TABLÓN DE ANUNCIOS

TABLÓN DE ANUNCIOS

1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

***

2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

***

3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


10/12/2008

Pesimismos (cuatro)




Si no eres parte de la solución eres parte del problema, dicta un viejo anatema, pero yo pienso que a veces el verdadero problema es la solución que nos venden. Poco tengo que decir sobre los problemas gordísimos que los seres humanos tenemos en la actualidad; son las soluciones las que a menudo me asustan, cuando no me parecen especialmente válidas. De ahí el pesimismo. Los problemas, lógicos en cierto modo, están ahí, pero las soluciones que todos los días nos amenazan o directamente aplican son las que me preocupan, no sólo por aquello de que no sea peor el remedio que la enfermedad: además de inútiles para su finalidad confesada, que sean peores que lo que combaten, como es el caso de la lucha contra el terrorismo internacional a base de guerras contra países enteros, invasiones y limitaciones de los derechos humanos de propios y extraños, sino porque las soluciones, por el mero hecho de ser presentadas como tales, parecen reclamar estar exentas de recelos. Y no.

EL MIEDO. Por mejor decir: el efecto miedo, muy útil desde los albores de la historia para someter a las gentes. Quizá el más eficaz y sofisticado a lo largo de milenios haya sido el miedo a otra vida improbable después de la muerte donde se castigaría esta; sorprendentemente ha resultado muy eficaz, con su contrapartida el premio de ultratumba (muchacho, llevas una mierda de vida: explótate en medio del enemigo que te aguardan las huríes y los ríos de miel, por ejemplo, que no único).

O bien, le meto miedo con los atentados y eso me permite vejarle, desnudarle, registrarle y administrarle su tiempo libre. O le meto miedo con la crisis económica y eso me autoriza a bajarle el sueldo (pero mantenerle el empleo), privatizarle la sanidad y la educación de los hijos e impedirle protestar por esta nueva/vieja redistribución de la riqueza a la inversa consistente en quitarle un poco a los muchos pobres para darle ese resultante mucho a los pocos ricos, bancos incluidos.

LA UTOPÍA. En realidad el pensamiento utópico es ambivalente, porque, de un lado, como pensamiento crítico es útil en si mismo, independientemente de su utilidad, para evitar pensar el mundo de forma única y dominante, esto es, para corregir el pensamiento único que decía Ramonet. Sin esa dosis de imaginación de la utopía nuestra visión del mundo se empobrece.

Pero, por otra parte, la utopía en la muy real práctica política ha provocado efectos claramente desastrosos, así en la extinta Unión Soviética como en la China de Mao. Un político con un gran plan para la humanidad es un peligro, nunca mejor dicho, público. Las utopías realmente existentes han provocado muertes, dolor, desastres ambientales y escasos resultados positivos

De alguna forma, las actuales guerras contra el terrorismo internacional consistentes en invadir un país, y el caso paradigmático sería Irak, son nuevos proyectos utópicos, sólo que en vez de la izquierda maximalista es la derecha neocon la que ha tomado la iniciativa utópica, cosa que no deja de ser inédita y curiosa. Invadir con tropas un país para cambiarlo de arriba abajo. No para adueñarse de su territorio o al menos de sus recursos (¿o eso sí?), sino para cambiarlo. Pero ni la letra ni la democracia parece que entren con sangre, al contrario; dale una hostia al niño para incitarle a leer es el camino más seguro para fabricar una analfabeto funcional, como invadir un país en nombre de la democracia es asegurar la pervivencia de los enemigos de ella o combatir el terrorismo con guerra sucia desde el estado es una forma eficaz de darle oxígeno y avalarle en cierta forma.

Dos conclusiones provisionales:

Es más difícil siempre hacer las cosas bien que mal, contra lo que dicta el tonto aforismo, desde podar un árbol a administrar un presupuesto familiar o gobernar un país; con una coda: las cosas que merecen la pena suelen costar esfuerzo, y los derechos se equiparan siempre con sus respectivos deberes.

