profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

26/01/2009

Opiniones contundentes


(Para mi amigo Julián)


Flaubert no sabía sobre las mujeres mucho más que cualquier hombre, es decir, muy poco. Sin embargo, se permitió la famosa frase de “Emma Bovary soy yo.” Además en mi parcial juicio (no le he leído en su lengua original) se ha quedado profundamente anticuado; a la inversa de Stendhal que declaraba ufano que escribía para lectores del futuro, y tenía razón.

Julio Verne no anticipó nada que no estuviera ya prefigurado en su tecnológico siglo. Sus personajes, además, carecen de emociones: ni se enamoran ni mueren ni viajan como verdaderos seres humanos. Tengo que concluir que Verne no se creía a sus propios personajes.

Emilio Salgari jamás viajó fuera de Italia; aún así sus viajes y aventuras por todos los continentes poblaron mis fantasías de modo muy eficaz.

Balzac era un mirón burgués que escudriñaba con verdadera indecencia en las vidas de los pobres. Aún así, eso no resta un ápice la virtud que tenía de escandalizar a los burgueses como él y de esbozar retratos fidedignos de toda una época.

Víctor Hugo era un plasta. Imposible de leer hoy, diga lo que diga Vargas Llosa

Juan Benet, santo patrón de los críticos de este país (hubo un momento que se le enfrentó, como alternativa, nada menos que todo el brillante boom americano de los Vargas, García Márquez, Onetti, Donoso y demás) es un pésimo novelista autor de magníficas páginas.

Etcétera.


Una editorial acaba de rechazar –y es un caso repetido, para él y para otros- el manuscrito de un amigo mío. Temo que esté hecho polvo y que no se dé cuenta de que las editoriales son negocios, como las mercerías, que los editores son hombres de negocios, como los constructores, salvo excepciones que no vienen al caso y que son siempre tildados de “amateurs”. Y simplemente: por la razón que sea, estos hombres de negocios, que están ahí para hacer dinero con su negocio, que son los libros, opinan que mi amigo no les va a hacer ganar dinero, pero él cree que han opinado y mal sobre su arte con las palabras.

15 comentarios:

Mita dijo...

¿Es que acaso Van Gogh vendió cuadros?
Mi examen oral de francés en la carrera del seminario monográfico sobre Mme. Bovary consistió en las preguntas: Descríbame la casa y ¿Piensa usted que M. Bovary era un cornudo? Ya te digo...Viva La Regenta! La heroica ciudad dormía la siesta...:)
(Exijo una foto de culo masculino)

Strika dijo...

A mí no me parece que Madame Bovary haya envejecido mal, sino todo lo contrario. Pero bueno, cada cabeza es un mundo.

Sobre tu amigo, dile que busque las editoriales independientes. En España hay un montón. La industria editorial es una de las más rampantes.

Saludos

emma dijo...

Que hacer para que le lean a uno!
www.elpais.com/articulo/portada/PUBLICAS/QUIERES/elppgl/20090123elptenpor_2/Tes

Sin embargo, que te rechazen duele.
Editoriales, mujeres y hombres.

Solo queda el amor de los perros

Miroslav Panciutti dijo...

A mí, como a Strika, no me parece que Madame Bovary esté tan envejecida. De hecho, hace poco, una amiga que acababa de leerlo, me relataba su entusiasmo con Emma, lo identificada que se había sentido y añadió: cuesta creer que esa novela la haya escrito un hombre. Lo cual no impide que la mayoría de los hombres sepamos muy poco de mujeres (entre otras cosas porque en nuestra estúpida soberbia no preguntamos ni escuchamos) y que siempre cabe que Flaubert, como el burro, tocara la flauta por casualidad (pero lo veo poco probable).

Y Víctor Hugo tanto como un plasta ... De hecho, me compré hace poco una nueva edición de Los Miserables y me he propuesto releerla y confrontarla con mis recuerdos cuasi-adolescentes (Notre Dame la tenga más fresca). En fin, será que le tengo un apego romántico a la novela del XIX francés (menos mal que no te has metido con Zola).

David dijo...

