profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

09/10/2008

¿Obama o McCain?


Esta es la cuestión. Y no me vengáis con que todos los políticos son iguales, porque unos son mucho más iguales que otros.

Mira que soy desconfiado. No estoy seguro de que los gobiernos, ni siquiera los democráticos gestionen la economía en interés de la mayoría. Ni siquiera estoy seguro, ejem, de que realmente gestionen la economía, pero creo sinceramente que para solucionar esta crisis deberíamos dejar de respaldar al dólar (la rupia es una opción más sensata) y expulsar a Estados Unidos del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque quizá no se dejen. Mientras habría que votar.

Obama no me entusiasma, no me parece suficientemente negro, hubiera preferido a mi favorito, Michael Jordan[1], aunque...

McCain, este anciano con nombre de cadena de comida rápida, me parece que está al mismo nivel que el presidente vigente, incluso un poquito por encima… Sin embargo, los ancianos –categoría en la que si tengo suerte terminaré por ingresar- me mosquean. No es racismo (o "gerontofobia"). Es que actúan como si no tuvieran nada que perder y el mundo se acabase después de ellos.

Pero…es increíble, no me han permitido registrarme para votar.

Angus Strinberg despreciaba a los que como yo tenemos perros, porque suponía que no nos atrevemos a morder nosotros mismos. Igual de injustamente yo confieso que desprecio un poquito a la gente que se presenta a presidente (de allá, de más allá o hasta de aquí) porque creo que dan por supuesto que no podemos morder por nosotros mismos (o mover amistosamente el rabito, que de todo hay en el dichoso contrato social entre individuos y el estado). Creo que todo candidato, por el mero hecho de serlo, ignora el dictamen de Montaigne que nos advertía que en el trono más alto del mundo sólo podemos sentarnos sobre nuestro culo, en definitiva.

El problema de Obama y McCain es por eso difícil de solucionar y reside en que son políticos. Para lo poco que hacen, los políticos salen carísimos, pero cuando les da por hacer suele ser mucho peor. Claro que sale aún más caro no tenerlos, no hay mas que recordar el famoso consejo de Francisco Franco: “Haga como yo, joven: no se meta en política”. No me meteré en política si usted y todos los demás me prometen hacer lo mismo.

Y es que hay muchas formas de cometer violencia contra nosotros, los ciudadanos. La del terrorismo no es la única. Está la pequeña, si se quiere, violencia diaria de que unos mediocres, simplemente por militar en partidos y estar dispuestos a casi todo por conseguir el poder, nos tomen por tontos y consecuentemente nos hablen como si fuéramos gilipollas, continuamente, en campaña y después. Todo el rato somos idiotas para ellos. Mientras, ellos se agarran también todo el rato a esos prontuarios para dirigir idiotas que son las encuestas. Con sus pequeños cerebros de enanos de jardín.[2]

Está muy bien todo eso de la libertad, la justicia, la seguridad, pero yo voy a reivindicar un valor injustamente adjudicado a los burgueses y a las derechas: el respeto. Señor Obama, Señor McCain, Señor Rodríguez, Signore Berlusconi, Mister Brown, Monsieur Sarkozy, etc., respétenme, joder.
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[1] ¿Qué pasa? Hemos tenido presidentes que habían sido actores mediocres, gestores de granjas de pollos, hasta abogados marrulleros, ¿no podemos tener un presidente que haya sido uno de los más grandes atletas de todos los tiempos?

[2] (Esto no es mío, es un precioso insulto que me dirigió Paola en una de nuestras discusiones, porque en cierto tiempo peleábamos todo el día, pero nos queríamos a todas horas).

6 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Siempre había pensado que daba igual quién fuera el Presidente de EEUU, que el hecho de que quien fuera hubiera llegado hasta ahí aseguraba que iba a ser igual que todos sus antecesores y sucesores. Hasta que salió el actual y comprendí que en todo hay grados. Durante un tiempo mi convicción de que igual daba un emperador que otro cedió un tanto. Hasta a Reagan empecé a verlo con otros ojos.