Las recetas milagrosas ni en economía ni en política ni, si me apuran en la cocina.



LA FOTO


Esta vez no quiero recurrir a Goya.
1958 Madrid, la Ciudad Universitaria, el Arco de la Victoria (fascista) al fondo, un autobús de dos pisos (¡cómo odiaba mi pobre abuela que la hiciera subir al imperial!), escasísimo tráfico, rótulo casi artesano y el revolucionario profesional Ernesto, Che, Guevara, en uniforme de campaña, esto es, el de domingo y para las visitas. Para mí, esta increíble foto de César Lucas sí que vale casi por mil palabras o más, porque es muy difícil expresar con menos el sorprendente anacronismo, incluso espacial más que cronológico, que tal imagen supone. Lo del pulpo en el garaje se queda corto. Por cierto, ahora se resucita el viejo debate entre si el Che fue un benefactor o un cabrón. Para mí está muy claro: fue un idealista, que jamás pensó en sí mismo, un hombre con una idea luminosa y brillante que quería cambiar el mundo costase lo que costase; es decir, un peligro que causó mucho dolor, pero que quizá palió otros ¿Compensó? A él, sí, como seguramente a Gengis Kan o a Atila.

17 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Sí, a mí también me dan más miedo, en general, las soluciones que los problemas. Como bien dices, a los problemas todo el mundo los mira mal, pero las soluciones vienen con un prestigio inmerecido y previo que las hace doblemente temibles. Si hubo algún iraquí deseoso de que Bush viniera a librarlo de Sadam, me pregunto qué dirá ahora que ya lo han "liberado" -eso, suponiendo que haya sobrevivido a la liberación-. Ya lo dice la sabiduría popular: Virgencita, que me quede como estoy...

Fantástica, la imagen del Che en Moncloa. Aunque a mí no me parece tan "anatópica": cada uno le echó encima la retórica que más a mano le venía y se buscó los amigos que pudo encontrar, pero Franco y Fidel nunca fueron tan distintos. Todos los totalitarios violentos tienen en común algo importante, y ellos son los primeros que lo saben.

¿Realmente crees que el Che no pensó jamás en sí mismo? No como lo haríamos tú o yo, desde luego; pero creo que fue el primer adorador y el primer explotador de su propia imagen de "revolucionario puro". ¿Qué otro motivo que el cultivo narcisista y obsesivo de su imagen puede tener nadie para andar con esas pintas por Madrid? Era un idealista, sí. Pero cada vez entiendo menos por qué "idealista" no se considera un insulto, o al menos el diagnóstico de una patología grave y socialmente peligrosa...

Lansky dijo...

Sí y no, Vanbrugh:

Sí, a que los idealistas y los revolucionarios puros, etc., sí que piensan en sí mismos (yo utilizaba, no obstante, una frase hecha: "no piensa en sí mismo")

No a que Franco y Che no sean muy distintos. Jara y un chiguagua también comparten cosas, son perros ambos, así que el genoma, entre otras cosas. Y Franco y el Che sus nulos o escasos escrúpulos a ejercer la violencia sobre otros. Pero, para mí, ahí se acaban los parecidos. Franco era en el fondo un ser muy convencional, profundamente reaccionario, probablemente acomplejado (esa vocecita atiplada...) y conservador: quería seguramente que el mundo permaneciera como a él le gustaba de niño. Che, como digo era un iluminado que quería cambios bruscos, ¿qué ambos pensaban que habían venido a este mundo con una misión (Franco salvarnos del comunismo, Che traernos el comunismo)? Es posible, todos los pensamos, yo, por ejemplo estoy convencido de haber llegado aquí para intentar, aunque no siempre lo consiga, ser feliz y hacer feliz a los demás si eso no incumple lo primero.

