profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

03/11/2008

Por si acaso gana Obama





Por una vez y quién sabe si sirviendo de precedente, este blog se rebaja a comentar la coyuntura más actual. Por si acaso gana Obama. Lo sabremos dentro de poco, porque no está tan claro como señalan las encuestas: te acuestas con una encuesta favorable y te levantas…con que te han robado la cartera (como a Clark Kent, perdón, a Al Gore en Florida hace ocho años).

Resulta curioso que a ese viejo y entrañable radical que es Noam Chomsky le parezca un si es no es “aguado”, poco negro (es decir, poco airado, demasiado educado, moderado y correcto), exactamente y en sus palabras: “un blanco que ha tomado el sol dos días” (sic.). No es suficientemente negro para Chomsky, es decir, no es suficiente para él. Pero puede ser bastante para muchos, para todos los que un negro en la Casa Blanca (“negro” y “blanca”, uyyy, qué morbo) les pone los pelos como alcayatas.

Y es curioso, porque los radicales en política, como mi muy querido y admirado, insisto, Chomsky, suelen tener peripecias vitales más bien tranquilas, cómodas, aburridas e inanes incluso, en tanto que lo contrario también parece cumplirse a menudo: Obama, cuya vida ha sido todo menos tranquila (madre hippy, padre fugado, chaval brillante) sostiene ideas que son todo menos extremas; hasta da la impresión de que, universidades de prestigio mediante, se ha refundido, el solito, para alejarse precisamente de esa imagen de negrata airado y agraviado (¡cuidado conmigo!). A mí me gusta, entre otras cosas, precisamente por eso: porque es negro sin pretender exagerar tal condición (La Clinton, su rival en las primarias demócratas, parecía siempre decir, “¡miradme, aunque tensa como un muelle, crispada como un viajante de comercio sin contratos, soy una mujer, uuunaaa mujer!) Es negro y moderado, hasta moderadamente negro; un negro con una vida radical y unas ideas centristas (lo que es muchísimo en la América post Bush).

Nos hemos acostumbrado al terror de esos matones internacionales y unilaterales que invaden países, hunden economías reales, hacen fortunas y arruinan al resto, a esos payasos ejemplificadores de la banalidad del mal de la que hablaba Hannah Arendt, a ese Bush que apenas sabe deletrear CORRUPCIÓN o COMPASIÖN, que se atraganta con galletas y encuentra fascinante la personalidad de ese español bajito y con bigote que ya no viene a sus “cumbres”. Estamos tan acostumbrados a eso o a sus nada contrarios opuestos: esos maliciosos y calculadores pseudoprogresistas, como Clinton (¡Qué penoso saxofonista, por Dios, al que Parker confunda!), que los resabiados europeos no nos acabamos de creer a este guapo, elegante y culto mulato, con oficio de senador y profesor de derecho constitucional.

Demasiado bueno. Siempre me ha parecido cruel el dictamen de que cada país (o cada pueblo) tiene los gobernantes que se merece. Unas veces sí, y otras no. Es falso en la medida que en España los viejos republicanos del 36 no se merecieron un vesánico y paranoide generalote de voz atiplada durante décadas de gris posguerra, y es cierto en la medida que los alemanes de entreguerras eligieron a Hitler en las urnas. Ya comentaba Shakespeare el tremendo drama de que los locos guíen a los ciegos, o los cobardes elijan a los fanáticos. O los comodones a los golfos, como esa Italia de Berlusconi. Y ahora yo debería evitar la inversa de pensar que esa USA tan provinciana, tan atrozmente poco cosmopolita, tan “profunda”, tan religiosa, tan tediosa y tan violenta no se merece alguien tan bueno como Obama. Claro, hablo desde el más estricto de los tópicos, el de esa América, como ellos llaman pretenciosamente a su privilegiada franja del continente, que votó a Bush, más cenagosa y embarrada que profunda, la de la pareja de puritanos del célebre retrato de Grant Wood (ver arriba). No la América de Charlie Parker, ni siquiera la de Ralph Nader, ese sí que un radical profesional e inextinguible, el que menciona a su padre preguntándose cada noche ‘¿Por qué sobrevive el capitalismo?’ Y se contesta: ‘Porque siempre se usa el socialismo para salvarlo’

Qué patético, a mis años y seducido por unas elecciones norteamericanas –claro que si hubiera podido votar en tiempos tan difíciles como los de hoy a Franklin Delano Roosevelt…

Hay, eso sí, una objeción que matiza tan ingenuo entusiasmo y nace de mi más íntimo ser libertario: ¿por qué alguien tan bueno aspira a ser presidente de los Estados Unidos de América? ¿De dónde nace esa ambición y cómo se compadece con el resto del estupendo personaje y de la prometedora persona? ¿Por qué no aspira a algo mejor, pediatra en África, trotamundos concertista de viola, editor exquisito, urbanista en América del Sur? ¿Por qué ensuciarse con un empleo tan sospechoso?

8 comentarios:

Cigarra dijo...

Seguramente quiere un empleo tan sospechoso porque ya no necesita ensuciarse, ya venga ensuciado de casa... o no le parezca bastante y quiera untarse un poco más.
Por muy buena pinta que tenga ninguno, en política no me fío ni de mi padre. Pero bienvenido sea cualquiera que nos quite de delante a Bush, y éste parece mejor que el otro, desde luego.
(¡te echábamos de menos!)