Lansky, primero una disculpa, no es mi deseo generar polémica ni contradecirte, sería una grosería de mi parte. Madame Bovary siempre me ha parecido una novela muy educativa precisamente para aquellos hombres que no conocen para nada el corazón femenino, y también para aquellos que no lo conocemos suficientemente. Creo que por razones más o menos parecidas, Sthendal siempre pervivirá tan sólo con Rojo y Negro. De acuerdo con lo de que Víctor Hugo era una plasta (sólo terminé de leer “los miserables” como una cuestión disciplinaría de terminar de leer la obra comenzada antes que arrojarla al suelo); sin embargo, del “El noventa y tres” tengo la agradable impresión que se trata de una novela que en forma muy vivaz y verosímil retrata la época y los hechos de la resistencia en Bretaña a la Revolución francesa. Por lo que hace a Julio Verne, creo que sufría de una especie de complejo de inferioridad con relación a los ingleses, pues si mal no recuerdo “En viaje a la luna” todo el mérito se lo lleva el personaje inglés sobre el francés, apareciendo este último en relación a aquél como un mero apéndice. De lo poco que he leído de Balzac, enteramente de acuerdo contigo.

Lansky dijo...

Ya digo en el título que eran "opiniones contundentes", por definición poco matizadas.

Mita: los culos masculinos (ahora anda por ahí, me lo encontré en la sopa, uno bien masculino de un tenista) ponlos tú y yo no te reprocharé tu gusto por ellos.

Strika: cuando leo la Iliada (más que la Odisea) percibo el aroma de los viejos relatos orales, no es sin embargo, antiguo sino clásico, imperecedero. Cuando releí E.B. percibí también el aroma de una época, con las mujeres más sofocadas por las rigideces sociales que ahora, pero también cosas que me chocan, me parecen...naifs (el plural es naives, pero bueno).

Mi amigo busca en todos lados.

Emma, el primer amor, antes que el de los prros, es el amor a uno mismo, condición del resto. Amor, no adoración.

Miros:
Sabes convertir una virtud en defecto. Puede que sea mi caso, pero te aseguro que un buen "mapa" no es un mapa rígido, sino uno que permite seguir incluyendo nuevos descubrimientos. Yo me apunto al lema del grabado ese de Goya que dice: "Aún aprendo", todos los días. Zola, intocable, Hugo, al cajón de la historia pasada, para mí claro.

David: puedes y debes contradecirme; no soy el gurú de ningún dogma. Stendhal se salva no sólo por Rojo y Negro, La Cartuja de Parma es espléndida, sus Paseos por Roma, etc. igual, sus relatos y sus memorias, que es lo que más me gusta.

Ah, y lo que pasa es que de Flaubert lo que más me gusta es Bouvart y Pecouchet(incluido su genial anexo en forma de diccionario de tópicos o ideas "recibidas" Lo que menos, Salambó. Flaubert es un grande, pero EB no conceta ya conmigo.

Mita dijo...

jajaj, Lansky, solo era una opinión contundente. No valoro ni me atrae la gente por el culo, lo lamento, pero en mi blog no voy a poner el culo de nadie, faltaría más!!

Lansky dijo...

A mí en cambio me encantan los culos bien puestos. Y esta también es una opinión contundente.

Mita dijo...

Tampoco me gustan las mujeres atadas...con nada!

Lansky dijo...

A mí, tampoco, sobre todo, las atadas a los tópicos, aunque sean supuestamente feministas o libertarios.

Mita dijo...

No son tópicos, es una cuestión de estética.
No me gusta la foto de la chica del reloj.
Yo no soy feminista ni libertaria, definiciones de siglos pasados.

Lansky dijo...

Sí, hay que estar a la moda, las de este siglo son cyber-roxypink, y así; feminista, ecologista, reaccionaria, progresista, izquierda, derecha, humanitaria, son etiquetas del pasado...ejem

Miroslav Panciutti dijo...

¿Convertir una virtud en un defecto? No era esa mi intención, en absoluto. Al contrario, creo incluso que hablé de admiración. A lo pero escribo dando a entender cosas que no pienso; o, más a lo peor, a lo mejor pienso (subconscientemente) cosas de las que ni siquiera me doy cuenta.

Álvaro Erices dijo...

Politizar la literatura lo considero erróneo y de la misma casta de un mercantil distribuidor de best sellers.

A mi parecer un artista es un ser polifuncional con la mas mínima intención de ser mostrado a la luz. (He ahí los descubrimientos post-mortem).

Aquel intento de tu amigo ya tiene un interés con germen vanidoso.

¿Imposible de escapar a eso?, lo creo difícil, pero lo cierto es que aquella estandarización moral del arte alimenta aún más el ciclo compra-venta en que se ha convertido todo esto.

Lansky dijo...

Yo veo inevitable politizar la literatura y deseable literaturizar la política. En serio, la política lo es todo y hasta en todo lo que los humanos hacen; una forma de ser o hacer política es declararse apolítico o quejarse de que todo se politiza. Remedando a Clmeneceau: la política es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los políticos (profesionales)

Y sí, elreconocimiento y tal, pero lo cierto es que el "artista maldito" come poco