TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

***

2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


18/12/2008

SUPERSTICIÓN, ORIGINALIDAD, TRADICIÓN Y...FELICITACIÓN





Para Rocío Prima, Cigarra, Emma, Zafferano, Mita, David, Vanbrugh, Miroslav, Zwingenstein y hasta el Anónimo "faltón" y los inquietantes seres que pasan por aquí, me leen (o no) y callan.


Os diré que el Sol, en este hemisferio y a la inversa en el austral, está ya casi exactamente en su máxima declinación norte (23º 27’) con respecto al ecuador celeste. ¿Y a mí qué? acaso diréis. Pues no lo dicen los osos y las marmotas, que invernan, ni los lagartos, ranas, peces y muchos insectos longevos, que se entierran y, los muchos vegetales que duermen en forma de propágulos, de semillas o raíces resistentes, o los arbolazos impasibles que aguardan en pie ateridos y paradójicamente desnudos. Ni los apresurados seres humanos que ya no suelen volver la vista a los cielos, pero que, no obstante, más insensatos y desmesurados, aumentan su actividad y se vuelven insultantemente cordiales, propensos a la ebriedad, a la gula y al despilfarro luminoso y a otros consumismos absurdos. Todos esos fenómenos son claros indicios de que, en el hemisferio norte, caminamos a zancadas hacia el solsticio de invierno.

Buscar la originalidad, como la mayoría de los artistas de hoy (en lugar de la belleza, como los artistas eternos), es decir, como un fin y no como un resultado añadido y hasta inesperado, es como buscar la santidad o el poder: un empeño idiota de ignorantes. La verdadera originalidad, y modestamente no creo ni quiero ser original, es siempre una forma de diálogo respetuoso con la tradición. Así que yo también inverno. Me voy hasta mediados de enero, sin teléfono, sin ordenador, sin hostias (metafóricas o literales y en sus varias acepciones). Y también caigo con gusto en la trampa de los buenos propósitos y me prometo no darle una hostia al primer Papa Noel que me agite una campanilla junto a la oreja y me grite “ju-ju-ju”. De hecho, no pienso darle ocasión ni frecuentar los sitios donde el obeso payaso de propaganda de la cocacola abunda, pero me voy en busca de lo más típico de esta época del año, del olor a leña y a nieve (sí, joder, la nieve huele, por la misma razón que el blanco es un color y no su ausencia), y hasta de las misas de gallo (sólo si hay música y aguardiente a la salida).

Las gentes antes eran igual de supersticiosas que ahora, la única diferencia es que creían en explicaciones mágicas o religiosas que no podían comprobar para ciertos fenómenos y ahora la gente suele creer en explicaciones científicas que la mayoría tampoco puede comprobar, aunque unos pocos, con conocimientos específicos dicen que ellos sí, como los brujos y sacerdotes de antaño: hay que creerles porque son gentes de autoridad. Pero tanto en un caso como en otro hay un asunto perfectamente diacrónico que lo mismo afecta a las épocas de temerosa oscuridad de antes como a las épocas de luminosa credulidad de ahora. Entre las dos formas simétricas de estupidez, la excesiva credulidad o el estricto escepticismo, yo elijo ser selectivo y, por la misma razón que no creo que las pirámides mayas sean plataformas de aterrizaje de extraterrestres, es más, me parecen fascinantes precisamente porque no son eso, yo elijo no creer en eso ni en la más poética historia de un tal Elías en un carro de fuego (otro astronauta), pero sí en el ADN o en la mecánica cuántica, que ya es creer.

Esto, sin embargo, no ofrece dudas y sí inquietud: todos vosotros habréis notado que desde hace aproximadamente seis meses, justo cuando los días eran más largos y las noches más cortas, comenzó, insisto, por estas latitudes, un extraño proceso, primero lento y luego crecientemente acelerado en que lo días se fueron acortando y las noches alargando, y es ahora cuando la inquietud es mayor, porque las noches son ya tan largas que más de uno está tentado de pensar que el Sol no va a volver a aparecer ni habrá una mañana, esto es, un amanecer mañana. Es un verdadero placer para mí tranquilizaros. Sin necesidad de ritos de paso, ni sacrificios, ni oraciones, aunque si hacéis todo eso y os conforta está muy bien hacerlo, os aseguro que en unos pocos días, estos comenzarán de nuevo a alargarse, primero lentamente, luego más rápidamente. Lo digo yo, podéis creerme o no. Y si consultáis a los viejos y a los memoriosos os confirmarán que eso pasa siempre desde siempre. Los antiguos lo llamaban puertas del año, adviento, natividad; los modernos solsticios, que es sin embargo, palabra aún más antigua.