Pero, tras reflexionar, he comprendido que es más una cuestión de estética que de otra cosa. Meramente formal, en realidad. Ciertamente un imbécil integral es desagradable de observar en plena actividad pero, a la hora de la verdad, te da lo mismo que te mate un imbécil integral que un Premio Nobel. Lo verdaderamente fastidioso es que te maten. No es que ningún Presidente de EEUU me haya matado nunca, a mí no, pero entienden ustedes lo que quiero decir. Bush es impresentable, sí, pero ¿es esta impresentabilidad el más grave de sus defectos? ¿O los verdaderamente graves son otros, que comparte con todos sus colegas pasados y futuros porque son inherentes al cargo, al país y a cómo son las cosas? Vuelvo a inclinarme a considerarlo así, qué quieren que les diga. Y por eso, que salga Obama, que salga McCain…

Lansky dijo...

Estética, ¿eh Vanbrugh? Cómo si eso fuera cosa de nada y no cosa de todo. La estética lo es todo: lo feo y lo bueno, lo bonito, lo barato,lo necesario y lo superfluo, todo. No te me pongas estupendo, vanbrugh, porque así no hay manera. Comprendo que no te gusten las opciones que se te presentan ("¿qué prefiere usted, una patada en los güevos o en el cielo de la boca?"); pero medítalo un poco: debes elegir, no me seas displicente, o te incorporarás de pleno derecho en el club del tango, esto es, de los que que piden que se pare el mundo para apearse. Y no, de momento la única foma de apearse es en marcha. Y duele: se llama suicidio.

Vanbrugh dijo...

Bueno, en teoría estoy de acuerdo contigo. Suscribo por entero todo lo que dices de la estética: no solo es que en ocasiones haya que anteponerla a la ética, al contrario de lo que suele decirse, sino que, en realidad, son una y la misma cosa, y no hay manera de cumplir con la de tres sílabas si no cumples al tiempo con la de cuatro. Sí, pecar contra la estética es siempre una manera particularmente grave de pecar contra la ética.

Pero, admitido esto, creo que eres tú quien debe reflexionar: ¿Que debo elegir, me dices? Más quisiera... ¿Que no me gusta ninguna de las opciones que me presentan? Pero si nadie me ha presentado ninguna opción, ni a ti tampoco... ¿Te parece una postura razonable la de quien se entretiene comentando la calidad o el aspecto de la bota que en cualquier caso ha de pisarle? ¿Crees digno manifestar preferencias sobre el modo en que hayan de darte por el culo? Anda y que opten los americanos, si creen tener motivos para hacerlo y si el numerito de las máquinas perforadoras de Florida no les quitó las ganas para los restos. A mí no me han invitado a la fiesta, y no voy a ponerme a elegir la vajilla cuando lo único que me va a tocar de ella es fregarla.

Lansky dijo...

Esta mañana te has levantado muy literal, Vanbrugh: tenemos opciones. Donar dinero para la campaña de Jordan, por ejemplo, aunque aún no podamos votarle porque:
1 no se presenta (lo que dice mucho en su favor),
2) no somos ciudadanos USA
y 3) no estamos registrados como votantes, aunque se cumpliera 1 y 2

Zafferano dijo...

Precioso insulto desde luego! Yo diría que raya la poesía. Mi Paola vive en Dublín, es pintora, profesora de yoga, y desde siempre ha tenido la inefable habilidad de elaborar insultos tan magníficos y certeros como el de la tuya. En mi caso Paola es mi hermana.

Un beso y a dormir, que ya es tarde.

Lansky dijo...

No es por alardear, pero me han insultado a lo largo de mi vida muchas mujeres, con mucho sentimiento, cargadas de razón, vehementes, pero nunca, ninguna, jamás, me ha insultado como Paola...