P.D.- por cierto, retoques de Korda al margen, el Che era guapo (Franco no), pero tenía algo de...Cantinflas, quizá la parte más enternecedora. Lo compruebo en esta foto y en otra que me ha envíado un amigo a tenor de esta en Vista Alegre y de la misma tanda

Vanbrugh dijo...

Me disculpe, pero yo no comparaba a Franco con el Che. Se me ocurren pocos personajes más disímiles, y, aún detestando al Guevara, mil veces lo elegiría a él antes que al otro. Comparaba a Franco con Fidel. Con Castro. Con el que no se fué a la selva a seguir eternamente haciendo la Revolución, y a perpetuar la imagen barbuda y romántica, de boina y estrella y "hasta siempre, Comandante", sino que se quedó en Cuba, a discursear, encarcelar, enriquecerse, manipular, exilar, oprimir y esclerotizarse en el Poder. Como Franco.

emma dijo...

Pareciera que el Che en aquella esquina se hubiera perdido en un viaje en el tiempo.
Y su senora abuelita, rezongando por tener que subir al segundo piso del Imperial, se me ha hecho carne tan tierna delante del uniformado argentino, que me sirve de ejemplo para subrayar la distancia que existe entre los ancianos a los que les cuesta subir al autobus y los heroes de uniforme que se pasean, ufanos, por la Moncloa.

Zafferano dijo...

Por la misma razón que es más fácil ser pesimista que optimista...
Ollalansky! Qué bonita foto!

Buenas noches e sogni d'or.

Miroslav Panciutti dijo...

No conocía esa foto; por no conocer, no sabía que el Che estuvo en Madrid antes de tomar La Habana. La foto, en efecto, me ha parecido impresionante.

En cuanto a la comparación Che-Fidel-Franco, disiento de Vanbrugh. No voy a decir que el Che y Fidel fueran iguales, pero desde luego sí lo eran mucho más que Fidel y Franco. En mi opinión, más "totalitario" era Guevara que Castro, por usar el término empleado por Vanbrugh. El Che tuvo la "suerte" de morir joven; me temo que a Fidel lo juzgamos desde los cincuenta años pasados; cosa distinta sería que hiciéramos esa triple comparación hacia mediados de los sesenta, pongamos.

Miroslav Panciutti dijo...

Descubro una web en la que hablan de ese viaje a Madrid (de tránsito hacia El Cairo) del Ché, con la foto que has puesto y algunas más. Y dicen que fue en 1959, cuando ya estaban en el gobierno. En todo caso, tampoco lo sabía.

Mita dijo...

Utopía, miedo, revolución, cambiar el mundo...palabras demasiado grandes para el hombre, que no consigue transformar cada minuto de sus días siquiera, a veces.
Siempre se acaba derramando sangre.
Besotes

Lansky dijo...

vanbrugh:
Significativo lapsus el mío, donde tu decías Fidel yo leí Che, pero es lógico, porque no estaba hablando de Fidel.

Emma:
vos sos poeta, que le vas a hacer...

Zaffe:
Hoy me levanté ramplón: ser optimista es más fácil para los optimistas como ser pesimista para los pesimistas, en cambio a los optimistas les es más difcicil ser optimista, etc.

Miros:
De acuerdo con vos. El Che habría sido más totalitario, si le hubiese dado opción su breve vida que el más pragmático y corrupto Fidel, pero aún así este último y Franquito eran bien distintos seres humanos, con la distancia entre un gozador/vividor y un enclenque mitad monje (o monjita)/mitad soldado...sin embargo, a ambos les gustaba tener sus países y gentes "atados y bien atados" Y bien por el corte cronológico comparativo que propones: a mediados de los sesenta Franco era un dictador que aún no se había cansado de fusilar vencidos, El Che, insisto, un aventurero iluminado y revolucionario profesional que se embarcaba en las nuevas aventuras del Congo y Bolivia y Fidel un gobernante que se enfrentaba a no pocos problemas, no el menor el matonismo de su vecino al norte y oeste.

