TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


26/01/2009

Tempus fugit


El sabio lo es con su tiempo.

De la obviedad de que disponemos de un plazo limitado de tiempo antes de morirnos, todos, no se suele deducir otra conclusión para mí evidente: que administrar bien ese tiempo es la condición primera de una vida plena, sabia.

Se trata en primer lugar de saber que el tiempo es oro en el sentido casi opuesto al del liberalote enunciador de la dichosa frase; puesto que es valioso, no cambiemos nuestros tiempo por dinero, sino, siempre que podamos, compremos con el dinero lo más importante: tiempo para nosotros, tiempo para perderlo, que es ganarlo. Entregar nuestro tiempo limitado, repito, para obtener dinero con el que adquirir artículos (¿bienes?) de consumo más o menos superfluos, colgarse al cuello la rueda del trabajo, aunque sea bien remunerado no es muy sabio.

Después de reconocido lo anterior, se trataría de administrar sabiamente ese tiempo limitado en el día a día. Por ejemplo, una de las formas más letales de perderlo o despilfarrarlo no es durmiendo, como creen algunos acelerados semejantes, sino ver la tele. Me refiero a verla indiscriminadamente, a encenderla, zappear y ver lo que te echen. Pero, en cambio, uno puede adquirir (con tiempo en forma de trabajo) una de esas series de pago de la HBO, como los Soprano o Wire y vérselas poco a poco cuando y como uno decida. Al fin y al cabo lo chicos de David Chase y demás hacen el mejor cine norteamericano actual y son los dignos sucesores de los Scorcesse y Coppola de hace dos décadas. Es lo mismo que oír el hilo musical o ponerte cuando y como quieras unas sonatas de Beethoven.

Por cierto, noto casi angustiado que se van jubilando mis libreros: Jesús, Miguel, Luis, Chita; y otros, Mario, Enrique los pierdo la pista, así que ahora no tengo no digo mentores, pero sí esos amigos con los que dialogaba sobre mis o sus descubrimientos. Mis últimos “descubrimientos” son decepcionantes para los asiduos del último grito de los suplementos culturales: Herodoto, la segunda parte de El Quijote (siempre me gustó más que la primera), los dramas de Shakespeare, Montaigne, Las mil y una noches (en la edición de Cansinos Assens) y, ya contemporánea, la prodigiosa Antonia Byatt. Y los Soprano, dignos de ese Shakespeare y hasta de un Sófocles. Hay que tener en cuenta que en la trayectoria de un lector arraigado, como es mi caso, se va sucediendo el explorador y el cartógrafo, exactamente igual que en la historia de los descubrimientos geográficos, el primero va descubriendo, ríos, lagos, picos, cordilleras y el segundo las coloca en relación con los demás accidentes en el mapa. Ahora bien, hay lectores tan alocados y asistemáticos (me niego a llamarles “anárquicos”) que jamás logran dibujar un mapa para situar en él sus hallazgos, siempre andan perdidos y por eso siempre andan descubriendo mediterráneos. Conozco algunos que son incluso críticos de prestigio.

Los biólogos lo saben, en el tiempo lo importante son los ritmos, las secuencias. Una última cosa sobre el uso del tiempo que deberían apuntarse los jóvenes (lo supieron de niños, pero lo olvidaron de recién estrenados adultos): las partes más agradables de la vida –lo tengo muy comprobado- no se basan en el cambio, sino en la repetición placentera, las rutinas deseadas, Eso sí, con dosis de cambios esporádicos que no sólo no impidan la monotonía, sino que acrecientes el gusto por volver a la rutina sin destruir la costumbre.

En resumidas cuentas y olvidándose de la evanescente felicidad que es demasiado escurridiza, pero pensando en lo simplemente agradable y autocompasivo. Un hombre es verdaderamente libre cuando dispone de dos condiciones necesarias aunque quizá insuficientes: un mínimo espacio suyo y confortable y tiempo, su tiempo, y a la vez –y está condición suficiente pero dificilísima- es libre de pensar por su cuenta y no limitarse a repetir las consignas que oye por ahí. Resumo con un caso práctico: como esta mañana está lloviendo y hace viento me quedo leyendo en la cama hasta tarde. (Ojalá)

9 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

El tempus fuge que se las pela, no sabes cuán conscientes soy de esa enorme verdad. Y en cuanto a tu conclusión, pues también la comparto, claro. Pero si la coherencia se mide por el parecido entre la teoría y la práctica, lo cierto es que me queda bastante camino por andar. Hoy, por ejemplo, mientras tú lees en la cama, yo trato de rematar las últimas correcciones que han pedido los concejales al Avance; y dentro de un rato, a las diez, estaré en la veterinaria para que le pongan a Cani una inyección que la duerma definitivamente. En su caso, el tempus ha acabado; sé que entenderás mi estado de ánimo.

