
"A veces hay cierta desenvoltura en la torpeza, más grácil que la propia gracia"
Barbey d´Aurevilly
La frase supra la tenía apuntada Degas en su cuaderno de bocetos.
Propósito inviable: resucitar a Degas y llevarle al cine a ver Billy Elliot; le gusta, fijo.
Sobre Jules Barbey d´Aurevilly: fue un periodista y escritor francés del XIX, parisino hasta la médula, como suele decirse. Hoy sería conocido como autor de Las Diabólicas, pero en su día lo fue mucho más e influyó en casi todos sus contemporáneos, escritores y artistas. Practicaba el dandismo, los duelos feroces y los artículos denigrantes (una cosa lleva a la otra) aún más feroces. También las novelas melodramáticas con argumentos demoniacos, como la mentada
Jules influyó en Ruben Dario -cosas del Cid- a través de su poema Le Cid Campeador ("Cuenta Barbey, en versos que bien valen su prosa,un hazaña del Cid, fresca como una rosa, pura como una perla (...)"
La citada película me emocionó hasta las lágrimas. Era una cinta en estado de gracia, empezando por el torpón, pero tenaz protagonista infantil que, como en el cuento del patito feo, se convierte en un atlético y portentoso joven bailarín rodeado de bellezas femeninas llenas de gracia, venga a nosotros ese reino ¿Hay mayor recompensa a esa tenacidad para un varón heterosexual? (Aseguro que mi entusiasmo por ese film no tiene nada que ver con aquella novieta bailarina, más loca que las cabras, que tuve en mi lejana juventud)
3 comentarios:
Fantástica, la película. Mira que Dios me ha hecho más bien sordo para el baile, y aún así la disfruté mucho.
(Temo que has mezclado dos oraciones distintas con lo de la gracia y el reino. Repasa tus fuentes.)
("padre nuestro que andas por ahí, hágase mi voluntad, siempre que no entorpezca la suya, etc., etc..."
Anónima V. me ha dirigido a este blog por un asunto de entropía, o más bien de su uso metafórico. Parece interesante. Me lo apunto.
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