Y sí, es el viaje que mencionas.Tenía otras, por ej., una del Che en la Plaza de toros de Vistalegre madrileña, hoy desaparecida, pero la que colgué me pareció más oportuna.

Lansky dijo...

Mita:
me cruce con vos de mañana: palabras grandes y hombres pequeños:demasiado desequilibrio

Emma:
por cierto, de ancianita nada; por aquel tiempo mi abuela debía ser una señora de muy buen ver de unos escasos cincuenta años bien llevados. Vivió hasta los 102 y murió hace poco, estando yo de viaje en América, y me acordé de esas ascensiones forzadas del mocoso tozudo seguido de su abuela con tacones por la estrecha escalerilla metálica...

Anónimo dijo...

Lansky, siquiera tangencialmente alude a lo que -a mi juicio- es la clave del actual fenómeno "che" como icono mediático. Un revolucionario latino y marxista -o marxista y latino- dotado de una cierta apostura (ya lo de considerarlo directamente "guapo" me parece un alarde). Y esto es porque vivimos en la sociedad de la imagen y nuestros jovenes cachorros por muy antisistema que sean los pobrecitos, son hijos, los pobrecitos, del sistema.

¿Una camiseta de Tito?. Mal negocio. No existen. Tito se enfrentó personalmente a los nazis, mantuvo Yugoeslavia unificada, plantó cara al ogro sovietico, se mantuvo siempre neutral, encabezó a los paises no alineados, pacificó la parte oeste de Los Balcanes y no tiene camiseta que valga. ¿La razón? su cara recordaba vagamente al aspecto de una berengena.

Hay, también de ese viaje, creo, otra foto muy curiosa de Guevara en el café ese al que solía acudir Larra ¿el de Fígaro? y otra de él en Lhardy dando un discursito. Un hijo mimado y rebelde de la alta burguesía. Una especie de Pocholo -también el "Che" tenía su mochila- pero con metralleta y bombas. Un "angelito" ¡vaya!.

el_clavadista_solitario

Lansky dijo...

Buda y Cristo también eran mucho antes que el Che -una especie de Cristo violento- "mediáticos", y Alejandro, y muchos emperadores romanos que llenaron d ebustos el Imperio de uno a otro confín, porque no había ofset ni fotoipadoras. Eso no es lo de menos, pero desde luego, no es exclusivo del asunto Che y la famosa foto de Alex Korda de la que luego salió el famoso huecograbado en tintas. Y lamento decírtelo, pero alguien hace mucho, me regalo una camiseta de Tito (y un "pin"): con su gorrilla de partisano y tal no daba tan mal, hasta que la edad y los agobios de gobierno le dieron aspecto de...¿berenjena?, de jefe de ventas de un concesionario alemán de automóviles que es peor.

Anónimo dijo...

Del pin paso ¡total!. El único pin que he llevado en vida es uno de The Jam y porque venía al caso (aunque aquí no venga al caso que lo cuente) pero la camiseta me tienes que decir urgentemente donde se consigue ¡Qué cosa más cool, una camiseta de Tito!.

O por lo menos verte a ti en una afoto con ella puesta. Si no me voy a creer que nos estás metiendo una bola.

bluff

David dijo...

No sabía que el Che Guevara hubiera estado en España ya como revolucionario. Lo que si se es que España con Franco nunca rompió relaciones con la Cuba de Fidel Castro, seguramente porque a ambos comercialmente les era muy importante mantener cierto tipo de coexistencia pacifica. En otro aspecto, creo que Fidel Castro desde España tuvo y ha tenido más recriminaciones de los socialistas ya muerto Franco, que de este último.
Gracias por el dato de que el Che estuvo en una plaza de toros en España, puede que me sirva, si el caso lo amerita, para comentarlo con alguno de esos jovenes que, aquí en México, luego asisten a las protestas antitaurinas con su camiseta con la imagen del Che Guevara.