Vanbrugh dijo...

Espero equivocarme en las dos, pero no puedo dejar de alimentar dos ominosas sospechas:

La primera es más una casi certeza que una sospecha, la de que para llegar a ser el candidato a la presidencia de EEUU, y encima candidadto favorito -para lo cual la primera condición es, como bien señalas, desearlo- hace falta ser un tipejo de la misma condición y mañas que todos los predecesores. O sea, que todo lo demócrata, mediático y negro que se quiera, pero Obama no dejará de ser el individuo que quiso y pudo ser Presidente, es decir, por definición, un mal sujeto. Los Presidentes que más sonrientes esperanzas y simpatías han despertado en los ingenuos corazones de sus no conciudadanos no se han privado, luego, de desembarcar en la Bahía de Cochinos o de bombardear Irak con tanta o más saña que los protervos republicanos, en los que a veces queremos confinar toda la maldad USA para consolarnos, pero que tienen la innegable virtud de no engañar a nadie. Allá nosotros.

La segunda, que lo de que gana Obama me lo creeré cuando lo vea (es decir, dentro de un parade semanas, con suerte, dado cómo hacen los recuentos en aquel adelantado país). A pesar de mi anterior consideración, lo cierto es que prefiero que gane el sonriente y ligeramente coloreado muchachito de la sonrisa prefabricada, pero por eso mismo no las tengo en absoluto todas conmigo. Ni todas, ni unas poquitas. Que no veo yo a los granjeros adictos al country que linchan negros los sábados por la tarde votando a un señor que se llama Barak, vaya. Insisto, ojalá, a pesar de todo, me equivoque, pero si McCain se vuelve a llevar el gato al agua con algún truco del estilo de aquel de las maquinitas de perforar papeletas de Florida, o incluso sin ningún truco, a mí no me sorprenderá ni un poquito así.

Zafferano dijo...

Ay Lansky, es que me lo pones... Que por qué ensuciarse con un empleo tan sospechoso? Pero si ya está negro...!

Y dices tú que te acuestas con encuestas? Primera noticia! Tiene que ser de lo más estimulante!

Besotes!

Miroslav Panciutti dijo...

Efectivamente, tu pregunta final expresa bien mis sospechas respecto a la mayoría de quienes ansían hacer carrera política. Tendemos a la caricatura y a la exageración y por eso, en estas elecciones, Obama es tan bueno que ... parece sospechoso.

Un único apunte: tampoco yo estoy tan de acuerdo con que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen; incluso hasta dudaría de que los alemanes se mereciesen a Hitler (tampoco digo que estuvieron libres de toda culpa), máxime cuando no consiguió en las últimas elecciones ni el 30% de los votos.

Y, como ha dicho Cigarra, se te echaba de menos.

Mita dijo...

De todo este espectáculo, me quedo con H. Arendt,claro.
Tiene mala prensa dedicarse a la política, pero...alguien lo tiene que hacer,no?

Lansky dijo...

Hola a todos, veo que compartís mis recelos sobre esta profesión de entrega y altruismo a los otros (o sea, los políticos, pero que yo hago extensivo a la mayoría de los gremios con esas sospechosas bondades no solicitadas, como los misioneros, con honrosas y bla bla bla.)

Cigarra, me echabas de menos, y yo a tí, toda esta mitad del año calentita y enterrada, dejando que sean los estorninos los encargados de la banda sonora otoñal

Vanbri, tus sospechas son las mías

Zaffe, me acuesto sólo con encuestas bien parecidas y amables, y me levanto con grandes remordimientos y confusión.

Miroslav, un 30% no está nada mal, ya quisieran muchos gobernantes demócratas de ahora mismo. Pero -ya lo he dicho y lo repito- Hitler fue fiel a sí mismo (la sobrevalorada coherencia, más aplicable a la resistencia de materiales que a la versatilidad de las personas), no traicionó su propio y detestable yo, pero sí millones de alemanes. Esa fue la tragedia, no la súbita aparición del payaso de turno (idem con Bush y los millones de etc.). Lo grave no fue que hubiera un hombre con el valor suficiente para ser tan malvado, sino que hubiera millones de personas (ahora no hablo "sólo" de sus votantes) sin el valor suficiente para ser buenos.

Y lo que dice Mita, y lo bien y breve que lo dice: "alguien lo tiene que hacer, no?" "La idea", así, sin más, la llamaban los buenos e ingenuos anarquistas, la única ideología que hubiera podido contar con mi devociòn y que cuenta con mi compasión, la idea, el orden superior (lo contrario de la acepción vulgar de "anarquía"), es que no necesitemos a estos tipos de ordeno y mando, pero la sociedad humana no ha evolucionado lo suficiente para admitir tan hermosa posibilidad.

Emma dijo...

No es patetico Lansky preocuparse de este evento. Las elecciones norteamericanas son ahora apasionantes. Al menos lo son para mi. No olvides que Obama esta casado con una mujer negra, mucho mas negra que el y que se convertira en la primera dama de America lo que me seduce mas que la idea de un presidente chocoloteado. Ella es la que en la sombra rompe mas tabues. Mujer, negra, primera dama.
Y creo en el cambio de Obama.
Creo porque soy optimista por naturaleza.
Y mi optimismo no ha de confundirse con ninguna otra debilidad mental o tara.
Sencillamente creo que las cosas siempre pueden mejorarse o mejorar.

Anónimo dijo...

Por que no:)