11/02/2009

Escatos




Ese “gran intelectual” que es el papa Benedicto XVI (en buen castellano, “Benito”), anterior gran inquisidor o equivalente (excelso currículo) ha dicho que “la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura”. Ya me imaginaba yo que los ateos, además de malvados, éramos unos putos ignorantes, aunque traduzcamos a Shakespeare al suahili o juguemos con aceleradores de partículas. Menos ver cine raro y más asistir a misa. O sea, que vayamos a buscarle, a Él, aunque sea mirándonos el ombligo, puesto que si es dudoso para incultos como yo que Dios nos haya hecho a su imagen, no está en absoluto descartado que el hombre haya hecho a Dios a su semejanza o, a la imagen del detestable vecino del quinto. El ombligo en cualquier caso es un buen sitio para comenzar a mirar, siguiendo el sabio consejo de Georges Brassens con los respectivos de las mujeres de los policías

Y luego, hablar con Él, claro que sí. Eso nunca ha sido un problema, hablarle a Él. Otra cosa es que nos escuche (los gnósticos creen que no) y aún más dudoso que nos conteste, porque los buenos modales no es una virtud teologal. Y sí improbablemente lo hace, ¿cómo? ¿Nos levantará la voz dejándonos sordos de por vida? ¿Hará arder una zarza? ¿Habrá que abrir sus telegramas abriendo a su vez el vientre de víctimas propiciatorias y leyendo en sus vísceras? ¿Y qué nos dirá? “No te preocupes chaval, Yo existo, pero tu disfruta de la vida” ¿O nos mandará sacrificar a nuestro primogénito? En cuyo caso recomiendo hacerse el sordo antes incluso del atronador vozarrón, porque hay cosas, nunca mejor dicho, que no son de recibo, vengan de donde vengan. ¿Y si es demasiado exótico para nuestro gusto y nos manda mutilar genitalmente a nuestras hijas o recluirlas de por vida en monasterios? Sagradas palabras necias, pues oídos sordos.

No olvidemos que ya nos pidió algo imposible en la práctica: amar al prójimo, aunque está muy bien pensado y si fuera factible mejoraría infinitamente este mundo, pero es como extraer energía del calor degradado: contradice la termodinámica. Mejor huir de la cultura teologal, que no está a mi alcance, y aunque Ernst Junger afirmara sorprendentemente que la teología es la ciencia suprema en el pasado siglo, y huir también de la pedantería parroquial, aunque sea casi lo opuesto. Busquemos a Dios entre pucheros y entre condones si hace falta y, si nos cansamos, dejemos que Dios, el Supremo GPS, nos busque a nosotros; a mí, desde luego, “me encuentra” y disponible para oír sus explicaciones. Sin sobornos celestiales –lo tengo escrito por ahí- y sin chantajes infernales. Estoy disponible para escucharle, para que me explique, pero, ya digo, sin palo infernal ni zanahoria celestial.

Aunque los que me dan pena son esos pobres fanáticos primeros cristianos, buena gente obnubilada a la que no les bastaba el rico panteón romano y tuvieron que traerse a Uno, el Único (aunque a veces es tres y tiene un montón de santas e improbables Madres) de los desiertos del Este; aunque lo que les gustaba lo incorporaban al suyo y punto. Buenas gentes, y arrojadas (a los leones: tengo que aprender a no ponerme de parte de los felinos cuando les echan mártires de desayuno), pero ¡pobres! ¡Qué pena! Esperaban la llegada del Mesías y en esto no llego Fidel, sino la Iglesia

9 comentarios:

Female dijo...

Quizás con amarse uno mismo sería suficiente.

Female dijo...

Quizás con amarse uno mismo sería suficiente.

Vanbrugh dijo...

Amar al prójimo es bastante complicado, cierto. Hacerlo del todo y todo el rato probablemente sea algo imposible para todo o casi todo el mundo, pero no obstante creo que es un camino por el que merece la pena insistir. Incluso hecho a medias -lo mejor que podamos, que no suele ser gran cosa- las raras veces que se ha probado de veras ha funcionado bastante bien. En cualquier caso yo no creo, como tú, que se trate de una imposibilidad física, ni metafísica, tan solo de una alta improbabilidad, que puede vencerse con constancia y entrenamiento. Y tampoco creo que nuestras diferencias de opinión en este punto deriven de ser tú ateo y yo creyente: he conocido ateos muy convencidos de la posibilidad de amar al prójimo, y muy capaces de hacerlo ellos mismos, y creyentes más pesimistas aún que tú sobre la naturaleza humana.

En cuanto a lo de que Dios te hable...Es difícil de imaginar cómo sucede hasta que sucede, y cuando sucede pasa a ser un tema sobre el que las bromas dejan de parecer oportunas. Me alegro de leer que estás disponible para escucharle. Creo muy sinceramente que, si es cierto lo que dices, acabarás haciéndolo, antes o después.

(Revisa tu historia de las religiones: los cristianos arrojados a los leones no esperaban la llegada del Mesías.)

Lansky dijo...

Female, probablemente estés en lo cierto, aunque no estoy totalmente seguro

vanbrugh, amigacho, dificil lo de amaraam al prójimo, pero no imposible, hago literatura cuando lo comparo con una imposibilidad termodinámica, pero casi. En cuanto al mesias, llevas razón, hasta cierto puento. El cristianismo tomó muchas cosas de cultos anteriores, como el de Mitra o la espera del mesias del judaismo coetaneo del que el cristianismo fue una escisión. No creo que tenga mayor importancia. En cambio, les he llamado algo así como amables fanáticos y lo eran, para los ojos de un buen pagano de entonces era inconcebible su negativa a admitir otros dioses más que el suyo: no contemporizaban, eran intolerantes, como todo monoteismo.

Lansky dijo...

Releyéndome veo que dije "en la práctica" vanbrugh, que "desmetafísica" tal imposibilidad. Y, claro, obvia ironía, el Mesias ya había llegado para ellos (por eso eran judíos heréticos) y buscaban con un ansia que me resulta obscena la colaboración de los nobles leones para su desparrame masoca.

Mita dijo...

Hay gente de bondad natural.
Los elegidos de Dios...y Dios elige sus instrumentos...
Bss

Enrique Bienzobas dijo...

Amar, amar... Yo prefiero amar a la prójima.
Por otro lado de sabios está llena la Iglesia ¿O hemos de decir las iglesias? No obstante hay otras centros parroquiales en donde se práctica también la religión, me refiero a los bares, donde se practica en baretismo, que consiste en buscar a dios en el fondo de la botella. Puedo asegurar que he encontrado a mucho sabio en dichos templos.
Por cierto a dios lo crearon los hombres sacando de la naturaleza humana todo aquello que les parecía mejor y convirtiéndolo en transcendental, alienándose de por vida, lo cual aprovecharon los otros, los sabios, para explotar a los demás. Creo que fue Feuerbach quien lo dijo, pero claro, como los ateos somos unos incultos no puedo asegurarlo.

Zafferano dijo...

Pero si Dios sólo tiene un ojo! Le funcionarán bien las cuerdas vocales? Aún así, yo también espero su llamada. Porque el prefijo del cielo no me lo sé...

Un beso lindo, amaneciste enfadado?

Lansky dijo...

Sí, Zaffe, el asunto de Eluana me ha cabreado bastante (véase post anterior)