"-Chicas limpias de verdad. Sólo tienen diez años, míster." (Oído en alguna parte)Si la pornografía para mí es más tediosa que excitante, si me sonrío ante una toma reveladora de una entrepierna o una elegante penetración anal puedo admitir, no obstante, que en otros produzca efectos más previsibles. La pornografía en realidad puede ser muy púdica: es el cuerpo soñándole a sí mismo sin erotismo. Y el sexo en general no es un tema que me escandalice especialmente, a la inversa, al parecer, que a una inmensa mayoría moralizante, tal vez hipócrita, a cuestas con su doble y a veces triple y hasta múltiple moral.
El sexo, no los abusos. Admito y confirmo mi tolerancia ante el sexo y su proteica y fascinante combinatoria: entre personas de la misma o hasta distinta especie, del mismo o distinto sexo, de la misma o distinta raza, de la misma o muy distinta edad y condición. Con una sola pero esencial salvedad: el mutuo consentimiento. Ignoro, aunque intuyo como te lo concede una cabra: no te cocea, pero de ningún modo os la puede dar jamás un niño, so cabrones, o una mujer que dice "¡No!".
3 comentarios:
Y cómo no... otro besazo!
Suscribo lo que has dicho. Y quiero que mi boca, a diferencia de la del cartel, esté libre para gritar fuerte, fuerte: ¡Basta ya!.
No sería mala idea que dejáseis esa foto en los blogs para que recordásemos todos los días, no sólo uno, que hay que acabar con esa gentuza.
Sí, malvaloca, lo había pensado. Si averiguo cómo, lo hago, pero soy un zote en estas cosas internáuticas
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