David dijo...

Coincido con Miroslaw, en el sentido de que el Che Guevara era más “totalitario”. Este personaje gustaba de la aventura con tintes casi idílicos (escuché de el una grabación de un discurso en que decía, más o menos, que en la actividad revolucionaria la aventura era el todo porque el aventurero estaba cerca del pueblo, y que este último le brindaba protección, de lo que se sacaba la conclusión que la táctica de la aventura era la más adecuada sobre cualesquiera otra forma de hacer una revolución) . Ahora bien, si alguien que se dice revolucionario escoge como forma de hacer su revolución la táctica del aventurerismo, sería lógico creer que se rodeara de aventureros, y que necesariamente para controlar a estos sería indispensable recurrir a medidas coercitivas y dictatoriales que a su vez excluirían cualquier tipo de democracia y hasta la existencia de tribunales “revolucionaros” para juzgar de las faltas. Y cuáles pueden ser estas últimas si el aventurero vive al margen de la ley, sino aquellas que atenten más directamente a los intereses del jefe aventurero, ya sea en cuanto al botín o a la mayor notoriedad para rendir a la dama idolatrada, o al acaparamiento de la “bondad” para con los necesitados como una forma de resaltar decorativamente la figura del jefe. Obviamente, por lo que se, el Che Guevara no perseguía un botín, y a lo mejor tampoco impactar a su dulcinea, pero en cuanto al cultivo de su propia figura me parece que allí puede encontrarse más el fin del aventurerismo del Che Guevara. Para mi resulta muy palpable el carácter y la personalidad del Che Guevara a partir de la lectura de su libro “Pasajes de la guerra revolucionaria” en que describe su participación en la guerra en la sierra de Cuba, y diversos incidentes de esa guerra, ilustrativos de lo que el quiere presentar un tanto en forma pedagógica como vicisitudes de una guerra revolucionaria; el pasaje mejor logrado de ese libro, tal vez porque en el puso más empeño el Che Guevara, es cuando este último dirigiendo un grupo de alzados hacer volar un tren con sus vagones, y tan bien descritos están los hechos que hasta parece que uno está presenciando la voladura, así, en mi concepto, en esa parte del libro es en donde el Che Guevara se proyecta más en sus aspiraciones personales a lograr. Conozco de el otro texto pequeño que se llama algo así como “El hombre nuevo bajo el socialismo” que nada me aportó, pues únicamente encontré generalidades y nada profundo, ni siquiera llega a tener un carácter retórico para embellecer el ideal comunista que decía perseguir el Che Guevara, y si se encuentra a cada momento la palabra “arte” que quién sabe por qué la puso tanto en el texto sin venir a cuento, ya que ni siquiera da una definición de la misma, (tal vez lo hizo porque sentía que tenía que llenar algún hueco de su persona y que se le tomase no sólo como un revolucionario exitoso sino también como un conocedor y gustador de lo exquisito). Ahora bien, aunque el Che Guevara no hubiera muerto en Bolivia y suponiendo que allí hubiese alcanzado el triunfo como en Cuba, creo que nunca iba a poder llevar a cabo su totalitarismo en nación alguna porque su sino ya estaba marcado: morir en alguna una aventura.

Lansky dijo...

Muchos revolucionarios son lo que se ha llamado "conservadores desesperados". Creo que el Che lo era. Las aventuras deben ser individuales, los aventureros, responder con su integridad física y moral, no la de otros, no digamos todo un pueblo.

David dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Lanky.El aventurero responde por su integridad física y moral,no por la de otros, no digamos todo un pueblo. Tal vez resulte una obviedad decir que el el Che Guevara de ninguna manera llevó al pueblo cubano a una aventura, y creo que los otros que dirigían el "movimiento 26 de julio", tampoco.