En los campos, que yo recorro con mis ojos abiertos, mis oídos atentos, mis narices y todo mi ser dispuestos al fortuito encuentro (ver post inmediatamente anterior) es tiempo de ocio para los labradores y de febril actividad para los poetas, pero no hay nada más patético, que no poético, que escuchar a un pedante proclamar: “soy poeta y labrador”[1].No era ni una cosa ni otra, claro. Nadie que incline su frente ante la esteva del arado o su equivalente en máquina automotriz o tractor se refiere a sí mismo así. Ni nadie dice “soy poeta” porque eso sería como decir “soy estupendo” o “soy bueno” (Machado no cuenta, porque él sí era poeta); es decir, esos son títulos que te tienen que conceder los demás. Yo soy un mirón, un paseante, un vividor, un pirata de botines sin precio, pero de mucho valor; un crédulo escéptico, un misántropo que ama a unas pocas personas y aprecia a unas cuantas más, pero que quiere a su perra más que a la inmensa mayoría de las demás; soy también un raptor sin cautivos ni rescates, alguien que camina a toda hostia hacia su personal equinoccio de invierno sin ninguna garantía de poder volver a empezar como ofrecen la mayoría de las religiones. Qué se le va a hacer, así aún me gusta más esta vida única.


Así que en estas fechas es recomendable ser cautelosos, porque, ¿qué tendrá el equinoccio que a todos nos sube la ñoñería más que el colesterol? Y encima se prodigan los consejos, aunque no se pidan. Aquí van los míos: según lo requiera la ocasión sed grandes y débiles, como un boxeador sonado; o sed delicados, frágiles e invencibles como una recolectora de hojas de té.


Os darán muchas recomendaciones de sobriedad y nuevos propósitos, hasta yo lo he hecho un poco más arriba. Ni puto caso. O el caso hacédselo al poeta:

“¡Sí, todo con exceso:
la luz, la vida, el mar!”


Hasta la vuelta amigos, hasta que los días vuelvan a crecer.


Nota: ¿os gustan mis “christmas”?, sólo un siglo los separan, y miles de millas: el conocidísimo y espléndido de Pieter Brueghel (El Viejo) y su famoso “Paisaje invernal” (1568) y el menos conocido “Paisaje invernal” (1666) del artista chino de la dinastía Qing llamado Kankan que trabajaba sin embargo bajo patrones de la dinastía Yuan: el dibujo es de una delicadeza caligráfica y cada rostro está individualizado y es totalmente singular. Alfredo Landa en Los Santos Inocentes no era el único siervo que rastreaba para cazadores poderosos como un lebrel.
[1] Lo de “soy poeta y labrador”, o al revés, lo dijo uno que se creía el García Lorca de la ecología, aunque era más bien el Corín Tellado del medioambientalismo más ñoño.

21 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Es sin duda la mejor felicitación de Navidad que he recibido en mucho tiempo y he disfrutado cada una de sus justísimas líneas. Gracias. Te deseo a mi vez una Navidad, Solsticio, inauguración del nuevo año o como quieras llamarlo lleno de ese sosiego sabio y clarividente que tan bien evocas y disfrutas.

Lansky dijo...

¡Y tú más, so* mamón**!!!

(*)so = querido
(**) mamón= vanbrugh

emma dijo...

jo Lansky, acabo de volver de una tienda de puzzles buscando un regalo y he elegido el paisaje de invierno de tu postal.
He de decir que es muy raro esto de los blogs que una visita diariamente, como si fueran amigos de los de "verdad".
Pero creo que al final son los desconocidos los que nos desean felicidad con el corazon, de verdad.
Amor y salud para você.

Zafferano dijo...

Espero haber llegado a tiempo para desearte los mejores propágulos del mundo y para decirte que a partir de ahora empezaré a estirar los días con todas mis fuerzas para que se alarguen pronto.
Disfruta de tu paraiso particular y vuelve degenerado. O regenerado, como prefieras...
Muchas muchas felicidades y recuerdos a Natrix natrix. Te echaré de menos.
Besos!

emma dijo...

Qeria decir tambien que estoy de acuerdo con Vanbrugh, ha sido una delicia leerte e intimimamente creerte, pues cuanto necesitaba oir que la originalidad es ese dialogo con la tradicion, palabras que me acarician el cerebro, si se puede decir asi no quiero ni imaginarme las caricias que se llevara Jara, esa pillina afortunada.

