12/02/2009

La sociedad de la ignorancia

(Escuela en Bolivia)



Deslumbrado como estoy por las lecturas gozosamente obligatorias (compromisos) de Darwin, o de Locke o de Hume, siempre me da por pensar qué sentirían si pudieran renacer en este siglo de deslumbrantes descubrimientos en física y biología, por ejemplo. Se quedarían tan gozosamente asombrados, para pillar esos asuntos luego y a la primera, de listos que eran.

Pero hay otra cuestión en cierto modo simétrica: ¿cómo es posible, en esta época de conocimientos e información tan formidables, que subsistan no ya ignorantes, sino tontos del culo? Hay una posible respuesta menos obvia que la de bobos ha habido siempre. A saber. Esta es también la sociedad del desconocimiento; los campesinos sabían arreglar sus herramientas y, llegado el caso, acudir al herrero o al carpintero; tras la revolución industrial mucha gente sabía aún reparar su propia motocicleta, pero hoy en día, con tanto artefacto informático/electrónico/evanescente, ¿quién es capaz de meterle mano a algo usual en sus vidas, a su mísero teléfono móvil? No digo reparar un televisor, sino aquel que lo repara, ¿acaso conoce el principio físico teórico de la televisión como fenómeno?Es pues, también, La sociedad del desconocimiento. Vivimos rodeados de cosas que, a todos los efectos, hacen magia. Exactamente como en las épocas oscuras de la denostada Edad Media. La sociedad del desconocimiento es cada vez más consciente, quizá, del no saber, da igual que hablemos del comportamiento de los mercados (económicos) o del cambio climático.

Sin embargo, estas nuevas formas de ignorancia (que se suman a las antiguas, las de los zopencos de toda la vida, para entendernos) tienen más que ver con lo que NO puede conocerse (totalmente) que con lo que todavía no es conocido y está por conocer, esto es, con el progreso de la ciencia.

El saber ya no es ingenuamente acumulativo, aumentando la certidumbre o, por así decir, la “calculabilidad” del mundo, sino que a medida que aumenta la información no lo hace en el mismo grado el conocimiento y menos aún la sabiduría. No me atrevo a deducir las consecuencias que esta sociedad de la ignorancia ira trayendo en nuestras vidas, pero algo voy percibiendo por ahí; una de las más preocupantes, a mi juicio, es el que la ignorancia empieza a tener un marchamo prestigioso entre los jóvenes, en tanto que la erudición –salvo la muy anecdótica de los "fans" y "frikis"- es motivo frecuente de burla. Si esta sociedad convierte a Sócrates en un payaso es simétricamente lógico que los payasos sean presidentes de bancos y países. Creo.

7 comentarios:

Mita dijo...

La información nunca ha sido conocimiento.
Hablas de mundos distintos, siempre han existido, la única diferencia es que ahora nos comunicamos casi todos.

Me encanta la niña de la foto, me recuerda a Sindy, es una niña de una escuela de un pueblecito de Honduras con la que colaboro.

Niños de la calle...

Qué envidia ese entorno y ese paseo.

Lansky dijo...

Mita, la información no es lo mismo que el conocimiento, sino condición previa de aquel, como el conocimiento lo es de la sabiduría. Creeme, pongo cuidado en explicarme bien y con precisión, haz tu lo mismo al leerme.

La niña de la foto no es una niña de la calle (polillas en Bolivia, meninhos da rua en Brasil), no seas tópica.

Mita dijo...

Yo no soy precisa, ni exacta, ni pongo cuidado en lo que digo. Tampoco soy sabia. Siempre ha sido así y veo difícil cambiar ahora.
No me refiero a esos "niños de la calle".¿Tienes hijos? ¿Dónde se han educado?
Ayyyyyyyyyy, soy una tópica, qué alegría, creí que era "rara".
Bss

Lansky dijo...

Es lo que digo, la nueva moda de alardear de ignorancia.

Niños de la calle es sinónimo de niños abandonados

raro= escaso, no sé si abundas.
tópico= que utiliza argumentos manidos y repetidos sin mayores análisis. Sí, en ocasiones.

xochitl dijo...

no sé quién seas lasik. pero me gusta tu manera de argumentar. Patea duro y como que dolió por ahí. Estas bien cabrón. A ver con me sales a mí

xochitl dijo...

perdón lansky. y no lasik...así veo el mundo cuando no traigo los lentes

Lansky dijo...

Gracias Xochitl, y bienvenido guey