocen más que sus moradores. Y una vez arrimada el ascua a mi sardina, reconozco que tienes toda la razón. Orazio, sí señor.
vanbrugh
Creía que esto ya estaba hablado. Julio Verne y Guillermo Brown, pero William Shakespeare y Paul Newman; no es asunto de familiaridad, diga lo que diga Arcadio, sino de arraigos. Y digo "me voy a Gerona" por la misma razón que digo me voy a Londres y no a London; ahora "I go to London".
Cierto, está requetehablado. Estamos de acuerdo en lo fundamental, creo, pero el argumento de Arcadio (!!) me parece muy sugerente.
Esta tarde no sé si me pondrá a leer algo de Julio Aliso, de Alejandro del Caserío o de Guillermo Sacudepera, aunque también es posible que le dé a las aventuras de Guillermo Castaño o, sencillamente, me vea una película de Pablo Hombrenuevo...
Vaya! Hoy que me sabía las respuestas llego tarde... Lástima de oportunidad!
Besos!
Ja,ja,ja,ja!!!
Estimados contertulios y conblogueros,
Ya me han dicho que por un tiempo añorásteis mi presencia y no sabéis quan halagada estoy.(Aunque lo estaría más si mis argumentos pudieran remover un poco los vuestros)
Menos mal que Vanbrugh -que no se le escapa ni una coma- ha puesto los puntos sobre las "íes"!!!...
porqué Lansky con lo de Dickens, Darwin o Shakespeare, me lo habia puesto a tiro para un comentario más bien ácido sobre lo de traducir o no nombres... aunque todo lo razone en base al arraigo, argumento de gran altura humanística y de indudable cientificismo!.
Pues, Que Vivan los arraigos!
Por cierto, cada vez más musulmanes llaman a españa Al-Andalus. Ilustradme: ¿También es por arraigo?
Respetuosamente, s.v.
;)
La verdad es que con mi última intervención, más que a colocar puntos ni ninguna otra cosa, aspiraba a descolocar un poco, empezando por mis propias ideas y siguiendo por todas las demás, porque la realidad sulele tender al descoloque y, si no queremos alejarnos demasiado de ella, conviene isuflar un poco de caos en nuestras, de otro modo, demasiado poco realistas construcciones mentales. Pero gracias por tus palabras Gironina. (Una vez, en 1987, se me escapó una coma y aún no he conseguido recuperarla.)
Aunque el argumento del arraigo no te parezca muy científico, querida gerundense, es el que en última instancia mejor funciona, por no decir que es el único que hay. El idioma es, precisamente, una cuestión de arraigo. Cuando la costumbre de decir “tabula” perdió arraigo y lo ganó, en cambio, la de decir “taula”, tuvimos una palabra nueva y un nuevo idioma. No hubo razonamientos de gran altura, ni argumentos de ninguna clase de ciencia, sino, simplemente, costumbres más o menos arraigadas. De modo que nuestro anfitrión tiene razón (le pasa a veces). Los apellidos no se traducen porque... no se traducen. Los nombres tampoco, por lo mismo, excepto los que sí que, en cambio sí se traducen porque... sí se traducen. Es así, y tratar de encontrar o formular una regla que vaya más allá que la del “arraigo” que tan insuficiente te parece es, en última instancia, tan inútil como preguntarse por qué los latinos decidieron empezar a llamar tabula a lo que tu llamas taula cuando hablas en catalán y mesa cuando hablas en castellano.
El argumento, si es que lo es, de Al-Andalus, se me ha escapado. Para entenderlo cabalmente necesitaría saber en qué idioma están hablando esos musulmanes que dices cuando llaman así a España. Si es en árabe, no me dice nada, porque no sé cuál es el nombre árabe de España, ni si no es ese, precisamente. Y si en en español, me parece una estupidez por su parte. Tan grande como la de quienes, hablando en castellano, llaman Girona a tu ciudad. Porque cada uno debe usar los topónimos correspondientes al idioma en que esté hablando, si existen. Es una costumbre que me parece sanísima, y estoy dispuesto a hacer cuanto pueda por evitar que pierda arraigo.
Veo que crees llegar sobrada, gironina.
mas ten cuidado,
no acabes trasquilada.
Y contra tu amenaza de acidez: almax
Ah, Gironina, y para que veas que aquí es bien recibido cualquier comentarista y hasta culantrillo de pozo, y hasta los que llegan tan "sobrados" como tú, yo, a la inversa que el gran Vanbri, si te voy a contestar a la cuestión de Al Andalus como nombre para España:
1) es una hipérbole, y para dejar de serlo debería restringirse a poco más de Andalucia (con Levante, la Mancha, etc.) y además es
2) un anacronismo. Y puestos a serlo por qué no llamarla por su denominación romana o fenicia: Baetica/Hispania, Ispaham...etc., que aún son más antiguas y por ende de más rancio abolengo
Ay,! vamos a hablar de los tartesos, pues.
Buen día!
Sí, Mita: los argumentos cronológicos ("históricos", los llaman algunos) son como las tartas: puedes cortar por donde más te apetezca: crema, bizcocho o por el baño de chocolate
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