profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

05/02/2009

Los prejuicios como método

(Para el Secretario de Ayuntamiento de un pueblito tirado a cordel por un ilustrado)


“El descubrimiento de América y el del paso hacia las Indias Orientales por el Cabo de Buena Esperanza, son los dos mayores acontecimientos registrados en la historia de la humanidad.”

ADAM SMITH
La riqueza de las naciones (1776)



“El descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía en ascenso un nuevo campo de actividad. Los mercados de las Indias y de China, la colonización de América, el intercambio con las colonias, la multiplicación de los medios de cambio y de las mercancías en general imprimieron al comercio, a la navegación y a la industria un impulso hasta entonces desconocido, y aceleraron, con ello, el elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposición.”

KARL MARX y FRIEDRICH ENGELS
Manifiesto Comunista (1848)



Durante más de la mitad del pasado siglo XX, este planeta, que venía globalizándose desde al menos cinco siglos, se fraccionó en dos grandes bloques –que sintomáticamente se denominaron “Mundos”, Primero y Segundo, aunque sólo el residuo de ambos, el Tercero ha persistido como sinónimo de precariedad- y estuvo a punto de ser destruido por su enfrentamiento. Mundos que defendían modelos sociales enfrentados igualmente, e igualmente utópicos que se decían herederos del pensamiento de dos grandes hombres del pasado: Adam Smith y Karl Marx..

Les separaba casi un siglo, pero Adam Smith y Karl Marx tenían formaciones intelectuales parecidas, se apercibían de procesos similares, sacaban conclusiones parejas y proponían…soluciones en cierto modo opuestas. En ambos da, por tanto, la impresión de que percepción y razonamientos no son claramente presupuestos lógicos para sus propuestas, así que éstas deberían venir dictadas de antemano; esto es lo que estrictamente se entiende por prejuicios.

Lo que diferencia a grandes pensadores como Marx, Smith y, en cierta forma, Freud, por mencionar sólo colosos del pensamiento, de hombres geniales, como Copérnico, Darwin o Einstein, al margen de sus diversos intereses u objetos de estudio y de la solidez de sus observaciones o su formación y época, es que los primeros fundamentaron brillantemente sus prejuicios, por así decir los “blindaron”, en tanto que los segundos estuvieron incluso dispuestos a demolerlos. Como decía con otra intención el otro Marx, Groucho, actuaron diciendo “estos son mis principios, si no les gustan tengo otros” (O buscaré otros).

Me explico mejor. La plusvalía existe, y la teoría en su torno tiene una gran potencia explicativa; igualmente sucede con el egoísmo y el afán de lucro individual como poderoso motor de la iniciativa humana, y lo mismo podemos decir para el subconsciente, pero no tienen, ni de lejos, la capacidad reveladora, la gloriosa totalidad cognitiva que defendían sus promotores, o no al nivel, al menos de la Teoría Heliocéntrica, la Selección Natural y la Relatividad General. Se me puede argüir que eso es resultado de la distancia epistemológica entre las ciencias “duras” y las para mi mal llamadas “ciencias” sociales o humanas. Sin embargo, los primeros siempre jugaron con el margen de ambigüedad que toleran infinitas notas a pie de página, acotaciones y hermenéuticas, inagotables relecturas. Por eso fascinan más a los intelectuales propensos a la acción, como los revolucionarios (a menudo conservadores desesperados, a mi juicio), que a los pensadores puros (y duros).

No obstante, hay más objeciones a tener en cuenta. Para mí, dos son esenciales. La primera, que los fenómenos o procesos de los que se ocupaban los primeros son mucho más complejos a nivel organizativo que los de los segundos. Hablo de complejidad, no de dificultad (aunque se asocien) y el comportamiento de una sociedad humana, irreducible a la mera biología, por poner un caso, siempre será infinitamente más complejo que el comportamiento de las mariposas en la búsqueda de alimento; como lo es la caótica meteorología frente a la precisa astronomía. Pero eso no anula la diversa actitud y aptitud de unos y otros. Es más, se puede dar la vuelta al argumento y volverlo un dedo acusador: ¿cómo tratando de asuntos de tan compleja incertidumbre siempre terminan proponiendo brutales y “seguras” certidumbres?, como si ellos se movieran en su campo de conocimiento con la misma pureza que el astrónomo y su telescopio. Eso les condena y les desautoriza en parte.

La segunda salvedad es que nadie es totalmente responsable de sus seguidores. Lo peor de Marx es el marxismo y sus dogmas: materialismo histórico, método dialéctico como si fuera una trigonometría, etc. (prefiero a los comunistas como combatientes que como sacerdotes, afirmó Hemingway a tenor de la Guerra Civil española), y Marx se cuidó muy bien en vida de declararse marxista. Igualmente, Adam Smith resucitado volvería a morir si viera la codicia y la ignorancia –mezcla explosiva- con la que en su nombre se saquea al planeta y al resto de la humanidad. En cuanto a Darwin –un señor inglés al fin y al cabo- jamás se molestó en responder, pero tampoco en dar cobertura a mamarrachos que , como Spencer el propugnador del fascista darwinismo social, tomaron su nombre en vano.