Lansky dijo...

Me voy hoy, así que aún puedo contestar.

Emma, a Jara mis caricias le gustan porque el asunto de ese amor es recíproco, por fortuna, pero es que ella es muy suya: la retuerzo las orejas, la agarro la cabeza y la froto contra mi pecho...caricias de boxeador sonado.

Zaffe, los recuerdos a Natrix natrix tendrán que aguardar a la primavera, ahora, como dije, anda durmiendo una larga y solsticial siesta. Tu manten el estiramiento de los días (aunque cuidado con no dañarles las lumbares) y yo iré subiendo el Sol cada día un poco más alto y trazaré su parábola un poco más larga y hacia el norte, a ver si entre todos...

Zafferano dijo...

Quiero estirar los días para que vuelvas antes...

Pásalo bien!

Miroslav Panciutti dijo...

Con entradas tan deliciosas como ésta te harás desear durante tu ausencia. Que los olores a leña y nieve te colmen los sentidos y también más cosas, que no solo del olfato vive el hombre. Disfruta del solsticio y de sus días siguientes. Aquí te esperamos. Felicidades.

zwingenstein dijo...

Gracias Lansky, es una felicitación preciosa, Te deseo que pases dias gozosos en tu refugio rural.

Mita dijo...

Me quedo con Brueghel.
Que disfrutes de todo.
firmado: recolectora de hojas de té.
Besos

el_clavadista_solitario dijo...

Dessde el fondo del saco roto del olvido...

¡os deseo todo lo mejor a ti y a Paola para el años que empieza!

Un abrazo enorme a los dos!

Julian Bluff

Zafferano dijo...

Los ritos son los ritos. Y como estoy felicitando a todo el mundo, aunque me repita no está de más. Creo...
Como yo también me voy un par de días aquí te dejo mis mejores deseos para este año y los venideros también, que total, nada se pierde...
Que el nuevo año te traiga lo mejor, a ti, a Paola y a Jara. Y ya que estamos, a mí también.
Un beso grande y feliz navidad!

Strika dijo...

Lansky: Pues creo que este comentario lo verás hasta que vuelvas de invernar. (Por cierto, ¡hoy es el solsticio!). Bueno, pues nada. Sólo quería darte las gracias por pasarte por mi blog, porque además me has hecho descubrir el tuyo. Que tengas felices fiestas.

Mita dijo...

Lansky, Feliz Año Nuevo!
Que te has colgado los prismáticos y no vuelves...
Kuss

David dijo...

Lansky, muchas gracias.

Me llama a la reflexión lo que apuntas. Las superstición, esa fea costumbre que por rebajar el espíritu exacerba las calamidades. Puros males, o males puros, acompañan y, hasta donde se, han acompañado a las supersticiones. Sin duda, superstición es oscurantismo, ya sea, antes en las “épocas de temerosa oscuridad” o en las de “luminosa credulidad de ahora” (aquí en México, tal vez por ser país del tercer mundo imperan en la mayoría de la población y a todos niveles económicos supersticiones que van desde las del tipo del paganismo, chamanismo y/o totemismo, hasta las del tipo de las de la edad media europea, según la clase o estamento social a que se pertenezca, y todo revuelto como una birria con elementos de tal más cual religión; por otra parte, las supersticiones de la “luminosa credulidad” campean por sus respetos entre profesores de centros de enseñanza universitaria y demás adláteres como politólogos, economistas y ecologistas, y a excepción de las tradicionales universidades de corte clerical y cuño confesional militante de México poseídas o posesas en sus inicios del espíritu de nuestro franquismo criollo y ahora, del de Escribá y Balaguer).

Oscurantismo es signo de decadencia (y basta recordar a los nazis buscando adivinaciones mágicas en el Tibet), y tener presente que precisamente, el imperio romano coincidió en su caída con la introducción o el afianzamiento de una “gazmoñería universal” que “abatió los ánimos y adormeció el imperio”, y que así, en la Constantinopla cristiana “la cobardía, la molicie, la pereza de los pueblos de Asía se mezclaron a la devoción”, lo que puso “toda la virtud y toda la confianza de los hombres en la veneración ignorante y estúpida a las imágenes“; y que así, “se vio a algún general levantar un sitio y perder una ciudad para tener una reliquia”, como lo apunta Montesquieu en “Grandeza y decadencia de los romanos”. (Por cierto, ya ves que los chinos de la antigüedad en el arte de la guerra, muy inteligentemente, desterraron y tenían prohibido introducir en su táctica militar las adivinaciones o las supersticiones).