Lansky dijo...

Joder, Miros, ya sabes que te comprendo por lo de Cani. Lo siento mucho y te acompaño en el sentimiento.

Vanbrugh dijo...

Consejo realmente sabio, el tuyo de no cambiar nuestro tiempo por dinero. Pero desgraciadamente impracticable para la mayoría. Los felices titulares de un trabajo asalariado no hacemos otra cosa. Lo más a que podemos aspirar es a que el trabajo nos aporte alguna satisfacción, además de dinero, con lo que tendremos al menos la sensación de no estar vendiendo del todo el tiempo que le dedicamos.

Y también muy sagaz tu observación sobre la satisfacción que produce el regular cumplimiento de rutinas deseadas. Junto con la abstracción en el instante presente, son las dos únicas formas que conozco de hacer algo parecido a combatir el paso del tiempo que, como tengo muy repetido, se me antoja la más común manifestación del Mal.

La decisión de, en vista del mal tiempo, quedarse leyendo en la cama, me ha llegado derecha al corazón. Aún estoy tratando de reponerme.

emma dijo...

Si aparezco por tu blog Lansky, todos los dias y leo todo lo que escribes y miro tus fotos con Jara y tu bigote que te sienta tan bien, en tu rostro moreno.
Leer tus posts me llena de energia.
y hoy, como cada Lunes he decidido cambiar de vida, como cada inicio de semana para seguir haciendo despues lo de siempre.
Cuando hablas del tiempo me gusta mucho mas poraue apuntalas mis razones.
Sobre todo despues de un fin de semana en el que olvide que una mujer de mi tamaño no ha de beber vodka casero ofrecido por amables polacos.

Lansky dijo...

Vanbrugh:
No es cuestión de una u otra cosa; ya sé que casi todos tenemos que cambiar "algo" de tiempo por dinero para subsistir. Hablo más bien -creí haberme explicado- de saber parar y rechazar utilizar más tiempo por más dinero, a partir de cierto rango inncesario. Yo lo he hecho. Podría ganar más pasta, pero no se me ocurre que cosa mejor hacer con élla que usarla para tener más tiempo, y ya lo tengo, es el viejo cuento del barquero.

Emma: el vozca polaco de patata es infinitamente mejor que el ruso de trigo. Confío que después del vozca siguiieran siendo amables esos tipos polacos...

Miroslav Panciutti dijo...

" ... hay lectores tan alocados y asistemáticos ... que jamás logran dibujar un mapa para situar en él sus hallazgos, siempre andan perdidos y por eso siempre andan descubriendo mediterráneos. Conozco algunos que son incluso críticos de prestigio".

Una de las cosas que me admira de ti (a partir de mi muy parcial conocimiento de tu persona) es la capacidad cartografiadora que en asuntos de literatura (y no solo) demuestras. A veces, viendo esos mapas tuyos, tan contrastados en la delineación de sus acidentes y fronteras, me asustas un poco (y no niego que, también, haces sonar mi alarma escéptica). Será que soy lector alocado y asistemático, pero reconozco con envidia y admiración, que cada vez me cuesta más estar seguro de mis mapas; lectura (y relectura) tras lectura, en vez de sentirme más conocedor del territorio me asombro ante sus nuevos paisajes, entre los que predominan las brumas y los pantanos. Desde luego, como cartógrafo (y mira que me gustan los mapas) me moría de hambre.

Perdona los desvaríos, pero esa frase tuya (la que cito al inicio de este absurdo comentario) se me quedó enquistada desde esta mañana.

Lansky dijo...

Miros, te he contestado en el post siguiente de Bovary. ¿Qué tal va el duelo?

David dijo...

Una tía mía aquí en México me dice que la importancia del trabajo no reside en !trabajar y trabajar¡, sino en saber administrar lo que se gana por el trabajo.

Anónimo dijo...

Hola: Hoy solicité al buscador: las mil y una noche-Cansinos Assens, para saber si aquí en Argentina podría conseguir comprarlo y, repentinamente, al ir revisando las devoluciones vi mi apellido asociado con la búsqueda. Apellido que es también el suyo. Con el tiempo, cuento ahora 55, he aprendido que no es frecuente como Gonzalez; pero que de tanto en tanto replica. Aquí en Argentina los existentes corresponden todos de una misma descendencia, la de mi abuelo inmigrante y pobre.

Cordialmente. Marcelo J.V. Lansky
Lanskym@telefonica.com.ar