¿Conclusión? Siempre es preferible caminar con una duda que con sospechosas certezas, que se suelen imponer a los demás 'manu militari' además; y, lo siento por los "progres" de los sesenta/setenta, pero siempre será más útil para entender el mundo leer a Darwin, a Einstein o saber algo de astronomía, que solapas de libros de economía política. En cuanto a Freud, era un excelente literato.

7 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Aludes a ello como de pasada ("Se me puede argüir que eso es resultado de la distancia epistemológica entre las ciencias “duras” y las para mi mal llamadas “ciencias” sociales o humanas...") pero yo creo que la diferencia fundamental está precisamente ahí. Las "ciencias sociales" no son ciencias en el sentido exacto, y sus cultivadores no pueden ser científicos, ni tienen una actitud científica hacia el objeto de sus estudios. Mal podrían tenerla: ni en política ni en sociología es posible hacer experimentos que confirmen, o no, nuestras hipótesis -o más bien sale demasiado "caro" hacerlos, y el precio rara vez lo paga el experimentador- y, esto también lo apuntas, los fenómenos sociales son demasiado complejos, y sus variables demasiado impredecibles, como para que se puedan elaborar modelos teóricos mínimamente útiles.

El problema está en que, a pesar de que lo que acabo de decir debería ser evidente, muchos de estos pensadores se comportan como si su campo sí fuera una ciencia y ellos científicos. Pero para lo malo. Los verdaderos científicos saben que sus hipótesis, por sólidas que parezcan, no son más que hipótesis, y están siempre dispuestos a sustituirlas por otras si la razón o los hechos comprobados demuestran que son más útiles, es decir, que explican mejor la realidad. Sus conclusiones suelen ser muucho más exactas, y ellos, en cambio, estar más dispuestos a revisarlas. Los gurús del marxismo o del liberalismo, en cambio, mantienen sus dogmas contra viento y marea y tienden a pensar que son los hechos los que se equivocan cuando discrepan de sus teorías.

Resumiendo: no me imagino a Darwin ordenando el fusilamiento de ningún galápago disidente, que se negara a tener el caparazón diseñado de acuerdo con las previsiones darwinianas. Y la contrapartida, en cambio, por desgracia no me hace falta imaginármela...

Miroslav Panciutti dijo...

El materialismo histórico, a estas alturas, ha quedado como una herramienta metodológica de acercamiento a la realidad social; una más entre otras, que ayuda a la interpretación y que puede ser muy útil si no se pretende que sea totalizadora, si se es consciente de que se están dejando de ver otros aspectos. Como bien dices, la plusvalía existe (pero no es lo único que existe) y explica muchas cosas (pero no todo).

Sin embargo, en otras épocas (yo lo viví en lo setenta en América Latina), las interpretaciones marxistas dogmáticas eran muy habituales, y se te presentaba el mundo como una caricatura maniquea de buenos y malos junto con la idea de destino inevitable, casi al estilo de las tragedias griegas. Los prejuicios como método, efectivamente. Pero es que esas caricaturas exageradas y distorsionantes resultaban muy atractivas para muchos, como en tantos órdenes de cosas lo son los tópicos. Por eso, quizá, a la gente le disgusta tanto que le desmonten sus prejuicios, qué les va a quedar entonces...

Lansky dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lansky dijo...

of course

julian dijo...

Como bien dice Vanbrugh, las llamadas ciencias sociales no son ciencias. Y yo voy un paso más allá que él (el último que puede darse) en ningún sentido. Sin perjuicio que a efectos contables, estadísticos (y a tales fines daría igual que computáramos huevos que almas) recurran a herramientas matemáticas.

Los grandes totems de la economía, de la sociología, de la política... son meros compiladores que se limitan a crear unos cuerpos de doctrina ideológicos (que no lógicos) a partir de una serie de hechos preexistentes valorados por ellos conforme a su conveniencia (los prejuicios).

Desde un punto de vista estrictamente intelectual me parece alguien de mayor valía el científico más zopenco que el sociólogo más eminente.

Saludos.

Mita dijo...

Lo mejor de la Ciencia es la Medicina.
Besos

Lansky dijo...

Julián

No estoy totalmente de acuerdo contigo, en varias cosas. Creo, eso sí y de ahí las comillas, que las "ciencias" sociales o humanas no son ciencias y que ese término debe reservarse para las ciencias físico naturales (las matemáticas tampoco, son otra cosa, pero no un mero instrumento; como la música o la filosofía), pero creo que sí son formas de conocimiento y que la ciencia no es la única forma válida de ese conocimiento, (también la poesía, p. ej, o el empirismo tradicional campesino, etc.)se utilicen o no matematizaciones como instrumento real o gratuito. Tampoco estoy de acuerdo que el mejor sociólogo es peor que el peor científico. Ahora, eso sí, revela un gran complejo y me parece ridículo que la dignísima Historia se tenga que llamar Ciencias históricas o cosa parecida.

Mita, pues tu misma, yo creo que la medicina es en parte una ciencia aplicada, que lógicamente va a remolque de diversas ramas de la biología (de ahí lo del Nobel de medicina y fisiología, que es la anticuada y vigente denominación completa y que debería cambiar por biología, como es desde hace más de cincuenta años), y en parte arte. Y cuenta con numerososos mediocres y cabronazos entre sus practicantes; y también estupendos; en cualquier caso la medicina no avanza por sí misma y los médicos, en cuanto tales, no hacen investigación científica, pero tú misma