profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

03/02/2009

Cediendo el paso a los canallas


Si uno es ágil mentalmente cederle el paso a un canalla puede resultar muy grato.

Al igual que la excelente novelista Antonia S, Byatt, estoy convencido de que hay más verdad (y menos propósito de enmienda) en El Rey Lear que en todos los Evangelios juntos; o sea, que creo relativamente en el progreso como proceso histórico, sobre todo en los logros científico-técnicos, menos en los poéticos y artísticos, -donde la idea creo que carece de sentido-, y con una sensación frustrante en lo moral y ético, porque percibo que la humanidad en ese campo retrocede en cuanto se descuida, algo así como subir una escalera mecánica de bajada: si te quedas quieto, regresas al punto de partida, como un malévolo Juego de la Oca.

También en la elegancia, sobre todo de ciertas conductas habituales, como las que atañen a los buenos modales (La mala educación, en el sentido de Almodóvar, no implica sólo a la enseñanza impartida por los religiosos en los colegios). Es el caso de los insultos groseros que se propinan los políticos rivales, con una ventaja en la zafiedad, tal vez, por parte de la campechana derecha española, pero con una izquierda que cada vez le va menos a la zaga (las famosas "malas compañías"). Cómo echo de menos esos esgrimistas parlamentarios del pasado, como los del Reino Unido. Un ejemplo de réplica ingeniosa, mordaz, pero educada:

Nancy Astor (parlamentaria rival y primera mujer de la Cámara de los Lores):
“Winston, si fueras mi marido te pondría veneno en el café”

Winston Churchill, sin inmutarse: “Nancy, si fueras mi esposa, lo tomaría”

No penséis que eso es privativo de la buena cuna o de la flema inglesa. Para probarlo pondré un ejemplo español de dos literatos que se odiaban, en una ocasión en la que se encontraron, con su sequito de admiradores, en el angosto Callejón del Gato, que sólo permite el paso de una persona cada vez:

Jacinto Benavente: “Yo no cedo el paso a un canalla”

Ramón María del Valle Inclán, apartándose a un lado rápido y con chunga: “yo sí”

¡Qué tiempos!

13 comentarios:

Mita dijo...

Él, teatral, en busca permanente de la singularidad, divertido y un poquito bufón. Me creo la anécdota.

Miroslav Panciutti dijo...

Muy buenas las dos anécdotas; me encantan esas muestras de agilidad mental. Las que citas las conocía; seguro que tu tambien conoces la atribuida a Unamuno cuando, en una recepción, una señora muy guapa le dijo que si tuvieran un hijo sería una persona excepcional, al heredar la belleza de ella y la inteligencia de él, y el escritor contestó: lo malo, señora, sería que heredase mi belleza y su inteligencia. O aquel parlamentario de la primera república (creo) que dicutiendo en Cortes sobre alguna problemática de las colonias americanas, para dejar patente su conocimiento de esas tierras, declaró grandilocuente: Lo digo yo, señores, que he cruzado el charco siete veces. A lo que enseguida alguien le espetó: pues su Señoría está en el otro lado.

Cigarra dijo...

La anécdota de ceder el paso la contaba mi suegro, pero cambiando un personaje: era el periodista Jose María Carretero, que firmaba con el seudónimo de "Caballero Audaz" el que, al cruzarse en un paso estrecho con Benavente dijo: "yo no cedo el paso a maricones", a lo que Benavente se echó atras diciendo: "Yo sí". Lástima que mi suegro ya no vive para que me confirmase ese recuerdo, que quizá yo tenga confundido.
Sobre Benavente y Valle-Inclán, que tampoco se debían llevar muy bien, cuentan que una vez que Benavente elogió en público a Valle-Inclán, alguien le repuso: "Pues Don Ramón no opina lo mismo de usted". A lo que Benavente contestó "Seguramente estamos equivocados los dos".
Qué don, el de la respuesta rápida.

Mita dijo...

Nos hemos vuelto todos decimonónicos de repente.Qué manera de crear ambientes.
Enhorabuena, Lansky

julian dijo...

Lanski,

El episodio concerniente a los dos dramaturgos lo había leído hacía poco en Baroja.

Me gustaría conocer alguna anécdota -más o menos graciosa- de algún español célebre limpia de todo rasgo de agresividad.

¿Existen?

David dijo...

Una anécdota sacada a partir de una nota periodística aquí en México, en una reunión de amigos: alguien comenta "que la Cicciolina ha declarado que su ex marido es un homosexual empedernido, y que este ha contestado que ella es la puta más grande del mundo", a lo que otro opina afirmando que: los dos tienen razón.

David dijo...

Por favor disculpen el lapsus calami por el exceso de la palabra "que" en mi mensaje inmediato anterior.
Saludos.

Lansky dijo...

Miroslav, la anécdota que dices se atribuye a Unamuno es originalmente de Bernard Dahaw (feo y agudo) y una famosa y tonta actriz inglesa; Unamuno no tenía ese tipo de ingenio y sí mucho "sentimiento trágico de la vida"

Ciagarra, Baroja se la atribuye a esos dos que mento.

David y demás, otra anécdota, en este caso sobre la españolofobia de los porteños.Le comenta Borges a Bioy Casares (en "Borges", diario de Bioy y sus conversaciones con e maestro): "¿Sabes que han encontrado un español antropomorfo?" Creo que sólo sobraba un "que", lo que realmente me sulkfura, en otros casos, es el "de que"

Lansky dijo...

Bernard Shaw

Cigarra dijo...

Lo siento, pero me fío más de mi suegro que de Baroja, porque entre otras cosas, mi suegro conoció personalmente al "Caballero Audaz". Si Baroja era tan malo recordando como escribiendo...!
Lo que parece bastante frecuente es que las anécdotas echan a rodar, sea quien sea el que las protagonice, y luego la mala memoria de la posteridad se encarga de barajar personajes y situaciones. Creo que el que le quitaba el sol a otro en realidad eran Amilcar Barca y un pastor lusitano, pero como es más famoso Alejandro Magno, se la atribuyeron a él, que es más fácil de recordar.
Podemos iniciar un blog para recopilar distintas versiones de las mismas anécdotas, para aumentar la confusión.

Lansky dijo...

¡Cigarra!

Para un barojiano confeso como yo tener que oir por enésima vez ese tonto y repetido tópico de que Baroja escribía mal es insufrible. Por tanto, puedo condenarte y te condeno a ser excolmugada: jamás te daré la comunión avinaretera ni te hablaré de esa escondida maravila que se llama "Memorias de un hombre de acción", confórmate con los Episodios Nacionales o, en mi crueldad infinita, con los folletines del Caballero Audaz. He dicho

Vanbrugh dijo...

Je, je...

Cigarra, bienvenida al Club. Estos científicos, que en su campo no aceptan dogmas -y en otros tampoco- se aferran con extraña devoción a sus irracionales prejuicios literarios, qué se le va a hacer...

Lansky dijo...

Ejem, Vanbrugh y Cigarra, pareja de acémilas, os excomulgo a ambos, y como sabréis eso implica que no os voy a a dar la comunión, que en el caso de un blog es no contestar vuestros comentarios (de ahí lo de comunión/comunicación con los comulgantes con mis piedras de molino). Pero es que además, me habéis reafirmado en mi decisión de elaborar un magnífico e irrebatible post sobre Baroja y en concreto (que es como llaman al cemento en América) sobre la maravillosa saga de Memorias de un conspirador (Avinareta), cuyo desconocimiento es como...desconocer que Bach inventó el Jazz (variaciones y demás).¡Pobres agnósticos!