Entonces, vivimos en la oscuridad, o más bien, entre el oscurantismo, y creo, en una etapa histórica de decadencia, ¿nos sacará de ella Obama?, no lo creo para nada; pero en fin ¿tiene algún caso preocuparse por eso?, y dado que no está en la mano de uno remediar las cosas ¿no será mejor adoptar la actitud de los estoicos de que el cuerpecito, la fama, las riquezas, los males e incluso la piedad no tienen nada que ver con el Rector (el albedrío) y que lo que está fuera de el ningún daño puede causar mientras ese Rector permanezca en una especie de libertad no constreñido por nada ni por ninguna pasión como lo plantea Epicteto?, o tal vez, adoptar en nuestra esfera de influencia y en la medida de nuestras posibilidades y actividad la máxima del “pesimismo constructivo” de la que tu Lansky nos diste la definición de Nietzsche en el sentido de actuar “con la inteligencia del pesimista y la voluntad del optimista”, o bien, abstenerse de practicar esa especie de compasión sentimental al estilo de la que practica el personaje central de “Impaciencia del corazón” de Stefan Zweig, y por lo contrario, practicar una compasión no sentimental, firme, constante y sacrificada.

Bueno, creo que abusé un poco de tu hospitalidad.

Deseo que la estés pasando bien en compañía de tus seres queridos más cercanos, humanos y no humanos (Jara), disfrutando de lo disfrutable, y asimismo, te deseo de corazón un feliz y fructífero año 2009.

Atentamente, David García Ayala, desde la Ciudad de México.

Cigarra dijo...

Me encantan tus estampas navideñas y tus consejos de desmesura y exceso. Te agradezco con el alma que me recuerdes en tu dedicatoria, por lo que me siento honradísima, y si no te he contestado antes es porque he faltado a mis deberes blogueros vergonzosamente, absorbida totalmente por un atasco de actividades coriles, domésticas, consumistas, familiares, gastronómicas y de no se cuántas naturalezas más que ya no recuerdo. Pero aquí vuelvo de nuevo, a disfrutar de tu prosa que con tantísima elegancia mezcla ciencia y literatura, y con la que pasamos tan buenos ratos.
Voy a decir una originalidad ¡Feliz 2009!

emma dijo...

Lansky, donde estas?

Álvaro Erices dijo...

Nosé si aleatorio o estocástico, no lo puedo asegurar porque para esto último las matemáticas resultan hasta deterministas, pero comparto contigo mi "arpa reflectada", si puedes ingresa a leerla.

A ver que sale de ti con respecto a tan inocente escritura que intenta comunicar simplemente el cielo adentro o el árbol adentro como ha dicho Octavio Paz, más yo rescato el adentro y con respeto le agrego el cielo..

La búsqueda de la belleza se ve desprotejida ante el poder sobreviviente, inherente, a veces lo digo por creación musical, al menos, en la escritura simplemente aparezco y vuelo para mi respirar y liberar.

Saludos desde Concepción, Chile.

Álvaro Erices dijo...

http://alvaroerices.blogspot.com/2008/11/el-arpa-reflectada.html

Lansky dijo...

Gracias a todos.

Una cosa, David, no nos olvidemos de una superstición siempre en boga: la del positivismo chato; esa que da por hecho que cualquier otra forma de conocimiento que no sea científico no es válida. Un abrazo.

David García A. dijo...

Igualmente Lanski, un abrazo. Gracias por el consejo de no olvidar el tipo de superstición que apuntas, estoy enteramente de acuerdo. El positivismo chato que señalas, creo es de ese tipo de cosas que si no se tienen presentes al momento de expresar alguna opinión por lo menos hacen que lo que se expresa pueda tener puntos muy discutibles o poco sólidos, o que, por lo menos, requieran una explicación, o lo que es peor, que recapitulando se caiga en la cuenta de que involuntariamente se descalifica algo con lo que uno intrínsicamente está de acuerdo o convencido, y eso, realmente, puede ser muy amargo. De allí, te reitero las gracias, por compartir no sólo tus conocimientos, sino también esos aparentemente pequeños conceptos que, por su trascendencia, tienen implicaciones muy importantes en cuanto a tratar de ver más objetivamente las cosas y los hechos humanos.